La curiosidad de Alberto Manguel, preguntas que abren puertas

2:29 p. m. Conx Moya 0 Comments



Presentación en La Central de Callao (Madrid) del libro 'Una historia natural de la curiosidad', de Alberto Manguel. Alianza Editorial. Lunes 6 de abril de 2015.
Alberto Manguel (Buenos Aires, 1948) es un escritor, traductor y editor argentino-canadiense que escribe generalmente en inglés. Como curiosidad se cuenta que Manguel fue en su juventud lector de Borges. Lo cierto es que leer y escuchar las cuestiones que el autor lanza sin interrupción resulta muy interesantes por la cantidad de reflexiones que plantea. Alberto Manguel pasaba a primeros de abril por España para presentar su nuevo libro 'Una historia natural de la curiosidad', definido como una “guía sobre el arte de hacerse preguntas” y según Manguel supone un intento de desmarcarse de los temas recurrentes de sus otros libros, la lectura y las biblioteca. El lunes 6 de abril el autor recalaba en La Central de Callao, en un encuentro con los lectores donde se hizo un repaso a las preguntas, dudas y cuestiones que plantean en este curioso (y nunca mejor dicho) libro
'La Divina Comedia' copó gran parte de la conversación de Manguel, quien lee diariamente la inmortal obra de Dante desde hace diez años según lo que he podido ver en prensa. Así lo cuenta, por ejemplo, en una interesante entrevista en el diario argentino La Nación, en la que habla de esas lecturas que realiza cada día a primera hora de la mañana. Este “clásico” de la literatura ha sido de alguna manera el motor del libro. Las cuestiones que le han ido surgiendo de la lectura diaria de ‘La Divina Comedia' las ha agrupado en diecisiete preguntas que encabezan los diecisiete capítulos que componen 'Una historia natural de la curiosidad': la condición humana, la verdad, la belleza, nuestra relación con la naturaleza, las consecuencias de nuestros actos, la organización del mundo, qué hay después de la muerte…
Manguel es una enciclopedia andante de citas. Como explicó en el encuentro, tiene mala memoria para caras, nombres, números, pero memoriza citas literarias con toda facilidad. Y lo demostró a cada momento, no había respuesta que no estuviera acompañada por su oportuna cita, “citada” de memoria. Y al mismo tiempo Manguel es una máquina de provocar cuestiones, de hacer pensar cuando se le escucha, de lanzar a su vez frases y sentencias: “Las situaciones humanas no son nunca inocentes, la acción nos contamina”.
El encuentro se planteó como una serie de preguntas dirigidas a Manguel, que daban pie a la reflexión y el debate. Lo que sigue a continuación es el reflejo de una jornada para pensar, lo que no está nada mal para una tarde de lunes recién finalizada la Semana Santa.
Y es que si se habla de “la curiosidad” no puede haber más que constantes preguntas; que a su vez generan (o no) respuestas que también deben cuestionarse: “Quienes se contentan con las respuestas son los muertos”, afirma Manguel. “Las preguntas abren puertas”. Así el pensador diferencia entre la literatura que hace preguntas a las que no podemos dar respuestas y la mala literatura, que sí da respuestas definitivas. La gran literatura es la que continúa planteando preguntas a generaciones de lectores.
También se planteó en el encuentro con los lectores el tema de la escuela, “el eterno escollo de la enseñanza”. De niños nuestro primer impulso es hacer la pregunta “por qué”. “El mundo es una selva de porqués. Las preguntas conducen al diálogo, mientras que las respuestas acaban con el diálogo”, reflexionó Manguel. “Preguntar es dar forma a la curiosidad y al deseo de hablar con otro ser humano y compartir con él ese deseo de curiosidad. Eso se debe alentar en las escuelas y universidades. La escuela debe ser un campo gratuito de juegos y de imaginación, que no debe ser dirigida. La curiosidad gratuita es esencial pero lo gratuito no tiene lugar en nuestra sociedad, cuyos valores son lo breve y lo fácil. La dificultad es la que hace nacer las preguntas”, afirmó el autor.
Precisamente hablando de la dificultad, se planteó la cuestión de que la lectura no es fácil pero la recompensa que se obtiene al leer es extraordinaria. Manguel se muestra de acuerdo, ya que “la dificultad otorga un placer inmenso”. Según el autor “Las palabras difíciles son más interesantes, de alguna manera son mágicas”. Hay que huir de esa obsesión actual de allanar el camino a los niños, intentando eliminarles cualquier dificultad que se les pueda presentar. “¿Por qué pensar que un niño no es una criatura inteligente? Los niños quieren también la dificultad”, sentenció.
Ya que Dante es de alguna manera uno de los impulsores de este libro, se planteó al autor la revisión del discurso de los “clásicos, hacia los que parece existir una especie de terror” hoy en día. Para Manguel “etiquetar algo es excluirlo de cualquier otra definición”. Según el autor “cuando a un libro se le considera un clásico alejamos a la mayor parte de los lectores porque vivimos en una sociedad que no quiere lectores inteligentes”.
Lo cierto es que escuchamos constantemente que no se lee y que la cultura está en decadencia. Yo, que ya tengo una edad, recuerdo haberlo escuchado desde que tengo uso de razón. “En ninguna época de la humanidad los lectores han sido mayoría. Si nuestra sociedad ha escogido un modelo económico que se opone a los valores de la lectura, no debemos sorprendernos de la situación actual. ¿Cómo convencer al que no lee? No conozco la fórmula para hacer que alguien se enamore ni para hacer que alguien sea lector”.
Durante el encuentro también se hizo referencia al eteno tema libro en papel versus libro electrónico, que Manguel reconoce no usar. “La tecnología electrónica es muy útil”, afirmó, “pero hay que ser responsable al utilizarla; tal vez nos equivocamos en algunos usos”, concluyó. Se declara un completo enamorado del libro en soporte papel: “Un libro puede ser el objeto perfecto, que nos dé todos los placeres intelectuales y sensoriales. La imprenta produjo un objeto perfecto, absolutamente interactivo”.
El libro está escrito en inglés, y la traducción corre a cargo de Eduardo Hojman. Manguel hizo referencia a las nuevas lecturas que la traducción ofrece, ya que al fin y al cabo se trata, según el autor, de un nuevo texto.

En definitiva, una estimulante reivindicación de la duda, la interrogación y la búsqueda perpetua. Al fin y al cabo eso es lo interesante de la vida.