Los Gandhis saharauis

1:36 p. m. Conx Moya 4 Comments



"Ayudadme. Grabadme. Me van a detener”. Los dos se arrojaron sobre los periodistas españoles que se encontraban en El Aaiun aquel sábado de noviembre de 2005. Las autoridades de ocupación marroquíes conmemoraban en la capital del Sahara Occidental el triste aniversario de la Marcha Verde; mientras se recrudecían en todas las ciudades las manifestaciones pacíficas de protesta contra la ocupación. Hasana Laasairi y Brahim Tubari, jóvenes estudiantes, habían dado sus nombres y números de teléfono a los periodistas que cubrían la noticia. Después se arrodillaron en medio de la calle y empezaron a gritar “¡Viva el Sahara libre!”. Se vieron al momento rodeados de policías y les llovieron golpes de porras y culatas por todo el cuerpo. Les tiraron en un furgón policial y se los llevaron detenidos.

Arrojados al vacío. De repente se escuchó un grito y todas las miradas se dirigieron a un hombre que caía desde la azotea del hotel. Alhsehein Lemlih, un saharaui de 40 años, paseaba unos minutos antes por un barrio de El Aaiun escuchando la Radio Nacional Saharaui cuando fue sorprendido por cuatro policías que se bajaron de un coche e intentaron detenerle mientras le agredían. Alhesein escapó, echó a correr y consiguió refugiarse en un hotel cercano pero los policías le persiguieron hasta que le alcanzaron en la azotea y le arrojaron al vacío. Los testigos vieron cómo le metían en el coche de policía, llevándoselo a toda prisa y comentaron aterrorizados todos los casos que se conocían en El Aaiun de saharauis arrojados desde lo alto de los edificios. Como Sidi Ahmed Taleb, que dos años antes resultó gravemente herido en la columna y al que ningún médico quiso atender.

Los olvidados. Abba Oualia Ahmed-Mahmoud desaparecido en 1979; Abdellah Mohamed-M'Barek desaparecido en 1987; Abdellah Ramdane Mohamed- Lamine desaparecido en 1976; Abdati Mohamed-Salem Brahim desaparecido en 1976; Abeid Souhaili desaparecido en 1975; Abdelahi Abdelmajid AbdelUadoud desaparecido en 1981; Abidin Bouzeid Allal desaparecido en 1976; Ahmed Lahsen El Mehdi desaparecido en 1976; Ahmed Lamaadel El Mehdi desaparecido en 1976; Ahmed Mohamed Salem El Arbi desaparecido en 1976; Ahmed Souilem Mohamed (Terfass) desaparecido en 1976; Alouat Taher desaparecido en 1976; Ali Bachir Ali desaparecido en 1976 … más de 500 nombres, más de 500 personas de las que no se ha vuelto a saber nada, pero no están olvidados, un pueblo entero resiste para que no se borre su memoria.

Resistencia pacífica. Con precisión contaba a la periodista las torturas de las que fue víctima, las vejaciones a las que le sometieron y todo el miedo que le intentaron meter a sangre y golpes en su magullado cuerpo. Y no vaciló ni un segundo. Con frialdad detallaba todo el dolor que esculpieron en sus piernas, destrozadas y tal vez irrecuperables para siempre. Pero en El Mami Amar Salem no había odio. Explicó con ilusión cómo estaba contactando con organizaciones internacionales para conocer nuevos métodos de resistencia pacífica. Mientras, la esperanza iluminaba las cicatrices de su rostro.

“Oh, ciego”. Diez años permaneció encerrado en el infierno de los infiernos, Kalaat M'Gounat, el más triste de los presidios, negro fruto de una mente desquiciada. Diez años desaparecido sin que nadie supiera de él. A Sadik Bulahi el calvario le dejó ciego pero en aquella deriva él se aferró a la poesía como tabla de salvación. El dolor por la injusticia le dictó una noche un poema en su celda, lo compuso de memoria porque no había forma de plasmarlo en papel. Estaba ciego y enfermo y para animar a sus otros compañeros saharauis, casi trescientos en aquellos días, lo recitaba cada tarde durante los pocos minutos de sol que disfrutaban en el patio de la prisión. “Oh, ciego” se convirtió en un símbolo para todos sus compañeros presos, en la única forma de expresar su dolor y su convicción por un Sahara libre. “Erigir la emboscada / (…) / hoy ante tu altar se luce un minusválido, / y ciego se querella, / y el dolor se hunde en su corazón / transformado en ojos”.

"Aini mshaat (Mi ojo se fue)". A Sultana, una estudiante saharaui, después de reventarle el ojo con una porra por manifestarse pacíficamente, no le trataron en el hospital. Los policías la llevaron a una comisaría junto a la turística plaza Jamaa Lefna de Marraquech. La siguieron maltratando mientras se escuchaba la música de los saltimbanquis y el ruido de los turistas que allí se congregan.

Loca por el Sahara. Kbaidat se había unido a sus compañeras saharauis en una sentada para reclamar con el arma de la palabra su derecho a la libertad. Era el mes de junio de 2005 y hacía un mes que había comenzado en las principales ciudades saharauis un levantamiento pacífico reclamando el fin de la ocupación marroquí. Todas las mujeres reunidas empezaron a dar palmas y a cantar lemas por la independencia. En un par de minutos les rodearon decenas de policías y empezaron a golpearlas con sus porras. Kbaidat se sorprendió a sí misma gritando en español “Viva el Sahara libre e independiente”. Un policía le gritó: “¡Calla, loca!”. “Loca sí, loca por el Sahara”, le respondió ella. El policía levantó con odio su porra y de repente a Kbaidat todo se le volvió negro.

35 kilos. 4 años de desaparición en la cárcel le costó a Brahim Dahan su participación en una manifestación pacífica para denunciar la presencia ilegal de Marruecos en el Sáhara Occidental. Una comisión de la ONU visitaba el territorio y Marruecos detuvo a decenas de saharauis. Torturas, vejaciones, frío, falta de alimentos, palizas, insultos, muerte, terror… Brahim fue puesto en libertad años después, envuelto en un trapo y pesando 35 kilos.


Son pacíficos


“Son violentos porque están desesperados”
Gandhi

Pero yo digo:
“son pacíficos aunque están desesperados”.

Los saharauis en las zonas ocupadas
alzan la bandera blanca de su República
y recuperan sus calles.

Resistencia Pacífica.
Rebelión no violenta.

Los saharauis de las zonas ocupadas
empuñan la pacífica arma de la palabra.
En el Sahara ocupado
las calles traen vientos de cambio
y las paredes susurran lemas de libertad.
“La badil, la badil” gritan las azoteas,
testigos horrorizados de una violencia sin límite.

Los vertederos recogen sus machacados huesos,
una melhfa cubre su alma dolorida
y un joven en la calle pone la otra mejilla.
“Podrán matarme, pero no morirme”,
dijo el poeta.
“Me mataréis, pero no podréis matar mis ideas”
clama Aminetu.

Resistencia Pacífica.
Rebelión no violenta.

Los verdugos derraman impunes
la sangre de los inocentes.
A cambio se condecora al torturador
y se alaba al tirano.
Mientras, todos miramos para otro lado
y el silencio nos hace cómplices.

Los saharauis de las zonas ocupadas
responden con paz a la violencia.
Su gesto es un ejemplo
pero todos miramos para otro lado.
Nada hay más desolador
que “el silencio de los bondadosos”.

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Por vergüenza

11:27 p. m. Conx Moya 0 Comments


El 14 de noviembre de 1975, seis días antes de la muerte de Franco, se firmaron los Acuerdos Tripartitos de Madrid por los que España entregaba al pueblo saharaui, atado de pies y manos, a los gobiernos de Marruecos y Mauritania. Han pasado más de treinta años desde entonces y los sucesivos gobiernos democráticos han mantenido la última infamia de la dictadura.

En el camino han quedado muchas ilusiones, muchos sueños rotos, muchas familias destrozadas y, sobre todo, mucha sangre inocente derramada.

Nuestra tan cacareada democracia se ha construido y se sigue construyendo, cada día, sobre un desgarrador genocidio.

El mismo miedo que impidió a los Reyes de España visitar Ceuta y Melilla durante treinta años, impide a los gobiernos españoles, del signo que sean, hacer frente a sus responsabilidades y lavar esa mancha de sangre que sigue enlodando su bandera.

No contentos con arrodillarse ante un rey medieval y tratar de homologar su dictadura en Europa, venderle armas o firmar acuerdos, los gobiernos españoles han intentado borrar nuestra propia historia, no reconociendo los documentos españoles de identidad de los saharauis y tratándolos como inmigrantes ilegales.

Como canaria, me pregunto qué pasaría si España tuviera que defendernos de las ambiciones imperiales de Mohamed VI. ¿Nos entregaría también como corderos al matadero? ¿Nos anularía nuestros carnets de identidad? ¿Nos llamaría africanos ilegales? ¿Vendería armas con las que facilitar nuestra desaparición como pueblo? Los que hemos vivido y convivido en el Sáhara, desgraciadamente, conocemos la respuesta.

Por eso, no podemos quedarnos de brazos cruzados.

Por ellos.

Por nosotros.

Por vergüenza.

Maribel Lacave

(Desde el sur de Chile)

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Literatura saharaui en español. "Lágrimas de alegría"

9:55 p. m. Conx Moya 1 Comments



La incipiente literatura saharaui en español tiene una nueva obra, la novela “Lagrimas de alegría”, de Abderrahman Budda Hamadi (Edchería, El Aaiun, 1968).

Se trata de una literatura todavía en ciernes, aunque en realidad los primeros escritos saharauis en español comenzaron a producirse en los años 60. En 1958 el Sahara, colonia española desde 1884, pasó a ser provincia española. De esta forma la metrópoli empezó a dar más importancia al territorio africano y, entre otros ámbitos, a la educación. Este hecho no fue casual. España comenzó la explotación de las minas de fosfatos descubiertas en los años 40 y en toda Africa comenzaban los primeros movimientos independentistas. Con la maniobra de convertir el Sahara en provincia el gobierno de la dictadura pretendía de alguna forma “blindar” el territorio y demorar todo lo posible la independencia de la colonia.

Los escolares saharauis de los años 60 y 70 estudiaban español en las escuelas, el árabe no era materia lectiva, aunque muchos niños aprendían el Corán y poesía árabe con maestros saharauis en clases particulares. Por eso todos los niños que pasaban por la escuela llegaron a alcanzar un nivel de español más que correcto. La asistencia a clase era elevada en las principales ciudades (El Aaiun y Dajla principalmente) y en los puestos militares (Auserd o Bojador); sin embargo los niños de la badia no acudían a la escuela, al igual que los niños que acompañaban a sus padres en el nomadeo. En los centros escolares de la época se fomentó la creación de revistas en las que participaban conjuntamente los alumnos españoles y saharauis. Un ejemplo es la revista Irifi, del Instituto General Alonso de El Aaiun. Esas publicaciones supusieron un vehículo para que aquellos jóvenes divulgaran sus primeras creaciones: cuentos, relatos, reflexiones y poemas, con un tema preferido, el desierto saharaui, su paisaje, flora, fauna, sus leyendas, tradiciones e historia.

Aquella generación no pudo llegar a publicar, a causa de la guerra. La invasión del Sahara Occidental por Marruecos y Mauritania en 1975 dividió al pueblo saharaui. Parte se quedó en las zonas ocupadas y otros muchos marcharon al éxodo de la hamada argelina, huyendo de las tropas invasoras y los bombardeos contra la población civil. Aquella prometedora generación de los años 70 sufrió toda la crueldad de la ocupación, muchos de aquellos jóvenes murieron luchando en la guerra y otros, que sobrevivieron, ocupan hoy en día diferentes cargos dentro de la administración saharaui. La guerra malogró a aquellos chicos que no pudieron desarrollar sus cualidades literarias y de todos ellos el único llegó a publicar es Mohamed Ali Ali Salem, uno de los mejores poetas saharauis en español. Su cuento “Verde como la franja de la bandera” fue editado en 1995.

La generación posterior, nacida a finales de los años sesenta, vivió unas condiciones diferentes a los de sus hermanos mayores. Despojados del Sahara en su infancia, sufrieron el éxodo siendo aún muy pequeños. A muchos de ellos se les trasladó a a Cuba, donde estudiaron hasta licenciarse en diferentes carreras. Varios de estos jóvenes (Ali Salem Iselmu, Chejdan Mahmud, Limam Boicha, Luali Lehsan, Mohamed Abdelfatah Ebnu y Saleh Abdalahi) fundaron en 2005 el grupo de poetas “Generación de la Amistad Saharaui”, completado con la presencia de otros poetas que no estudiaron su español en Cuba sino en las escuelas de la metrópoli (el mencionado Mohamed Ali Ali Salem y Bahia Mahmud Awah) o en el Sahara y España como el caso de la única mujer del grupo, Zahra Hasnaui. Los poetas de Generación de la Amistad han publicado una serie de antologías y poemarios de varios de sus miembros en solitario, componiendo la más extensa producción de escritores saharauis en español hasta el momento, “Voz de fuego”, “Bubisher” o “Aaiun, gritando lo que se siente” son algunas de sus obras.

En 2006 se publicó en México “Viaje a la sabiduría del desierto”, de Ahmed Muley Ali. También ha publicado un par de libros en español Fatma Galia, en concreto un poemario y un libro de relatos y tradiciones saharauis. Sas Nah Larosi vio publicado en 2007 su primer poemario “Sahara en el corazón. Y hay más escritores saharauis que, aunque de momento no han visto sus trabajos publicados, participan en antologías, blogs literarios y revistas. Es el caso del poeta Mohamed Sidati, Larosi Haidar desde la universidad de Granada o Mohamidi Fakal-la que escribe sus relatos y poemas desde los campamentos de refugiados saharauis recogidos en su blog “Camino de El Aaiun”.

La reciente publicación de “Lágrimas de alegría” supone una estupenda noticia para la nueva literatura saharaui en español. La novela de Abderrahman Budda tiene como tema central el conflicto que arrastra este pueblo africano desde hace más de treinta años, como ocurre con la mayoría de producción literaria saharaui. El libro narra el viaje de dos hermanas saharauis de los campamentos de refugiados que se trasladan hasta la badia. Allí esperan reencontrarse con su madre a la que no ven desde que eran unas niñas, cuando partieron hacia el éxodo al empezar la invasión marroquí.

Abderrahman, con una prosa sencilla y nostálgica, narra con buen pulso el viaje de las dos mujeres a través del paisaje del desierto, aparentemente monótono y vacío pero lleno de vida para el que sabe mirarlo. Protagonistas del libro son también, a la manera saharaui, los accidentes del terreno, montes, cauces de ríos secos, pozos y dunas. Usar los accidentes geográficos como recurso literario es una de las características de la poesía saharaui en hasania y también forma parte de la literatura que se hace en español. El desierto y su paisaje como fuente de inspiración. Es este un relato lleno de añoranza por la tierra arrebatada, pero a la vez pleno de esperanza en el reencuentro que algún día tiene que llegar.

La literatura saharaui en español, incipiente aún, camina sin embargo con paso firme. Una literatura poco atendida por los medios y desconocida por el gran público. También olvidada por las instituciones españolas, caso del Instituto Cervantes o Casa Arabe, que no se interesan por la cultura de este pueblo árabe africano que también se expresa en español, y que un día formó parte de España. Al menos la ayuda de escritores, universidades y asociaciones solidarias con el pueblo saharaui está consiguiendo romper este otro bloqueo contra un pueblo que lucha pacíficamente por su libertad, que “pide la paz y la palabra” para recuperar la tierra que injustamente le arrebataron.

Es un libro modesto y sencillo. “No es un bello producto. No es un fruto perfecto”, dijo el poeta. “Lágrimas de alegría” es un “arma cargada de futuro”, de un futuro que esperamos sonría pronto a los saharauis. Abderrahman Budda tiene otras obras, aún pendientes de publicar, lo que hace esperar nuevos y poderosos frutos para la literatura saharaui en español.

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