En un tiempo lejano

9:45 p. m. Conx Moya 0 Comments

Estas fotos del Sahara, de las décadas de los 30 y 40 del pasado siglo nos enseñan un Sahara muy diferente del que existe ahora. De aquel tiempo cuando la foca monje disfrutaba libre de las vírgenes playas saharauis; las avestruces, familia del niño Haddara, corrían libres por las enormes planicies; las gacelas eran aún las dueñas de aquella colosal extensión...

Son imágenes llenas de misterio, de antiguo perfume del desierto. Mujeres que miran curiosas al fotógrafo a cara descubierta, engalanadas con preciosas cuentas de colores y plata; las tumbas de los gigantes prehistóricos, de vertical enormidad; las ruinas de la bella Smara, erguidas en total desnudez, lejos de los burdos parches colocados después por la metrópoli y más tarde por el zafio ocupante; aquellos bisabuelos, hijos de la nube, orgullosos y altivos, con sus negros turbantes y escapularios para la buena suerte, las melenas alzadas y el mus manchado de sangre por el sacrificio del día, gacela, cabra o camello. El dromedario sí, entonces, amo y señor de la badia, y entre el nómada y su Dios, sólo la inmensidad.

Como un libro de hojas gastadas que guarda el aroma de un tiempo lejano, estas fotos de Tomás Azcárate Ristori, son testimonio eterno de un Sahara que no volverá, pero sorprende y fascina a sus hijos y a los que a ella, la madre Sahara, nos arrimamos.





Las fotos de Tomás Azcárate Ristori, se pueden visitar en una exposición en Tenerife. (Fotos sacadas de sahara-mili.net)

Sáhara occidental: cuando España traza su mapa, en el Museo de Historia y Antropología

A través de la exposición “Sáhara. Tomás Azcárate Ristori”, producida por el Centro de Fotografía Isla de Tenerife, se puede conocer la acción de España en un inmenso arenal donde, a su llegada, carecía hasta de población fija, de ciudades, carreteras y puertos... Y ni siquiera tenía de antecedentes históricos conocido. Por eso hubo que empezar de cero, a fundar la ciudad de Villa Cisneros, explorar el espacio geográfico y buscar la manera de hacerlo habitable. Las 60 fotografías de la muestra, abierta en el Museo de Historia y Antropología, forman parte del legado histórico que ha dejado Tomás Azcárate Ristori, restaurado por el fotógrafo Tarek Ode, con instantáneas tomadas hace sesenta años.

Azcárate Ristori (Cádiz, 1917), llegó al Sáhara como oficial legionario, dirigió las Mías Nómadas, y recorrió un desierto que fue retratando y estudiando desde diversos aspectos, en especial las características de tribus ambulantes, caravanas y pozos o tradiciones, trazando el esquema de un mapa territorial y a la vez científico; porque fue un valioso colaborador del antropólogo Julio Caro Baroja en sus estudios sobre el terreno; y descubridor de enterramientos megalíticos que corresponden a una etapa anterior a la desertización.

El día a día de Tomás Azcárate quedó reflejado en sus tomas fotográficas, con anotaciones que se conservan en el archivo que mantienen vivo sus descendientes, en el que se pone de manifiestos no sólo la calidad de las imágenes conseguidas, sino lo cotidiano en la historia de un lugar que se empieza a consolidar; los personajes, paisajes y la poética de unos transcursos que permanecen, porque este oficial legionario supo mirar más allá de su labor militar para tratar de conocer la geografía, la historia, y las posibilidades de una población que empezaba a entenderse en ciudades donde nadie se sentía forastero. En la exposición “Sáhara. Tomás Azcárate Ristori”, un testimonio recogido en imágenes, en el Museo de Historia y Antropología de Tenerife, el La Laguna, hasta el 29 de mayo.

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