Isla Truk. A mis amigas Maribel y Susy

4:55 p. m. Conx Moya 0 Comments

"Para nosotros, los saharauis son como españoles (...), y muchos nos sentimos saharauis. Cualquier cosa que les ocurra a ellos nos ocurre a nosotros". José Taboada

Cada uno de nosotros que, no siendo saharauis, nos sentimos parte de la causa, hacemos nuestras estas palabras de Pepe Taboada.

Y hay un grupo muy especial entre los solidarios con la causa saharaui, los que nacieron, pasaron su niñez o vivieron en el Sahara. No sólo militares, también civiles, la mayoría canarios. Entre estas personas que vivieron en El Aaiun, recorrieron las grandiosas extensiones de Tiris o se bañaron en los preciosas playas de Dajla, entre ellas nuestras amigas Susy y Maribel.

Las dos poetas han unido sus voces en un libro delicioso publicado por la editoria Puentepalo, “Isla Truk”, "Un homenaje de las autoras a la infancia y al Sáhara. Un viaje a la utopía que todos construimos en la niñez y que no debemos perder nunca", según palabras de las autoras.

Ambas canarias, vivieron en Villa, de padres maestros una, de padre militar la otra, las dos saharauis de recuerdos y de corazón.

Tras la salida precipitada de la tierra, que era también suya, las vidas de Maribel y Susy han transcurrido paralelas, con cierto poso de nostalgia y marcadas por la poesía y la creación. Diferentes libros publicados las contemplan.

De Maribel Lacave, escritora de amplia trayectoria, recomiendo entre otros libros “Donde sólo media luna” (1988), poemario dedicado por entero al pueblo saharaui; “Dos para un tango”; “Sin fronteras” (2001); “Los cuentos de la abuela majareta” (2005) o “Los mundos de Gali” (2008), que yo tuve la suerte de prologar. Maribel ha cantado en innumerables ocasiones a la tierra saharaui.

Recuerdo mi niñez en tu desierto

los juegos infantiles las sonrisas.

La enorme miseria de tu pueblo contemplada

desde mis cándidos ojos coloniales

rebeldes y amorosos

entrañable amigo saharaui.

Hoy, que han pasado tantos años te conservo fijo en la conciencia.

Siento que es mio tu destino mía tu lucha mía la flor que has plantado

en las arenas.

A veces quisiera volver a ser la niña

que te daba la mano

que te amaba

que jugaba contigo a hacer la guerra.

A veces quisiera ser para tu pueblo

aquella niña,

hermano saharaui.

Maribel Lacave

He tenido el placer de leer varios libros de Susy Alvarado, el delicioso “Suerte Mulana”, o los poemarios “Extraña estancia” y “Geografía Accidental”. Destaco también la faceta su faceta de editora en la entrañable Puentepalo, que es para los poetas saharauis una acogedora jaima, o su trabajo como directora de cine, por ejemplo en la bellísima “La puerta del Sahara”.

En muchas de las obras de ambas está presente el Sahara, en poemas y narraciones llenas de añoranza, rabia y arrebatado amor por la tierra saharaui, aquel paraíso al que hoy es aún imposible regresar, para el que solo queda, de momento, echar mano de los recuerdos y la imaginación, recuerdos de un tiempo pasado, idílico y feliz, que tuvo un final amargo, marcado por la invasión marroquí.

Dajla

He vuelto al mar de arena,

donde sopla el viento salado.

Vengo sola;

perdida

como un naúfrago.

Y espero.

Bajo este sol,

que hace suyo todo lo que cubre,

espero.

En silencio,

como se espera en este lugar.

Con los ojos abiertos

y los labios sellados

por un beso embustero.

Espero

mientras me queman los pies

y escucho el canto de los alacranes.

… Al fin la caravana

se divisa a lo lejos.

Mañana me habré ido con ella

y empezaré en cualquier otro lugar.

Insh- Allah!

Mª Jesús Alvarado

También las dos poetas han alzado muchas veces la voz para denunciar la barbarie de la ocupación, formando parte de numerosas iniciativas y campañas a favor de sus hermanos saharauis. Quiero recordar brevemente sus acciones en el grupo de Escritores por el Sahara en la carta dirigida en 2004 al Instituto Cervantes para pedir la creación de un centro en los campamentos de refugiados saharauis; la carta de noviembre de 2004 dirigida al presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero para que no olvidara los derechos del pueblo saharaui; la campaña contra la destrucción del Fuerte de Villacisneros, tan presente en la infancia de las dos autoras; o más recientemente su participación en la campaña por el regreso a casa de Aminetu Haidar.

Maribel y Susy han sido además amorosas madrinas del grupo de escritores saharauis Generación de la Amistad.

No creas, poeta, que tu voz no se oye.

Con bellas palabras puede cambiarse el mundo

si esas palabras dicen lo que hay que decir.

No hay alto el fuego para los poetas:

Sólo versos, como balas,

disparando al corazón

de la injusticia.

Mª Jesús Alvarado

En la editorial de Susy, Puentepalo, se editó el libro que dio a conocer a este grupo de escritores, la antología Bubisher (2003) y el poemario de Limam Boicha “Los versos de la madera” (2004). Además prologó los poemarios “La música del siroco”, de Ali Salem Iselmu, y “Voz de fuego” (2004), de Ebnu, cuya publicación por la Universidad de Las Palmas impulsó Susy.

Cada lector es un nuevo poeta que abre su corazón a los sentimientos y pensamientos de quien ha escrito los versos…y es la comunión entre ambos lo que da la obra por concluida. Así pues, cada uno de nosotros viajaremos con estos versos según nuestro corazón nos dicte, hacia el lugar donde el viento que sople en ese instante nos lleve… y lo deseable es que caminen con nosotros, que no pierdan jamás su alma nómada , y que llevemos la voz de Ali Salem Iselmu tan lejos como nos sea posible. “La música del siroco”.

La voz de Maribel Lacave se hizo presente en la antología de Generación de la Amistad “Um Draiga”, a través de su poema “Sueña el tirano”-

GRIS - CIELO ROTO - ANGUSTIA -

NAPALM - GRITOS - FÓSFORO -

AVIONES - MIEDO - ROJO - BOMBAS -

SANGRE - HORROR - LÁGRIMAS -

CONFUSIÓN - MUERTE -

LLANTO - ASESINATO DOLOR -

MASACRE - CRIMEN

Y todo cayéndole encima, como lluvia.

Maribel también prologó el libro de Bahia Mahmud Awah “Versos refugiados”.

Su palabra nos llega impregnada de rebeldía, pero también -sorprendentemente en alguien que ha vivido la dureza de la guerra, del éxodo y de los campos de refugiados- de inmensa dulzura. (“Hay que endurecerse pero sin perder la ternura”, decía Che Guevara). Estos dos elementos, ternura y fuerza revolucionaria, caracterizan todo su quehacer poético y vivencial, se convierten en el sello de identidad de su poética.

Bienvenido, hermano Bahia, a este mundo sin fronteras que es la literatura, donde tus versos refugiados son y serán armas de construcción masiva que ciertamente contr-buirán a acercar la paz y la libertad a nuestro querido Sáhara. “Versos refugiados”

Me gusta especialmente un poema de Bahia llamado “A la amada que me escribe frente a un lago”.

A la amada que me escribe frente a un lago

A la amiga amada que me escribió sentada

frente a un lago, a espaldas

de un volcán lleno de nieve.

Yo le escribo desde esta esquina

de la historia

que me ha condenado a navegar sin remos,

a atravesar los desiertos treinta años,

sobreviviendo a inclemencias, fallos,

dictámenes y procesos sumarísimos

de la injusticia.

A la amiga que tenía sobre la cabeza

unas nubes de ramas y flores

y sentía nuestro dolor desde las antípodas

del Pacífico.

Yo también te quiero, porque me has

querido desde la distancia,

con ojos lagos,

cataratas de La Victoria de mi África.

Te quiero porque aún guardas nombres

de nuestras dunas,

de los sirocos, de los misiles

que nos tiraron, de nuestros muertos vivos.

A esa amada que tiene el corazón

volcán de amor, la amo.

Por mi gente, mi usurpada casa en Auserd,

mi desierto,

mi arena,

mi duna y mi dolor que no cesa,

como las aguas que alimentan

ese lago desde donde me escribes.

Aquí estoy amiga, sentado en el lomo

de esta duna

patrimonio tuyo y mío,

respondiendo a las impúdicas cascadas

de preguntas que la humanidad no supo

responder.

Aún seguimos al unísono con el grito de

¡Kul El Watan Awshahada!

La amada, claro está, es Maribel, y el poema es una respuesta a este poema de Maribel:

QUL LE WATAN OU SHEJADE (Toda la patria o el martirio)

Pucón, (Chile), Catorce de Noviembre, año dos mil.

Hermanos saharauis:

Aquí estoy, al otro lado del Océano, tan lejos que es Noviembre y, sin embargo, primavera.

Aquí estoy, sentada frente a un lago.

A mi espalda, un volcán lleno de nieve, bajo mis pies, sólo la hierba verde y sobre mi cabeza una nube de ramas y de flores.

¿Podéis imaginarme?

Con las manos temblándome de frío, el rostro sin arena, los ojos desbordados de colores y sin sed, contemplando impúdicas cascadas.

Aquí estoy, recordando el color de las dunas ,la danza del siroco en el desierto, la luz de los misiles y los muertos.

Aquí estoy sin que nadie sospeche el dolor que esta fecha maldita me provoca.

A esta misma hora (diez y cuarto de la mañana) estaréis preparando los desfiles, desplegando banderas, estaréis recordando a los ausentes.

Mariam estará en Rabuni recibiendo a los amigos que vienen de otras tierras; Suelma se ocupará de los detalles; humearán las teteras en las jaimas y Gebbel estará peinando a Maribel II mientras los demás aguardan, impacientes.

¡Qul le watan oushejade! gritarán los viejos y los niños, ¡Qul le watan!

¡Qul le watan oushejade! grito también yo desde este lago ante los ojos atónitos de algunos turistas que me miran.

Aquí estoy, hermanos, en este país también lleno de muertos, aquí estoy con los unos y los otros, Aquí estoy, sin perdones, sin olvidos.

Maribel Lacave

Del libro "Sin Fronteras" - Ed. Centro de Cultura Popular canaria- 2001)

Ellas dos, además de amigas, luchadoras, poetas y activistas culturales y de la causa saharaui, inculcaron en mí un profundo amor sobre Dajla, a pesar de que jamás he podido pisar la blanca ciudad. Y en especial por aquella delicada islita, llena de leyendas, sirenas, medusas azules y conchitas. La mágica isla Herne, isla Truk, fuente se sueños e inspiración, símbolo de ese deseo de todos de tomar juntos el té del reencuentro en un Sahara Libre.

Conchi Moya

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"Tengo, tengo, tengo"

4:31 p. m. Conx Moya 0 Comments



Delgado, casi consumido, Rahmuni se sentó en la primera fila, la reservada para las autoridades y los activistas. Había llegado desde El Aaiún, invitado para ofrecer su testimonio. Iba a participar en la mesa redonda “El Sahara en el nuevo tiempo árabe”, invitado por las universidades públicas madrileñas, un foro muy importante para ofrecer su testimonio. Allí estaba con Ali Salem Tamek y El Mami Amar Salem, dos antiguos compañeros de lucha. Cansado por el viaje, se revolvió en el asiento, a sus cuarenta y pocos años había vivido demasiado deprisa. Ex preso político, militante de la ASVDH, había sufrido interrogatorios brutales y un trato vejatorio en la cárcel.
¿Se arrepentía? Sin duda, no. Haber hecho otra cosa le hubiera supuesto la muerte, si no del cuerpo, sí de su esencia, de su dignidad, no podía vivir como si no pasara nada, mientras en el Sahara ocupado se pegaba a ancianos, se acosaba a los niños en los colegios, se intentaba hacer desaparecer a todo un pueblo. Su apuesta por la paz les costaba cada día un precio muy elevado, pero el objetivo era tan dulce… recuperar la tierra… ¿existía algo mejor que aquello?
Rahmuni despertó de su ensimismamiento. Le gustaba participar en aquellas actividades, eran otra forma de seguir la lucha, dando testimonio en primera persona de lo que sucedía en los territorios ocupados. Sus manos de finos dedos recorrieron el magro rostro. Había preparado su ponencia la noche anterior con todo cuidado. “El Sahara en el nuevo tiempo árabe”, ¿tenían de verdad cabida en aquella primavera? La suya había empezado seis años atrás, en mayo de 2005 en El Aaiún, cuando comenzaron con la Intifada pacífica y el mundo supo al fin qué ocurría con ellos. Tal vez el mundo no les hiciera mucho caso, pero ya no podían hacer como que no pasaba nada. Rahmani sabía muy bien lo que iba a decir, saludaba las revueltas árabes, pero su revolución había empezado mucho antes y su objetivo no era pedir reformas y democracia, trabajo y pan. No, ellos luchaban por recuperar su tierra, por echar al ocupante ilegal, por celebrar el referéndum que les debía la ONU, por su existencia como estado. Aquellas revueltas árabes, el movimiento 20 de febrero marroquí, eran respetables pero no tenían que ver con ellos. Eso pensaba decir al auditorio.
Sólo le preocupaba una cosa, no poder hablarles en español. Le traducirían del árabe, pero se perderían matices, y él quería decir tantas cosas… Su pueblo reivindicaba el español, pero no les era nada fácil mantenerlo. En los campamentos por falta de medios y en los territorios por el exterminio de todo lo que recordara a la antigua metrópoli y les identificara como saharauis… Ya sabía cómo iba a empezar.
Rahmuni se subió al estrado, tomo asiento al lado del profesor Bernabé López, un conocido defensor de las posturas promarroquíes sobre el conflicto del Sahara, aunque últimamente estaba tomando partido por el movimiento que exigía reformas en Marruecos. Él intervendría el último. Tras escuchar atentamente al resto de ponentes le tocó el turno. Comenzó recordando en español que era un niño de siete años cuando Marruecos invadió el Sahara. Se disculpó por hablarlo ya apenas, cómo explicarlo, llegó Marruecos y su infancia acabó, su colegio, sus maestros, no podían hablar en español, no podían ni siquiera identificarse como saharauis en aquellos años tan negros. Y Rahmuni empezó a cantar lo que le habían enseñado en su colegio. Empezó con voz temblorosa:
Tengo, tengo, tengo.
Tú no tienes nada.
Tengo tres ovejas
en una cabaña.
Ante la aprobación del público continuó:
Una me da leche,
otra me da lana,
y otra corre, corre
toda la semana.
La sala rompió en aplausos, el auditorio le había entendido. Y Rahmuni prosiguió, en árabe, su ponencia. “Las revueltas del mundo árabe son una cuestión interna, que tiene que ver con reivindicaciones políticas de los países, mientras que en el Sahara Occidental lo que se reivindica es el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación…”

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