El Sahara quiere hablar español. Artículos de la revista No tengo palabras

3:56 p. m. Conx Moya 2 Comments





Siguiendo con las entradas sobre el español en el Sahara y el Instituto Cervantes, subo al blog estos artículos de la revista No tengo palabras de la Asociación de Alumnos del EOI Las Rozas, que dedicó estos dos trabajos a esta temática. Los enlaces los he encontrado en el blog Dos años en el Sahara y sirven para completar toda la información al respecto de la enseñanza, conservación y porvenir del español en el Sahara Occidental, que es un tema que nos interesa desde hace varios años.

No está de más insistir en la importancia del español como lengua estratégica para los saharauis, diferenciadora del entorno francófono en el que se encuentran inmersos, y en especial lengua para la diplomacia, la cooperación y la sanidad en el Estado Saharaui. Por eso a pesar del olvido y la indiferencia los saharauis siguen apostando por esta lengua y quieren hablar y crear también en español.


no tengo palabras • boletín de la Asociación de Alumnos de la E.O.I. de Las Rozas • año II • número 7 invierno 2006 LA REVISTA DEL ESTUDIANTE DE IDIOMAS

Para que todo no sean juegos florales, puesto que aún no ha llegado la primavera, la edición que presentamos este trimestre plantea un tirón de orejas «a quien corresponda», concretamente, a quien se ha propuesto la labor de divulgar y mantener el idioma español en el mundo: el Instituto Cervantes, que no tiene entre sus prioridades la conservación de nuestra lengua en el único estado islámico donde se enseña obligatoriamente en las escuelas. El tema de la portada y las páginas centrales contienen el testimonio de alguien que ha vivido en directo esta realidad. Las secciones habituales de cada idioma, con la participación de nuevos colaboradores y colaboradoras, y una interesante propuesta de intercambios para reforzar o aprender un idioma conviviendo con familias de otros países, completan esta edición del NTP, que esperamos tenga, como mínimo, el mismo éxito que la anterior.

«Se habla español». Texto y fotografías: Antonio de Torre. NTP • invierno 2006

En la hamada, los saharauis han convertido el infierno de piedra y arena en un territorio donde aún cabe la esperanza de regresar a la tierra arrebatada.

El español que todavía se habla en el Sáhara

Hacia el 27 de febrero, si nada se tuerce, habrá salido a la luz el ntp que estás leyendo. Exactamente en esa fecha se celebra el XXX aniversario de la República Árabe Saharaui Democrática, R.A.S.D., fundada poco después de la ocupación del territorio saharaui por parte de su vecino, Marruecos, a finales de 1975. Es una ocasión como otra cualquiera —habrían servido igualmente todos los anteriores veintisietes de febrero, con el resto de los días y noches de esos TREINTA años— para denunciar el abandono que el idioma español sufre entre las personas de esa tierra que antaño se contó entre las provincias de nuestro país.

Hace un par de meses dediqué una semana de mi acomodada existencia a visitar los campamentos de refugiados que los saharauis ocupan en la hamada de Tindouf, al oeste de Argelia, en uno de los programas que el grupo de cooperación con el Sáhara de la Organización Juvenil Española lleva varios años desarrollando en colaboración con la homóloga Unión de Juventudes de Saguía el Hamra y Río de Oro, UJSARIO. En esta ocasión, la tarea que llevábamos consistía en comprobar el avance de dicha colaboración, además de acercarnos a la realidad (no reconocida por España) del estado saharaui en el exilio. Nunca sobra recordar que, mientras el estado español no declare oficialmente otra cosa, España sigue siendo la potencia administradora del Sáhara Occidental a pesar de su salida del territorio en 1975.

Los saharauis y las saharauis nos demostraron una generosidad ilimitada en todo momento, cediéndonos las mejores dependencias de sus jaimas y prodigándonos un cariño y una hospitalidad terriblemente sinceros por nosotros, sus amigos españoles, como si hubieran olvidado que España es la responsable de buena parte de sus desdichas.

Aunque la finalidad de la revista ntp es entretener, respetando la pluralidad de sus lectores y tratando los idiomas desde puntos de vista muy variados, voy a usar ahora este estrado para romper una modestísima lanza a favor el idioma español y su aprendizaje en los territorios de los campamentos de refugiados.

«El idioma original de la población saharaui es el hasanía, variedad muy antigua del árabe, que ya hablaban los almorávides»

El idioma original de la población saharaui es el hasanía, variedad muy antigua del árabe reconocido como normalizado, ya usada por los almorávides. Durante la presencia de los españoles, esa lengua convivió con el castellano, y éste se extendió en mayor o menor medida a todos los puntos de la antigua provincia, como lengua oficial de la sociedad saharaui de entonces. Hablarlo bien era, en algunos círculos, signo de distinción y buen gusto entre los saharauis, pues les abría las puertas del comercio y el trato con otros extranjeros. No sucedía lo mismo entre las poblaciones situadas en el interior del país, compuestas en su mayoría por grupos de tribus nómadas, que seguían usando el hasanía en su vida diaria. Como no necesitaban hacer ninguna gestión oficial, el español era algo que les venía impuesto y si podían, evitaban el esfuerzo de aprenderlo.

He de aclarar que todo esto es una simplificación, quizás injusta, pero creo que sirve para hacerse una idea sobre el lugar que llegó a ocupar el español en aquella época, en una región claramente dominada por la francofonía circundante.

En noviembre de 1975, con Franco agonizante en el Palacio del Pardo, el gobierno de Hassán II, financiado por conocidas superpotencias, aprovechó la debilidad del español para anexionarse por la fuerza un territorio que ya anhelaba desde mucho antes. Los detalles sobre la Marcha Verde, los 15 años de guerra entre el Frente Polisario, Marruecos y Mauritania, y los posteriores acontecimientos están en todos los libros de la historia reciente. Recomiendo repasarlos para comprender hasta qué punto deberíamos sentirnos responsables por la infamia que se está cometiendo con los saharauis.

Para dificultar el regreso de la población, Marruecos alzó un muro vergonzoso y desconocido –a pesar de sus 2.720 kilómetros de longitud – que atraviesa el territorio de norte a sur, sembrado de minas antipersonal por el lado saharaui, y que provoca todos los años numerosos heridos entre las filas del ejército expulsado.

Durante la expulsión que se produjo, hubo pobladores de las ciudades que prefirieron quedarse donde estaban, con sus casas y sus bienes, además de su idioma español, tan natural a esas alturas como el hasanía para sus paisanos de los territorios del interior. La gran mayoría, no obstante, tuvo que huir apresuradamente hacia los territorios argelinos, hasta la provincia de Tindouf, donde llevan acampados desde aquella huida apresurada.

En la actualidad, el español es asignatura obligatoria en todas las escuelas que el Ministerio de Educación del Frente Polisario tiene en los campamentos de refugiados. Las maestras que imparten sus clases en los colegios y guarderías comparten con sus alumnos y les trasladan lo que recuerdan de las repetidas estancias estivales en España. El programa «Vacaciones en paz» es una iniciativa que lleva funcionando con éxito bastantes años, auspiciada, paradójicamente, por numerosos ayuntamientos y comunidades autónomas de nuestro país. Gracias a este programa, todos los años varios miles de niños y niñas saharauis pasan los veranos con familias de acogida españolas, conscientes de que a su regreso a la hamada todo volverá a ser como antes, pero sabiendo que no están solos, que el próximo verano sus amigos españoles les volverán a explicar las palabras río, lago, pradera, montaña, que tanto les cuesta describir a las profesoras de su madrasa.

Las maestras saharauis se esfuerzan en conservar en sus aulas el español que pudieron asimilar durante esas semanas de diversión que pasaron en España hasta los 12 años. En las paredes de las escuelas pueden leerse carteles en español para designar objetos de la vida diaria, y la propia Organización Juvenil Española, junto a otras oenegés, ha hecho campañas para llevar libros y renovar las desgastadas bibliotecas de las aulas del desierto.

Otro de los lugares donde se «conserva» el español del Sáhara es, sorprendentemente, Cuba. Se trata de una más de las tristes realidades de los jóvenes saharauis, que para labrarse un mínimo futuro profesional (ni siquiera saben dónde y si podrán ejercer) se van a un rincón nada turístico del conocido paraíso del buceo que es la Isla de la Juventud. Recién cumplidos los once o doce años, dejan a sus familias para proseguir sus estudios en la isla caribeña, donde el gobierno cubano les proporciona un alojamiento en penosísimas condiciones y unos títulos universitarios con los que regresan doce o quince años más tarde a su primer exilio (la Isla de la Juventud es el segundo) para tratar de reconocer a los miembros de su familia, con los que apenas han tenido contacto en todos esos años. Al regresar a sus wilayas también hablan español, barnizado con un simpático —valga el calificativo a pesar del contexto— acento cubano que camufla las penalidades del pasado.

El castellano es lengua obligatoria en la enseñanza de la RASD, único país islámico donde se da esta circunstancia. Lamentablemente, el Instituto Cervantes, con inversiones millonarias en países donde el castellano es minoritario, ha ignorado siempre este hecho y ha negado cualquier ayuda al pueblo saharaui. Sencillamente, es más interesante enseñar español en centros de Hong Kong, Tánger o Fez, que mantenerlo o mejorarlo allí donde su acogida sería muy positiva y mucho más económica: en las modestísimas escuelas de los campamentos de refugiados.

Este escrito es el granito de arena que quisiera aportar al enorme desierto de intereses económicos, políticos y de ignorancia que nos separan del pueblo saharaui, tan cercano en nuestro corazón, y que algún día nos tendría que poder decir en perfecto español «Sed bienvenidos de nuevo al Sáhara Occidental, nuestra jaima es vuestro hogar».


El Instituto Cervantes sí enseña español en Marruecos

«El Instituto Cervantes, con inversiones millonarias en países donde el español es minoritario, ha negado siempre cualquier ayuda al pueblo saharaui» Según un documento de Xavier Markiegi, director del Instituto Cervantes de Rabat, en su página Web:

http://www.cervantes.es/seg_nivel/institucion/revista_01/rc_elespanol_01.pdf

«Marruecos es el país que cuenta con más centros del Instituto Cervantes, situados en Casablanca, Fez, Rabat, Tetuán y Tánger. El Instituto Cervantes apoya los elementos culturales comunes entre los dos países, para lo que se ha sabido rodear de intelectuales que han mantenido siempre una respetuosa visión del otro, evitando caer en tópicos y aportando criterio, rigor e innovación. Además de la demanda de español, que se produce como consecuencia de la vecindad entre los dos países y de las relaciones estratégicas económicas y sociales, la actual coyuntura de refuerzo de las relaciones bilaterales de amistad contribuirá a intensificar también el interés por todo lo español, incluida la lengua.»

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ENTREVISTA JORGE URRUTIA

[*NOTA HAZ LO QUE DEBAS: el actual Director Académico del Instituto Cervantes es Francisco Moreno, que ha dado unos primeros, pero aún tímidos, pasos para que el Cervantes trabaje en los campamentos de refugiados saharauis. La entrevista de No tengo palabras es con el director anterior.]

NO TENGO PALABRAS. 2007. Entrevista con Jorge Urrutia, Director Académico del Instituto Cervantes

«El futuro del español se está dilucidando en la frontera del Río Grande»
Jorge Urrutia es el director académico del Instituto Cervantes*, además de escritor, traductor, poeta, profesor de universidad y cultísimo contertulio, con el que hemos podido mantener una charla relajada de cerca de una hora. El objetivo era acercar la realidad de esa institución a nuestros lectores.
Antonio de Torre / Fotografía: Juan M. Ruiz

[…]

Cambiemos de tema. Hicimos referencia a ello en otro número de NTP, en el que criticamos al IC por su despreocupación con respecto al aprendizaje del español en el Sáhara, en los campos de refugiados de Tindouf, donde aún se enseña el español, y donde nuestro idioma es la segunda lengua oficial, después del árabe. ¿Por qué el IC no tiene interés en facilitar medios, algún apoyo a este esfuerzo educativo, en un entorno rodeado de países francófonos como son Argelia, Marruecos y Mauritania?
En el caso del Sáhara el IC hará siempre lo que el ministerio de Asuntos Exteriores considere que debe hacer. Hoy por hoy dependemos de este ministerio. Actualmente, la cooperación española trabaja en el Sáhara Occidental, por lo tanto no hay ningún problema, pero el MAE nunca ha considerado que haya ninguna urgencia. Nunca ha dicho que no, pero tampoco ha dicho que sea urgente.

Quizás por ser un país no reconocido por la comunidad internacional…
No creo que haya ningún interés político en ello, simplemente, es más bien un problema de índole administrativa, de composición del Cervantes. El IC necesita, hoy por hoy —aunque puede cambiar— tener una sede estable, y un flujo de alumnos, que lo hagan subsistir económicamente.

Pero lo que sucede allí es un caso particular, las maestras enseñan el poco español que recuerdan de sus estancias estivales en España…
Sí, por ser un caso particular necesitaría un tratamiento particular. Lo haremos cuando el ministerio de Asuntos Exteriores entienda que es el momento de abordar eso o cuando nuestro Consejo de Administración así lo decida. No es que haya ninguna posición en contra; sencillamente, tenemos muy pocos centros nuevos en África, y esto lo enlazo con la otra parte de la pregunta. Los centros que tenemos en Marruecos son centros heredados, antes eran Centros culturales españoles. Tenemos los de Tánger, Tetuán, Fez, Rabat, Casablanca, más el que es verdaderamente nuevo, el de Marrakech, y se ha abierto porque la presencia española en Marrakech es fuerte, reside un escritor como Juan Goystisolo que tenía mucho interés, nos proporcionaron un local. Los hemos heredado, y no los vamos a quitar. Hay que distinguir entre aquellos lugares que son muy importantes de por sí, y aquellos que son importantes para España o dentro de la red del Cervantes. El de Nueva York es un centro importante de por sí, y los de Marruecos lo son para España, porque la presencia del español en Marruecos es estratégicamente importante, hay alumnos de la Uned, alumnos que vienen a España, la TV española se ve desde Marruecos… Además, hay otros centros que pueden no ser tan relevantes, como El Cairo, cuya importancia radica en que tiene muchos alumnos, porque en Egipto hay muy pocas posibilidades para aprender español, si las comparamos con París, por ejemplo.

La peculiaridad de la República Saharaui es que es el único país árabe donde el español es lengua co-oficial, y eso tiene un valor indudable.
En eso estoy totalmente de acuerdo, pero como te he dicho, se nos plantean otros problemas desde el punto de vista administrativo. Además, el IC no está en los países cuya lengua oficial es el español, por ejemplo, el Cervantes no está en Guinea, ni en todo Sudamérica. No descarto el momento en que enviemos una delegación en colaboración con la AECI a los campamentos de Tindouf, pero repito, no es una decisión que esté en nuestras manos ■

*Fuente: REVISTA NO TENGO PALABRAS. Antonio de Torre

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