Mohamed Moulud

Mohamed Moulud Omar vive desde finales de los años 70 en los campamentos de refugiados saharauis. De familia de artesanos, siempre ha sido muy conocido entre los suyos por su sentido del humor. Es una fuente inagotable de anécdotas, tanto de sus compatriotas de tiempos pasados y presentes, como propias y un gran conocedor de la literatura hassania.
Las mujeres del barrio de Mohamed Moulud ponen a buen recaudo la comida cuando su pícara sonrisa pasa por allí porque una de sus diversiones preferidas es esconder las cacerolas y montar enorme revuelo.
Pulseras, anillos, frennas, monturas de camellos, utensilios de cocina, metal, madera, piel, adornos en plata para las mujeres, preciosos armarios. El espacioso taller que tenía en Auserd antes de la invasión se ha convertido en un ordenado cuarto, dentro de la precariedad de los campamentos. Quien entre en su taller de adobe encontrará alguno de los bellos objetos que realiza con esmero o podrá arreglar cualquier cacharro que tenga estropeado, en los campamentos cobra todo su sentido el dicho “quien guarda haya”.
Sólo él sabe cuánto han visto sus vivaces ojos. Todos los mayores saharauis son verdaderas enciclopedias vivas que llevan en su memoria auténtica sabiduría milenaria del desierto.
Las mujeres del barrio de Mohamed Moulud ponen a buen recaudo la comida cuando su pícara sonrisa pasa por allí porque una de sus diversiones preferidas es esconder las cacerolas y montar enorme revuelo.
Pulseras, anillos, frennas, monturas de camellos, utensilios de cocina, metal, madera, piel, adornos en plata para las mujeres, preciosos armarios. El espacioso taller que tenía en Auserd antes de la invasión se ha convertido en un ordenado cuarto, dentro de la precariedad de los campamentos. Quien entre en su taller de adobe encontrará alguno de los bellos objetos que realiza con esmero o podrá arreglar cualquier cacharro que tenga estropeado, en los campamentos cobra todo su sentido el dicho “quien guarda haya”.
Sólo él sabe cuánto han visto sus vivaces ojos. Todos los mayores saharauis son verdaderas enciclopedias vivas que llevan en su memoria auténtica sabiduría milenaria del desierto.





Existe una piedra en el Sahara, que suena cuando la agitas, como un sonajero prehistórico. Se llama hayrit guiyim y cuenta la leyenda que quien la encuentre será afortunado para siempre. Los niños la buscaban en el badia y pocos de los que la encuentran lo reconocen, quieren alejar el fantasma de la envidia de sus jaimas. En hassania se dice abrac men hayrit guiyim (tienes tanta suerte como la que da hayrit guiyim). Y dime, ¿sabes lo que esconde en su interior?


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