“Voces y silencios del Sahara” de Yolanda Sobero

5:17 p. m. Conx Moya 1 Comments




El domingo 16 de mayo RTVE emitía en la 2, dentro del programa “En portada” el documental “Voces y silencios del Sahara” de Yolanda Sobero.

A mí el documental me ha gustado. Hemos escuchado las voces que defienden la ocupación, ellos solos se retratan. Me ha gustado poder presenciar cómo los que defienden la “soberanía marroquí” sobre el Sahara hablan desde casas más que confortables, suntuosas, o cómo algunos viejillos que se pasaron a Marruecos reivindican el tribalismo separatista y dicen con total caradura y sin pestañear que la ONU reconoció en su día que el Sahara es marroquí, ellos saben muy bien que eso es MENTIRA pero no tienen ningún problema en decirlo con todo descaro a la cámara, su actitud les delata más que doscientos comentarios de cualquier periodista. Me ha gustado que se vea cómo a los niños marroquíes les meten desde bien pequeños a fuego en el colegio la cantinela de que el Sahara es marroquí. El reportaje ha mostrado la pobreza endémica de los barrios, la falta de trabajo y expectativas, la situación de exclusión en que se encuentran los saharauis, aproximadamente un 10 por ciento de la población actual del Sahara Occidental.

Considero muy positivo que se enseñe cómo se destroza el patrimonio cultural e histórico saharaui y se roban los recursos naturales de su rica tierra mientras se escucha a los defensores de esa macabra mentira hablar de la “bondad paternal” del dictador M6. Me ha gustado escuchar a la joven de los campamentos en visita familiar a Dajla, decir que quiere regresar para vivir en el Sahara pero “con saharauis”. Impagable el alegato final de la anciana que huye en la badia del agobio de la ocupación, “Después de España sólo hemos encontrado la tortura y la muerte de nuestros hijos, la cárcel, el derramamiento de sangre diario, el allanamiento de las casas. La policía te roba todos los días en la calle, nadie puede dormir tranquilo. Y lo que estoy diciendo es sólo un poco de lo que está pasando. La gente sólo aguanta por la esperanza de que un día podrá recuperar su país. Lo vamos a recuperar, aunque no quede ni un saharaui. Recuperaremos nuestra tierra”.

“Voces y silencios del Sahara” recuerda que ningún país del mundo reconoce la “soberanía marroquí” sobre el Sahara, ni siquiera sus aliados; muestra cómo Marruecos no sólo tergiversa la frontera con el Sahara Occidental si no también su frontera con Argelia. En el reportaje vemos cómo el equipo es seguido constantemente por miembros del Ministerio del Interior marroquí, de forma chapucera, en moto, en coche, a pie; “es por vuestra seguridad” les dijeron ante sus quejas, a pesar de que las propias autoridades siempre afirman que el Sahara es un territorio seguro donde nunca pasa nada.

Creo que es un verdadero lujo poder escuchar los testimonios de algunos de los más destacados defensores saharauis de derechos humanos, como El Mami Amar Salem y Hamia Ahmed desde Dajla. O el caso de Semlali Mohamed Fadel que salvó a la Iglesia católica de Dajla de correr la misma triste suerte que el Fuerte de Villa Cisneros, la demolición. O los activistas de El Aaiun Brahim Sabbar, Izana Ameidan, Ahmed Sbai o Sidahmed Lemheyed, todavía convaleciente de una paliza que le habían propinado las fuerzas de seguridad a su regreso de los campamentos de refugiados, como explica la periodista. También se puede ver entre los activistas a Salek Saaidi, tristemente conocido como “el quemado de El Aaiun”. Hay un recuerdo para el Grupo de los 7, con imágenes de Brahim Dahan en un anterior reportaje de Yolanda Sobero, “Sahara, la última colonia”, que emitió el programa En portada en diciembre de 2005, pocos meses después del estallido de la Intifada pacífica (mayo 2005); uno de los hermanos de Dahan habla en el reportaje sobre la delicada situación del grupo de activistas encarcelados.

Las televisiones españolas dan al conflicto del Sahara muy poco espacio, más bien ninguno, salvo lo que ocurrió durante el caso Aminetu Haidar, todo lo más el reportaje “tontorrón” con bromas a camello y diferentes imágenes de los guapísimos niños saharauis. Para defender ciegamente a una de las partes, la marroquí, ya tenemos a los miembros del lobby que gozan de gran espacio en los medios españoles, Bernabé López y Juan Goytisolo para El País; en ABC Darío Valcárcel y Ramón Pérez Maura, quien durante la crisis de Aminetu llegó a decir en televisión que Aminetu se merecía lo que le habían hecho; o articulistas como José Apezarena, o los diplomáticos Máximo Cajal y Javier Rupérez, entre otros.

La verdad no necesita periodistas militantes, sino exclusivamente periodistas, lo que en los tiempos que corren ya es muchísimo.

Ver el reportaje “Voces y silencios del Sahara” aquí.

Comentario de Luis de Vega sobre el reportaje aquí.

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Y se hizo del Atletico

1:00 a. m. Conx Moya 4 Comments



“Me haré del Atlético”, se dijo Suadu, en una de las primeras decisiones que tomaba una vez que sabía que ese verano no regresaría a los campamentos. Un problema de hígado, lo suficientemente grave para ser peligroso si no seguía un tratamiento de por vida, la dejaba en Madrid, en casa de su familia acogedora los últimos tres veranos. Las dos familias se pusieron de acuerdo en que era la única solución para la niña y así se lo dijeron. Suadu lo pasó muy mal, quería muchísimo a Feli y a Paco pero… no ver a su mamá, su papá y sus hermanitos, era un dolor muy grande. Como no quería complicar más las cosas fue obediente y aceptó que ese era de momento lo que el destino quería para ella. Once años y ya pensaba en el destino y la responsabilidad, ser la mayor de aquella familia numerosa le había hecho madurar demasiado pronto, pero qué niño saharaui no madura antes de tiempo.
Verano de 1996, ya sabía que se quedaba y tenía que ir pensando en su futuro. Ahora que viviría en España debía buscarse un equipo. La decisión no era cualquier cosa, ya sabía de otros veranos que era una pregunta obligada en España, aquellos veranos había dudado, no acababa de tenerlo claro, hacerse del famoso Real Madrid como muchos niños saharauis, o ser del Barça, un equipo que ayudaba a los saharauis con ropa deportiva, botas y balones, y con una peña en los campamentos. Qué hacer… ese año escuchaba por todas partes a la gente de Madrid hablando de un equipo que ella no conocía, el Atlético de Madrid, le llamaban “Aleti”, y ese año había ganado la Liga y la Copa del Rey. Ese tenía que ser su equipo. Quería uno que ganara, sentía que el Sahara siempre perdía, su querida gente abandonada por todo el mundo, su tierra olvidada por los demás países, tirados en la hamada. Suadu quería ser de un equipo que ganara como el Atlético de Madrid, y encima dos copas en tan poco tiempo... Ella quería sentirse ganadora cuando le hablaran de fútbol.
Paco le preguntó si estaba segura, que ser del “Aleti” no era fácil. ¿Qué decía Paco?, ganar siempre es fácil y era lo que ella quería. Decidido. “Me haré del Atlético, con sus rayas rojas y blancas, el osito y el árbol y esa forma de escudo tan graciosa”.
Suadu se reía recordando aquello mientras veía la final de la Europa League en la tele. Entonces no era más que una mocosa y habían pasado 14 años sin ganar ningún título y dos temporadas en segunda división. Aquellos días antes de la final había escuchado en la tele que llevaban 48 años sin ganar un título europeo, ¡48 años!, sus padres vivían todavía entonces en la preciosa Villa Cisneros, el actual Dajla ocupado. Ella eligió el Atlético de Madrid porque quería ser ganadora, no quería sufrir con su equipo de fútbol. No importaba, una vez más, entre risas y saltos, enrollada en su bufanda rojiblanca, grito con todas sus fuerzas "¡Aletiiiiii! campeón!", lo decía una saharaui sufridora.

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Descubriendo la música saharaui. A voleo

6:57 p. m. Conx Moya 0 Comments


"Duna, espejo de ola. Ola, espejo de duna. Duna, espejo de ola, espejo de Sáhara, espejo de mar". Hace ya diez años que viajé a los campamentos de refugiados saharauis y lo descubrí todo de golpe, porque cuando fui no sabía absolutamente nada, ni la Historia, ni costumbres, ni quiénes eran los saharauis y por qué estaban allí.... lo que se dice una completa desubicada.

Una de las cosas que más me impactó del viaje fue la música, diferente a todo lo que había escuchado antes, con fuerte influencia africana, de tradición milenaria, exótica y... ¡con guitarras eléctricas! Aquellos conciertos disfrutados encima de la arena, protegidos por suaves alfombras, rodeados de niños, familias, saharauis, amistad, artistas, entrañaban una extraña familiaridad, ¿por qué encajaba yo tan bien en un lugar a miles de kilómetros de casa?; aquella fue también mi no-tierra, y ellos se conviertieron en mis amigos, y con el tiempo en parte de mi familia. Aquellos conciertos al aire libre del Sahara libre me abrieron la puerta del Sahara. La curiosidad de mi amigo Romano me hizo descubrir la música saharaui, sus artistas, sus alucinadas afinaciones, su alegría perpetua, los valientes bailes de las mujeres saharauis, siempre libres, las percusiones africanas del tbal, y los enormes radiocassettes en las jaimas, donde, además de la BBC en árabe, se escuchan eternas cintas de haul (ese nombre lo descubrí más tarde).

En mi diario de recuerdos sobre aquel viaje, "Los otros príncipes", la música ocupa un lugar destacado:

Romano habla de música con César, comentan alucinados los extraños acordes y combinaciones que utilizan los saharauis con sus guitarras eléctricas tan marcianamente afinadas.

Mientras me pintan escuchamos música en el cassette, porque en la casa hay un enorme cassette de doble pletina encima de una caja de cartón, justo al lado de la puerta. Las familias tienen música puesta todo el día y esta que escuchamos es realmente bonita.

Esta familia también tiene un enorme radio cassette y comentamos lo mucho que les gusta la música a los saharauis, todos tienen sus respectivas cintas de actuaciones grabadas en directo y yo le pregunto al técnico si sabe dónde las venden. Nos dice que en alguna de las tiendas las has visto, él también quiere llevarse música a Madrid. Esta tarde, si finalmente damos un paseo después de la recepción, lo intentaré.

Nos queda un artículo esencial, mi ansiada cinta, así que Aglifa nos conduce a una tienda de música. En el Sahara se funciona con cintas grabadas, se venden conciertos en directo copiados una y mil veces, por supuesto es imposible encontrar una grabación original. En la tienda encontramos gran cantidad de cassettes apilados en una estantería y hay posters de cantantes latinos, domina la tienda una gran foto de Julio Iglesias, un poco surrealista. Aglifa traduce mi petición al dependiente y él me enseña varias cintas con el título en árabe, no entiendo nada, claro, pero no hay problema, allí te ponen raudos y veloces la cinta para que la puedas escuchar. Yo quiero música tradicional saharaui, ni Chayannes ni Julios ni cantantes pop argelinos. Me pone al final una que suena más o menos bien, aunque la que realmente me gusta es la cinta que escuchamos una y otra vez en nuestra casa, me tiene absolutamente enganchada. Aunque esta puede pasar. Digo que sí a la compra de la cinta. “1000 pesetas”, es el precio que me pide el muchacho, mientras Aglifa está distraído con Said. El de la tienda se apresura a cobrar y Aglifa me mira muy serio cuando se da cuenta. El guía me aplica su aplastante lógica sin compasión, “pregunta el precio antes de comprar”. Una marca irreconocible, Sunny, una grabación pirata en una cinta malísima me ha costado 1000 pesetas. Aglifa habría regateado si no me adelanto pero ahora me la tengo que quedar, de todas formas el guía nos dice que podemos grabarnos su cinta con el cassette de doble pletina de Said. Romano resume el incidente como “la cinta de T’antimao”. ¡Por lista!

Aglifa graba la cinta de la casa, porque quiero llevarme el recuerdo de su música. El guía sujeta mi grabadora al lado del radiocassette, recostado en la pared y cada vez que salta la cinta tiene que parar la grabación y volver a apretar el play para continuar, nuestro amigo coloca con paciencia un cartoncito para sujetar las teclas, aunque Said nos recuerda que podemos grabar la cinta más tarde en su cassette de doble pletina.

Disfrutamos de un grupo saharaui que realiza un completo y extenso número de canto, música y danza. Representan diferentes escenas de la vida cotidiana, recolección, lucha, siembra, que resultan muy coloristas. La música de los saharauis me suena diferente a cualquier otra música árabe que haya escuchado nunca y lo cierto es que ¡me encanta!

A Romano, que intentaba pillar con enorme interés los acordes y afinaciones de las guitarras saharauis le dedico esta canción de A voleo, que os recomiento disfrutar a todos también. Romano, para ti, en una pirueta espacio temporal, esta preciosa canción.

NIÑA SAHARAUI (escuchar aquí)


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