Ceit Ahmed Gulu, el aceite del demonio

8:59 p. m. Conx Moya 0 Comments



El oro líquido de la oliva, ceit el har, aceite puro, es muy apreciado por los saharauis. Desconocido hasta la llegada de España, se convirtió pronto en un preciado bien, utilizado como medicina, cosmético y rey de la cocina cuando su escasez lo permitía.

Como reconstituyente se toma un vasito de té lleno de aceite de oliva en crudo. Como medicina, se pone aceite de oliva, hojas secas machacadas de la acacia, talja, un poco de agua y azúcar. Se llama taguia y es muy bueno para el dolor de estómago.

El aceite de oliva forma parte de un cosmético natural que gusta mucho a las mujeres saharauis. Clavos, resina de olor tidik, y un poco de aceite de oliva para perfumar el cabello de las novias, o para una mujer que se tiene que arreglar especialmente. La mezcla se llama lejuad.

El “hermano pobre” del aceite de oliva, el llamado despectivamente Ceit Ahmed Gulu o aceite del demonio, llegaba en la época colonial de Mauritania y se trata de aceite vegetal de girasol. Los mauritanos buscaban el oro de oliva en las ciudades saharauis.

El aceite del demonio, que también llega con la ayuda alimentaria, se utiliza para cocinar pero no se toma en crudo porque los saharauis dicen que intoxica, iguendi, tampoco se usa en la medicina verde. Para decir que una persona es pesada, sosa o de trato poco agradable se le dice Agsal min Ceit Ahmed Gulu, “más soso que el aceite del demonio”.

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