Conversación con el escritor africano Ngugi wa Thiong’o en Madrid. Una cita largamente esperada



Teníamos una cita pendiente con Ngugi wa Thiong’o desde 2007. En abril de ese año los escritores saharauis Zahra Hasnaui y Bahia Awah recalaban en la universidad californiana de Irvine para impartir una serie de conferencias. Tenían previsto un encuentro con el escritor y académico africano Ngugi wa Thiong’o, profesor de aquella universidad. Sin embargo, Ngugi se encontraba de viaje aquellos días y el encuentro no se pudo celebrar finalmente. Los escritores saharauis le dejaron unos libros y algunos detalles de artesanía saharaui y desde entonces hemos esperado poder acudir a algún encuentro con Ngugi. Por fin pudimos cumplir nuestro deseo el pasado martes 14 de mayo gracias al encuentro con el escritor celebrado en el Museo Reina Sofía. Bajo el título “Desplazar el centro” se desarrolló la conversación con el escritor, pensador y profesor de Literatura Inglesa y Comparada, nacido en Kenia, de la mano del periodista Chema Caballero.
Ngugi, de 81 años, aún vive la literatura con enorme intensidad. Afirma que su mejor libro es el que aún no ha escrito y, en una entrevista reciente con el blog “Africa no es un país” asegura que quiere competir con genios como Cervantes. Él es desde luego una leyenda viva de las letras africanas y eterno aspirante al Nobel, premio que parece que nunca llega. Exiliado en Estados Unidos desde los años 80, ha vivido una intensa vida llena de éxitos, pero también de sinsabores, como su encarcelamiento en 1977 por el régimen surgido tras la independencia de Kenia, por la que él también luchó. En la cárcel, el escritor decidió abandonar el inglés como idioma de sus libros y escribir en su lengua materna, el gikuyo “como ejemplo de resistencia”, según sus palabras. Escribió en la cárcel su primera novela, “El diablo en la cruz”, en papel higiénico. Estos años se ha convertido una costumbre en casa estar pendientes de la confirmación por parte de la Academia Sueca del nombre del Premio Nobel de Literatura, deseando que se anuncie que es Ngugi.
El escritor comenzó su intervención reflexionando como el saber es excesivamente teórico y no se preocupa de otros imaginarios, realizando su habitual defensa de “las lenguas minorizadas”. Así reivindicó que le gusta que le llamen “escritor africano, es importante porque hubo un tiempo en que la gente pensaba que no había escritura en África”. Recalcó la importancia de que los escritores africanos “escribamos en nuestras lenguas africanas, que son vibrantes y potentes”. Ngugi se quejó, con fina ironía de que a los escritores africanos se les pregunte por qué escriben en sus lenguas africanas o maternas. Defendió que los idiomas de África son “tremendamente expresivos” y pensar que en estas lenguas no se puede realizar una producción intelectual tiene que ver “con una visión colonial”. “Las lenguas son como instrumentos musicales. No hay una lengua más lengua que la otra. Cada una tiene su musicalidad”.
Su madre, que no sabía leer ni escribir pero se empeñó en que Ngugi fuera a la escuela, tuvo una presencia importante durante la charla. El escritor africano habló sobre la promesa que le hizo de continuar con sus estudios a pesar de las adversidades y su compromiso con ella de dar siempre más del cien por cien en todas las tareas que acometiera.
Chema Caballero recordó que Ngugi es un eterno candidato al Premio Nobel. El escritor se lo tomó con buen humor. “No me lo han dado, no”. Valora como positivo que sus obran gusten, “pero mi verdadero desafío es lograr la novela perfecta”. Tanto en forma, lengua, carácter, personajes. “Es un sueño que siempre está ahí, es una posibilidad real, es como respirar. Soñar con la novela perfecta me impulsa a seguir intentándolo”. Ngugi escribe sus libros como parte de ese proceso de intentar escribir esa novela perfecta. “La búsqueda de la belleza impulsa el movimiento”, reflexionó. En realidad, “que un lector te diga que tu libro le ha gustado es el verdadero Nobel”, afirmó. El periodista recalcó que llevamos varias décadas sin que un autor africano negro reciba el Premio Nobel, “tal vez sea hora de descolonizar el Nobel”, comentó. Ante esta cuestión Ngugi señaló que “parece que los escritores africanos deben ponerse la máscara de las lenguas europeas para ser visibles”. Por el contrario animó a “conseguir la visibilidad con nuestras lenguas maternas”
Las preguntas no eludieron el tema político. “¿La independencia de Kenia fue una decepción para ti?”, inquirió Chema Caballero. Ngugi explicó que estuvo encarcelado por sus ideas. “La experiencia de la cárcel fue muy desafiante para mí como escritor”. Explicó que las enseñanzas de su madre fueron fundamentales en la cárcel para no quejarse y aceptar una situación de la que no podía escapar. Buscó la manera de sacar algo positivo de aquella situación. “Me escapa de la cárcel a través de mi imaginación, no podían encarcelar mi imaginación”. Ngugi salió adelante en la cárcel gracias a la imaginación, q
ue le dio poder para seguir escribiendo, en aquel momento con lo único que tenía a mano, el papel higiénico.
Ngugi, que fue uno de los líderes del movimiento anticolonialista en Kenia, reconoció que “el problema surgió después de la independencia”. Lanzó una pertinente pregunta ¿quién controla hoy en día en África el sistema bancario y los recursos naturales? “África construyó la Europa moderna, el comercio de esclavos y los recursos generaron tanta riqueza en las antiguas metrópolis. Reflexionó sobre la importancia de conseguir “una independencia económica para que haya una independencia real”. Abogó por “cambiar en posición de igualdad”.
“Sin la imaginación no somos humanos”, afirmó. “Las artes alimentan la imaginación y nos permiten visualizar el futuro”. Por eso el autoritarismo lo primero que intenta es limitar la imaginación de la gente. Y “al primero que se persigue es al artista”.
A la pregunta del escritor saharaui Bahía Awah sobre el culturicidio que sufre el pueblo saharaui debido a la invasión colonial marroquí y de qué forman debe actuar el intelectual desde el exilio, Ngugi afirmó que “el colonialismo, en la forma que sea, debe ser resistido”, ya que se trata de un “sistema económico, político y social de sometimiento a una comunidad”. El escritor keniata aboga por “la igualdad, no hay un ser humano más humano que otro, ni hay una nación más nación que otra”. Definió el exilio, él tuvo que exiliarse a Inglaterra y en la actualidad reside en California, como “encontrarse en otro lugar fuera de la tierra de uno”. Calificó el exilio como algo que ha sucedido a lo largo de la historia”. Consideró que “es positivo que un país acoja a gente que huye de la desolación”. Con enorme sencillez y lucidez, explicó que “el exilio no se elige, fue el exilio el que me eligió a mí”. Como tampoco se elige el lugar donde se es acogido. “Eres un náufrago y te quedas dónde te acogen”. Según Ngugi “lo importante qué haces con el exilio. Yo he tenido la suerte de poder escribir”.
A la pregunta lanzada desde el público sobre qué consejo podía dar a los escritores, Ngugi respondió un tajante: “Write, write, write, and you will get it right”, “Escribe, escribe, escribe y lo conseguirás”. Según el escritor “Hay que hacerlo. Es un trabajo duro y el trabajo duro siempre funciona. Es duro pero merece la pena. Debes seguir ese impulso, volver a él y serle fiel”. Ngugi reconoció que la publicación tiene que ver con “ensayo / error”, ya que no siempre los editores aceptan los manuscritos, aunque destacó que ahora también se puede autoeditar, hay más posibilidades y hoy en día ya no es necesario exclusivamente ser respaldado por una editorial. El escritor nos dio un estupendo consejo que él mismo ha aplicado a su vida, azarosa y complicada en muchos momentos. “Intento, y no siempre es fácil, encontrar lo positivo de todas las situaciones. Lo negativo puede generar energía creativa”.
También hubo momento para hablar de las mujeres. Ngugi confesó que las mujeres son parte muy importante de su vida. Desde esa madre que le animó a estudiar hasta su esposa y sus hijas. Reconoció la importancia de la mujer en la historia de Kenia y en la historia de África “las mujeres están en todas partes y ellas han mantenido a la gente unida”. También habló sobre las letras africanas, con un panorama actual muy vivo y emergente. Destacó la importancia de las escritoras africanas, “muy poderosas”. “En el continente la historia de las mujeres africanas ha sido invisibilizada”, concluyó.
Bahia Awah pudo saludar en persona al entrañable, lúcido y divertido Ngugi, posando a su lado en la “foto de familia” con los asistentes y haciéndole entrega del libro de poesía saharaui en español con traducción al inglés “Thirty One” editado hace varios años en la Universidad de Leeds.
Una tarde inolvidable en la que, como dicen nuestros amigos de LiterAfricas, el gran Ngugi wa Thiong´o “Llegó, vio y nos ganó”.


“Las acacias del éxodo”, un viaje para conocer al pueblo saharaui



*Fuente: Mugalari Kultura. Por Conchi Moya. 06/05/2019
Si me preguntan cómo se gestó mi libro “Las acacias del éxodo” debo referirme a dos momentos relevantes. Uno fue noviembre de 2010, cuando las fuerzas de represión marroquíes arrasaron el campamento saharaui de Gdeim Izik llevándose por delante de manera brutal las miles de jaimas que componían el llamado Campamento de la Dignidad saharaui. Lo sucedido en aquel mes desde que la población saharaui de la ciudad ocupada de El Aaiun levantó el campamento hasta su destrucción me dejó hondamente impresionada y fue probablemente el momento más decisivo y lleno de fervor que he vivido en estos casi veinte años de caminar al lado de los saharauis. El otro momento fue la visita a Madrid en 2012 de Ahmed Mohamed Fadel “Rubio”, un histórico de la causa desde el frente cultural, joven yeyé en su Villa Cisneros natal, combatiente con el Ejército saharaui durante la guerra de liberación y hombre del libro que hoy en día vive refugiado en los campamentos del sur de Argelia, en espera del ansiado regreso a la tierra que lo vio nacer. Las charlas con Rubio sucedidas durante aquellos días calaron hondo en mi memoria, porque cuando Rubio habla de su boca salen flores. Es un hombre de palabra pausada y profunda, con hondas convicciones e integridad irrevocable. Sus reflexiones siempre llevan el perfume de la poesía de su pueblo y es una fuente inagotable de memoria y recuerdos. Aquellas historias prendieron en mí y poco a poco se fueron convirtiendo en relatos y en personajes. Como el combatiente que pinta la señal de la paz en un proyectil, el revolucionario Salama o el soldado que recuerda la visita de Felipe González a los campamentos. Todos llevan su inconfundible voz.
A los saharauis les llaman “los hijos de la nube”, siempre en busca de la lluvia que traiga pasto y respiro en el inclemente desierto. También son un pueblo que derrama poesía. Pocos enclaves en el territorio saharaui pueden ser más venerados que los pozos y pocos tesoros más apreciados que la memoria. Rubio dice que quienes escribimos sobre el Sáhara Occidental construimos “pozos culturales” para saciar la sed del pueblo y cada vez que terminamos de construir uno de esos pozos lo entregamos al pueblo “para que recupere su cultura y no pierda su identidad”. Efectivamente, “Las acacias del éxodo” es un libro del pueblo saharaui y al mismo que espera acercar a la causa a muchas personas que no la conocen.
Los saharauis me convirtieron en escritora. La adolescente que fui escribía cartas a sus amigos contando las historias que les sucedían como forma de atesorarlas y guardarlas para siempre. El viaje que realicé a los campamentos de refugiados saharauis me llevó a emprender una tarea más ardua: narrar aquella increíble experiencia que metió al pueblo saharaui y su causa en mi corazón. Mi encuentro con Bahia Awah y los poetas saharauis que más tarde se unieron en torno a la Generación de la Amistad me animaron a escribir y a convertir aquel taco de folios grapados en mi primer libro autoeditado, “Los otros príncipes”. Las historias que escuchaba a mi familia y amigos saharauis se convirtieron poco después en un segundo libro, también autoeditado, “Delicias saharauis”.
Pero cuando vives el Sahara todos los días, nunca hay bastante escritura para contar todo lo que aprendes, escuchas, vives y descubres. Gdeim Izik y Rubio fueron el detonante de los primeros relatos. Pronto vinieron más, inspirados en las palabras, la vida y el ejemplo de mujeres y hombres saharauis. Como la militante Nueina Djil, protagonista de la mítica imagen de la fotorreportera Christine Spengler con un fusil al hombro y su bebé en brazos; Moina Chejatu, la joven saharaui que acompañó a Felipe González en su visita a los recién creados campamentos de refugiados saharauis; los activistas saharauis de derechos humanos Brahim Dahan y Hmad Hamad, cuyas historias de lucha y sacrificio por el Sahara son constante fuente de inspiración para mí; el escritor y diplomático Ahmed Muley Ali o el poeta nacional Bachir Ali, quien me descubrió la existencia de Graret Lantilagha, las acacias del éxodo, lugar que da nombre al libro. Sus testimonios y los de familiares y amigos fueron conformando esta colección de relatos donde pretendo huir de orientalismos para reflejar una visión realista de los saharauis. Porque creo firmemente en la literatura comprometida como una de las mejores vías para difundir ideas y causas. “Las acacias del éxodo” pasa a formar parte de la bibliografía de poemarios, novelas, libros de relatos y ensayos que acompañan al pueblo saharaui en su camino hacia la libertad.
Espero que los lectores viajéis al Sáhara a través de sus páginas, conozcáis a su gente y entendáis su realidad.
Sahara Libre.

Presentación en Murcia de “Las acacias del éxodo”, “un puñetazo a la mandíbula de la política internacional española”


“Un libro sobrecogedor que recoge el conflicto del Sáhara en una serie de relatos como puñetazos a la mandíbula de nuestra política internacional, nuestra interpretación histórica de las guerras del desierto y nuestra poca vergüenza”. José Daniel Espejo, poeta.
El poeta y librero José Daniel Espejo nos daba el pasado sábado  4 de mayo la bienvenida a Libros Traperos, un proyecto solidario de Traperos de Emmaus en la Región de Murcia, que lucha contra la exclusión social y la pobreza y contra las causas que las provocan. Una librería que ya es para mí una parada obligada en cualquier visita en la ciudad del Segura. Precisamente aterrizamos en medio de una intensa semana de actividades en Libros Traperos para presentar “Las acacias del éxodo”.
Tuve la suerte de ser presentada por Paco Paños, “letraherido” y periodista cultural murciano, además de un lector perspicaz, culto e inteligente. En  palabras de Paco Paños “Las acacias del éxodo” es un libro de relatos “no neutral y que no deja indiferente”, de apoyo al pueblo saharaui y que sirve para “limpiar la historia y quebrar la forma en que los medios tratan este conflicto”.
De la mano de Paco y a través de los relatos de “Las acacias del éxodo” hicimos un repaso por los cien años de presencia española en el territorio y su precipitada salida sin completar el proceso de descolonización, recordando que España es aún para la ONU potencia administradora del Sáhara Occidental hasta que el pueblo saharaui celebre el referéndum de autodeterminación. En palabras de Paco, “Las acacias del éxodo” es una muestra de cómo se puede escribir sobre todo esto “desde la rabia, la incomprensión, pero también desde la esperanza y, sobre todo, desde el amor”, con “gran destreza para reflejar lo pequeño, lo simbólico, lo que podría parecer insignificante”. El libro recrea, a partir de pequeñas anécdotas, historias y testimonios cargados de emoción y convertidos en literatura “con gran habilidad para llegar al corazón del lector”. Como sucede en el relato titulado “La alfombra de La Güera” donde, a partir de una anécdota real de una refugiada que se llevó a los campamentos un trozo de la alfombra de su casa destrozada por las bombas, se recrea el éxodo del pueblo saharaui originado por la invasión mauritano marroquí. O “Nueina”, relato en el que se recrea el momento en que la fotorreportera francesa Christine Spengler inmortalizó a la joven militante saharaui Nueina Djil, en la mítica foto donde aparece con su bebé y un fusil al hombro.
En la presentación de Libros Traperos hablé con Paco de otros relatos como “De Güera a Villa Cisneros”, donde se narra el punto de vista de los españoles que vivieron en el Sahara y tuvieron que salir huyendo, abandonándolo todo, y la nostalgia por el Sáhara que sigue presente entre ellos. Recordamos la traición del estado español a los saharauis, a través del relato “La visita”, que recuerda la visita de un joven Felipe González a los campamentos de refugiados saharauis en noviembre de 1976, recreada gracias a los testimonios de quienes le acompañaron.
Paco Paños también destacó los relatos “Perdiendo los papeles”, resuelto en forma de breves fragmentos que hablan sobre las surrealistas situaciones que sufren los saharauis cuando pretenden legalizar su situación en España, lo que se convierte en una auténtica “locura” y “Lo que fuiste a buscar”, que narra el regreso de un combatiente saharaui para visitar a su padre en El Aaiun ocupado tras décadas sin verse.
También tuvimos ocasión de hablar durante la presentación sobre la situación de los territorios saharauis ocupados, escenario de varios relatos de “Las acacias del éxodo”, además recordar las constantes violaciones de derechos humanos que sufre la población saharaui de las zonas ocupadas, los desparecidos y los presos políticos encerrados en cárceles marroquíes, algunos incluso condenados a cadena perpetua.
Como destacó el presentador, se trata de un “libro de reivindicación política por los derechos del pueblo saharaui pero es un libro también muy emotivo que se puede leer en modo político, en modo literatura, o para aprender una realidad en muchas ocasiones desconocidas”. Por mi parte quise destacar que “he pretendido hacer un libro que huya del orientalismo, del exotismo, del idealismo, quiero contar la realidad del pueblo saharaui como es, personas como nosotros a los que tienen un problema muy grande que ellos no han buscado sino que se les ha impuesto”.
Finalizamos con una breve ronda de preguntas del público tras hablar sobre el peligro de la asimilación de la cultura saharaui por parte del invasor marroquí, que ha cambiado la estrategia de prohibición del idioma y la cultura saharaui por una peligrosa labor de culturicidio sistemático, de un genocidio cultural con el que se pretende eliminar el patrimonio material e inmaterial saharaui.
Quiero agradecer a Paco Paños y a José Daniel Espejo toda la ayuda recibida y el enorme amor con el que hacen las cosas. Eso se recibe y se disfruta.

Madrugada en Madrid. Quite emotional


Madurar es llorar en un concierto, no porque te gusta el cantante o el guitarra, sino por cosas que has vivido mientras escuchabas esas canciones. Como colofón a disfrutar de seis conciertos en siete días (record que no creo volver a superar) el martes 7 de mayo me acerqué a ver a los noruegos Madrugada en una actuación en la que hubo momentos en que me desbordó por completo la emoción.
Descubrí a Madrugada en 2012, y la primera canción que escuché de ellos fue la maravillosa “Vocal”. El inolvidable rasgueo de guitarra y la pandereta daban inicio a una canción apasionada y profunda que cerraba el álbum de debut de la banda, el mítico “Industrial silence”, editado por Virgin en 1999. Su veinte aniversario ha vuelto a juntar a los tres miembros de la formación original que siguen con vida y les ha embarcado en una gira europea. A Sivert Høyem, vocalista, Frode Jacobsen, bajo y Jon Lauvland Pettersen, batería se les han unido Cato «Salsa» Thomassen a la guitarra principal, al que se le presenta la difícil tarea de sustituir al desaparecido Robert Burås, y Christer Knutsen a la guitarra, teclados, armónica y voces.
El paso por Madrid de la gira, con cambio de sala incluido, ha sido mi oportunidad para ver por fin en directo a una banda noruega que destacó por su buen hacer y su elegancia en los primeros años del siglo XXI. El estilo de Madrugada se ha definido como una mezcla de “rock alternativo con tintes de swamp blues, psicodelia y jazz”. Ellos han admitido a lo largo de su carrera influencias muy dispares como Nick Cave, Mark Lanegan, Joy Division, The Cramps, The Velvet Underground, atmósferas a lo Pink Floyd o incluso el Krautrock de bandas como Can, Neü o Kraftwerk.
La gira de Madrugada celebra el “Industrial silence”, que ofrecen completo en la primera parte de la actuación, con una segunda parte más breve, en la que repasan temas de sus otros discos. El concierto empezó temprano, pasadas las ocho y media de la tarde cuando aún lucía el sol de primavera en Madrid, en una sala But con buena entrada pero que no se llenó del todo, lo que nos permitió situarnos cómodamente en un lateral del escenario con estupenda visión.
Uno de los alicientes de la banda es la poderosa y emotiva voz de Sirven Høyem, pilar de Madrugada. Su amplio registro vocal incluye influencias como Chris Isaak, Nick Cave o incluso Jim Morrison. Todo el concierto giró alrededor de su delgada figura, cálidamente arropada por una magnífica banda. El cantante comenzaba la actuación vestido con camisa blanca con cuello cerrado y chaqueta oscura, de la que se despojó en las primeras canciones, cuando la temperatura no paraba de subir. Además de cantar, Sirven tocó en diferentes temas la pandereta, las maracas, la guitarra acústica, y “la linterna”, artefacto con el que nos enfocó en un intenso momento de su actuación, aumentando la intensidad de la onírica atmósfera en la que la banda nos había envuelto desde el inicio del concierto.
Comenzaron el repaso al mítico disco de portada azul, con “Vocal”, mi canción fetiche de la banda. A partir de ahí la emoción no paró de crecer, mientras desgranaban temas como la misteriosa “Sirens”; la intensa “Higher”; Belladona; Strange Colour Blue de helada atmósfera; “This Old House”, una canción de estilo “campestre” con una inconfundible armónica; la potente “Norwegian Hammerworks Corps.”; la épica “Salt” o la delicada “Quite Emotional”, canciones bellísimas de un rock melancólico, onírico y por momentos depresivo.
Con un buen juego de luces, en el que predominó ese “extraño color azul” de la portada del álbum al que se rendía homenaje, Sivert contribuyó de diferentes formas a hacer brillar la actuación. Como cuando se vistió en un tema con una chaqueta de lentejuelas que lanzaba destellos al público, o con la mencionada linterna que también enfocaba hacia las bolas de espejos de la sala. Por momentos creí estar en una de las escenas del relato en el que estoy inmersa actualmente, gracias a los titilantes centelleos que recibíamos desde el escenario.
Con un público encandilado desde el inicio, Sivert sonrió, lanzó besos a la gente y besó a su guitarrista, habló entre canciones y agarró las manos de muchos de los que se encontraban en primera fila. Bailó y en definitiva se entregó a una audiencia que llevábamos mucho tiempo esperándoles y que también vibramos con la segunda parte de la actuación donde ofrecieron canciones como “Electric”, “Only when you’re gone”, “Honey Bee”, “Majesty” o “Valley of deception”, con la que finalizaron el concierto.
Además de la poderosa voz de Sivert Høyem, el otro pilar inconfundible de la banda noruega fue su guitarrista, Robert Burås, de triste destino. Burås fue encontrado muerto en su apartamento en julio de 2007 cuando tan sólo contaba 31 años y su fallecimiento supuso el fin de la banda. El guitarrista contaba que su primer contacto con la música de rock lo tuvo a los doce años con la canción “Rock and Roll” de Led Zeppelin, que siempre mencionó como una de sus favoritas. El carismático guitarrista, que también tocaba la armónica, la mandolina eléctrica y los teclados, solía utilizar una guitarra vintage de 1966, una Fender Jazzmaster de color rojo. Esa guitarra estuvo colocada sobre su ataúd durante su funeral.
Cuando conocí a Madrugada Burås ya llevaba varios años muerto y debo reconocer que su historia me impactó. Declarado fan desde su infancia de bandas como Rolling Stones, Velvet Underground, Jimi Hendrix, The Stooges, o Jesus & Mary Chain, y de los libros de Kurt Vonnegut, Burås, estaba considerado como el miembro más “rockero” de la banda. El guitarra de desordenada pelambrera rizada fue definido en su obituario como “cálido, generoso, muy agradable y entregado por completo a la música”.
Su muerte supuso un duro golpe del que la banda no se recuperó. Decidieron terminar el álbum que estaban grabando, el sexto de su carrera, que salió en enero de 2008 bajo el nombre de “Madrugada”. Tras su lanzamiento la banda anunció que se separarían al finalizar la gira de presentación. Ofrecieron su último concierto el 15 de noviembre de 2008 en la sala Spektrum de Oslo. Aquel disco, considerado como una especie de terapia para ellos, fue el punto final de una banda que debería haber llegado mucho más lejos, y supuso un emocionante y doloroso homenaje a su inolvidable guitarrista.
Una noche inolvidable, largamente esperada, con emoción y lágrimas felices, de esas que te recuerdan por qué la música es tan importante como respirar. 


ENTREVISTA Conchi Moya, escritora: Todos los saharauis son héroes



Conchi Moya es autora del libro "Las acacias del éxodo", una obra que versa sobre el Sáhara Occidental. La presentación será el sábado 4 de mayo en 'Libros Traperos' (Murcia)
"Del PSOE sólo se ha recibido traición. Lo que se puede esperar de este partido en relación al pueblo saharaui es nada positivo, como han seguido demostrando a lo largo de estos años"
"Que la mujer es un pilar de la sociedad saharaui desde siempre es algo evidente. De alguna manera la sociedad saharaui es matriarcal, son mujeres libres y que ocupan un lugar muy importante en su familia y en la sociedad"
*Fuente: el diario.es Por Paco Paños. 03/05/2019
Nacida en Madrid en 1971 se licenció en Ciencias de la Información en la Universidad Complutense. Antes de "Las acacias del éxodo", ha escrito otros dos libros, con el Sáhara Occidental como tema de fondo, "Delicias saharauis" y "Los otros príncipes". Junto con Bahia Mahmud Awah ha escrito el ensayo "El porvenir del español en el Sahara Occidental". Antóloga de varios libros de poesía saharaui "Um Draiga", "Aaiún, gritando lo que se siente", "La primavera saharaui" y "Poetas saharauis (Generación de la Amistad)". En diciembre de 2015 se publicó su primera novela, "Sin pedir permiso'".
Correaliza el espacio informativo Poemario por un Sahara Libre, dedicado a las actualidades informativas y culturales de la causa saharaui.
"Las acacias del éxodo", es un libro de relatos que tienen como protagonista el Sahara Occidental, el Pueblo Saharaui. No es tu primer libro con este tema y parte de tu actividad, la dedicas a hacer visible la Causa Saharaui. ¿Cuál es tu vinculación con El Sahara, con su gente?
Conocí al pueblo saharaui en abril de 2000, cuando viajé a los campamentos de refugiados saharauis con compañeros de una radio libre en la que colaboraba. El impacto por lo vivido allí fue tan fuerte que me comprometí a ayudar a este pueblo con lo que sabía hacer, contar, escribir, informar. Con el tiempo conocí al que hoy es mi compañero, el escritor e investigador saharaui Bahia Awah, y los dos decidimos hacer juntos este camino. Es mi causa, es mi pueblo, tengo una enorme familia dispersa por los campamentos, varios países en la diáspora y en territorio ocupado. Muchos de mis mejores y más queridos amigos son saharauis. Desde mi primer viaje no ha habido un solo día en que haya dejado de pensar en el Sahara, y son ya diecinueve años. Literariamente esto se ha traducido en que tuve el honor de participar en el congreso fundacional del grupo de escritores saharauis en el exilio Generación de la Amistad Saharaui. También he sido antóloga de varias de sus publicaciones. "Las acacias del éxodo" es mi tercer libro de narrativa centrado en el Sahara Occidental.
En uno de los relatos cuentas la visita de un "joven político español", la esperanza que despertó entre los activistas saharauis y, finalmente su traición. Ese político era Felipe González. Ahora que otro joven político socialista está en la Moncloa y seguirá siendo presidente después de las elecciones del 28A ¿Qué expectativa despierta esto entre la población? ¿Tienen los saharauis esperanza de que Sánchez mire hacia los campos de refugiados, que retome la responsabilidad que España tiene como potencia colonizadora y cumpla con el mandato de la ONU hasta que el Sahara consiga su independencia y recupere su territorio?
La historia de la visita de Felipe González en 1976 a los campamentos de refugiados para apoyar al pueblo saharaui "hasta la victoria final" y su posterior traición, que perseguirá a Felipe para siempre, me impresiona mucho. Los saharauis no lo olvidan y se encargaron de recuperar y difundir aquellas imágenes y el audio de su discurso. La cantante saharaui Mariem Hassan incluso le dedicó una cantata llamada "Shouka" (La espina), que es escalofriante. Pude hablar con alguna de las personas que le acompañaron y quise reproducir cómo fue aquella visita.
El programa socialista para estas elecciones de 2019 incluía una frase referida al pueblo saharaui, que el partido trabajará "para alcanzar una solución del conflicto que sea justa, definitiva, mutuamente aceptable y respetuosa con el principio de autodeterminación del pueblo saharaui". Es cierto que Pedro Sánchez se ha desmarcado de alguna manera de la "vieja guardia" socialista pero habrá que ver hasta dónde se atreve a llegar. La cercanía del PSOE a las tesis marroquíes en relación con el Sahara Occidental es histórica y es difícil que eso cambie. Hay que recordar que en la pasada legislatura llegó al Congreso Mohamed Chaib, diputado por el PSC y considerado como "el hombre de Mohamed VI en España".
Sólo hay que ver que Zapatero es uno de los valedores de la ocupación marroquí del Sahara. Como muestra, el expresidente ha llegado a participar en diferentes actos en los territorios ocupados del Sahara, organizados por las autoridades marroquíes, como el Foro Crans Montana en la ciudad saharaui ocupada de Dajla, con Mohamed VI abriendo el acto y recibiendo a los participantes con la frase "Bienvenidos al Sahara marroquí". Esto lo recogió la Agencia EFE en marzo de 2015, se puede consultar en la hemeroteca. Y durante el gobierno de Zapatero el PSOE tuvo una vergonzosa actuación durante dos hechos determinantes como fueron la huelga de hambre de la activista saharaui Aminetu Haidar en el aeropuerto de Lanzarote y el violento desmantelamiento del campamento saharaui de Gdeim Izik, donde el gobierno del PSOE dio por válida la versión marroquí y llegó a recibir en el Ministerio de Interior al general marroquí Hosni Benslimane, sobre el que pesa una euroorden de busca y captura por el asesinato del opositor Ben Barka. La respuesta del Ministerio del Interior de Pérez Rubalcaba fue que su nombre "no estaba en las bases de datos del Ministerio".
Del PSOE sólo se ha recibido traición. Lo que se puede esperar de este partido en relación al pueblo saharaui es nada positivo, como han seguido demostrando a lo largo de estos años.
En un libro como "Las acacias del éxodo" debe ser fácil caer en la tentación de limitarlo a glosar la figura de los héroes y de los dirigentes del pueblo saharaui. Tú hablas con admiración de algunos de esos personajes, pero centras tus relatos en las gentes que sufren el éxodo, en los niños, en las familias, en las cosas sencillas y básicas que han perdido. Y sobre todo hablas de la mujer saharaui, de su papel en la organización de la vida civil en los campamentos, en cómo son ellas las encargadas de la sanidad, de la educación, de la organización, en suma, de la vida cotidiana. ¿Qué papel tiene la mujer en la causa saharaui?
En realidad todos los saharauis son héroes y heroínas. Y todo el pueblo es el Frente Polisario, que es un movimiento de liberación nacional que existirá hasta que los saharauis recuperen su tierra. En el caso saharaui hay dirigentes que dieron su vida por la causa, literalmente, como Luali Mustafa, uno de los fundadores del Frente Polisario y líder de la revolución saharaui, que murió en el campo de batalla cuando no se había cumplido un año de la guerra con Marruecos. Muchos otros han sido un ejemplo por su esfuerzo y sacrificio a lo largo de estas décadas. Al igual que el pueblo, que ha sufrido y todavía sufre tanto. Y con "Las acacias del éxodo" pretendo de alguna manera que nos pongamos en la piel de esas personas que de la noche a la mañana se vieron expulsados de su tierra, a quienes se les arrebató todo y se vieron sometidos a la mayor de las injusticias, ante la indiferencia de la comunidad internacional. Me gustaría que entendiéramos que esto nos puede pasar a cualquiera, a pesar de que nos creamos a salvo por vivir en la burbuja de nuestro supuesto "primer mundo".
Que la mujer es un pilar de la sociedad saharaui desde siempre es algo evidente. De alguna manera la sociedad saharaui es matriarcal, son mujeres libres y que ocupan un lugar muy importante en su familia y en la sociedad. Ellas levantaron los campamentos, y por tanto el estado saharaui en el exilio, cuando los hombres estaban en el frente de batalla. Fueron madres, médicos, constructoras, maestras, cuidadoras, diplomáticas en el exterior. Y en los territorios ocupados las mujeres aún hoy encabezan muchas manifestaciones de protesta, y hay numerosos nombres femeninos entre los más destacados activistas de derechos humanos. La mujer saharaui tiene su puesto en la vida política a nivel nacional e internacional. Hay ministras, gobernadoras, parlamentarias o diplomáticas, como ejemplo la Representante Saharaui en España es una mujer.
Pero todo esto no quita para que las mujeres saharauis también sufran el patriarcado, tengan la preocupación de la pérdida de poder desde que los hombres regresaron a los campamentos tras el alto el fuego y pidan una mayor participación en la vida pública. Ahora hay una interesante generación de mujeres saharauis muy jóvenes que luchan por sus derechos y por su espacio, sin abandonar su causa, y eso es tremendamente interesante en mi opinión.
Todo tu libro es un hermoso canto de esperanza, lleno de amor por las gentes de las que escribes. Es también un grito de rabia, de rebeldía ante la situación que, desde hace 50 años, vive el pueblo saharaui. Pero es además un llamamiento contra el olvido, contra la posible pérdida de identidad de parte de las generaciones que han nacido ya en el éxodo. ¿Hay peligro de agotamiento, de desánimo en los más jóvenes?
Ese peligro existe, es evidente. Yo tengo sobrinos que han nacido en los campamentos de refugiados y que a su vez tienen hijos que han nacido en los campamentos también. Dos generaciones que no han podido pisar jamás su tierra o que sólo conocen la ocupación. Eso es un drama terrible. Y hay un tercer desarraigo, el que se vive en la diáspora. Hay un peligro de pérdida de identidad, de olvidar por qué se está luchando y de desesperación. ¿Cómo decirle a un joven saharaui que siga teniendo fe en la ONU o en la comunidad internacional?
Pero al mismo tiempo la identidad saharaui es tan fuerte que hay mucha esperanza depositada en los jóvenes. Hay una generación muy bien preparada, que conoce la causa y que se va incorporando a puestos de responsabilidad o colabora desde activismo informativo intelectual, cultural y artístico. En los territorios ocupados los defensores de derechos humanos son cada vez más jóvenes, están tomando el testigo de los activistas veteranos. Marruecos no ha logrado borrar la identidad saharaui de estas nuevas generaciones, ni siquiera de los universitarios, obligados a estudiar en universidades marroquíes. Hay un movimiento estudiantil saharaui muy importante en territorios ocupados, que sufren acoso, detenciones y cárcel. Pero siguen adelante.
El gran problema puede ser que el desánimo les lleve a tomar posturas a favor de un conflicto armado. Algunos jóvenes piden que se acabe con esta situación de "impasse" y se comience la guerra. Están hartos de esperar y es comprensible.
Tú eres escritora, pero también eres periodista. ¿Por qué has elegido el relato, la literatura para hablarnos de los saharauis y no la crónica o el reportaje periodístico?
Son dos formas de escribir que están presentes casi por igual en mi creación. Mi literatura es muy narrativa y en ella me gusta contar. Y a la vez mis artículos periodísticos siempre tienen un punto literario. En cualquier caso, Bahia Awah y yo llevamos haciendo activismo informativo desde el año 2001, cuando empezamos con Poemario por un Sahara Libre, nuestro programa de radio que más tarde se convirtió en blog y con el que aún seguimos. La literatura vino después y fue en parte una consecuencia de la cantidad de testimonios y de historias que escuchábamos cada día. Yo siempre he escrito, desde pequeña, y si me atreví a ir más allá fue por mi convencimiento de que la literatura y el arte son un arma tremendamente poderosa para la difusión de ideas, y por supuesto de causas. Y por tanto debían serlo para una causa tan justa como es la saharaui.
----------------------------------

Tlaxcala ha traducido al francés la entrevista sobre "Las acacias del éxodo" en el diario.es Por Paco Paños. Fecha de publicación en Tlaxcala: 05/05/2019
La agencia de prensa saharaui SPS también se ha hecho eco de la entrevista

Mi lectura de Esa maldita pared de Flako. Un butrón literario para A qué huelen los libros, el podcast de Valeria Surcis


Nueva colaboración para A qué huelen los libros, el podcast literario de Valeria Surcis.  En esta ocasión “Esa maldita pared”de Flako, editado por Libros del KO, un libro que huele a las cloacas por las que transitaba Flako para llevar a cabo sus “expropiaciones” de bancos. Sin embargo, no es necesariamente un olor nauseabundo, como podríamos imaginar. Las alcantarillas, cuando corre el agua, huelen a una mezcla de suavizante y humedad que las hacen soportables. Así es este libro, que ofrece una parte oscura, de robos, droga, cárcel y persecución, y otra más respirable, con familia, amor por el hijo y reinserción a través de la literatura y el cine.
--------------
Descubrí “Esa maldita pared” gracias a una entrevista en la que el editor de Libros del KO contaba que iban a publicar las memorias de un butronero que varios años atrás había desvalijado un banco mientras los editores estaban en plena Feria del Libro en Madrid. Sucedió en el mes de junio de 2013 y el potente dispositivo policial desplegado para perseguir a los delincuentes había llamado su atención desde la caseta de la editorial en la Feria. Seis años después de ese suceso, Libros del KO ha publicado el libro de uno de aquellos atracadores. Hay que ver las vueltas que da la vida.
“La vida es infinitamente más bella si no te persigue nadie”, afirma Flako, el exbutronero de Vallecas autor de “Esa maldita pared”, memorias de un joven vallecano, hijo de un conocido “expropiador de bancos”, al que llamaban el Peque. “Hijo de tigre sale rayado”, decían para explicar por qué aquel jovencito se sentía como en su casa en el subsuelo de Madrid, accediendo a través de las alcantarillas, orientándose entre galerías y dando el palo al banco escogido con asombrosa profesionalidad.
La historia de Flako es la de un deslumbramiento, el de un chaval de 14 años cuyo héroe era su padre, al que admiraba y quería parecerse. Lo peculiar del caso reside en la “ocupación” que tenía su progenitor. “Vi a mi padre salir de una alcantarilla con 23 millones de pesetas, y me dije: yo un día tengo que atracar un banco”. Y es que, como reconoce el autor al escritor Kiko Amat en una entrevista, “A mí no me hizo atracador de bancos la sociedad sino mi padre”. Así explica en el libro aquella fascinación: “Nunca brilló tanto mi padre como cuando, después de un golpe, contaba dinero en una mesa, sin camiseta, con los tatuajes talegueros a la vista, uno en cada brazo, con un pañuelo rojo al cuello, y con un canuto de hachís en los labios”. Reconoce que si el padre aún estuviera vivo, él no se habría atrevido a escribir su historia.
Flako, nombre supuesto para preservar la identidad del autor, aún está cumpliendo con la sociedad por los hechos delictivos que cometió “gracias” a ese don de moverse como pez en el agua estancada, la de las cloacas de Madrid por las que accedía a los bancos que más tarde atracaba. Nuestro autor no cree en la reinserción de la cárcel: “Mi reinserción ha sido mi hijo, el documental y este libro”, afirma en las entrevistas. Porque además de escribir sus memorias, Flako ha protagonizado un documental, “Apuntes para una película de atracos”. Dirigido por Elías León Siminiani, el documental ha recibido diferentes premios y reconocimientos, entre ellos una nominación para los Goya.
“Esa maldita pared”, titulada como la canción de Bambino que tanto le gustaba a su padre, es un libro que atrapa desde su inicio. Narrado en primera persona por su protagonista y escrito en gran parte desde la cárcel, es un libro que transmite veracidad y honestidad. Flako se expresa como le sale, con las emociones a flor de piel, con un lenguaje sencillo y auténtico, con voz propia. En la cárcel, durante las interminables horas en las que no tenía nada que hacer, y fruto de la enorme rabia por estar encerrado, Flako comenzó a escribir frenéticamente sobre su vida, de manera deshilvanada, hasta que el contacto con Elías le llevó a lecturas más provechosas que influyeron en su estilo. El cineasta le animó a seguir escribiendo y le introdujo en las obras de Edward Bunker o Allan Sillitoe y las de la saga de delincuentes como Erik el Belga o Albert Spaggiari, autor del “gran robo de Niza”, el mayor golpe de la historia, realizado a través de un túnel que se excavó durante varios meses.
Una vez fuera de la cárcel, la reconversión de Flako en padre de familia y currito ha terminado con aquel tiempo de desmadre. Se acabaron los viajes, los caprichos o las comilonas, aunque Flako apenas cambió su tren de vida. Pero la seguridad monetaria que le daban “las expropiaciones” y, sobre todo, la emoción que aportaban sus aventuras en las cloacas hicieron que aquella vida le resultara irresistible porque colmaba su necesidad de adrenalina y sensaciones fuertes. El afán por que su hijo nunca le vea a él como él vio a su padre le hace esforzarse en llevar una vida fuera de ese mundo. “Resistir es vencer”, escribió Flako en nuestro ejemplar de “Esa maldita pared” cuando estuvimos en Muga Libros, la querida librería vallecana donde se presentó el libro el pasado mes de enero. El autor lleva siempre una máscara en los actos públicos para que su pasado no interfiera en su nueva vida.
Flako distingue entre robar y “expropiar bancos”. Él lo considera como un oficio, y ya se sabe que “quien roba a un ladrón…”. En las entrevistas suele aclarar que nunca ha robado un coche ni ha atracado a un transeúnte. Sólo querían robar a los bancos. “En este país no hay mayor ladrón que un banquero”, afirma en las entrevistas. El mote de “Robin Hood de Vallecas” reconoce que salió de una broma durante un atraco, porque él no robó a los ricos para dárselo a los pobres. Robaba a los bancos para ayudar a su familia y a los suyos.
Vallecas, el barrio de Flako, es el lugar de muchas de sus correrías. Él se siente muy orgulloso de su origen, y así transita por la Avenida de la Albufera (algo así como la Gran Vía de Vallecas), el campo del Rayo, su equipo del alma, o los descampados de lo que aún se conocía como el pueblo de Vallecas, llenos de talleres, perros, y alguna hoguera (cómo me recuerda a la Ventilla de “Sin pedir permiso”).
Flako es uno de los hijos de Vallecas, que de alguna manera cumple el tópico que dice que quienes destacan en el barrio lo hacen por encontrarse “al margen”. Ha habido leyendas vallecanas en fútbol como Marqués, jugador del Rayo y del Atlético de Madrid, conocido por su indisciplina, sus trifulcas y su carácter conflictivo; en el boxeo, como Poli Díaz, “el Potro de Vallecas”, de la gloria en el ring a las escalofriantes imágenes de hace unos días en el Marca; también han destacado algunos hijos de Vallecas en el espectáculo, como los creadores de la rumba flamenca madrileña, Los Chichos y los Chunguitos. Porque no es cierto que la gente “se haga a sí misma”, a la gente la hacen sobre todo sus circunstancias. Y es que probablemente no es tan fácil escapar de las muchas trampas que también puede poner el barrio.
El libro tiene una potente banda sonora. Además de Bambino, la música la ponen los Tigres del Norte y Camarón, a quien el padre de Flako llegó a conocer y tratar. No podía faltar el “Vaquilla” de Los Chichos en esta “novela negra de neorrealismo castizo”, como han definido a “Esa maldita pared”.

Mi participación en Paseo dramatizado en homenaje a Carmen de Burgos. Primavera Pez. Amigos del pueblo saharaui (marzo 2018)


Domingo 18 de marzo de 2018. C/Pez, 27. Amigos del Pueblo Saharaui.
Es bien conocida la relación de Carmen de Burgos con África. Considerada como la primera periodista profesional en España, además fue corresponsal de guerra, algo increíble para una mujer en aquellos primeros años del siglo XX. Tras el desastre del Barranco del Lobo en el Rif en 1909, Carmen de Burgos viajó para conocer la situación de las tropas españolas que luchaban en los alrededores de Melilla. Ejerció de corresponsal de guerra para el diario El Heraldo de Málaga y a su vuelta publicó el artículo “¡Guerra a la guerra!”. Pacifista convencida y reafirmada ante lo que se encontró allí, defendía con su escrito a los primeros objetores de conciencia. La conocida como Guerra de Melilla enfrentó a los españoles con los rifeños entre julio y diciembre de 1909. Las protestas contra el envío de tropas españolas, especialmente de reservistas, desembocaron en lo que se conoció como Semana Trágica.
Y hablando de la triste actuación española en sus territorios africanos, en el número 27 de la calle Pez ha estado durante casi treinta años la sede de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui. La primera asociación se fundó tras la retirada española de la que fuera su provincia 53 y la invasión mauritano marroquí. Mauritania se retiró del territorio y firmó la paz con el Frente Polisario en 1979. Sin embargo, la guerra con Marruecos se alargó hasta 1991, año en que ambas partes firmaron un alto el fuego, con el compromiso de la organización de un referéndum para que los saharauis decidieran su futuro. La consulta aún no se ha celebrado, debido a los continuos impedimentos de Marruecos.
Aquella primera Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui tenía carácter estatal y se fundó en 1977. Sus fundadores estaban fuertemente vinculados con el hasta entonces denominado Sahara Español. Militares, periodistas, profesores, se pusieron manos a la obra para colaborar en que se agilizara la solución del conflicto y para ayudar al pueblo saharaui, que se enfrentaba a un duro éxodo, con episodios tan ignominiosos como los terribles bombardeos de Um Draiga contra la población civil, en febrero de 1976. La primera sede de la Asociación estuvo en un local alquilado  de la calle Fernández de la Hoz. Allí permanecieron poco tiempo, trasladándose a la calle Hortaleza, hasta que a principios de los 90 se instalaron en la calle Pez.
Con los años se crearían cientos de asociaciones a nivel provincial y local. Son incontables las acciones, campañas, actividades solidarias, entrevistas, jornadas, caravanas solidarias, comunicados de prensa y acompañamientos organizados por el movimiento solidario a lo largo de estos más de cuarenta años. Una de las iniciativas más conocidas es el programa Vacaciones en Paz por el que cada verano llegan a España niños y niñas saharauis para vivir unos meses alejados de la cruda realidad que viven en el exilio de los campos de refugiados en Tinduf. El proyecto comenzó en 1979 gracias a la colaboración entre en Frente Polisario y el PCE y estuvo impulsado por el inolvidable Marcos Ana.
Los saharauis continúan, inagotables, su lucha por la recuperación de su tierra. En la actualidad el conflicto atraviesa por un momento muy interesante, con una serie de acontecimientos que han avivado su intensidad. Hay que resaltar el papel cada vez más activo en la cuestión del Sahara Occidental de la Unión Africana, la organización regional de la que la República Saharaui es miembro fundador. Por otra parte cabe destacar la reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en la que se señala que los acuerdos comerciales entre la UE y Marruecos deben excluir el territorio saharaui, ya que el territorio del Sahara Occidental, y sus aguas adyacentes, no forman parte de la soberanía del Reino de Marruecos, siendo Marruecos potencia ocupante del territorio, como señalan diferentes resoluciones de Naciones Unidas.
Estoy convencida de que si Carmen de Burgos estuviera aún viva podríamos contar con ella para cualquier acción de apoyo a nuestros hermanos saharauis.

* El acto central del homenaje a Carmen de Burgos tuvo lugar el domingo 18 con un paseo dramatizado, Acompañando a Carmen de Burgos, y con diferentes actividades a lo largo de la calle Pez, enseñando el barrio. Habrá paradas en las casas en las que vivió Carmen de Burgos y en los lugares que aluden a sus múltiples profesiones y proyectos. La Escuela de Música Creativa y el Conservatorio de Amaniel colaboraronn con sendas intervenciones musicales en el paseo-homenaje. (Fuente: Somos Malasaña)

“Factbook. El libro de los hechos” de Diego Sánchez Aguilar. Los hechos de un presente distópico


Hace unos meses que estoy detrás de “Factbook. El libro de los hechos”, la última novela de Diego Sánchez Aguilar (Cartagena, 1974), un escritor al que sigo la pista a través de mis amigos murcianos. Así que no me podía perder la presentación de la novela en la librería Sin Tarima de Madrid, donde echamos de menos la presencia de mi amigo el murciano Paco Paños, que fue quien me descubrió a Diego y la novela.
El encargado de presentar a Diego Sánchez Aguilar en Madrid fue el escritor Manuel Vilas, de absoluta actualidad por su novela “Ordesa”, que ha acaparado premios, menciones y se ha convertido en un éxito de ventas en este proceloso mundo de la literatura. Vilas destacó que Candaya, la editorial que publica “Factbook”, apuesta por la literatura “con un entusiasmo maravilloso”, de otra forma es imposible. Vilas reflexiona que la literatura siempre ha estado amenazada, especialmente en estos tiempos en los que se busca “la interacción de los productos comerciales con la literatura, que siempre se lleva la peor parte”.
La novela “golpea desde el título”, plantea una visión distópica de España, un país que da para mucho. Novela sobre un malestar político y social que Diego ha narrado a través de dos personajes. La impactante portada muestra a tres personas colgadas de un toro de Osborne, son el director del FMI, el presidente de la CEOE y la Ministra de Trabajo.
“Factbook” tiene, según Vilas, un toque apocalíptico, muestra la visión de una generación, la de Diego, con una carencia importante de valores, lastrada por el egoísmo, culta y universitaria pero sin referente moral. En el libro también se introducen elementos musicales y fantásticos. Hay un sentimiento poético en la prosa de Diego, que alcanza una enorme calidad literaria.
Diego destacó el honor de ser presentado por Manuel Vilas, uno de sus referentes literarios. Explicó que no es realmente un libro distópico, ya que no cuenta un futuro, sino que cuenta el presente. Sin embargo, admitió jugar con el género de la distopía, “miro el presente con gafas distópicas” y “me invento cosas que no han pasado aún pero que pueden llegar a pasar”. Esta última década, del 2008 al 2018, ha resultado distópica, en el sentido de que “creíamos que una cierta democracia y justicia social estaban asentadas pero en realidad ha resultado una farsa”.
A continuación comenzó una apasionante charla sobre la novela entre Manuel Vilas y Diego Sánchez Aguilar.
MANUEL VILAS: La imagen inicial, la de los ahorcados en el Toro de Osborne, es una representación literaria de España diferente, relevante y necesaria.
DIEGO SÁNCHEZ AGUILAR: La forma de contar España en 2019 a través de un realismo costumbrista a mí ya no me interesa.
MV: Los dos protagonistas me parecen muy inquietantes y también su relación.
DSA: Se trata de una expareja que encarnan dos actitudes ante el problema ético que plantea la novela. Rosa es profesora de secundaria, con un pasado muy reivindicativo pero que, cuando se inicia la novela, está muy desencantada y resignada. Se despierta de su apatía cuando ve colgado al Director del FMI. Ahí empieza su primer dilema, con el que arranca la novela. Gustavo encarna por su parte el egoísmo, el elitismo cultural y el concepto de estar encerrado en una burbuja, vive entregado a su mundo cultural y su adicción a la marihuana. Pero al mismo tiempo es un personaje autoconsciente, con una voz muy auténtica, con el bien y el mal muy mezclados. La voz de Gustavo entra en su vida y sus conflictos morales. Es una novela que lanza preguntas constantemente.
MV: La culpabilidad es un tema central.
DSA: La culpa define al ser humano occidental del siglo XXI. Nuestra sociedad se levanta sobre la explotación del resto del mundo y el problema es que tampoco podemos hacer mucho para resolverlo.
MV: En la novela aparece la idea del mal. ¿Quiénes son los malos de este mundo?, ¿me puedo alegrar de su desaparición? Pero el mal es más complejo que todo eso.
DSA: El mal está en cada uno de nosotros. Pero luego está el mal objetivo, la persona que tiene el poder y toma las decisiones. Esa es la gente señalada y colgada. En la novela surge una red social clandestina, Factbook, un reverso de Facebook que es aspiracional, cómo la gente quiere que sean las cosas, cómo quieren ser vistos. Factbook es una red donde sólo se retratan hechos objetivos. Esa red social también señala culpables.
MV: La necesidad de un Factbook es evidente, pero no triunfaría en un mundo que detesta la verdad.
DSA: Hay una necesidad de poner los hechos delante, sobre todo en esta época de posverdad. A la gente ya le dan igual los hechos.
MV: La novela incide en la desorientación colectiva y el malestar, en el panorama político español pero también en el global.
DSA: El origen está en la crisis de 2008 puso la alerta sobre ese malestar, la crisis quitó la máscara a lo que estaba pasando, un contraataque financiero contra la democracia y el bienestar social. Ese malestar provocó una reacción interesante, el 15M, que canzalizó el malestar contra la impotencia. Los residuos que han quedado de aquella fuerte contestación que estalló son las cadenas del change.org. Ahora sólo lucha una clase, los ricos, el resto estamos paralizados.
MV: En la novela hay muchas referencias musicales y cinematográficas.
DSA: En el recorrido autorreferencial de Gustavo la cultura tiene mucho que ver, al que le he prestado muchas referencias culturales propias, excepto el heavy, que son referencias culturales que definen a mi generación: el grunge, la música electrónica, el cine independiente norteamericano… El conflicto con sus referentes culturales es que no son españoles.
MV: ¿Y la referencia a Ávila?
DSA: La elegí porque es una ciudad cerrada, muy española, amurallada…
MV: ¿Te ha costado meterte en el personaje femenino?
DSA: Nada, no encuentro diferencias psicológicas importantes entre hombres y mujeres. No creo que haya un pensamiento femenino y otro masculino. No respeto esos arquetipos.
MV: La maquinaria política aplasta la realidad de género. La novela acaba sin que se abra una puerta, sin que haya una salida. Hay un toque de pesimismo final, cuando la novela se cierra sobre sí misma. Encuentro influencias de Lars von Trier, en especial de su película “Melancolía”.
En el tiempo de preguntas del público se habló también de una tercera voz que aparece en la novela. Se trata de una entrevista donde se han eliminado las preguntas, realizada a un investigador que rastrea pistas de la rebelión en redes sociales, correos electrónicos. “Es la voz del orden”, explica Diego. Vilas reflexiona sobre que no seamos ya capaces de “crear un futuro utópico”. “Eso es un tema que me preocupa como individuo”, confiesa. “Nos han arrebatado la idea de futuro y de progreso”.
Ante otra de las preguntas del público, el autor explicó que en el libro no hay una interpelación directa al periodismo contemporáneo, que está “de capa caída, renunciando a los hechos y al análisis”.
Sólo me resta recomendaros comprar la novela, la mejor forma de apoyar al autor y a la editorial, como bien decía Vilas; a ser posible haceros con esta primera edición, la de la portada de los tres ahorcados en el Toro de Osborne. Y destacar la estupenda labor de la gente de Sin Tarima para que todos los que abarrotábamos la librería pudiéramos estar sentados, así da gusto.


Factbook. El libro de los hechos. Género: Narrativa. Autor: Diego Sánchez Aguilar. Candaya Narrativa  54. Diseño de la colección: Francesc Fernández. Primera edición: noviembre de 2018. ISBN: 978-84-15934-57-8. 21×14 cm; 352 páginas.

“La Guía” de José Luis Gilsanz, para saber todo sobre The Beatles


“Nunca discutas con un beatlémano, lleva razón siempre”, escuchado en la presentación de “La Guía The Beatles” en Madrid.
Mi primera pieza escrita para una radio profesional tuvo como protagonistas a The Beatles. Corría el verano de 1994 y yo era becaria en Las Mañanas de Radio Nacional. Se celebraba alguna convención Beatle, ahora no lo recuerdo bien, y elegí la noticia como tema para escribirle un texto al presentador, Salvador Barber, que cubría las vacaciones de Julio César Iglesias. Barber preguntó al salir del estudio quién lo había escrito. Resultó que le había gustado mucho. Debo decir que en su maravillosa voz de curtido hombre de radio mi pieza sonaba especialmente bien. Por entonces los Beatles eran ya una de mis bandas favoritas pero en aquella época aún pre Internet era muy complicado encontrar información sobre mis ídolos. Los pocos datos que tenía los conseguía a través de recortes de periódicos y revistas que iba atesorando con muchas ganas y el libro sobre la banda de Alan Dister, publicado en la colección Los Juglares de la editorial Júcar en 1974. Los años, la red, nuevos libros y el visionado de varios documentales me han permitido aumentar mi conocimiento sobre la banda más influyente de la historia.
Algo así, pero a lo bestia, lleva décadas haciendo el segoviano José Luis Gilsanz Román, autor de “La Guía The Beatles” publicada por Sílex Ediciones. Porque si de verdad queremos conocer todo, “y cuando digo todo, es todo” sobre los cuatro de Liverpool, este es nuestro libro. Un trabajo indispensable para beatlémanos, fans, seguidores, estudiosos de la banda o amantes de la buena música, que cuenta además con una preciosa portada diseñada por el artista Álvaro Ortega, en la que se recogen diferentes momentos de la breve e intensa carrera del grupo, desde la trepidante carrera del inicio de “A hard day’s night”, hasta el mítico concierto en la azotea de Apple Corps, del que han cumplido 50 años el pasado 30 de enero.
“No es un libro de lectura al uso”, en realidad se trata de una completísima guía repleta de datos y curiosidades para la que el autor ha hecho un trabajo de recopilación tremendo, porque aunque hoy en día exista Internet, no todo lo que aparece en el libro podemos encontrarlo en la red. Además su autor nos ofrece la información perfectamente recopilada y ordenada. José Luis explica que todos los datos que se ofrecen en “La Guía The Beatles” están contrastados a través de diferentes fuentes. El libro se cierra en 1970, año de la separación de la banda. Posterior a esa fecha sólo se ha incluido la discografía del grupo que se ha publicado tras de su separación. En el libro también se incluyen grabaciones en solitario anteriores a la ruptura y las grabaciones del Star-Club de Hamburgo recogidas en 1962 y publicadas en 1977.
José Luis Gilsanz explica que una parte importante de los datos empezó a recopilarlos en su juventud, mucho antes de que existiera Internet. Lamenta no haber podido ver a los Beatles en sus conciertos españoles del año 1965, “era aún un niño y vivía en Segovia”. Aunque ya era fan del grupo y siguió su estancia en nuestro país a través la atípica prensa musical de la época, en unos años en los que en España vendían más las versiones de los Mustangs que las grabaciones originales. Terrible. Hacia 1980 el autor se hizo con el primer libro en español dedicado al grupo, con lo que amplió su recopilación de datos sobre la banda.
“La Guía The Beatles” está repleta de datos apasionantes, curiosos, sugerentes o sorprendentes. Así, podemos encontrar detallada información sobre LPs, singles, conciertos, giras, películas, instrumentos, grabaciones, incluso un sinfín de curiosidades como las casas donde vivieron, sus apariciones radiofónicas, sus lugares en Londres, su estancia en España, o un completo listado de familiares, amigos, empleados o novias. Llena de curiosidades, como que en el total de la carrera de los Beatles hay más composiciones de Lennon que de MacCartney; o comparaciones entre la discografía oficial inglesa, con catorce discos, y la americana, con veintitrés. Resulta casi increíble el dato sobre la enorme cantidad de conciertos que ofrecieron, teniendo en cuenta que su última gira la hicieron en 1966. Agotador fue su nivel de trabajo, a los conciertos había que añadir las grabaciones de singles y discos y la composición, además de su participación en programas de radio y televisión, todo tipo de promociones y el rodaje de sus películas. Otra curiosidad es la grabación en un solo día de once temas o el día y medio en que tardaron en grabar un álbum completo. Brutal.
José Luis confiesa que sus principales fuentes para este trabajo han sido los libros “The Complete Beatles Chronicle” de Mark Lewisohn, “Los Beatles, día a día” de Barry Miles, “Revolution in the Head” de Ian MacDonald o las publicaciones sobre la banda de Jordi Sierra I Fabra. A partir de 1997 aparece un incipiente Internet que pronto se llenaría de información sobre nuestros héroes, pero para entonces José Luis explica que ya tenía muchos datos recopilados. También se ha apoyado para este trabajo en el Sergeant Beatles Fan Club de Zaragoza, que se disolvió en 2017, tras 25 años de intensa actividad y haber llegado a contar con más de 1.900 socios por todo el mundo.
En “La Guía The Beatles” lo podemos encontrar todo. Como explicaba Jesús Ordovas durante la presentación madrileña del libro, incluso una dirección que nos “contagiaría del genio Beatle”, el bar que está enfrente de donde se situaba el mítico The Cavern, que curiosamente aún existe y se llama Grapes (uvas). O, como también reflexionaba Ordovás, nos puede resultar muy útil para viajar a Liverpool sin andar merodeando para encontrar los lugares Beatles, tal y como le sucedió a él la primera vez que fue a hacer un reportaje a Liverpool con la tele: “no sabíamos dónde estaban las casas en las que vivieron los Beatles en su infancia y juventud, ni la calle Penny Lane, Strawberry Fields o St. Peter’s Church”. Todo lo podemos encontrar en “La Guía The Beatles”, una labor acometida por José Luis Gilsanz que realmente impresiona.
------------

Vuelta a la radio de la mano de A qué huelen los libros, el podcast literario de Valeria Surcis



Hace unas semanas recibí la propuesta de mi amiga Valeria Surcis de participar con reseñas literarias en su podcast “A qué huelen los libros”. Por supuesto dije que sí de inmediato, la indecisión Libra sólo aparece cuando no acabamos de tener algo claro. Sin embargo, para mí estaba clarísimo que quería colaborar con Valeria, volver de su mano a la radio, en forma de podcast literario.
La primera colaboración ha sido una reseña sobre uno de los libros que más me gustaron el pasado 2018 “Manual de jardinería para gente sin jardín”, de Daniel Monedero. Un libro que huele a pimienta molida, como la buena literatura, editado por RELEE. Muy recomendable.
Y esta ha sido mi lectura:
“Manual de jardinería (para gente sin jardín)”, de Daniel Monedero ha supuesto un gran éxito para la editorial RELEE, Red Libre de Escritura y Edición. El autor ha elegido un título que, como él mismo reconoce, ha causado “desorientación” entre algunos lectores, creando incluso algunas anécdotas divertidas entre quienes pensaban que estaban comprando un libro de jardinería.
Este libro de relatos vio la luz hace dos años y ya ha alcanzado su cuarta edición. Daniel ha logrado con su libro un artefacto poderoso, mágico, con cuentos que se paladean y disfrutan gracias en gran parte a un lenguaje depurado y bellísimo pero a la vez muy accesible, alejado de cualquier ampulosidad, de esa pretenciosidad que muchas veces aqueja a la “alta literatura”. Desde el primer cuento me he sentido volar leyendo a Daniel. Con él sucede que te vas emocionando a medida que avanzas en la lectura para llegar a un final en el que se siente una reacción casi física, como de plenitud. Al leer a Daniel siento que lo que me ha contado me gusta, pero me gusta más aún cómo me lo ha contado y lo bien que lo ha resuelto.
“Un idioma es una manera de respirar” dice en uno de los cuentos y, ciertamente, con la manera en que Daniel maneja el idioma español se respira mejor. El libro comienza con un bellísimo relato sobre una relación de pareja “Universos paralelos”. Desde el mismo momento en que finalicé este primer cuento fui consciente de no estar frente a un libro cualquiera.
La literatura y el lenguaje son objeto de constante reflexión por parte del autor. “Hay que ser cuidadoso con el nombre que ponemos a las cosas, para que al levantar la alfombra del lenguaje no nos demos de bruces con toda la basura que cabe debajo de las palabras”, dice en el libro. Daniel cree en el poder de la literatura para trascender y de alguna forma librarnos del olvido, “La literatura fijará alguno de esos momentos, los rescatará del olvido y del polvo, los cobijará para siempre, porque quizá sea ese uno de sus cometidos: resguardar algunas cosas valiosas para que el olvido no se las lleve a ese lugar sin nombre y sin llave. Tan raro y tan oscuro”, dice en otro de los cuentos.
“Manual de jardinería” está lleno de personajes desorientados desenfocados que buscan su lugar en el mundo. Así, uno de sus temas recurrentes es la futilidad de la vida cotidiana. “Somos seres que forman parte de un baile de planetas que giran y estrellas que estallan, pero olvidamos nuestra condición concentrados en la mayor de las insignificancias. Vivimos al borde del milagro para nada”, dice otro de los relatos.
En el libro sorprende la profusión de imágenes muy potentes, Daniel tiene gran facilidad, o acierto, para crearlas: “la vieja cama que chirría igual que un gato dolorido”, “la vida es una sucesión de lavadoras de ropa sucia”, “tu boca, donde siempre es verano”, “un beso lleno de lluvia y preguntas”, “la vida es una manta pequeña y uno siempre se deja alguna parte del cuerpo a la intemperie”.
Y muchas de estas imágenes las crea usando colores para la adjetivación: “abatimiento amarillo”, “marrón Stradivarius”, y en especial el color azul, “sumamente azul”, “azul naufragio”, “todo es confuso y azul”, “un restaurante íntimo y azul”, “secretos inconfesables y azules”.
Para el relato que da nombre al libro “Manual de jardinería (para gente sin jardín)” Daniel ha introducido a una escritora extraordinaria en la vida cotidiana de una persona de lo más normal. Se trata de un relato protagonizado por un joven negro de cien kilos que vive en Nueva York pero que cree ser la poeta polaca y premio Nobel Wisława Szymborska. “Ha cruzado un océano, ha cruzado un continente y ha cruzado de una vida a otra”, el protagonista hace un gigantesco viaje en el tiempo, el espacio y la condición humana para materializar su sueño. Se trata de un bello tratado sobre vida y literatura, lleno de frases para atesorar: “La literatura huele a pimienta molida”; de algunos libros sale “un polvillo de oro”, de otros “una música que adormece, como de ukulele tocado por una muchacha escuálida”; “Las palabras son capaces de agrandar la propia geografía”; “Se mete en el poema como otros entran en un cuerpo que aman pero desconocen”. Destaco la bellísima escena de la nevada que aparece en este cuento que da nombre al libro, en la que Daniel hace uso de todo su saber como guionista audiovisual, “(...) lo parecidos que son los hombres a la nieve que cae, del mismo modo todos desapareceremos, pasamos a ser algo diferente y a formar parte de un todo inabarcable, más grande que nosotros”.
De mi lectura destaco también el buen hacer del autor en el relato “Honolulu” para reflejar la vida en una oficina, “aquella existencia de cubículo, silla giratoria y quiero el archivo a primera hora en mi despacho”, y la aburrida cotidianeidad de un hombre normal, “yo nunca he sido raro, en mi vida he llevado una camisa hawaiana ni he bailado frente a un espejo una canción que hablase de la revolución”.
Otro de mis relatos preferidos es “Último verano en Seattle”, el que pasan unos jóvenes que no salen de su ciudad de provincias, en aquellos días en que la música grunge se imponía en todo el mundo. Daniel hace un retrato universal y minucioso de la juventud, “ser joven es exagerar sin tregua y tener derecho a ello”, “yo quería ser actor o poeta o algo sin corbata”, “a cierta edad, o estás obsesionado con algo o estás muerto”, “teníamos ansia de etiquetas y cada día encontrábamos una nueva con la que abrigarnos del espacio exterior”.
Del libro de Daniel Monzón se destacad su calidez y que nunca pierda de vista al lector. La de este libro no es una lectura sencilla, incluso hay experimentación en su estructura y en su escritura. Sin embargo, no se convierte en un libro frío, complejo o incómodo de leer. Es un libro amable con el lector, nunca lo pierde de vista, algo que Daniel consigue en gran parte por su gran capacidad comunicativa, muy relacionada con su trabajo de guionista, que dota además al libro de un fino sentido del humor. El libro está también lleno de referencias cinematográficas, musicales y literarias pero alejadas de cualquier elitismo.
El trabajo de Daniel como guionista de televisión y cine, sin duda marca su forma de escribir. Maneja con gran soltura los diálogos, hoy en día no muy bien vistos en determinados círculos literarios. Esa intención de proporcionar calidez al lector, de incluir el habla coloquial para llegar a los demás, de ofrecer finas pinceladas de humor en sus cuentos, son rasgos de un escritor que pretende realmente llegar a quien lo lee. Aunque como él mismo confiesa, la literatura le permite “escribir de una manera desparramada sin estructura previa” pudiendo escapar de la planificación que marca el trabajo de guionista.
“Manual de jardinería (para gente sin jardín)” es un libro delicioso y que proporciona gran felicidad literaria. Porque el final de cada relato deja satisfecho al lector, consciente de que ha leído un texto de gran calidad en el que el autor se ha sentido libre de experimentar. Una experimentación, eso sí, que no pone una barrera con el lector y que está cargada de belleza.