Muchas gracias querida Antònia

12:55 a. m. Conx Moya 1 Comments




Nuestra querida Antònia, a la que no conocemos en persona pero si desde años a través de sus escritos en internet y sus blogs, me ha hecho la primera crítica de mi primer intento de libro "Los otros príncipes", la crónica de mi primer viaje a los campamentos y mi primer e impactante contacto con los saharauis. Yo pasé de no saber nada en absoluto del Sahara a convivir cuatro días con una familia saharaui en un beit de Smara. No me llevó un niño saharaui, ni iba de parte de una asociación, ni fui a hacer un reportaje, ni fui a colaborar con ninguna ONG. Simplemente fui porque supongo que tenía que ir, mi "maktuba" particular decía que tenía que viajar a los campamentos y yo, que no soy aventurera, ni me gusta viajar, allá me fui.


Le agradezco a Antònia la enorme amabilidad que ha tenido conmigo, sus artículos y comentarios me han hecho más ilusión que coger el libro ayer en mis manos cuando llegué a casa.


¡Gracias Antònia! Moltes gràcies, amiga.



Ayer me llegó el libro de Conxi. Lo he leído de un tirón como el viajero sediento que apura, de un trago, el agua fresca. Más tarde, hoy, mañana, pasado…. volveré a releerlo con más calma paladeando cada palabra, cada frase, cada proverbio, cada estrofa de estas canciones de autores desconocidos a los que nunca he escuchado.
La diferencia generacional es un hecho que, a menudo, me cuesta aceptar pero con la que me he topado en este libro. Sobre todo cuando Conxi habla de músicos.

Es curioso como dos personas pueden ir al mismo lugar y hacer viajes tan distintos y, a la vez, tan parecidos.

Una mujer en un momento laboral complicado se va por casualidad a los Campamentos. Otra en un momento personal difícil acoge una niña y se va a los Campamentos porque ya nunca podrá vivir sin ella.

El tiempo es un concepto subjetivo aunque lo midamos con nuestros relojes. Puede volar rápido o puede detenerse en un momento determinado.

Cinco días pueden ser nada y en los Campamentos son mucho. Un instante puede pasar desapercibido o puede cambiar el rumbo de toda una vida.
Estuvimos por primera vez el mismo año en épocas distintas. Conxi en abril y la que esto escribe en diciembre.

Leyéndola he vuelto a pasear entre el laberinto de haimas y de casas de adobe, he creído paladear el té, he vuelto a estar en un concierto gritando ¡Sahara free! He sentido, otra vez, el dolor de la despedida, la sensación inmensa de libertad que te invade cuando cruzas la la llanura en un viejo landrover sin cristales en las ventanillas, con el sol en el horizonte y el viento en la cara y, sobre todo, he vuelto a ver las sonrisas de los niños y a escuchar esas palabras familiares y a la vez, enigmáticas. He percibido los colores mágicos del alba, del atardecer y he revivido el placer de pasear de noche bajo la luna.La ternura se palpa en cada una de sus palabras, en cada frase y en cada capítulo. Y el humor y la inocencia del niño que abre los ojos al mundo por primera vez.

¿Sabes Conxi que me has recordado a mi hija Ana? Tímida ante las miradas ajenas, detestando llamar la atención, prudente a la hora de gastar el precioso líquido para lavarte un poco, rebañando el plato para no desairar a la anfitriona. Y también a Ceci pintándose los ojos con el khol o con el lápiz porque aunque vayamos hechas unos zorros con el pelo sucio y de punta, “el glamour” no se debe perder nunca. Llenas de pulseras y collares como árboles de navidad. Es un tiempo pasado que siempre está presente en nuestras vidas.
No, Conxi, no hace falta llevarte arena de allí porque el Sahara se te mete en el corazón aunque suene cursi.

Hoy me siento más cerca de ti porque nos hemos encontrado, en el pasado, allí en medio del desierto, junto a un pueblo de mujeres de cuerpos sinuosos y melfas ondulantes, de hombres de ojos ardientes, de pequeños príncipes que te dan la mano y te llevan allá donde siempre ha querido ir el corazón aunque no lo supiéramos antes.

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Publicando en Bubok

11:08 p. m. Conx Moya 6 Comments




La posibilidad de publicar a través de Bubok, un portal de edición de libros (“en papel” y ebook) a través de Internet, se trata sin duda de una buena noticia para los que nos gusta escribir pero estamos fuera de los circuitos literarios y probablemente nos será difícil salir de esta línea “outsider”: no somos conocidos, no sabemos cómo acceder a ese mundillo, nuestros temas probablemente no interesan a un número elevado de lectores, no escribimos lo bastante bien como para que una editorial ponga sus ojos sobre nosotros…. Los blogs nos permiten expresarnos y que un número de lectores pueda acceder a lo que contamos. Pero la experiencia de tener en la mano un libro editado en papel escrito por uno mismo creo que no debe tener precio.

Y ahí es donde entra Bubok, que puede suponer una buena oportunidad para todos nosotros.

Lo cierto es que no es muy difícil de usar. Hay un manual que explica cómo deben subirse los libros, cómo “maquetarlos” para que cuando alguien haga el pedido el libro se imprima / edite. Porque este tema va de autoedición bajo demanda. En lugar de sacar una tirada de pongamos 500 ejemplares, se edita lo que vaya comprando desde Internet cada usuario. Creo que eso es bueno y malo a la vez.

Es bueno porque para un particular la distribución de los libros es muy difícil y en la autoedición tengo la impresión de que te “cargas” con un número elevado de ejemplares a los que es difícil darles salida. Lo malo es que este sistema encarece el precio de cada ejemplar. Con la edición por Internet he escuchado que por 3 ó 4 euros se pueden editar libros bastante apañados. Sin embargo en Bubok, al editarse por pedido, como si fuera una impresión del texto, el coste por libro es mayor.

Otro problema es que al final, al ser el coste del libro alto, los libros no resultan precisamente baratos y hay que añadir para la persona que hace el pedido el IVA y los gastos de envío. Y eso nos plantea una pregunta ¿cuánta gente puede haber que esté interesada por lo que escribe un autor desconocido a un precio que lo que se dice barato no es? Más preguntas, ¿qué lleva a ese autor desconocido a escribir y colgar un libro en esta plataforma? Las respuestas serán muy diferentes en cada caso, en el mío es una mezcla de ilusión por tener un libro editado, ganas de experimentar algo nuevo a ver cómo funciona y pensar, acertadamente o no, que tal vez se tiene algo que decir.

Por lo demás la experiencia resulta muy interesante. No es demasiado difícil, lo más complicado para mí, “maquetar”, dentro de lo que se puede maquetar un libro en Word. Lo bueno es que hay un soporte a través de email que funciona muy bien y responde a las cuestiones muy rápido, y que se puede publicar el libro sin prácticamente gastarse nada, si uno mismo lo corrige, maqueta y crea la portada. Se ofrecen también portadas estándar que pueden usarse gratuitamente. Hay posibilidad también de que estos libros tengan su ISBN y depósito legal, condiciones que dan “más seriedad” a la publicación (ISBN: número que permite una óptima organización del mercado editorial al garantizar un control absoluto de todas las publicaciones, se convierte en un número legible por los lectores electrónicos que poseen editoriales, librerías y bibliotecas, y controlan perfectamente aspectos como el control de la cifra de ventas, los pedidos o la catalogación de copias.). Estos datos también se pueden gestionar por el propio autor, aunque con el depósito legal he tenido algunos problemas.

Y si queréis que Bubok os haga todo, corrección, maquetación, portada, gestión de ISBN, depósito legal, publicidad, etc… se puede conseguir con una buena cantidad de euros, es bastante caro la verdad, pero si uno dispone de es dinero y se quiere dar el gustazo, pues mejor para él.

Miedos sobre aspecto final del libro aparte, y deseo de que quede lo más perfecto posible, lo importante es el contenido y el interés que pueda despertar nuestra obra.

Le veo posibilidades para lo saharaui, autores del Sahara que de momento no tienen acceso a la publicación a través de una editorial y que pueden así editar sus obras finalizadas, que ya hay unos cuantos; tesis; artículos; informes, estudios sobre literatura, historia, geografía saharaui… en fin, mil y una posibilidades de hacer una biblioteca paralela sobre el Sahara, ya que hay mucho y muy bueno en Internet, guardado en las jaimas de los campamentos o buscando cómo editar desesperadamente.
Y quiero dar las gracias a los amigos de Sahara Resiste y a Antònia de Sahara Ponent, dos magníficos blogs, por hablar de este primer libro y las palabras tan amables que me dedican. Por ellos y por Toni Guirao y Fran Campillo y sus amables comentarios me he animado a seguir escribiendo sobre el Sahara.

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Cambios en el blog y Los otros príncipes

11:19 p. m. Conx Moya 9 Comments



Desde esta semana he introducido algunos cambios en el blog. No se trata de que haya variado de plantilla, ya que creo que ésta es cómoda para leer, si no que he migrado el blog a una nueva versión que permite introducir cambios interesantes de manera muy fácil. Este vuestro blog creado en 2006 era un poco “jurásico” y eso unido a mi falta de pericia no me permitía hacer prácticamente nada más que colgar fotos y juntar letras. No es que quiera hacer mucho más, pero he añadido alguna novedad. La información sobre mis blogs recomendados se actualiza cuando se publica una nueva entrada en cualquiera de ellos, y ya puedo colgar fotos o informaciones que quiero destacar.

La primera de ellas es la información sobre un libro que he publicado a través de una plataforma de edición digital Bubok, donde se pueden autopublicar y vender libros en papel y en edición digital. Los otros príncipes es la crónica de un viaje “primerizo” a los campamentos de refugiados saharauis.

En otra entrada hablaré de la experiencia Bubok por si os parece interesante y tenéis la inquietud de publicaros/editaros cosas pero no la posibilidad de que lo haga una editorial al uso, como nos ocurre a la gran mayoría.

Seguramente diréis que “vaya una cosa” cuando hoy en día cualquiera cuelga videos, preciosas presentaciones con fotos que se deslizan al ritmo de bellas músicas, tunea su blog con los fondos más chulos e impactantes y mil millones de maravillas que nos podamos imaginar. Tenéis razón pero a mí me ha hecho ilusión poder hacerlo, aunque sea a nivel tan modesto, yo también.

Y que no se me olvide, este cambio ha sido posible gracias a la inestimable ayuda de los amigos de Sahara Resiste, a quienes no conocemos en persona pero con los que tenemos relación gracias al mundo bloggero. Ellos han salido en numerosas ocasiones a echarnos un cable en esto de los blogs, así que les estamos enormemente agradecidos. Y también agradecer a Luis Leante su inestimable ayuda.

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El pintor Genaro Lahuerta y el Sahara

3:23 p. m. Conx Moya 0 Comments





Nació en Valencia el 8 de febrero de 1905.

Estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Valencia y en 1919 ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos.

Después empezó a trabajar como ilustrador para algunas revistas de la época, como "Blanco y Negro" y a impartir clases de pintura.



En 1928 realizó su primera exposición individual en la sala Blava de Valencia y al año siguiente en la Sala Parés de Barcelona.



En 1932 le concedieron la Tercera Medalla por un retrato del escritor Max Aub, en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid.

En 1935, obtuvo una beca que le permitió viajar por diversos países europeos buscando temas para sus cuadros.




En 1943 obtuvo la Segunda Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid.

En 1948 Primera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid.

En 1953 se le concedió una beca de la Dirección General de Plazas Africanas para pintar el Sahara español, cuyos paisajes motivan cambios en lo que a su uso del color se refiere.




Además de numerosas distinciones, fue académico de la Real Academia de San Carlos de Valencia, San Jorge de Barcelona, Santa Isabel de Hungría de Sevilla y de San Fernando de Madrid.

La Academia de las Artes, Ciencias y Letras de París le otorgó su Medalla de Oro y el Ministerio de Educación y Ciencia le concedió la Medalla al Mérito de las Bellas Artes.

En 1987 la Diputación Provincial de Valencia le dedicó una gran exposición retrospectiva.

Falleció en Valencia en 1985. Su obra se halla representada en numerosos museos.


Una selección de sus cuadros y dibujos dedicados al Sahara aparecen recogidos en el libro de Ramón Mayrata “Relatos del Sahara Español”. Varios de ellos acompañan esta entrada.



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La fundación de la ciudad de los manantiales

10:43 p. m. Conx Moya 1 Comments


Cuentan las crónicas que El Aaiun, la ciudad de los manantiales, fue fundada en 1938 por un militar español, Antonio de Oro Pulido, un joven de poco más de treinta años con un amplio historial africano. Nacido en 1905, con 30 años había ocupado Ifni, dominaba el árabe y el hasania (obtuvo un curso de idioma árabe en la universidad siria de Hiemate, aunque no pudo finalizar los estudios por las necesidades del servicio) y había participado en varias campañas africanas, todo ello antes de hacer realidad su sueño, fundar una ciudad que fuera referencia en la zona, una ciudad de convivencia entre españoles y saharauis, y que sirviera para mitigar las inclemencias del llamado Sahara Español.

La relación de Antonio de Oro con el territorio había comenzado en febrero de 1937, cuando fue designado Delegado Gubernativo del Sahara con 32 años. En 1934 se había comenzado a realizar por parte de España una política de ocupación efectiva del interior del territorio, con la creación de puestos en lo principales enclaves saharauis, que en realidad eran fuertes militares.

En el lugar concreto donde se ubicará Aaiun se conocía, desde 1928, la existencia de un asentamiento permanente instalado en aquel lugar en el que había agua dulce del pozo Auinet Tarfa (a pocos metros de lo que años más tarde seria la Fuente de Aaiun). La gran cantidad de agua procede de filtraciones de lluvia en una grandísima extensión, que se filtra desde la capa superficial hasta la capa impermeable, quedando allí a modo de manta subterránea, sin evaporarse, y saliendo al exterior por los manantiales abiertos por la mano del hombre. En aquel asentamiento se practicaba incluso con éxito la agricultura (tomate, calabaza, maíz, hierbabuena, higueras, etc.).

Era aquel uno de los pocos sitios amables del territorio sahariano. Además del agua dulce, el oro del desierto, el asentamiento se encontraba relativamente protegido de los vientos y tenía una favorecedora orientación Norte. Estaba muy próximo a la costa y relativamente cerca de Cabo Juby, lo que facilitaba el abastecimiento del lugar.

En 1938 se fundó la ciudad, que al principio tan solo fue un puesto militar fijo, iniciándose la construcción del fuerte, que junto con las casas de los saharauis ya establecidos allí (los hermanos Attaf y Moyan uld Bachir uld Enduf), serán los primeros edificios de carácter permanente en El Aaiun. Antonio de Oro concibió una ciudad en que los saharauis quisieran asentarse, se ayudó a los nómadas que comenzaron a instalarse en ella para que no tuviesen la necesidad de abandonar el lugar en busca de zonas de pasto; se realizaron trabajos para buscar nuevos manantiales; se desarrolló una incipiente agricultura llevando arados, roturando tierras, se inició una granja avícola y se plantaron árboles frutales.


Según testimonio de Galo Bullón Díaz, militar español, estrecho colaborador de Antonio de Oro y autor de la obra “Geografía humana de los territorios de Ifni y del Sáhara”, seis años después de la fundación de Aaiun, la ciudad contaba con "importantes almacenes de sociedades al por mayor, barrio comercial, plazas amplias, calles espaciosas... , escuelas españolas, escuela de Artes y Oficios, hospital, cómodas viviendas y una población indígena que se ha sedentarizado y edifica por su cuenta viviendas para sí y para alquiler, que labra tierras, posee huertas a las que aplica la enseñanza que se les da en nuestra pequeña granja de experimentación, en donde hay instalados además gallineros, vaquería, porquerizas, etc.".

Tan sólo dos años después de la fundación de El Aaiun Antonio de Oro moría el 28 de diciembre de 1940 en Tetuán, víctima de una rápida septicemia. Su viuda Pepa López Bastos recordaba la buena sintonía de los saharauis y su esposo, quien no dudaba en tomar el té sentado en el suelo de una ‘jaima’ con sus amigos saharauis, o por vestirse con ropas propias de los “hombres azules” y adentrarse en el desierto a camello. “Se sentía entre los saharauis como en familia. Y creo que la comprensión era mutua, porque ellos le mostraban una consideración que excedía los límites del respeto oficial. Su obsesión era construir escuelas, hospitales y llevar hasta el desierto los adelantos de la época”.



La ciudad, una vez desaparecida la persona que la soñó y comenzó su creación, continuó con su desarrollo y crecimiento. Para impulsar la incipiente sedentarización, se designó El Aaiún como campamento principal y sede del Gobierno de una parte del territorio. Aquellas primeras bases de la administración colonial iban a requerir la presencia de funcionarios. El impulso a la sedentarización de los saharauis conllevó las crecientes peticiones de viviendas estables en lugar de sus jaimas tradicionales. De esta forma se empezaron a realizar los primeros planes de urbanismo. Se construyeron cuatro hornos de cal y se utilizaron piedras de los alrededores, excluyendo las salitrosas para que las paredes no rezumaran salitre, al tiempo que se traían de Canarias las maderas necesarias para la construcción de puertas y ventanas y se contrataban a maestros albañiles.

El poblado fue obra de los Ingenieros y Ayudantes Militares, aunque no hay que olvidar el trabajo de los mencionados Maestros Albañiles Canarios. Las construcciones eran de baja altura, siguiendo una política de extensión de terreno y de favorecer la luminosidad y la visibilidad del terreno. La parte más antigua de la ciudad se construyó a partir de calles estrechas y de trazado irregular. Se hicieron posteriores ampliaciones, la primera una especie de ensanche hacia el sur del núcleo principal de la ciudad. A las afueras, al oeste de donde se encontraba el poblado fundacional, se situaba el frig, un campamento compuesto por las tradicionales jaimas de piel de camello, de extensión variable teniendo en cuenta el carácter seminómada de sus habitantes, ya que en aquellos años la población saharaui estaba comenzando a asentarse en Aaiun.

El proceso de construcción de la ciudad no fue fácil. Las carencias de la posguerra en España supusieron la creación de edificaciones de poca solidez, lo que unido a las inclemencias del territorio las deterioraban rápidamente. En el Sahara había además escasez de materias primas y su trasporte resultaba muy caro. El aumento de la población venida de la metrópoli y el lento proceso de integración de los saharauis en la ciudad hicieron que a pesar de las dificultades El Aaiun continuara creciendo. Según datos del INE la población de El Aaiun a mediados de los años 40 superaba los 2.000 habitantes. La gran mayoría eran saharauis, entre los europeos, el mayor número venía de las Islas Canarias, apenas había mujeres, natalidad o algún matrimonio español.

El agua quedó garantizada desde un principio con numerosos pozos que se encontraban a escasa profundidad. El pozo principal de El Aaiun (La Fuente) fue descubierto por casualidad durante la instalación de una tienda de campaña, por parte del Sargento Velasco. Sin embargo el abastecimiento de agua potable era muy complicado, lento y muy caro ya que se realizaba mediante tanques automóviles que transportaban 2000 litros de agua por viaje y además insuficiente para la población. Se puso solución a este inconveniente con la construcción de un Depósito de Agua con una capacidad de 150.000 litros. La demanda energética en los primeros años era escasa, la gran mayoría de la energía se destinaba a consumo doméstico, una pequeña parte al alumbrado público y sólo un 2% para uso industrial. En 1946 se proyectó la primera Central Eléctrica.

El Aaiun era un enclave privilegiado en cuanto a comunicaciones. Desde su fundación dispuso de dos formas de contacto, marítima y aérea, con el exterior y una pequeña red de pistas por tierra. La salida marítima se encontraba a 28 Km., en la Playa de Aaiun. Además había unos fondeaderos en la zona noroeste que permitía realizar operaciones de desembarco.

Debido a su cercanía con el Puerto de La Luz de Las Palmas de Gran Canaria, (a sólo 123 millas), hasta allí llegaban los Vapores Correos con mercancías y pasaje, que eran llevadas a la playa con barcas a remo. Esta operación resultaba dura y pesada y encarecía mucho las mercancías. Esta primera infraestructura portuaria tenía también unos pequeños almacenes, que se fueron habilitando en la playa. Las comunicaciones aéreas eran en aquellos primeros años muy limitadas. El Aaiun disponía de un pequeño Campo de Aviación, en la terraza superior de la margen izquierda de la Saguia el Hamra, donde años más tarde se construiría el Barrio de Colomina.



Hasta aquí la historia de la fundación de El Aaiun. Los años 50 y 60 traerían otro Aaiun, el del boom de los fosfatos, El Aaiun civil, los prósperos comercios y los coches, los primeros universitarios saharauis, las reinas de belleza y sus damas de honor, los campamentos de la OJE, el cine y los guateques, de la visita de Franco y algunas folclóricas, los campeonatos deportivos y los concursos culturales. Pero también fue El Aaiun de las desigualdades y las diferencias. El abandono de España y la Marcha Verde dieron la vuelta a la ciudad, que se fue llenando de colonos marroquíes que hoy son mayoría en El Aaiun, una urbe que según datos de 2004 llegaba a 183.691 habitantes. Las paredes blancas de la ciudad han sido pintadas de un color rojizo y poco a poco se han ido borrando todas las huellas de la presencia española en el territorio.

En medio de la represión actual, tras más de treinta años de ocupación marroquí, El Aaiun aún espera su oportunidad, el momento en el que los saharauis tomen al fin el “camino al Aaiun”. Pasó el tiempo de El Aaiun español y pasará El Aaiun ocupado por Marruecos. Ya no puede quedar mucho para el nacimiento de El Aaiun soberano y libre, de El Aaiun saharaui.
*Fuente y fotos:
“El Aaiun de los pioneros: un poblado de los años 40”, José Manuel Meana Palacio. REVISTA BIBLIOGRÁFICA DE GEOGRAFÍA Y CIENCIAS SOCIALES, (Serie documental de Geo Crítica). Universidad de Barcelona: enero de 2006
“El Lawrence de Arabia Español”, Francisco López Barrios. Magazine (El Mundo). Domingo, 23 de enero de 2005
“Historia del Sahara Español. La verdad de una traición", José Ramón Diego Aguirre. Kaydeda Ediciones, 1988.

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