Ciclo sobre literatura saharaui y mujer en la Facultad de Filología en la Universidad de Sevilla. Un encuentro largamente esperado

7:07 p. m. Conx Moya 0 Comments



Hay encuentros largamente esperados y deseados. Eventos que nacen de la militancia, pero que van más allá, impregnados de amor por un pueblo, de admiración a unas autoras, de sororidad y de empatía. Todas estas circunstancias confluían en el Ciclo dedicado a la literatura femenina y el Sahara Occidental en el que hemos tenido el honor de participar el viernes 27 de abril en la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla.  
Durante su intervención para dar comienzo a la jornada, Maribel García, doctoranda de la Universidad de Sevilla, destaca la importancia del acto y que tenga lugar en el seno universitario. Se trata de un evento “que ha partido del cariño, de las redes de amor por un pueblo, una cultura y por el conocimiento”. El proyecto editorial de Arma Poética pretende “dar voz a las mujeres que escriben sobre la cuestión saharaui”.
“Las autoras son mujeres combativas en su condición”, aprecia Maribel. Este ciclo nace “de un interés común, la causa saharaui y su cultura”. Se viene reflexionando desde octubre de 2017 y es importante que se haya realizado desde la Faculta de Filología. El del Sahara es “un tema poco conocido y que es constantemente invisibilizado”. Eso nos hace pensar sobre “qué educación recibimos y qué educación impartimos”. En palabras de Maribel, “la universidad se ha ido convirtiendo en un lugar de producción, sumido en las leyes del mercado”. Hay que recuperar la concepción de la universidad como “universal y universo”, la universidad debe ser “espacio de debate y reflexión”, en “horizontal” y me manera “emocional”, que es donde se despierta el verdadero interés. “Debemos estar abiertos e impulsar iniciativas abiertas a gentes de otros ámbitos, no podemos quedarnos desfasados y sin utilidad préctica”, reflexionó Maribel, de ahí la importancia de que ese ciclo se haya celebrado en la universidad.
Jaime Romero Ruiz de Castro, director de la editorial Arma Poética, habla sobre Tiris, “una colección ¿militante, activista o simplemente literaria?” El editor se muestra satisfecho de las miradas que aportamos las tres integrantes de la mesa, Esperanza Jaén y su libro “Tres miradas”, que fue el que dio inicio a la colección y Zahra Hasnaui, todo un “hallazgo para el catálogo” y de una calidad “que va más allá de lo sensible”, como aprecia Jaime, y Conchi Moya, con un repaso, cercano a la “pedagogía”, de las autoras españolas que han escrito sobre la cuestión saharaui.
Tiris es más que una colección literaria, según Jaime. Está llena de “activismo y militancia”, es un ejemplo de “edición en tiempos revueltos”, en un momento en que la editorial ha llegado a sufrir censura, debido a los temas e incluso portadas elegidas.
En palabras de Jaime, “el catálogo de una editorial debe llevar el conocimiento a los lectores, fomentar el debate, unir a personas con intereses comunes”. Eso pretende la colección Tiris, según el concepto editorial de Arma Poética, comprometida con la militancia cultural, una microempresa donde además “prevalece la amistad” y el trato a las personas “como cómplices, no sólo como lectores o clientes”.
Jaime recuerda cómo, a partir del contacto con Esperanza para la edición de “Tres miradas”, surgió la posibilidad de comenzar una colección dedicada al Sahara Occidental. Se decidió a darle el nombre de Tiris por lo que conlleva ese nombre entre los saharauis. Se trata, en palabras del editor, de “manuscritos que traen una fragancia muy dulce, diferente a lo que se hace aquí”, destacando la suerte de que el pueblo saharaui, “tal maltratado”, use el idioma español “para hacernos llegar su realidad”.
Destaca que todas las obras tienen una fuerte carga poética y aboga por fomentar con ellas el “pensamiento crítico y reflexivo” para distinguir “lo cierto de lo falso, lo principal de lo secundario”.
Por mi parte centro su intervención en “La cuestión saharaui y su recepción en las autoras españolas”. El desierto es un lugar “atrayente y mágico para la creación literaria”, más aún el territorio saharaui, donde además “hay bellísimas costas atlánticas, faros, viajeros, mitos y leyendas, sorprendentes montañas y cuevas mágicas, eruditos y sabios”. A todo esto se unen los más de cien años de historia común con España y “el terrible drama que aún viven los saharauis tras el abandono español y la ocupación marroquí de su territorio”. Me reconozco “interesada por la causa saharaui” y “fascinada por su cultura”, por lo que no puedo evitar escribir sobre el Sahara, aunque considero que se trata de una “cuestión de valientes, cuando no de temerarias”. Reflexiono sobre la necesidad de evitar “imitaciones y mitificaciones” y huir de “tópicos, estereotipos, de crear un imaginario falso, de exotismos y orientalismos”. Bajo mi punto de vista las autoras debemos acercarnos a los saharauis como una especie de “incipientes y observadoras antropólogas”, abandonando las “miradas paternalistas” y dejando de mirar exclusivamente con “nuestros ojos occidentales”. Recuerdo la importancia de una correcta documentación para evitar “errores geográficos, temporales y culturales” y me declaro como una escritora “militante que pone sus historias al servicio de un pueblo olvidado, necesitado y excluido, víctima de la voracidad de los poderosos y que lucha, desde la justicia y la legalidad, por recuperar lo que es suyo, su libertad y su territorio usurpado”.
Ofrezco en mi intervención una detallada visión sobre las autoras españolas que han tenido el Sahara Occidental como fuente de inspiración para sus creaciones. Entre las autoras que pasaron su infancia en el desierto destaco a Maribel Lacave, autora de Donde sólo medida luna y Los mundos de Gali, y Mª Jesús Alvarado, que ha publicado Suerte Mulana y El principito ha vuelto. También recuerdo el poemario sobre su infancia en el antiguo Villa Cisneros, escrito entre las dos, Isla Truck. El Sahara Occidental ha llamado la atención a autoras de literatura infantil como Elena O' Callaghan en su El color de la arena, y la combinación entre literatura e ilustración ha dado más bellos frutos como Cartas de Salka de Carmen García o El mapa de la espera de Ana Rossetti. También menciono a autoras como Lucía Etxebarria y su relato Sin tierra o a la poeta Laura Casielles, que participó en una antología de participó en la antología de poetas asturianos y saharauis Bajo el mismo cielo SON.
Para finalizar me adentro en la literatura solidaria, de aquellas autoras que han publicado libros relacionados con el Sahara Occidental desde la solidaridad y el compromiso con la causa saharaui. Es el caso de Mayte Martin y su libro Sahara, un territorio, un pueblo; Otro día más, libro de Mercedes Romero, con ilustraciones de Jesús Romero Núñez; Tres miradas de Esperanza Jaén; Cartas contra el olvido de Alicia Guisado Morillas. O la escritora Antònia Pons, autora de que ha publicado dos magníficos libros de relatos, Exilios y Si tú supieras y de la novela Memoria Rota, editada por Arma Poética, a quien considero una “narradora más que competente, observadora finísima, capaz de dibujar unos personajes llenos de vida y matices”. Finalizo hablando de mi experiencia con Delicias Saharauis, libro con el que me introduje en el mundo de los saharauis, “a través de sus tradiciones, historias, leyendas, eruditos y sabios, además de “literaturizar” testimonios e historias personales”, escuchados a lo largo de los años que conozco al pueblo saharaui. Califico mi libro como la caja de los nómadas, el lemyar, que nunca falta cuando viajan en busca de pastos para el ganado. “Ese lemyar es el libro Delicias saharauis, lleno de historias, anécdotas, fábulas, poemas, y todo tipo de pinceladas sobre geografía saharaui, el desierto, las ciudades, las tradiciones, personajes, eruditos y sabios”, explico.
En relación a Memoria rota de Antònia Pons, Zahra Hasnaui recuerda que hace unos años la escritora le pasó el borrador de la novela. “Supuso una agradable sorpresa, no podía dejar de leer”. Calificó la experiencia de “impactante”. “Yo fui una de esas niñas que vivieron los últimos años de la presencia española en el territorio. Me identifiqué completamente con lo que contaba la novela de Antònia, con los detalles y emociones”.
Esperanza Jaén, autora de “Tres miradas” reflexiona en su comunicación acerca de “Escribir sobre solidaridad y activismo con la causa saharaui”. La autora comienza su intervención recordando el poema de Gabriel Celaya sobre la “poesía implicada hasta mancharse”. Para Esperanza “la literatura sobre el Sahara se origina directamente en el corazón” por “personas que sentimos la necesidad de acción”. Eso es lo que le llevó a escribir “Tres miradas”. El encuentro de Esperanza con los saharauis tuvo lugar en 1993, a través del programa Vacaciones en Paz. Gracias al cual “el olor a Sahara llega a impregnar muchas casas con la llegada de los niños saharauis”. Con la llegada a su familia de la primera niña de acogida se produjo “el flechazo con el pueblo saharaui, que ya es enamoramiento en toda regla”. La familia de Esperanza se ha visto ampliada con las familias saharauis, con las que siguen en contacto. Las dos familias, la saharaui y la de acogida  comparten, entre otras cosas “papeleos e impotencia”, teniendo en cuenta que en España “los saharauis son los últimos de los últimos”.
En palabras de Esperanza, vacaciones en paz son “vacaciones de vida”, es un programa que ofrece una oportunidad a unos niños que son “hijos del exilio”. Se trata de un “proyecto revolucionario, que descubre una causa justa y olvidada”. Lo que supone “un primer paso para cambiar”. Esperanza explica que sus sentimientos se convirtieron en poemas y relatos. “La cultura y valores saharauis estaban pidiendo un sitio dentro de mí para quedarse. Las palabras están preñadas de militancia”. El libro habla desde los corazones de tres mujeres: una madre saharaui que tuvo que huir de su tierra y vivir un duro exilio de más de cuarenta años, “una de esas madres que nos mandan a sus hijos”; una niña saharaui que participa en Vacaciones en Paz; la madre de acogida que decide compartir su verano con una niña de acogida. Un libro, en definitiva “lleno de sentimientos pero alejado de sentimentalismos”.
Antes de comenzar su taller de poesía asociado a la dimensión saharaui, alrededor de su libro “El silencio de las nubes”, Zahra Hasnaui agradece a Jaime y Maribel que nos hayan ofrecido “un marco tan maravilloso” como es la Universidad de Sevilla y por “recuperar el marco crítico y reflexivo que debe ofrecer la universidad”. Sobre su primer poemario Zahra afirma que no ha sentido “ningún pudor en reflejar en el libro el sentir saharaui”. El título tiene relación con el nombre que reciben los saharauis “Hijos de la nube”, los nómadas que siempre iban tras la lluvia, fuente de pastos y vida. “Cuando yo era pequeña, en el Sahara, mi abuela me obligaba a salir a la badia, al desierto, pero yo no sabía apreciarlo, me parecía muy aburrido. Ahora añoro el desierto con desesperación”, recuerda. Desde la ocupación los saharauis no pueden circular libremente por el desierto. “Aquella vida ha desaparecido y las nubes se han quedado en silencio”.
La autora saharaui animó al público presente a que enumeren las palabras que les sugiera el Sahara: “Esperanza. Desilusión. Decisión. Nostalgia. Impotencia. Abandono. Añoranza. Rabia. Solidaridad. Inquietud. Injusticia. Ilusión. Pérdida. Tristeza. Paciencia. Determinación. Fuerza. Lucha”, son las palabras que salen en este ejercicio común. Entre otros poemas de “El silencio de las nubes” se lee “Lento pero viene”, dedicado a la esperanza del día de regreso a la tierra; “Saharauia”, dedicado a las mujeres saharauis que de la nada levantaron los campamentos de refugiados saharauis; o “Voces”, a los saharauis que resisten desde hace más de cuarenta años en los territorios ocupados.
Llega el momento de clausurar el Ciclo y para el cierre contamos con la presencia del Delegado Saharaui para Andalucía, Mohamed Zrug, quien afirma que es un “doble placer estar en un centro académico y compartir una jornada de lucha”. El representante saharaui ofrece la “dimensión política” de “un drama que se genera por una decisión política, de ocupación y genocidio”. Frente a ello surge la resistencia de un pueblo que también elige “la lucha cultural para expandir la causa”. Mohamed denuncia la constante acción de “invisibilizar a las víctimas”. Recuerda que la causa saharaui ocupa a finales de abril un año más “la atención del Consejo de Seguridad de la ONU”, que “aprobará lo que tenga que aprobar y luego se olvidarán. Nos darán un año más de prórroga y de apuesta por la paz”. Recuerda a las generaciones saharauis que llevan décadas sin pisar la tierra e incluso que no la conocen”. Denuncia que el Sahara Occidental tiene el desgraciado récord de desaparecidos, minas antipersona y el muro militar más largo del mundo. “Somos la última colonia de África, la peor lacra, tras la esclavitud, es el colonialismo, que continúa en el Sahara”. Agradece el acompañamiento a los saharauis en su intención de alcanzar la libertad, pero hay que intentar “que no lo haga por la vía violenta”. Concluye pidiendo que pidamos “la dignificación de la política”.
Por mi parte sólo puedo dar las gracias a Maribel y a Jaime, por su implicación y esfuerzo para que todo saliera perfecto; a mi admirada Zahra Hasnaui, compañera de lucha literaria, de quien admiro su poesía, su forma de recitar y sus silencios, su forma de moverse y su grandeza que nos deja a todos tan pequeños, felicidades por ver al fin el poemario publicado; gracias a Esperanza Jaén, también hermana, y a toda su maravillosa familia, que es la nuestra. A Mohamed Zrug por unirse a nosotras y tener clara la lucha cultural como apoyo a la política, jurídica y diplomática. Y a todas las personas que acudieron a escucharnos, en especial a Laura Pérez. Un recuerdo a Antònia Pons, que no pudo estar presente en la jornada por motivos familiares. Por una vez, la emoción no nos limitó, nos dio alas.











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