Vivir es fácil con los noventa jovencísimos años de Juan Carrión

11:30 p. m. Conx Moya 0 Comments


Murcia siempre da más, como nuestra visita a Cartagena en mayo que trajo una inesperada y deliciosa sorpresa. Pudimos pasar un rato con Juan Carrión, el profesor que conoció a John Lennon en los años sesenta mientras el beatle participaba en Almería en la película ‘How I won the war’.
Conocí la historia de Juan Carrión gracias a facebook, a través de la cuenta de Adolfo Iglesias, autor del libro ‘Juan y John’, que narra las peripecias del profesor madrileño, aunque cartagenero de residencia, durante aquella semana del verano de 1966 en la que Juan, sin encomendarse a nadie, marchó en busca de John Lennon para hablar sobre las letras de las canciones de los Beatles que él usaba en sus clases de inglés.
Y es que Juan Carrión fue durante décadas profesor de inglés de la Universidad de Cartagena y dirige una academia de inglés en esa ciudad. Precisamente en mayo de este año, sólo unos días antes de nuestro viaje, la Universidad Politécnica de Cartagena nombró profesor honorario a Juan, y puso su nombre a un aula multimedia y de idiomas de la biblioteca de la Facultad de Ciencias de la Empresa.
Juan siempre ha sido un adelantado. Como nos explicó durante nuestro encuentro, empezó a escuchar a los Beatles antes de que se programara su música en la radio española, a través de las programaciones de Radio Luxemburgo. Cuentan que fue también un precursor en la enseñanza, él, que usaba música pop y rock en sus clases de inglés. “El primer vídeo y la primera televisión que se compró en el entonces campus de Cartagena fue para que lo utilizara él. Era un precursor de la utilización de nuevas tecnologías en el aula”, explicaba Juan Jesús Bernal, profesor de la UPCT.
Así, ya sabía de que iba la vaina cuando vi el emocionante discurso de David Trueba, agradeciendo el Goya a su película ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’, estrofa de ‘Strawerry fields forever’, la mítica canción que Lennon compuso durante su estancia en Almería. Al lado de David estaba un risueño Juan Carrión, muy elegante, vestido de impecable smoking.
Durante los días que pasamos en la ciudad frecuentamos el comedor de la Universidad de Cartagena; allí tuvo lugar nuestro encuentro casual con Juan Carrión. Cuando abandonábamos el comedor me di cuenta de que la persona que se estaba sentando en una mesa próxima era Juan Carrión; acompañado por unos jóvenes se disponía a comer. Siempre he sido sumamente cortada para abordar a las personas, por miedo a molestar, pero a la vez pensé que cuándo me iba a surgir una nueva oportunidad de encontrarme con Juan. Así que me acerqué y, pidiéndole disculpas de antemano, balbuceé algunas frases de admiración hacia su figura. Juan, todo amabilidad, nos animó a acercarnos aquella tarde a la dirección donde mantiene su academia de inglés. “Esta tarde allí estaré sobre las ocho. Allí podremos charlar”. Y así quedamos.
Según nos acercábamos a la céntrica plaza donde nos había convocado Juan pensamos, con nuestra mentalidad madrileña, que era una locura quedar así, con tan poca precisión, no sabíamos el número del edificio y nos había avisado que no había rótulo que anunciara la academia. Pero como pasa en Murcia, todo llegó finalmente a buen puerto. Tras dar una vuelta por la enorme rotonda divisamos la menuda figura de Juan en la calle; tal y como nos había dicho estaba esperándonos Y así transcurrió nuestra charla con Juan Carrión.
Haz lo que debas: ¿Cómo conoció usted a John Lennon?
Juan Carrión: Las canciones de los Beatles me gustaban mucho. Yo las escuchaba por Radio Luxemburgo al principio, pero me costaba mucho esfuerzo porque no entendía todo. A lo mejor tenía varias canciones pero no las terminaba del todo. Era un problema, pero seguían gustándome mucho. Eran muy bonitas, ‘Yesterday’, ‘All my loving’, muchas. Pasado el tiempo empezaron a venir discos y ya con el disco en casa, poniendo el disco una vez y otra vez y hablando con ingleses que estaban por aquí, aunque tengo que decir que los ingleses entendían casi menos que yo, porque yo terminé siendo un experto en Beatles, poco a poco iba sacando canciones. Pasaron varios años y fue cuando vino John Lennon a Almería a hacer esa película y claro al enterarme pensé que tenía que ir a verle y decirle lo mucho que nos importaban sus canciones, darle las gracias y además pedirle permiso porque yo pensé “a lo mejor esto que estamos haciendo es ilegal y de repente nos piden una indemnización”.
HLQD: Porque ustedes usaban las letras para que estudiaran los alumnos con ellas…
J C: Yo las utilizaba para darlas en clase, y al fin y al cabo los alumnos nos pagaban. Pero no le dio importancia y en realidad le gustó mucho que estuviéramos usando las canciones. Él intentó esa semana que estuve yo en Almería ayudar escribiéndome los espacios en blanco que yo tenía. Pero estaba muy ocupado con la película. Se iban al desierto y él no tenía coche. Entonces decidió el último día que las letras las pusieran en el disco y que me mandaría todas las partituras. Nada más llegar a Londres él dio órdenes y empezaron a enviarnos las partituras y sacaron las letras en el Sgt. Pepper's, el siguiente que grabaron.
HLQD: En aquellos días John Lennon y The Beatles ya eran conocidísimos. ¿Le fue fácil acceder a él?
J C: Todo fue por suerte, llegué y pregunté en la calle un par de veces. Yo me decía “qué difícil va a ser”. Porque allí decían: “John Lennon, ¿y ese quién es?”. Pero luego fue realmente muy fácil. Yo no podía ir donde estaban grabando porque no tenía coche. Entonces pensé, a lo mejor van a algún mesón de los de turistas. Fui a un mesón que se llamaba El Pesebre. El dueño me dijo que tenía suerte porque al día siguiente iban a ir a comer allí. Pero fue una confusión, no era el equipo de John Lennon si no de una película americana que también se estaba grabando. La protagonista vivía al lado de donde se alojaba John Lennon y se ofreció a darle una nota. Así que al día siguiente de llegar Lennon ya sabía que le buscaba.
HLQD: Usted era un poco más mayor que los Beatles. Lennon nació en 1940, este año cumpliría 74.
J C: Sí, claro yo ya tenía mis años.
HLQD: ¿Cómo recuerda cuando se le encontró por primera vez?
J C: Fue todo muy especial. Cuando yo llegué primero pasó lo que he contado, le dejé una nota en una servilleta diciendo lo que quería. No sabía qué reacción tendría. Ellos me dijeron también dónde se reunían los de la película de Lennon, que era un bar junto a la playa. Y ya fui al bar y allí me encontré con el secretario de John Lennon. Le entregué una serie de cuadernos de los alumnos. Luego ya me recibió John y le gustaron mucho las cosas de los chicos. Él pensó, como habían sacado un disco que se llamaba Revolver, y yo tenía en varias hojas las canciones escritas…
HLQD: Que las había ido transcribiendo usted. Porque los discos venían sin letras.
J C: Si. No las entendía bien, estaban garabateadas. Él se dio cuenta de lo difícil que era hacer eso de oído. Y empezó a rellenar los huecos que había, pero como tenía trabajo tampoco le cundía mucho. Llegó el sábado, que yo me tenía que volver y entonces es cuando ya hablé con él directamente, mientras tanto nos comunicábamos por el conductor. Él tenía un Rolls-Royce y yo hice mucha amistad con el conductor. 


Mi gran interés se centraba en saber aspectos más personales de aquellos encuentros con John Lennon. Juan siempre ha destacado sobre el legendario beatle que fue extremadamente educado y amable con él, cumpliendo todos los compromisos que contrajo con Juan.
J C: Entonces decidimos que lo mejor era que cuando llegara a Londres me mandara las partituras y él nos mandó las partituras del disco Revolver y dio orden de que nos mandaran desde entonces las partituras y al mismo tiempo que en las carátulas de los discos pusieran las letras. Yo estaba contento pero tampoco le di una importancia grande porque yo pensaba que él podía venir a Cartagena, pero claro, con la separación de su mujer y todo eso y cuando se fue a Estados Unidos todo cambió un poco y luego pasó lo que pasó y ya no pudo venir. Yo lo sentí mucho, yo sé que hubiera venido porque él cumplió todo lo que me prometió.
HLQD: ¿Qué impresión le dio cuando le vio? ¿Era un hombre amable, era simpático?
J C: Muy amable, mucho. Conmigo muy amable, muy respetuoso. Yo con los alumnos tengo mucha amistad, aunque soy muy rígido en la clase, yo les hablo de usted y ellos me tutean. Él me trató como a un profesor, yo pensé: “un día cuando venga nos haremos más amigos”. Luego me escribió unas cartas y fue siempre muy respetuoso.
HLQD: Esas cartas y partituras que le envió John Lennon, ¿se da cuenta de que son muy valiosas realmente con el paso del tiempo, por la figura que ha llegado a ser John Lennon? No me refiero sólo a dinero, que también, si no como testimonio de alguien como él.
J C: Es que con el tiempo he descubierto que yo soy de las pocas personas con las que John Lennon ha hablado en España. No vinieron mucho por España y aquí no eran muy partidarios de ellos.
Estuvimos charlando un rato con Juan sobre cuál era su beatle preferido. Para él Paul u John. Él mío es George, que es el que menos le gusta a él.
J C: Fueron un grupo mágico, lo tenían todo. Una relación muy bonita. Cuatro amigos que se querían mucho, tenían mucho éxito, eran un poco golfos. Era una juventud desbordante, que todo el mundo admiraba y envidiaba. Son unos artistas completos, no sólo como músicos si no también en sus pensamientos. Hicieron todo tipo de letras, muchas muy serias y profundas. Me impresionan algunas canciones, como que un chico de veintidós años se fije en una mujer soltera y triste, que va a morir y se pregunte quién irá al cementerio [se refiere a Eleonor Rigby, de Paul McCartney]. Ellos eran excepcionales en todo.
HLQD: Después de tantos años transcurridos desde aquel encuentro con John Lennon, ¿cómo volvió a salir a la luz su historia en estos años?
J C: Pues no lo sé, para mí es un misterio como para ti. En la academia donde doy clase han pasado cosas sorprendentes. Un buen día me llamó Cristina, la mujer de Fernando Trueba, para pedirme una entrevista de David Trueba conmigo. Yo al principio no me lo creía. Vinieron y enseguida congeniamos. La película me gustó muchísimo y ha tenido mucho éxito. Son gente con mucho talento y muy inteligentes. David es genial, en muchas cosas pensamos lo mismo.
HLQD: Y en aquellos momentos en que usted conoció a John Lennon, ¿salió algo en prensa sobre aquel encuentro?
J C: No; yo lo comenté con mis alumnos pero tampoco pensé en la trascendencia que pudiera tener. Yo estaba muy ocupado, y fue una ayuda fantástica tener las partituras porque me quitaba muchísimo trabajo. Pero yo estaba con mis alumnos. Algunos sabían de mi encuentro pero tampoco prestaron gran atención. Todo fueron una serie de coincidencias.
Los jovencísimos noventa años de Juan Carrión son una alegría y un ejemplo. A Juan se le puede ver aún en muchos conciertos de rock, está muy al día incluso en cuanto a música actual. Hace poco vi unas fotos en facebook compartiendo escenario con el grupo murciano Crudo Pimento en una entrega de premios. Cuando le hablamos a Juan sobre ellos, nos dijo que conocía a Inma y que su música le gustaba mucho.
Durante la agradable charla que mantuvimos con Juan sentimos que por encima de todo sigue siendo profesor. Un enamorado de su profesión. Nos respondió a las preguntas sobre Lennon muy amablemente, pero cuando empezamos a hablar sobre otros temas, ya con la grabadora apagada, mostró toda la vivacidad de su persona. El espíritu de profesor puramente vocacional le llevó a mostrarse muy interesado en preguntar a mi compañero, saharaui, por qué hablaba tan bien el español, dónde lo había aprendido y a indagar sobre la situación actual del conflicto del Sahara: “Es una vergüenza lo que ha hecho España con vosotros”, nos dijo. Fue una gran lección para nosotros que a los noventa años una persona se mantenga tan fresca, viva, deseosa de saber y de hacer cosas como nuestro amigo Juan Carrión.