Ya tengo derecho a llevar una camiseta de Ramones. Oh sí, oh oh sí

9:29 p. m. Conx Moya 0 Comments


“Todos los caminos conducen a los Ramones”, escuchado por ahí.
Yo conozco a los Ramones desde el 89, fue en una de sus venidas a España cuando empezaron a llamarme la atención. Sin embargo, tengo la impresión de saber del grupo a salto de mata. He escuchado mil veces sus canciones más conocidas pero el resto de su discografía la tengo cogida con pinzas, apenas sé sobre sus discos y conozco muy poco de la historia de la mítica banda. Para mí son el grupo con un look de eterna elegancia punk que se puede lucir perfectamente en cualquier década y que no dudo que se podrá llevar en el futuro tan ricamente. Los que intentan racionalizarlo todo hablan de futurismo y minimalismo en su planteamiento artístico. Yo sólo pienso en dejarme llevar cuando los escucho. Y en ello he estado enfrascada durante unos días.
La culpable de este repaso discográfico es «Danny Says», una canción mortal, triste como pocas. Según cuenta la historia, fue escrita por Joey en el Hotel Tropicana de Los Angeles, al parecer inspirado por su entonces novia, Linda Daniele. Ella le abandonó en 1982 por el guitarrista de la banda, Johnny Ramone, hecho que inspiró nuevas canciones, todo tipo de rumores y fue una de las causas (no la única), que enemistó para siempre a los dos compañeros de banda. También se dice que, cuando preguntaban a Joey por su canción favorita de cuantas había compuesto, «Danny Says» siempre era una de las mencionadas. La canción y la mitología que la rodea me dan la idea de comenzar una apasionante empresa, escuchar por orden toda la discografía del grupo.
Y así el 20 de febrero de 2019 comienzo mi propósito de ponerme al día con la música de Ramones. En realidad había empezado la tarea escuchando entero el “End of the century”, el disco de 1980 en el que aparece «Danny Says», el tema que ha desencadenado esta deliciosa revisión. Se trata del disco de Ramones producido por ese personaje inclasificable que es Phil Spector. Una vuelta de tuerca al sonido de la banda con temas más producidos y más largos, buscando ese éxito comercial que siempre les fue esquivo. Spector amaba al grupo y Joey era admirador de Spector. El resto, algo menos. Un disco donde se sacaron (o no) pistolas y que Dee Dee vivió a su manera en su realidad paralela. En mi opinión Spector es un personaje capaz de lo mejor y de lo puto peor, aunque es indudable que se trata de un personaje imprescindible en la historia de la música de los últimos cincuenta años.
Por culpa del «Danny Says» me da por leer sobre Linda Ramone y claro, sale a colación la maravillosa «The KKK Took My Baby Away», una canción del “Pleasant Dreams” de 1981. A esas alturas me han entrado muchas ganas de leer “Commando. Autobiografía de Johnny Ramone”. Busco en la biblioteca de mi barrio pero no lo tienen. Me ofrecen prestármelo. Lo acepto encantada. Sin embargo, aún no he llegado a ese disco, no adelanto acontecimientos.
Mi intención con este repaso es escribir sobre lo que me vayan sugiriendo los discos, pasando de crítica especializada. Y así el 20 de febrero comienzo también la escucha del primer disco de la banda, “Ramones”, publicado en abril de 1976. Un álbum que costó poco más de 6.000 dólares y que se grabó en siete días. La foto de cubierta, que incluye a los cuatro de pie apoyados en una pared de ladrillo mirando a la cámara con rostros inexpresivos, influyó en otras portadas y fotos de la banda. Mención aparte merece el conocidísimo logo diseñado por el mexicano Arturo Vega y convertido en todo un icono de la cultura punk. Con canciones como «Blitzkrieg Bop», composición de Tommy Ramone; «Beat on the Brat» o «I Wanna Be Your Boyfriend», una de esos temas de amor que borda Joey. Destaco canciones de Dee Dee, el otro gran compositor de la banda, como «Loudmouth», «Havana Affair» o «53rd & 3rd», en la que hace referencia a un lugar muy conocido por la prostitución masculina en Nueva York, la confluencia de la 3ra avenida con la 53, y donde parece que él mismo se situó alguna vez para conseguir dinero para droga. Para cerrar el disco, la estupenda «Today Your Love, Tomorrow The World».
A estas alturas ya estoy decidida a escuchar completa y por orden toda la discografía de los Ramones. Quiero volver a esa sensación de escuchar discos enteros y por orden, como hacíamos antes. Así, el 21 de febrero completo el segundo álbum, “Leave Home”, publicado en 1977. Incluye catorce trallazos con clásicos indiscutibles como «Gimme Gimme Shock Treatment», «Suzy Is a Headbanger», la maravillosa «Pinhead» (Gabba gabba we accept you). Mi canción del disco es sin duda «Commando», una canción con letra inenarrable, compuesta por Dee Dee y Johnny. Y la anécdota la protagoniza «Carbona Not Glue», que tuvieron que quitar del disco por probable sugerencia de la compañía Carbona, fabricante de un potente disolvente a quienes no pareció hacerles mucha gracia su posible asociación con los colocones. La portada incluye una foto en tonos azules de la banda situada en lo que aparece una azotea, realizada por Moshe Brakha; el artwork corre a cargo de Arturo Vega.
Otra cosa no sé, pero Ramones fueron tela de trabajadores. El 21 de febrero empiezo también el tercer disco de la banda “Rocket to Russia”, sacado también en 1977 y uno de sus más populares. De este disco me gusta especialmente «Cretin Hop». Incluye dos versiones maravillosas, «Surfin' Bird» de The Trashmen y «Do You Wanna Dance?» de  Bobby Freeman, con la que nos entran todas las ganas de bailar “under the moonlight” con nuestro chico ramone preferido. Otras canciones famosísimas de este disco son «Rockaway Beach» y «Sheena Is a Punk Rocker», según Joey “la primera canción surf-punk-rock de rebelión adolescente”. La portada es una foto en blanco y negro de la banda con el nombre en letras rosas, apoyados sobre la pared de la puerta trasera del mítico y desaparecido CBGB’S, situada en un pequeño callejón. El dibujo de la contra corrió a cargo de John Holmstrom, editor e ilustrador de la revista “Punk”. En él vemos a un punk vestido con una camiseta de Ramones y subido a un cohete que lleva el escudo de la banda, lanzado entre los “United States y Russia”.
El 22 de febrero es un viernes de Ramones, en el que completo muy ricamente el “Road to ruin”, cuarto álbum en estudio de los Ramones, publicado en 1978. Con versiones maravillosas como «Needles and Pins», en la que Joey demuestra lo bien que se le daba el rollo tierno en palabras que le dedica Santa Suki en Twitter. También destaco clasicazos como «I Wanna Be Sedated» y preciosidades como «Don't Come Close». Disco de inolvidable portada diseñada por el editor de la revista Punk, John Holmstrom, en la que los Ramones, dibujados, aparecen situados entre dos enormes altavoces y con los rascacielos de Nueva York a sus espaldas. Es el primer disco con Marky a la batería. José Luis Zapatero me comenta en Facebook que el “Road to ruin” fue el primer vinilo que tuvo de Ramones, lo compró poco antes de ir a verlos en directo por primera vez.
El 26 de febrero retomo mi propósito Ramones. Toca el “End of the century”, su quinto álbum de estudio, producido por Phil Spector en 1980, un intento de Joey de alcanzar éxito en esas listas de discos que tanto se les resistían. Johnny “se tragó su orgullo” en busca de ese pelotazo que anheló toda su vida y transigió con canciones más largas y con mayor producción, marca Spector. Pocas veces llegaron a superar «Danny Says»... aunque la Yihad Ramonera lo tenga en la lista de discos prohibidos, a mí me parece una joya”, me dice Monje sobre el que fue su primer disco de los Ramones.
A los temas ya mencionados anteriormente, del “End of the century” también me gustan mucho «I'm Affected» con una espléndida línea de bajo en el inicio, y «Chinese Rock», compuesta por Dee Dee y Richard Hell (ex Television y líder de la banda de la primera ola del punk de EEUU, The Voidoids) y que hace referencia a un tipo de heroína muy adictivo. Y por supuesto la versión de «Baby, I Love You», una dulce canción de amor que da ganas de cantar y bailar, ¡y la grabaron esos chicos con chupas!, me dice Santa Suki. Esta canción ya la habían grabado en 1963 las Ronettes (grupo de Ronnie Spector, la esposa del productor) y no estuvo exenta de polémica, ya que se contaba que, excepto Joey, ninguno de los otros Ramones participó en su grabación. «I Can't Make It on Time» y «This Ain't Havana» son otros de mis temas del disco con colorida portada en la que aparece un plano medio de los cuatro Ramones. A mí es un disco que me gustó mucho aunque quizás después de conocer toda la intrahistoria pienso que tendría que haber sido una grabación para Joey y su acercamiento a la música pop, rock and roll y soul más clásico. Una pena porque fue un gran intento de los Ramones por hacer algo muy especial, me comenta Emilio López Sith. Definitivamente es un álbum que no acaba de convencer a algunos seguidores del grupo. En esa línea me comenta en Twitter Joseph Mellor: “El primer álbum 'flojo' de Ramones. Claro que son opiniones. Pero yo creo que la producción de Phil Spector les hizo más mal que bien. Buenas canciones, mala producción y mal sonido”. Por el contrario, Aurora Camacho comenta que, aunque todos los discos de Ramones la enamoran, Este es pelín especial... y me pone mucho. Y con «Danny Says» hasta se me saltan los lagrimones, y mira que estaré harta de escucharlos. Un disco para mí magnífico, que casi cuarenta años después no ha perdido frescura ni encanto y en el que se alternan canciones “más punk” con temas más pop, con influencias surferas.
Estoy siguiendo el orden de los álbumes de estudio pero llegados a este punto Monje me avisa de que me he saltado el “It's Alive”, un disco imprescindible para entender por qué un concierto de los Ramones te dejaba con la lengua fuera. Personalmente es mi directo favorito de ellos y uno de los mejores de cualquier grupo que haya escuchado en mi vida...”, me dice. Así que me voy al primer álbum en directo de la banda, publicado en 1979 a partir de un concierto grabado en el Rainbow Theatre en Londres el 31 de diciembre de 1977. Recoge temas de sus tres primeros discos: “Ramones”, “Leave Home” y “Rocket to Russia”, con canciones que no llegan a tres minutos en ningún caso, sin apenas pausa entre los temas, enlazados por el famoso “onetwothreefour” con el que Dee Dee introducía las canciones. Un verdadero ataque sonoro que deja sin resuello al escuchante. Muy brutal. Está considerado como uno de los mejores álbumes en directo de la historia. Y con toda la razón.
Una vez completado el “It´s alive”, el martes 26 de febrero comienzo el “Pleasant Dreams”. Sexto álbum de la banda, lanzado en 1981, es el primer disco donde en la portada no aparece una imagen del grupo, sustituida por la sombra de un hombre con sombrero y gabán sobre el que se proyecta un haz de luz, con el nombre de la banda a dos colores, amarillo y rojo. La cubierta fue diseñada por Guy Juke. Se trata de otro disco donde se combina el punk con el pop, lo que disgustó a algunos seguidores que lo encontraron “menos rápido” que los primeros discos de la banda, en un nuevo intento de ser más comerciales. Otro que no quedó muy conforme con la producción del disco, a cargo de Graham Gouldman, fue Johnny, quien cuenta que el productor preguntó qué era aquello que zumbaba. “Era mi guitarra, como sonaba siempre. Me dijo que la ajustara y ya supe que las cosas no iban a salir bien”.
“Pleasant Dreams” es el primer disco que no lleva ninguna versión y todas las composiciones van firmadas por Joey o por Dee Dee, ya no se indica el nombre de la banda al completo como compositores. Es el disco en el que se completa la ruptura personal y musical entre Joey y Johnny, una relación que jamás se volverá a recomponer. «We Want the Airwaves», «Don't Go», una de esas maravillosas canciones de desamor de Joey, «All Quiet On The Eastern Front», que haría moverse hasta a un ninot, «This Business Is Killing Me» o «You Sound Like You're Sick» ohohohhh. Y por supuesto «The KKK Took My Baby Away», una canción redonda; una lectura rápida convierte al conservador Johnny en el KKK del título, aunque otras versiones hablan de una novia negra que tuvo Joey en su juventud y de la que le separaron a la fuerza. Más allá del morbo, una canción inolvidable. Iban Gorriti, me comenta que el “Pleasant Dreams” es su disco favorito de los Ramones. De hecho, tocábamos «Don´Go».
El 27 de febrero voy con el “Subterranean Jungle”, séptimo disco de la banda. Un disco no muy valorado por crítica y seguidores. Publicado en 1983, pasaban por momentos delicados, con la relación de Joey y Johnny ya rota para siempre y Dee Dee y Marky sumidos en graves problemas de adicciones. Marky fue expulsado de la banda durante la grabación, ocupando su lugar Richie Ramone. Un disco que incluye mayoría de canciones de Dee Dee y tres versiones, comienza con una muy del gusto de Joey, «Little Bit O' Soul». Destaco «Psycho Therapy», uno de sus clásicos, compuesto por Dee Dee y Johnny, y «Outsider» de Dee Dee. Portada dentro de un vagón de metro cubierto de graffitti para un disco que no me ha dejado mucha huella.
Y ese mismo día comienzo la escucha de “Too Tough to Die”, octavo disco de Ramones del que se dice que es el más claramente hardcore punk. Lanzado en 1984, la portada corrió a cargo del fotógrafo George Dubose, y en ella aparecen los cuatro Ramones cubiertos por una helada luz azul. De este disco conozco «Mama's Boy» y destaco «Wart Hog», un tema muy potente cantado por Dee Dee, una canción para la que al parecer la compañía discográfica no permitió que se imprimieran las letras por considerarlas ofensivas. Me encuentro con la agradable sorpresa del «Howling At The Moon (Sha- La- La)», una canción que escuché un montón en mi juventud y cuyo video grabé de la tele, con los Ramones metidos en una caja de madera situada sobre un camión; destaco además el gran trabajo de guitarra de Johnny en «Planet Earth 1988», una canción de Dee Dee. También aparece en este álbum el instrumental «Durango 95» que, si no me equivoco, es el primero que me encuentro en este repaso. A estas alturas el empeño se me está haciendo algo más pesado. Atravieso unos discos que me gustan menos que los primeros y de los que no conozco apenas canciones.
Pero como no me gusta dejar las cosas a medias, sigo adelante. Y así el 28 de febrero acometo la escucha del “Animal Boy”, noveno álbum del grupo, lanzado en 1986. Portada naranja con fotos del grupo entre rejas y rodeados de monos, con las letras de su nombre en azul turquesa. Reconozco «Somebody Put Something in My Drink», escrita por el que entonces era batería del grupo Richie Ramone. Destaco también entre los temas de este disco «Love Kills», compuesta y cantada por Dee Dee Ramone y dedicada a su amigo Sid Vicious, bajista de Sex Pistols, fallecido en Nueva York en 1979. Se trata de un disco “menos melódico”, con vuelta a las canciones crudas y rápidas, más punk, que caracterizaron su primera etapa. Y sin olvidar la estupenda «Bonzo Goes To Bitburg (My Brain Is Hanging Upside Down)», escrita por Dee Dee como reacción a la visita del presidente norteamericano Ronald Reagan a un cementerio militar nazi en Bitburgo, en Alemania Occidental. La escucha del disco se me ha hecho bastante grata.
Retomo mi escucha de la discografía de Ramones el lunes 4 de marzo con “Halfway to Sanity”, décimo álbum de la banda, lanzado en 1987. Un disco que no tuvo las ventas esperadas y no fue muy valorado por la crítica. Se trata de un álbum en el que se abandonó definitivamente el sonido pop que aparecía en varias canciones de álbumes anteriores y se apostó por un sonido más duro y oscuro. Me han gustado mucho «I Wanna Live», un tema de Dee Dee, «Bop 'Til You Drop» compuesta por Dee Dee y Johnny, «I Lost My Mind», un desquiciado tema de Dee Dee cantado por él, o «Garden of Serenity», un enorme tema compuesto también por Dee Dee. La diversión se queda para la pegadiza «Go Lil' Camaro Go» de Joey, con coros de la maravillosa Debbie Harry. Lo cierto es que he encontrado en la red numerosos comentarios de fans a los que este disco les gusta, y mucho. “Un plástico estupendo e infravalorado”, leo.
Como curiosidad, se trata del último álbum en el que participó el batería Richie Ramone, que además escribió dos canciones del disco. Richie estuvo en la banda de 1983 a 1987. Según cuenta George Dubose, uno de los fotógrafos oficiales de los Ramones, Richie dejó la banda cuando los otros se negaron a compartir con él “el 25% de las ventas por ser un una cuarta parte de la banda”. Su abandono se produjo cuando iban a comenzar la gira y fue sustituido por Clem Burke, batería de Blondie. Adoptó el nombre de Elvis Ramone, pero apenas aguantó dos conciertos porque su estilo no se adaptaba al del resto. Como un “desastre” calificó Johnny la experiencia. El grupo aparece en la portada frente a lo que parece la entrada de un garito.
Y el 5 de marzo comienzo el undécimo disco de Ramones, por el que los conocí, el estupendo “Brain Drain” publicado en mayo de 1989. Por aquellos días la banda venía a tocar de nuevo en directo a España y a base de videos, reportajes y noticias en periódicos, revistas y suplementos el grupo me empezó a llamar la atención. Vamos con un disco clave por muchos motivos: es el último donde participa Dee Dee, supuso el regreso de Marky al grupo y es el último álbum que lanzan con Sire Records. La portada es un trabajo del ilustrador Matt Mahurin, con un dibujo en tonos marrones de un ser desesperado al que le estalla la cabeza. Durante la grabación al ambiente fue aún peor de lo habitual, siendo despedido Dee Dee incluso antes de finalizar el disco.
Mis dos temas preferidos de entonces son los más conocidos, «I Believe in Miracles» y «Pet Sematary», los dos compuestos por Dee Dee. Descubro en esta escucha «Zero Zero UFO», con batería a máxima potencia, «Don't Bust My Chops», pegadizo tema de Dee Dee, «Palisades Park» que fue la versión incluida en este disco, o «Come Back, Baby», una de esas deliciosas y pegadizas canciones de Joey.
El 5 de marzo comienzo además la escucha del decimosegundo álbum de estudio de la banda, “Mondo Bizarro”, publicado en 1992, disco del que de antemano no me sonaba ninguna canción. En este disco entró como bajista de la banda el joven C.J. Ramone para reemplazar a Dee Dee, que empezó una poco exitosa carrera en el rap bajo el nombre de Dee Dee King. “Mondo Bizarro” devolvió a la banda al punk enérgico de sus inicios. Portada de nuevo diseñada por George DuBose, con foto distorsionada de la banda sobre un fondo rojo brillante y letras en rosa y amarillo. C.J. me resulta una sorpresa, Ponerse los zapatos de Dee Dee es complicado, pero C.J. está sobresaliente cum laude... además tiene un par de discos en solitario muy dignos (y un gran directo...), me comenta Monje.
Dee Dee, a pesar de estar fuera de la banda, escribió tres temas «Poison Heart», «Main Man», y «Strength To Endure». Cedió los derechos de autor de las canciones como pago a la banda por sacarle de la cárcel. Como curiosidad, «Poison Heart» salió como single apareciendo en los créditos en la película “Cementerio de animales 2” de Stephen King. De las canciones compuestas por Joey destaco «I Won't Let It Happen», uno de sus bonitos medios tiempos, que me recuerda a los Beatles, y «Censorshit», una canción sobre la censura a álbumes de rock y rap; Joey se la dedicó a la ex senadora Tipper Gore, esposa del político demócrata Al Gore y co-fundadora el Parents Music Resource Cent, lo que le valió las críticas de músicos como Zappa, Jello Biafra o nuestro Joey. En este disco los Ramones se marcan una versión superchula de «Take It as It Comes» de los Doors, con Joe McGinty de Psychedelic Furs a los teclados y con Joey haciendo un gran trabajo vocal. En el disco interviene con un solo de guitarra en «Cabbies on Crack» Vernon Reid (Living Colour), una banda que pegaba muchísimo en aquellos días, ¿os acordáis de aquel «Cult Of Personality» de 1988? Y como curiosidad aparecería como bonus track en la versión en CD una versión del tema central de la serie de dibujos animados de Spiderman. Grabaron la canción a sugerencia de C.J. El disco se cierra con «Touring», uno de esos trallazos de punk surf de Joey, que recuerda a otros éxitos de los Ramones. Un disco que me ha sorprendido y me ha gustado especialmente. Es un álbum que también ha recibido elogios de quienes me han comentado en las redes. Como McHolvix, De los 90 tempranos... Yo tuve el casette. ¡Muy bueno! ¡Es la vuelta a los inicios!, afirma. Fernando Ballesteros me dice que es El primero que viví a tiempo real y el que sirvió para verles en directo...mucho cariño a ese disco. @sanfreebird72 cuenta que Con ese disco pude saludarles uno a uno en la desparecida Virgin Megastore de Barna. Recuerdo la mano rugosa de Joey Ramone... parecía un muñeco de cera todo él... quedé muy impresionado. Parecían sacados de una peli de serie B. Me llevaré ese recuerdo a la tumba.
Me voy acercando al final de esta aventura. El 7 de marzo comienzo la escucha del “Acid Eaters”, decimotercero y penúltimo álbum de estudio de Ramones, lanzado en 1994. Como he ido apreciando en este recorrido, los Ramones fueron una banda que solían incluir canciones de otros grupos en sus discos, consiguiendo versiones realmente brillantes, algunas incluso mejores que los temas originales. Así que era natural sacar un disco compuesto enteramente de covers de sus bandas favoritas, de las que más influenciaron su música. Ha sido un verdadero placer escuchar este delicioso disco, con portada “ácida” de Mique Willmott, al estilo de aquellas portadas y carteles psicodélicos, pasada por el tamiz punk ramonero. Willmott también ha realizado portadas para Black Crowes, Faster Pussycat o Skid Row. Lazy Stardust me dice en Twitter que lo tiene en cinta original, ¡Y es una maravilla! ¡Lo habré oído cientos de veces! ¡De los mejores discos de covers! No lo hubiera imaginado de Los Ramones.
El ramillete de versiones es de lujo. Así podemos escuchar «Journey to the Center of the Mind» magnífica versión de un grupo de juventud de Ted Nugent, cantada por el gran C.J.; una energética versión de «Substitute» con el mismísimo Pete Townshend a los coros; me vuelve loca la versión de «Out of Time» de los Rolling Stones, qué bonita; otra muy preferida, «Somebody to Love» de mis adorados Jefferson Airplane, el «Have You Ever Seen the Rain?» de la Creedence Clearwater Revival y las surferas «Surf City de Jan and Dean más «Surfin' Safari» de The Beach Boys, incluida como bonus track en el CD; también aparecen versiones de The Animals, Love, The Troggs o incluso Bob Dylan. mec , de Twitter se declara fan del disco, Que nadie me linche peerooo... los dos álbumes que más disfruto de la discografía de Ramones son: Mondo Bizarro y Acid Eaters.
Y entre el 7 y el 8 de marzo completo la escucha de “¡Adiós Amigos!”, decimocuarto y último álbum de estudio de la banda, publicado en 1995 y considerado uno de los mejores discos de su carrera. Ciertamente es magnífico y yo no acabo de entender por qué rompieron en un momento de forma tan bueno, y con el aire fresco que supuso para la banda la incorporación de C.J. A las voces se vuelven a alternar Joey y C.J., que compuso dos de las canciones. También aparecen temas compuestos por Dee Dee quien, como curiosidad, aparece cantando una estrofa en alemán a través de un teléfono en «Born to Die in Berlin».
“¡Adiós Amigos!” continúa la senda energética recuperada con “Mondo Bizarro”, en especial en las canciones que canta C.J. Destaco «I Don't Want to Grow Up», versión de un tema de Tom Waits, para la que se hizo un video que mezcla al grupo con imágenes y fondos animados; el magnífico tema de Dee Dee cantado por C.J. «Makin Monsters for My Friends»; «Cretin Family», de nuevo un potente tema de Dee Dee interpretado por C.J. La portada del álbum corrió a cargo del artista multidisciplinar Marcos Kostabi; se trata de una recreación de una pintura suya llamada Enasaurs. En la contra los Ramones aparecen maniatados frente a un pelotón de fusilamiento. 

Llegado el final de esta aventura me apetece resumir algunas anécdotas que me han ido contando durante el recorrido. Adolfo Ballesteros me cuenta que la vendedora de una tienda de discos le preguntó cuando entró a comprar el “Road to ruin”, si los Ramones “eran españoles o extranjeros”. Fernando Íñiguez me cuenta que vio el mítico concierto de los Ramones en septiembre de 1980 en Vista Alegre, con Nacha Pop como teloneros. Fernando consiguió las entradas por haber estado pegando durante semanas los bonitos y vistosos carteles del concierto. Había dos tamaños. Uno normal, y uno grandote de dos piezas que había que empalmar. No pegamos todos los que nos encargaron, y el último día el sobrante lo tiramos por las alcantarilla y al Manzanares, hoy sé que valdrían millones. Eran preciosos, rememora. También recuerda la canción de Pistones “Yo jamás te hubiera conocido, Si no llega a ser por los Ramones”, basada en una anécdota eral que le sucedió al cantante de la banda, Ricardo Chirinos. Otro concierto bastante señalado fue el que Ramones ofrecieron en el Palacio de los Deportes de Riazor en noviembre de 1981, teloneados por unos jovencísimos Los Suaves, del que me habla megustamiolor. Más conciertos inolvidables, Fernando Ballesteros y Miguel Ángel Heras recuerdan una actuación de Ramones en la Sala Canciller en marzo de 1993. Rapdelrape me recuerda en Twitter que los Ramones fueron teloneros en Madrid de U2 en mayo de 1993 en el Vicente Calderón durante la gira Zoo TV. Recuerda muy bien que el pitido de oídos duró días. Ambas bandas no me pegan nada juntas, cosas de los promotores. Rapdelrape me descubre también el museo dedicado a los Ramones en Berlín El único museo dedicado a Los Ramones en el mundo. La entrada cuesta tomarte una cerveza, explica.
Hay más gente que hace estos ejercicios de escuchar discografías enteras de principio a fin, casi siempre en orden cronológico, como Rockologia o Tikiboy. Aunque la modernidad del streaming nos ha quitado muchas cosas, al mismo tiempo nos proporcionan la oportunidad de hacer ejercicios como esos de un modo muy sencillo. Marcos me dice que Es la única manera de sumergirse en una banda y no quedarse en la superficie con algunos “hits”. Leo Kiron me propone que cambie de ciudad De New York a Detroit; la discografía completa de Iggy Pop & The Stooges e Iggy en solitario. Marino Masazucra me habla de una gira de Ramones por Europa que se suspendió un año antes de su separación y con alguna extraña conexión con Tomelloso, que no acabamos de ubicar. Mi camino por la senda de Ramones también ha servido para que Jesús Carnerero haya vuelto a escuchar a la banda. Jonás Muz me recomienda leer el "Por favor, mátame" para situar la escena del NY underground; es un libro que me regalaron recientemente y que debo releer ahora que he profundizado en la carrera del grupo.
El repaso a la carrera de los Ramones ha resultado de lo más grato, pudiendo apreciar la evolución de la banda, desde el sonido crudo de los primeros discos, a la elaboración de los últimos álbumes. He contado además con bastante participación y opinión en redes. También me ha servido para corregir mi percepción, errónea, de que los Ramones tocaban mal y puedo responder a los que afirman eso tan manido de que tocaban siempre la misma canción, Eso es un tópico qué escuché siempre y ¡me resulta tan injusto! ¡Anda que no tiene mérito su capacidad para crear esos batidos de punk y pop perfecto!, afirma Lazy Stardust. He aprendido que Dee Dee fue quien compuso más canciones; escribía sobre todo acerca de movidas con drogas, problemas mentales, delirios militares, historias de los chicos de la calle que no piensan demasiado en el amor. He descubierto la importancia del productor Daniel Rey en la carrera de Ramones, como coautor de muchos éxitos de la banda, normalmente junto con Dee Dee. Y he ahondado en la personalidad musical de cada uno de los miembros de la banda. Joey con sus preferencias de pop, surf y grupos vocales de chicas y su conmovedora y melancólica forma de cantar los temas de amor; Johnny, de ideas ultraconservadoras, mucho mejor guitarrista de lo que yo pensaba, con poca facilidad para componer pero mucha para organizar y para manejar las cuentas del grupo; Dee Dee, una explosión creativa en medio del caos autodestructivo que fue su vida; los diferentes baterías: Tommy, Marky, Richie y el fugaz Elvis; o la última incorporación, el gran C.J., “little Ramone”, jovencísimo fan de la banda cuando se unió a ellos y que cumplió su cometido con mucho más que brillantez.
En definitiva he quedado muy satisfecha con la chula experiencia de escuchar la discografía entera de Ramones, disco por disco, canción a canción, como hacíamos antes de que el mundo se volviera irremediablemente digital. Que viva esa “happy” y disfuncional familia. Y, para llevar la contraria a TRANCE, "Ya tengo derecho a llevar una camiseta de Ramones".

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