Futuro luminoso

12:38 a. m. Conx Moya 0 Comments


Daida, 85 años. Nayem, 14 años. 70 años les separan. Los dos, saharauis, de El Aaiun ocupado. Dos luchadores por la libertad y la independencia del pueblo saharaui. Los dos, tan diferentes pero tan iguales, decidieron no quedarse de brazos cruzados y pasar a la acción directa. Se unieron al Campamento de protesta de Agaydan Izik. 20000 saharauis denunciando al unísono su situación frente a la comunidad internacional.

70 años no son nada cuando se defiende la dignidad y el derecho de un pueblo a existir. A dejar de ser negado. Daida y Nayem dejaron su no existencia cotidiana en la ciudad ocupada, dejaron a sus familias, dejaron su rabia y su hastío, para renovar las ansias de lucha contra la opresión marroquí.

Daida, anciano y Nayem, casi un niño… 70 años de diferencia que siguen sin ser nada. En sus ojos se adivina la misma llama, la ilusión de unir al fin a todos los saharauis en su tierra independiente y libre. Los ojos de Daida, lo han visto ya todo pero siguen esperando con curiosidad y optimismo a lo que viene. Los de Elgarhi, con todo aún por ver, curiosos y un poco asustados, a los que quedaba ya tan poco tiempo….

Daida y Nayem, dos símbolos de Agaydan Izik. Dos actitudes, dos decisiones, dos esperanzas, dos certezas. El futuro encarnado en un viejito sabio y el pasado retenido en un niño que ya no será.

El anciano saluda a la victoria, dejando atrás a los esbirros marroquíes del mal. El niño es devorado por un golpe de crueldad, de inmoralidad marroquí, de la impunidad con la que destrozan todo lo que se interpone en su voraz camino.

El mal se ha comido a Nayem, que sólo quería probar junto a sus compañeros la sensación de sentirse libre en su propia tierra. Un golpe de brutalidad en forma de balas ha convertido para siempre en ayer a un niño lleno de vida, con toda la vida por delante.

Y hoy se pedirá a los saharauis que aguanten, que se traguen el dolor y la rabia, que no sientan odio y agachen la cabeza, que esperen, no tres décadas más, si no treinta décadas más si hace falta, de privaciones, de negaciones, de exilio. Que no molesten y si es posible que desaparezcan.


Pero no, los saharauis son tan grandes que han puesto su futuro en manos de un niño eterno que les iluminará siempre y de un viejito luminoso, vencedor y libre.

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