Crudo Pimento, ni hipsters ni modernos; músicos totales y murcianos

10:15 a. m. Conx Moya 0 Comments


Aunque haya agoreros que anuncien que en el rock ya está todo inventado, por suerte siguen apareciendo músicos talentosos, arriesgados, geniales, que desmienten dicha afirmación. Raúl Frutos es uno de ellos. Nacido en Murcia, una región del sureste español con una amplia y poco conocida escena musical, ha pasado por diferentes grupos y personalidades (Neuman, The Ben Gunn Mento Band, Traje de Uña Nueva) hasta recalar en Crudo Pimento, un grupo experto en crear estados de bendita felicidad musical y que merece llegar muy lejos.
El aluvión de estilos que interesan a Raúl es incontenible: mento, calipso, cumbia, son jarocho, rock, heavy, música industrial, pop, música antillana, blues, casi nada se le escapa. Siempre inventándose, mezclando y volviéndose a reinventar, Frutos es un músico tremendamente inquieto e inquietantemente brillante. Compositor, batería, percusionista, cantante más que competente, ataca la guitarra, el banjo, el ukelele… Investigador y buscador de las más recónditas músicas, luthier de curiosos instrumentos (de su cosecha son la marímbula sobre una lata de pimentón, santo y seña del grupo, o “el palo”, al estilo de aquellas primitivas guitarras que se fabricaban los bisabuelos del blues), es además inventor de artefactos sonoros como el que utilizó para poner contrapunto musical a la película muda ‘La caída de la casa Usher’ en la filmoteca de Murcia, en un alucinante despliegue de cacharros y tubos de metal que él mismo fabricó. Raúl es sin duda un tornado musical.
La otra pata del grupo es Inma Gómez, otra muchacha de lo más inquieta. A pesar de su juventud, pronto se labró un nombre en la escena musical murciana como fotógrafa, manager y promotora de conciertos. Según cuentan, antes de Crudo Pimento no sabía tocar ningún instrumento musical, pero no hay duda de que ha aprovechado el tiempo. Inma pone el contrapunto con las percusiones, entre las que se encuentra el palo cuando no lo usan como instrumento de cuerda e incluso unas calabazas murcianas que suenan muy curiosas. Ella, impasible, toca con majestuosidad y gran dominio de la escena, lo que no parece fácil compartiendo escenario con el gran Raúl.
Con estos mimbres Crudo Pimento defiende una propuesta diferente y tremendamente personal. El dúo editó en julio de 2013 su primer vinilo, llamado como ellos, y por cierto agotado. Lo hicieron aferrados a la más absoluta independencia, ya que consiguieron la financiación a través de crowfunding y el disco fue grabado y mezclado por ellos mismos en su propia casa. El resultado es magnífico y nos ofrecen además en digital otro regalo, “Descartes y dislates” con canciones que no entraron en el vinilo. El disco está creado de principio a fin por ellos dos: composición, interpretación, grabación, mezcla, producción, crowfunding, difusión, publicidad, contratación, envío de los discos,  y no sé si todavía me dejo algo… Fascinante.
Tenemos muchos motivos para amar a Crudo Pimento, para tenerles un especial cariño. Les conocí cuando iniciaron el crowfunding y he visto crecer con brillantez su sólida propuesta musical. Además he tenido la suerte de volar con su música en vivo en varias ocasiones; les he visto en sala, en un directo para televisión y en recinto ferial, tocando para jóvenes y tocando para niños, y me han maravillado siempre, porque sus conciertos son algo muy especial y crudo. De su puesta en escena destaco las detalladas explicaciones de Raúl sobre sus canciones y sobre lo murciano, su habitual recuerdo para el asesinado guitarrista de Pantera, Diamond Darrell, cuernos heavys en alto, y su característica camiseta de Burzum. Además del despliegue de cacharros sonoros y la complejidad del intercambio de instrumentos y de posición en el escenario que realiza el dúo, toda una obra de ingeniería. 
Precisamente otro de los alicientes de sus conciertos es ver y escuchar los alucinantes instrumentos creados por Raúl, que además ofrecen un sonido hipnótico e increíble; a los ya mencionados antes, hay que añadir una guitarra fabricada con una caja metálica de membrillo cuyo sonido puede recordarnos por momentos a un laúd árabe.
Ahora nos complacen con la noticia de su firma con un sello independiente, Miel de moscas, que sacará el próximo año su nuevo disco, en vinilo y CD, bajo el título de ‘Fania Helvete’. Adivinamos que nos gustará mucho, es muy fácil engancharse a lo bueno, ser adictos a propuestas como la suya. Con ellos sobran las palabras, por mucho que digamos siempre nos quedaremos cortos, hay que escucharles y sobre todo verles en directo. ¿A qué estáis esperando?





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