‘La canción donde ella vive’, de Daniel Ruiz García. Recuerdos hechos canción

9:26 a. m. Conx Moya 0 Comments



“En España, a diferencia de lo que sucede en el mundo anglosajón, la narrativa pop / rock no existe”, así se expresaba el escritor cordobés Salvador Gutierrez Solís en una de las entrevistas que ha concedido tras la publicación de su última novela, precisamente de temática musical, ‘Biografía autorizada’.
Maticemos. Soy seguidora (y me atrevo a decir que buscadora) de las novelas con un trasunto rockero, de lo que se podría llamar narrativa rock y, tras haber leído varias obras de este estilo publicadas en países anglosajones, ando a la búsqueda de estas literaturas en español. Sin quitarle razón a Salvador Gutierrez, sí hay obras en español (aún pocas), aunque la buena noticia es que cada vez se editan más. Una de esas novelas es ‘La canción donde ella vive’, publicada por el escritor sevillano Daniel Ruiz García en 2009.
No me atrevo en tan breve espacio a hablar de características comunes de esta clase de obras, ni a afirmar que formen un género literario. A Daniel lo nombran como uno de esos autores que han transitado por los caminos del rock y el pop en sus novelas. Como en esta recomendable ‘La canción donde ella vive’, repleta de canciones clásicas, anglosajonas principalmente, de gran calidad y elegidas con enorme gusto. No en vano el protagonista es un dj que pincha en un bar, el Honky Tonk (de nuevo reminiscencias musicales), escenario de diferentes sucesos de la novela.
“Con este libro pretendí construir una historia con un estilo que fuera muy musical, que no sólo hablara de canciones sino que toda ella fuera una canción”, nos explica Daniel. “De hecho, el estilo arrebatado estaba consagrado a que fuera algo así como una confesión hecha canción, o hecha disco, a través de distintos capítulos que pretendían funcionar como canciones”.
“Ella estaba en mis canciones. Ella formaba parte de mi banda sonora”, la música irrumpe en la novela como territorio de encuentro y felicidad. Daniel se sirve de canciones llenas de emoción y sentimiento para expresar el deseo amoroso, encadenado a tantas melodías. Esos temas eternos reflejan los estados de ánimo que atraviesan los personajes.
Evocación, recuerdos, amor, sufrimiento y dolor, a través de Beatles, Rolling Stones, Love, The Who, Jimi Hendrix y de los músicos poetas Bob Dylan, Tom Waits, Lou Reed o Leonard Cohen. Y en especial los Beach Boys y su Surf's Up como tema recurrente y en cierta forma desencadenante del final: “Todo el libro viene de una obsesión personal, la mía con Brian Wilson, centrada en su obra maestra, el Surf's Up. Una canción densa y llena de insinuaciones, también literarias, que me dieron el tono de la novela y que me hicieron plantearme su trama, acercándola a otra de mis obsesiones: el vampirismo, el género de terror y todo lo que representa. Quise, pues, crear una historia luminosa en torno a un personaje muy oscuro, a través de los Beach Boys y su universo de playas californianas y crepúsculos juveniles”. Así responde el autor a nuestra pregunta sobre por qué usó el recurso de las canciones en la novela y si quería crear con ellas algún efecto determinado.
En la novela Daniel Ruiz García se ocupa del inevitable desastre causado por un amor que vampiriza, que irrumpe arrasando, que hace que el protagonista, Mario, lo abandone todo detrás de Lucía, una misteriosa mujer que le enamora bailando una canción de Jimi Hendrix. Nocturna, excesiva, salvaje, Lucía le lleva al abismo; ella lame sus heridas pero no de forma figurada si no completamente literal. El autor refleja a través de una historia con tinte fantástico el desvarío de la obsesión amorosa, la bipolaridad del amor, el apocalipsis vital causado por un amor loco y excesivo, “Todo lo que nos aleja de nuestra seguridad de seres juiciosos y razonables”. La novela aborda el eterno tema del amor, irremediablemente trágico, entre diferentes; un amor, que no es aceptado por los que mandan, por los que imponen su condición de más fuertes, por los que hacen imperar su ley.
A través de una prosa salvaje y en ocasiones desbordada de lirismo, sin diálogos, la historia está contada como una atropellada colección de intensos recuerdos, en forma de una larguísima carta escrita a un amigo durante toda una noche, o de una canción, como nos explicaba el autor. Imágenes que Mario, el protagonista y narrador, denomina postales o fragmentos de un espejo.
Un libro de contrastes y claroscuros, lleno de pasión; una historia musical y arrebatada, sobre el terremoto de la pasión amorosa, una destrucción tamizada por la luminosidad de las canciones que componen su banda sonora.
La canción donde ella vive. Daniel Ruiz García; Calambur Narrativa, 42; Madrid, 2009; 200 páginas; ISBN: 978-84-8359-131-4

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Presentación en Madrid de Arena entre los pies, de Helio Ayala. Activismo literario por el pueblo saharaui. 30 de diciembre

11:30 p. m. Conx Moya 0 Comments

La literatura es un juego maravilloso que te permite transportarte a lugares remotos, tener la capacidad de influir y decidir sobre la vida de tus personajes, solucionar conflictos y crear otros nuevos (como si no hubiera ya suficientes). Podemos escribir sobre lo que nos inquieta, sobre temas que nos llenan especialmente, sobre historias que nos han tocado el corazón, sobre causas que apoyamos.
Y si hablamos de causas, Helio Ayala y yo tenemos una en común, la causa saharaui, la de nuestros hermanos divididos desde hace cuarenta años invasión marroquí, tras el abandono de la metrópoli, España, sin haber finalizado el proceso de independencia del territorio. Divididos entre los territorios ocupados, los campamentos de refugiados situados en el sur de Argelia y la diáspora, a los saharauis les contemplan (y atenazan) cuarenta años de represión, injusticia y olvido.
Cuando escribimos, como decía, miramos hacia lo que nos toca el corazón. Cómo no tocarnos este pueblo tan injustamente tratado por la Historia, zarandeado por la real politik, estrangulado por los intereses de los poderosos; saqueado, perseguido, humillado, pero nunca derrotado ni hundido. Helio ha decidido apoyar y difundir la causa saharaui a través del activismo cultural y literario. Dentro de esa lucha nos ha ofrecido este año 2015 una novela, ‘Arena entre los pies’, que narra una historia de amor entre dos jóvenes, una saharaui y un español, que nace en los campamentos de refugiados saharauis, y se desarrolla a lo largo de los años, hasta un tiempo futuro hasta el que nos lleva el desenlace de la novela. La relación que nace entre Aisha y Antonio es la desencadenante de toda una serie de acontecimientos en los que también se ven envueltos protagonistas reales de la causa saharaui, políticos, diplomáticos, activistas de derechos humanos (como Aminetu Haidar o Brahim Dahan), en un apasionante juego de política ficción.
No es necesario ser conocedor de la causa saharaui para disfrutar y emocionase con ‘Arena entre los pies’. Gracias al gran trabajo de Helio se hace un resumen claro y para nada aburrido o farragoso de lo padecido por los saharauis en estos cuarenta años. Su conocimiento del día a día de este pueblo, de la vida en los campamentos, de las actualidades del conflicto y de lo azaroso del devenir de los territorios ocupados componen un fresco vivo y real de lo expuesto en la novela. Helio, más que competente escritor, despliega una prosa delicada, sentimental, nunca empalagosa, llena de humanidad y amor por sus personajes, y la vez conduce con buen pulso y de manera creíble esa parte de política ficción y predicción de futuro que supone uno de los aspectos más originales y novedosos de la novela.
Para rematar, un desenlace sorprendente y arriesgado, que demuestra el buen hacer de Helio Ayala, completa una novela redonda, “una historia de amor, justicia y dignidad”, como la define el propio autor. Más que recomendable.
Presentación de ‘Arena entre los pies’, de Helio Ayala, miércoles 30 de diciembre, 19:30. Librería Burma, C/ Ave María 18 (Lavapies, Madrid)

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#SinPedirPermiso De cuando reproducíamos en las ondas las tripas del Molo

9:40 p. m. Conx Moya 0 Comments



La libertad de prensa es un derecho democrático que sirve para que los ricos tengan todos su diario (…). Y es que lo mismo nos da que sea público o privado, que nos mienta o manipule un patrono o el estado (…). Comunicación horizontal contra la del capital. Hechos Contra el Decoro
No era cuestión de hacer en una radio libre como Radio Akra la programación convencional que se podía encontrar en cualquier otra radio. Por mucho que quisieran estar encima de la actualidad del barrio y cuidaran el aspecto formal de lo que hacían, siempre se mantuvieron próximos a los colectivos de contrainformación de la época. Del Nodo50, Sindominio o la Agencia UPA sacaban noticias sobre los centros sociales y okupaciones, el movimiento antimili, entrevistas con activistas y pensadores de todo el mundo y una importante cantidad de actividades sindicales, políticas y culturales de carácter alternativo. Cuando el Molotov pasó a ser un periódico mensual, Zeko participó en varias asambleas de la UPA en la librería Traficantes de Sueños. En medio de una enorme expectación y un montón de ordenadores de última generación llenos de pegatinas reivindicativas, entre gente, cables, libros y carteles, Zeko recogía ejemplares del Molo, que luego trasladaba al colectivo de Radio Akra.
Para lo musical, tan importante en la emisora, mantenían un archivo muy apañado de revistas. Sus preferidas eran el Ruta 66, el Rockdeluxe y el Popular1. Marina dejó en la radio su colección de la efímera Boogie y Zeko aportó fotocopias de números antiguos del Ajoblanco. Habían llegado al acuerdo de que irían dejando números atrasados en la radio a disposición de todos. Se comprometieron a no mangar las revistas y a mantenerlas en el mejor estado posible. En aquellos tiempos en los que la información se encontraba sobre todo en soporte papel, aquellas manoseadas publicaciones eran un pequeño tesoro.
Pasaba lo mismo con los fanzines. En Radio Akra mantenían un estrecho contacto con los chavales de El Fanzine de las Hermanas Clarisas, quienes tenían un programa en una radio libre de la capital, Radio Resistencia. El Cosmonauta Eléctrico les abasteció de una colección extensa de sus inclasificables trabajos; les chiflaban sus historias del fin del mundo, las visitas al planeta Caca o el curso de Economía neo-liberal por correspondencia. Marcos se había aficionado a los fanzines de la mano de Manolito el cocinero, buen entendido en la materia y encargado de una sección en el Joputo World. Manolito les ponía en contacto con publicaciones de toda la geografía nacional y de otros países. En Radio Akra muchos eran también seguidores del fanzine de los «Bruttos mecánicos», el Mondo Brutto de Grace Morales y Galactus. Marina lo compraba todos los meses, lo dejaba en la radio para que durante un tiempo sus compas pudieran leerlo, y luego fotocopiaban artículos que dejaban para el archivo. Les chiflaba el humor descacharrante de la publicación. Un amor que, a pesar de su querencia por las diabluras, no compartía Marcos, que hacía poco caso a la revista.
Ellos mismos publicaron también su propio fanzine Emitiendo sin pedir permiso, en el que todos se animaron a colaborar con artículos, noticias, dibujos y música. Se repartían de manera gratuita en fiestas, centros sociales, bares amigos y todo tipo de eventos y, como sello de «no identidad», en aquellas hojas mal fotocopiadas nadie firmaba lo que escribía. Marina se animó a participar con varios artículos: «La radio que vivimos peligrosamente», la serie «Estampitas de un siglo que acaba» o «Fanzinerosos: mirando a los ombligos de los demás»…, con los que poco a poco se fue soltando a hacer públicos sus escritos, también de forma anónima.
Con independencia del gusto por los cómics o los ilustradores, los chicos de Radio Akra atesoraban con satisfacción todas las publicaciones en las que tuvieran cabida artículos sobre música y cine. Aquellos datos eran oro puro para sus programas, en especial en los primeros tiempos, cuando apenas había acceso a Internet y en la radio no podían ni soñar con instalarlo. Las búsquedas de información eran entonces lentas, exhaustivas y, en ocasiones, desesperantes, pero merecían la pena. Nunca volvieron a sentirse tan felices preparando los programas como entonces, pues el esfuerzo sin duda aumentaba la satisfacción. Por no hablar de las veces en las que buscando un dato se entrecruzaban otras tantas historias, cien veces más interesantes, y que generaban una nueva madeja de la que tirar. Cuántas veces las benditas casualidades se cruzaron en el camino de aquellas investigaciones suyas, tan gratificantes y satisfactorias.


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#SinPedirPermisoNovela Visitando el Aquí no hay playa nº 998 (Con nuestro palique suburbial)

8:11 a. m. Conx Moya 0 Comments



Nuestra presencia, ‘Sin pedir permiso’ y yo, en el programa de radio Aquí no hay playa, de Onda Madrid el pasado viernes 11 de diciembre. En febrero, recién empezado el crowdfunding, cuando no teníamos portada y nos quedaba casi todo por hacer, visitamos a Carlos Honorato y Paloma Nolasco para contar a los oyentes nuestro proyecto. Diez meses después por fin tenemos libro, muy bien editado por Libros.com y presentado en la Librería Muga de Vallecas; con una bella portada de Marino Masazucra que ha llamado mucho la atención y con más gente uniéndose al proyecto. De momento estrenamos para el programa grabación maquetera de ‘Con nuestro palique suburbial’, una de las letras de mi banda imaginada, Cierre por impago, a la que un joven músico, Migüel, ha puesto melodía. A ver hasta dónde somos capaces de llegar…
Echamos un rato delicioso hablando de radio, de radios libres, de escaletas (“la escaleta está para no cumplirla”), de la Escuela de Radio del IMEFE, de la Ventilla y las Torres Kio, de Vallecas, de la literatura que recorre los barrios y la periferia, de la preciosa portada del libro, de la presentación, de la música que esperamos que nazca a partir de la novela, en definitiva de “nuestra alegre juventud”.
“La detective Nolasco recibe en el chiringuito a nuestra amiga Conchi Moya que inició una campaña de recogida de firmas a través de libros.com para publicar en papel “¡Sin Pedir Permiso!”. Han pasado 10 meses y el libro, físicamente, ya es una realidad, gracias a la colaboración desinteresada de 91 mecenas que han puesto unos poquitos euros. Una maravilla, la verdad, poder contar que los proyectos culturales salen adelante. Iniciativas como la de nuestra amiga Conchi Moya”. Paloma Nolasco destacaba las cifras: “4 años escribiendo y 10 meses más para ver publicado en papel su libro 'Sin Perdir Permiso' gracias a mecenas que tienen los 'cuartos' contados pero, por contra, muchas ganas de conocer historias relacionadas con las radios libres y con Libros.com”.

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#SinPedirPermisoNovela Con nuestro palique suburbial. Vallekas 83

2:44 p. m. Conx Moya 0 Comments


En diciembre de 1983, hace ahora “nada más” que treinta y dos años, mi abuela abandonaba su casa baja de Palomeras, que había levantado en los años 50 junto a sus hijos, para habitar sus pisos de nueva construcción en otra zona de Vallecas. Tengo grabado a fuego en mi memoria infantil el tiempo transcurrido desde que los vecinos supieron que les expropiaban sus terrenos y les mandaban a un barrio nuevo; el dolor por tener que abandonar de esa manera  aquellas casas levantadas con tantísimo esfuerzo; la negativa a irse de algunos resistentes numantinos; la pena por dejar la cantidad de vivencias, dolorosas, alegres, fatigosas y vecinales que habían transcurrido en aquel barrio de Palomeras, de casas bajas y encaladas, calles de adoquines y con minúsculas aceras, descampados y barro.
En aquella casa baja de aquel barrio había vivido yo hasta los tres años, y nunca me desligué de ella. Los niños pasábamos muchos fines de semana con mi abuela. Allí estaban las vecinas, que ejercían también de tías y abuelas conmigo. Conocía a sus nietos, a sus hijos, a sus perros, gatos, canarios, periquitos y tortugas. Jugaba en sus patios. Algunos días me invitaban a comer. Me iba con ellas a comprar el pan, a comprar sifón a la bodega o a por pipas en la tienda de la Reme (una habitación de su casa). Era el barrio de los Salazar (los hermanos fundadores de los Chunguitos) y el barrio de tantos jóvenes que cayeron en adicciones varias, lleno de paro, precariedad, y problemas. Recuerdo a los Julis y a los Tomys, aquellos chicos mayores que yo, los adorables macarras y quinquis de barrio a los que mirábamos con admiración y un puntito de miedo.
Todas aquellas vivencias, grabadas a fuego en mi mente infantil, inolvidables pese a las décadas pasadas, están reflejadas en mi novela ‘Sin pedir permiso’, a través de los amigos de infancia, Marcos y Germán, vecinos de Vallecas, integrantes de Cierre por impago, y autores de ‘Con nuestro palique suburbial’, una de las letras que me he atrevido a componer para el libro.
El destino (en forma del ilustrador Marino Masazucra) me ha puesto en contacto con un músico joven, estiloso, encantador y en mi onda. Migüel me ha entendido perfectamente, a pesar de no conocernos en persona, y ha sacado una poderosa canción a partir de mi letra. Si me conociera más y supiera lo que es la música para mí (yo se lo estoy contando) sabría el impagable regalo que me ha hecho. A ver hasta dónde somos capaces de llegar. Así ha quedado la maqueta de nuestra canción adolescente y vallecana.

Y así aparece esta locura recogida en el libro…
‘Con nuestro palique suburbial’ está compuesta en el libro por Germán, guitarrista y segundo cantante de la Cierre por impago. Se refiere al barrio de los dos amigos, Vallecas.
Con nuestro palique suburbial nos protegíamos del mal / Las vías del tren eran nuestra muralla / El metro nuestra nave espacial / Los billares la tierra prometida / Las pijas territorio a conquistar / Con nuestro palique suburbial / Las primeras birras y cigarros / Las calles sin asfaltar / Nuestras nenas nunca eran princesas / Las camelamos con nuestro palique suburbial / Macarras, quinquis de barrio, la chapa y el rock and roll / El rollo, chupas, vaqueros, nuestro primer colocón / Nunca seremos héroes / Ya lo deberíais saber / Barrio, humo, rabia y prisa. Vallekas, 83.
Marina reconocía todo aquello porque Marcos le había contado al detalle muchas de sus historias.
– La canción se refiere a nuestra adolescencia. En realidad en el 83 éramos unos enanos, pero poco después llegó el momento en que empezamos a dejar de ser niños – le había explicado el chico –. Cuando dejamos de pensar solo en jugar y descubrimos que existía otro mundo. Apareció la música como algo muy grande. Nos hicimos más serios. Bueno, Germán, yo no. Yo soy de otro carácter. Las niñas dejaron de ser un asco. Ya no las empujábamos por ser unas pelmazas, sino porque un extraño fuego, que no entendíamos aún, nos conducía a ello. Dejamos de ver el tabaco y la bebida como algo exclusivo de los mayores. Yo qué sé, nos entró la curiosidad por un montón de cosas...
*Fotos de Vallecas en los años 80 cogidas de la red

Migüel

Comprar 'Sin pedir permiso'.  La novela, llena de referencias musicales, radiofónicas y de cultura juvenil, también narra una historia de amor y amistad.

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Los agitados años 90, de Juan Carlos Portero. Presentación de Sin Pedir Permiso en Madrid

9:20 p. m. Conx Moya 0 Comments


Vallecas ha sido y es un hervidero de ideas y proyectos que tienen que ver con la libertad, la música, el periodismo y la política. La presentación en la librería Muga, ese oasis lleno de libros en plena Avenida Pablo Neruda, del libro de Conchi Moya, fue otra prueba, el impulso constante por lanzar la cultura desde la reivindicación y el compromiso.
Sin pedir permiso, editado por Libros.com, narra la historia de un grupo de gente joven con pasiones comunes, la música y el mundillo de las radios independientes. Conchi explicaba el porqué de ponerse a escribirlo: “Fue una historia de juventud, de cuando teníamos 20 años. Íbamos a conciertos, creábamos canciones, y nos lanzamos a aventuras como la radio. El libro mezcla varios momentos de mi vida, desde la experiencia en la escuela de radio en el IMEFE, hasta la creación de Radio Resistencia en el año 97. Gracias a la radio un grupo de personas conocidas llegamos a ser amigos. Esa experiencia marcó mi vida aunque ahora me dedique a otras cosas. Pensé en escribirlo, no es una biografía como tal, hay cosas inventadas que no sucedieron así”.
La colorida portada madrileña es un trabajo de Marino Masazucra, ilustrador, que tuvo claro desde el principio qué quería hacer con la amalgama de imágenes que sintetizan el  mundo que Conchi describe. “Yo era más de fanzines, pero el libro es un deja vu constante, así que resultó muy fácil. Hice un collage de escenas, de imágenes y movidas de Madrid que yo también viví de alguna manera”. La complicidad entre amigos existía desde el principio: “Me he implicado mucho en este libro porque merece mucho la pena, para mí es un poco Alicia en el País de las Maravillas, vas descubriendo un mundo que para ella resulta mágico”.
Como invitado también estaba Juan Antonio Vázquez, periodista, compañero de experiencias con Conchi en las radios libres. “Nos mandaba cartas, extensas y maravillosas cartas al programa “El embolao”. Radio Resistencia tuvo la magia de reunir ahí a un grupo de forma imprevisible, formamos una piña, éramos un grupo de amigos. La idea era crear una emisora libre, libertaria pero que no fuera un sine qua non para pertenecer a ella. Sin ninguna tendencia política, participativa, asamblearia, sin jerarquías… El reto era emitir sin permiso, nadie tenía legitimidad para dárnoslo. Ahora los tiempo han cambiado mucho, el poder económico y político marcan el momento, los podcast, etc.”
El evento, en su segunda parte, fue mezclando la música de Miguel Bastante, a la guitarra, que interpretó varias canciones que forman parte del libro, que se combinaron, a su vez,  con la lectura de algunos pasajes del mismo a cargo de Belén Almonacid, también periodista.
Cassettes, fanzines, punks, sindicalismo, insumisión, Malasaña, Chiapas, las primeras ONGs, rock and roll, activismo, Lavapiés, los campamentos saharauis, actitud, ETTs, el barrio de la Ventilla… Un puzzle, una compilación de momentos que huelen a rebeldía.
“Pero aún nos quedan radios libres que trabajan por un cambio social. La verdad no se puede silenciar. Radio Capital, Radio libertaria” (La Furia).
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Comprar 'Sin pedir permiso'.  La novela, llena de referencias musicales, radiofónicas y de cultura juvenil, también narra una historia de amor y amistad.

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‘Las efímeras’, de Pilar Adón. Una envenenada delicia

5:15 p. m. Conx Moya 0 Comments


Las apariencias engañan. Y cuánto. Una mujer lánguida, tumbada en un bosque presumiblemente plácido nos recibe en la bonita portada de ‘Las efímeras’. En la solapa encontramos a una autora sonriente, de aspecto amable y más que juvenil, la escritora madrileña Pilar Adón. Pero lo que nos espera durante la lectura del libro no puede estar más lejos de lo apacible y lo amable.
‘Las efímeras’, novela de Pilar Adón, nos reunió en el cierre del Gabinete de Lectura de La Central de Callao (Otoño’15) con Jesús Casals y la autora. La hora y media de la que disponíamos se nos quedó corta, en un gabinete que transcurrió con agilidad e interacción entre lectores y autora, una Pilar Adón que supo ganarse a su público, que debatió, cuestionó, y atendió a todas nuestras preguntas, que reflexionó con nosotros sobre lo que cada uno habíamos sacado del libro. Porque se trata de una novela llena de posibles lecturas, repleta de pistas y de sugerencias, de caminos intrincados y de meandros por explorar.
Escuchamos durante toda la sesión la repetición de términos como “violencia”, “salvaje”, “dependencia”, “miedo” o “dominación”, envueltas, eso sí, en un rico, rítmico y sutil lenguaje. El de Pilar es un lenguaje muy medido, en absoluto violento a pesar de la violencia de la historia; lo que en mi opinión aumenta la sensación que provocan en el lector los hechos que tendrán lugar a lo largo de la trama. Esa apariencia amable no deja totalmente desprevenidos ante lo que está por venir.
Pilar nos habló sobre la conexión entre ‘Las efímeras’ y su poemario ‘Mente animal’ (La bella Varsovia, 2014). “Están vinculados porque su escritura coincidió en el tiempo”, explicó. Pilar ha escrito dos novelas anteriormente ‘El hombre de espaldas’ (Ópera Prima, 1999) y ‘Las hijas de Sara’ (Alianza, 2003). Mientras tanto ha publicado dos libros de cuentos ‘Viajes inocentes’ (Páginas de espuma, 2005. Premio Ojo Crítico 2005 al Mejor Libro de Narrativa) y ‘El mes más cruel’ (Impedimenta, 2010), dos poemarios, el mencionado ‘Mente animal’ y ‘La hija del cazador’ (La bella Varsovia, 2014); también ha sido traductora de varias obras. “Mi intención era escribir otra novela, pero me di cuenta de que, de alguna manera, estaba escribiendo de nuevo ‘Las hijas de Sara’, en cuanto a recursos, paisaje, personajes, repitiendo el motivo de un personaje que viene de fuera a trastocarlo todo. Al darme cuenta, corté con la novela y seguí con los otros trabajos”. Sin embargo Pilar ya tenía un esquema argumental, que iba evolucionando y se iba convirtiendo en ‘Las efímeras’.
Pilar tiene una teoría que ya le he escuchado en alguna ocasión y con la que, modestamente, estoy bastante de acuerdo: todos los escritores repiten (repetimos) de alguna manera la misma historia: “En mi caso se repite el deseo de huir, el aislamiento, el deseo de ser diferente y el miedo a lo que eso conlleva. También la presencia de la naturaleza, para mí es esencial. Se trata de un personaje más que les envuelve y atrapa. Lo que más me interesa es crear la atmósfera y de ahí nacen los personajes”.
El bosque, la naturaleza amenazante, tiene una enorme presencia en gran parte de la escritura de Pilar. Se trata de una naturaleza salvaje, desbocada, que nadie controla. “Conozco el campo desde pequeña, su dureza, la dificultad de labrar la tierra, de tener animales”. A la autora también le interesan los insectos (abejas, garrapatas, reznos, arañas), como seres presentes en esa naturaleza. Precisamente “las efímeras” son unos insectos que sólo viven un día, en ese día de vida incluso les da tiempo a reproducirse.
El otro gran escenario de ‘Las efímeras’ es esa comunidad donde viven los personajes, La Ruche (la colmena), rodeada por el bosque, y basada en una escuela cooperativa libertaria francesa que existió a principios del siglo XX y en una residencia para artistas ubicada en el distrito de Montparnasse, en Paris. Las comunidades utópicas respondieron a un intento de organizarse, de dar respuesta a una serie de inquietudes de la sociedad, buscando una forma de vivir más conectada con la naturaleza. “Me interesa mucho el tema de las utopías que se destrozan al entrar en juego las pasiones humanas”. Eso sucede en esta comunidad, llena de odios, frustraciones, equívocos y aislamiento. Pilar está de acuerdo con lo que le han señalado muchos lectores en diferentes encuentros, ‘Las efímeras’ es una historia deudora de los cuentos de hadas.
Otro tema muy presente y que interesa especialmente a Pilar es el lastre de nuestros antepasados que llevamos con nosotros. Eso implica arrastrar una carga, generación tras generación, repitiendo errores, fracasos, miedos, odios…
Me interesaba conocer la ubicación de la novela, así se lo pregunté a Pilar. Nos confirmó que está ambientada en un espacio indefinido, en un tiempo actual pero, al tratarse de personajes que se encuentran aislados, el tiempo aparece también indefinido. En la novela aparecen coches, pero no hay móviles, ni internet, aspectos que marcan actualmente la vida en cualquier parte del mundo.
 “Al comenzar a escribir mis novelas necesito tener la primera línea y el final”, nos explicó Pilar. Pero no está todo claro desde el principio. “Parto de una estructura pero en el medio, durante el proceso de escritura, hay un margen para la improvisación, aunque no dejo que se me rebelen los personajes”.  Los personajes principales de ‘Las efímeras’ son las hermanas Dora y Violeta. Ambas mantienen una relación extraña y enfermiza, con tintes sexuales que se sugieren muy sutilmente en la historia. Pilar nos explicó que imaginó a Dora como una Diana Cazadora, que maneja la casa y los perros, abastece a la familia, se encarga del hogar. Tira de uno de los protagonistas masculinos, Tom, para las tareas pesadas que ella no puede realizar. Para la autora Violeta es una especie de Ondina, una mujer lánguida, supuestamente débil, que escribe poesía.
Violeta encontrará en Denis a un ser con quien compartir sus frustraciones, ambos “se sienten excluidos de los privilegios de los otros”. Denis se obsesiona con la joven y vive para estar con ella. Se trata de un personaje lleno de rabia y rencor. Violeta, con sutileza, malmete a Denis contra los demás, en especial contra su hermana: “Tú no tienes ni idea de lo que me gustaría hacer a mí con mi hermana”. Denis es un personaje que arrastra el pesado fardo de un hecho trágico que le sucedió a su bisabuelo y señaló a su estirpe en la comunidad. No es capaz de escapar de ese “destino”, al que él de alguna manera se aferra con testarudez.
Anita es la líder de la comunidad, de manera impuesta, “dinástica”. Es un líder protegida, que tiene poder por herencia y se mantiene encerrada en “su torre”, su casa en la Ruche. Ella permanece aislada voluntariamente, prefiere estar a sus cosas y no relacionarse demasiado con la comunidad. Pronto mostrará su faceta cruel y despótica al salir de su fortaleza. No quiere soltar su poder pero a la rehúye sus obligaciones, haciendo dejación de sus funciones. Cuando aparezca Tom sentirá que hay algo más. Él es un hombre joven, el personaje que viene de fuera y llega para a trastocarlo todo, a llevar problemas e inquietud a una comunidad, por otra parte llena de imperfección.
En apariencia los personajes más fuertes en ‘Las efímeras’ son las mujeres, aunque según avanzamos la lectura empezamos a dudar sobre quiénes verdaderamente detentan el poder. En definitiva, y en palabras de la propia autora “no hay en la novela un personaje que no sea violento”. Así lo demostrarán, de palabra y hechos.
Para finalizar hablamos de la traducción, otra de las facetas que cultiva con mimo Pilar, lectora infatigable, “Ante todo somos lectores y luego llegamos a la escritura”. Su último trabajo como traductora es “El árbol”, de John Fowles, que acaba de publicar Impedimenta. Se trata de un ensayo que comienza con un tinte biográfico, sobre la relación del autor con su padre, pero poco a poco se adentra en la relación de Fowles con la naturaleza y la mezcla con su relación con la creatividad. Se trata de unas relaciones “salvajes”, el libro parece no tener un propósito ni un esquema determinado. Esto se refleja también en la manera en que está escrito, de hecho se ha definido el libro como un “argumento contra la censura de lo salvaje”.
En definitiva, ‘Las efímeras’ es un libro de impecable factura, incómodo, trabajadísimo, que no nos deja indiferentes. Lleno de claves (esa sonrisa del final), recovecos y múltiples lecturas, requiere una lectura activa e inteligente, alejada de la falta de concentración y reflexión a las que nos enfrentamos en la literatura (y la vida) actual. Una envenenada delicia.
Pilar Adón y Jesús Casals

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#‎SinPedirPermisoNovela‬ Presentación 11 de diciembre. Librería Muga de Madrid

9:08 a. m. Conx Moya 0 Comments

Muchos ya habéis visto la maravillosa portada de ‘Sin pedir permiso’, obra de Marino Masazucra. La portada de mi novela ha sido un sueño muy deseado, incluso antes de finalizar su escritura. La he dejado a la libre creación del artista, quien me ha confirmado con creces la confianza puesta en él. Para mí es imposible concebir otra portada para mi libro. Marino ha conseguido reflejar en ella con precisión y preciosismo todo el universo de la novela. Sólo puedo añadir que tengo mucha suerte, esta obra es mi Sgt. Peppers particular. Marino me dice que “Yo solo soy un traductor en imágenes, tu texto fue definiendo colores y formas... Y, quizás, más que con el Sgt. Peppers, yo te diría que a mi tu libro me inspiro cierta y preciosa analogía con Alicia en el país de las maravillas, en este caso Marina en la mágica nación de las ondas alternativas”.
La portada refleja a las mil maravillas lo que vais a leer: Marina se asoma a la ventana y desde allí contempla “la mágica nación de las ondas alternativas” que dice Masazucra. De la mano de Marcos conoce Radio Akra y ya nunca nada será igual. Marcos, gatuno y zalamero, es un animal salvaje que no se deja domesticar. No habrá nada que hacer, ni cariños ni buenos deseos él siempre acabará escapando. Espacios liberados, los locales de ensayo, las radios libres, los andenes de metro, las salas de conciertos, los barrios, en definitiva Madrid, como gran escenario de las aventuras de aquellos jóvenes que tenían veinte años ya hace veinte años. Cassettes, fanzines, punks, sindicalismo, insumisión, Malasaña, Chiapas, pañuelos palestinos, las primeras ONG, músicas del mundo, rock and roll, activismo, Lavapiés, los campamentos saharauis, guitarras eléctricas, actitud, ETTs, el barrio de la Ventilla como espacio de las aventuras de aquella radio libre, un mundo libre y perfecto donde nuestros protagonistas harán lo que más les gusta, sin dinero, sin más obligaciones que las que ellos mismos se crean. Una historia, en definitiva, de amor y amistad.
Por Marino Masazucra, ilustrador de la portada
Hace meses que, de vez en cuando, cuelgo por facebook alguna alusión a una de las novelas que más me ha emocionado este último año.
Novela en la que, además, he tenido la inmensa suerte de colaborar con un diseño de portada en el que construí , con acierto, una amalgama de imágenes que sintetizan de forma certera el maravilloso mundo que Conchi Moya describe.
Sin pedir permiso es un libro que va a hacer temblar de placentera nostalgia la memoria de muchos (yo, que he tenido la suerte de leerlo ya, entre ellos) que fuimos adolescentes o jóvenes en los 90 y que vivimos las causas, efectos y consecuencias de aquello que se denominó por parte del mainstream (y de Douglas Coupland) Generación X (aunque el término nace en los años 50 acuñado por el famoso fotógrafo Robert Capa).
Si tenéis entre 35 y 50 años y fuisteis grunges, alternativos o antisistema en esa década, os lo aconsejo fervientemente, va a emocionaros hasta la saciedad.
Si tenéis más años os lo recomiendo porque también tiene una preciosa historia de amor, sin ñoñería ni empalago, como leitmotiv y es una buena razón para, independientemente de haber vivido o no esa época desde el paradigma que se trata en el libro, disfrutar de él.
Y si eres más joven, pues que te voy a decir... Siempre es bueno conocer lo que nos precede, lo que las generaciones anteriores han dejado con sus actos en nuestro propio crecimiento cultural e intelectual y este libro desnuda bastante bien lo que ocurrió en ese tiempo, enfocado en Madrid pero que se hace extrapolable a cualquier ciudad o pueblo de, por lo menos, una cuarta parte del mundo.
Gracias Conchi, siempre es un placer trabajar contigo.

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‘Entre los vivos’, de Ginés Sánchez. “Que no hay más remedio que sobrevivir”

7:49 a. m. Conx Moya 0 Comments


Comentaba en otra entrada del blog, la referida a la novela ‘La trabajadora’ de Elvira Navarro, que me gustaría pensar que la crisis económica al menos ha servido para conseguir en España una literatura social asentada y de calidad, escrita por nuevas y talentosas voces.
No sé hasta qué punto será así, pero de momento disfruto del descubrimiento de Ginés Sánchez, nacido en 1967, en Murcia. Su biografía cuenta que es licenciado en derecho y ejerció la abogacía durante diez años, curiosamente igual que nuestro preferidísimo Carlos Zanón, para mí uno de los escritores españoles actuales más interesante. Sánchez vivió en varios países desempeñando todo tipo de empleos, lo que le ha debido convertir en una persona curtida a la hora de ganarse la vida. Una carrera literaria la suya ciertamente meteórica: tres libros en cuatro años. Con su debut literario, ‘Lobisón’ (2012), fue elegido Nuevo Talento FNAC. Su segunda novela ‘Los gatos pardos’ (2013) resultó ganadora del IX Premio Tusquets Editores de Novela. Historias las de Ginés duras, desesperanzadas y reflejadas con crudeza. Como su más reciente novela, ‘Entre los vivos’, que he leído con enorme atención.
A raíz de quedarse sin trabajo el joven César “Gusanito” Gálvez cae en una cuesta abajo que no cesa y que le lleva a pasar por diferentes estadios de precariedad. Porque, cuando parece que ha tocado fondo, acaba por llegar algo peor. César es un pesimista y un desencantado pero a la vez es un superviviente que asume sus desgracias con estoicismo. “Que no hay más remedio que sobrevivir. Como sea”. ‘Entre los vivos’ habla de lo más duro de la crisis; su protagonista es una de esas personas que tuvieron una vida “normal” pero quienes al quedarse sin trabajo caen en la precariedad. Seres que podríamos ser cualquiera de nosotros, para quienes incluso la comida es un lujo, que tienen que sobrevivir a base de arroz, salchichas, leche y galletas de las más baratas, que no pueden comprar tabaco, que no pueden tomarse nada fuera de casa. Ese será el primer estadio de la decadencia pero llegarán otros más.
En la novela de Ginés Sánchez el mundo es una selva, los amigos engañan, la familia no supone un apoyo. Por supuesto tampoco se puede confiar en los desconocidos. El autor no justifica, siente misericordia o ataca a su protagonista. Se limita a reflejar lo que le sucede, fruto muchas veces de sus pésimas decisiones, porque César “Gusanito” es de esos que suelen escoger la peor opción. Ante este panorama se acentúa la sensación de soledad, la desconfianza, el deseo de aislamiento y de quedarse al margen de la sociedad, de lo “normal”.
Su aislamiento se refuerza a través de la tecnología. La consola como una madre, la Play como una gran amiga: “Ven que te acoja en mi seno”, parece decirle. “Tu problema es que actúas con todas las personas aparte de ti como si fueran personajes de tus videojuegos”. De hecho en varios capítulos se narra lo que parece un videojuego. El autor explica que esa parte, que iba a ser más larga, se eliminó porque rompía el ritmo de la novela y sólo sobrevivieron unos breves fragmentos.
Todo para aplazar los pensamientos, para anularlos. Para apartar de sí todo cuanto tuviera que ver con el tiempo por venir, con ese futuro que pinta tan negro. “Una salida que me liberaba de la obligación de tener que plantearme mi vida. (…) Lo duro es asumir la responsabilidad de asumir un futuro. De asumir una vida”. César en definitiva tiene pánico “A formar parte y para siempre del rebaño”, pero su problema es que no sabe cómo canalizar ese deseo de ser diferente.
Las redes sociales son otro elemento de aislamiento del mundo real. Ofrecen un mundo virtual donde cualquiera puede ser el amo, o al menos aparentarlo: “A mi lado puedes ser más tú que en cualquier otro lugar. A mi lado nada importa y tampoco hay condiciones”. La relación entablada en la red tampoco será satisfactoria; el mundo virtual esconde muchas mentiras. La fascinante compañera de brillantes conversaciones en la red, Janislyn, es en realidad alguien que también esconde sus demonios bajo un personaje, que tiene poco o nada que ver con cómo es en la vida real. Sus alardes de valentía y sinceridad son completamente falsos, como se descubrirá más tarde. El libro recoge diferentes personalidades que se pueden encontrar en las redes: el Obsesivo, la Acosadora o el Mirón.
César “Gusanito”, el protagonista, es una de esas personas a las que “no les gusta la vida”. Un triste a quien nada le parece bien: “Empezó a aburrirse. Porque la felicidad, o su apariencia, no tenía sabor”. Según él, lo que hace es adaptarse. Según Janislyn no se adapta, se rinde: “Tu problema, Lobito, es que no te gusta la vida (…) No piensas que la vida ha de vivirse como nos dijeron que había que vivirla. Tú vívela a tu manera y deja a los demás”. César forma parte de los escondidos, de los “camuflados entre los vivos”. Vive en un permanente estado depresivo, que se agrava según avanza la novela: “Tengo el alma rota. Tengo ahí algo en la cabeza. Como un escarabajo que me fuera royendo”. Janislyn le reprocha: “A ti no te gusta la gente y no te gusta la vida”. Los dos son egoístas y van a lo suyo, la diferencia es que ella lo asume y él no quiere reconocerlo “porque en realidad no te gusta mirarte”. “Tú no te quieres” y por eso “desprecias al que pueda quererte y querer estar a tu lado”. Porque César no espera nada de sí mismo, pero tampoco de los demás: “Que al final todos los culos huelen. Y que lo malo es no saberlo. Que lo malo es que uno piense que el suyo no va a oler. Porque ahí vienen las sorpresas”.
Su relación con las mujeres también es complicada. Con su hermana se lleva a matar, su madre le agobia y él la acusa de aliarse con la hermana. Sin pareja, se relaciona a través de las redes sociales con su amiga virtual, Janislyn, a la que finalmente conocerá en persona. Ella será una decepción más para César, que a su vez acaba por decepcionar a todos con los que se relaciona. “Gusanito” no es capaz de entablar relaciones con mujeres en la vida real. Además de las redes sociales, recurre a la prostitución. Inquietante el episodio con Perla.
Murcia, lugar de origen del autor, es la ciudad donde transcurre la novela. La ciudad, gravemente golpeada por la crisis, es el escenario por donde merodea de noche “Gusanito”; la ciudad asfixiante, un horno ardiente casi todo el año, que cuece literalmente a sus habitantes, que los desasosiega y los desquicia. La huerta, los alrededores, los pueblos, las carreteras donde sale a conducir, a pensar y a evadirse, son otros escenarios de la novela.
‘Entre los vivos’ también destila una potente carga social y de crítica a un país que no tiene remedio. Toda la gente normal tenía una vida normal “hasta que se nos jodió la cosa”. El libro refleja las duras historias de la gente durante la crisis, como la pérdida de los trabajos, no poder pagar las hipotecas, perder las casas, vivir de las pensiones de los ancianos, de esos viejos que mueren y cuya defunción se oculta para no dejar de cobrar la pensión. Todo lo que conlleva la desesperación. “Este ha sido siempre un país de caciques”. Marcharse fuera como única posibilidad, irse “a un país serio”. Hartos de este país en el que todo “importa un pijo”, de un país de tramposos a los que se les llena la boca clamando por su honradez. Y mientras los de abajo, robados y estafados una vez más, como siempre, “El pánico manifestándose al fin en toda su esplendorosa miseria. El pánico viejo y rancio. El de siempre. El de todas las veces y el de cada vez”.
César, en su imparable cuesta abajo, sufre una nueva mutación, quiere convertirse en mano vengadora que reparta justicia, que restablezca el equilibrio cósmico. Porque está resentido con el mundo, resentido con todos. Todos somos iguales ante la ley pero no ante la vida; Lobito decide ser él quien imparta injusticia. “¿Y si las normas están mal? ¿Y si yo no estoy de acuerdo con esas normas? ¿Y si hubiera que hacer otras cosas?”. “¿Qué estás buscando? Odio. Alguien a quien odiar”.
Al final aparece un pequeño rayo de esperanza en la persona de Raquel, una mujer de la que huye, con la que no se atreve a estar. Ella, a pesar de todo, le busca. "Aquello, tenía que admitirlo, estaba bien. Porque era real". Si César sabrá o no aprovechar la oportunidad, si es que ella supone una oportunidad, es algo que le toca imaginar al lector.
Narrada de manera muy peculiar, contada a través de los pensamientos del protagonista, en ‘Entre los vivos’ no hay diálogos como estamos habituados a leer en otras novelas. El autor reduce las conversaciones a lo esencial, sin usar guiones que estructuren el diálogo. Todo ello contribuye a construir una novela potente y desasosegante, angustiosa por momentos. Realista y sin concesiones. Con una prosa afilada y sin piedad ni para los personajes ni para el lector. 

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