‘La canción donde ella vive’, de Daniel Ruiz García. Recuerdos hechos canción

9:26 a. m. Conx Moya 0 Comments


“En España, a diferencia de lo que sucede en el mundo anglosajón, la narrativa pop / rock no existe”, así se expresaba el escritor cordobés Salvador Gutierrez Solís en una de las entrevistas que ha concedido tras la publicación de su última novela, precisamente de temática musical, ‘Biografía autorizada’.
Maticemos. Soy seguidora (y me atrevo a decir que buscadora) de las novelas con un trasunto rockero, de lo que se podría llamar narrativa rock y, tras haber leído varias obras de este estilo publicadas en países anglosajones, ando a la búsqueda de estas literaturas en español. Sin quitarle razón a Salvador Gutierrez, sí hay obras en español (aún pocas), aunque la buena noticia es que cada vez se editan más. Una de esas novelas es ‘La canción donde ella vive’, publicada por el escritor sevillano Daniel Ruiz García en 2009.
No me atrevo en tan breve espacio a hablar de características comunes de esta clase de obras, ni a afirmar que formen un género literario. A Daniel lo nombran como uno de esos autores que han transitado por los caminos del rock y el pop en sus novelas. Como en esta recomendable ‘La canción donde ella vive’, repleta de canciones clásicas, anglosajonas principalmente, de gran calidad y elegidas con enorme gusto. No en vano el protagonista es un dj que pincha en un bar, el Honky Tonk (de nuevo reminiscencias musicales), escenario de diferentes sucesos de la novela.
“Con este libro pretendí construir una historia con un estilo que fuera muy musical, que no sólo hablara de canciones sino que toda ella fuera una canción”, nos explica Daniel. “De hecho, el estilo arrebatado estaba consagrado a que fuera algo así como una confesión hecha canción, o hecha disco, a través de distintos capítulos que pretendían funcionar como canciones”.
“Ella estaba en mis canciones. Ella formaba parte de mi banda sonora”, la música irrumpe en la novela como territorio de encuentro y felicidad. Daniel se sirve de canciones llenas de emoción y sentimiento para expresar el deseo amoroso, encadenado a tantas melodías. Esos temas eternos reflejan los estados de ánimo que atraviesan los personajes.
Evocación, recuerdos, amor, sufrimiento y dolor, a través de Beatles, Rolling Stones, Love, The Who, Jimi Hendrix y de los músicos poetas Bob Dylan, Tom Waits, Lou Reed o Leonard Cohen. Y en especial los Beach Boys y su Surf's Up como tema recurrente y en cierta forma desencadenante del final: “Todo el libro viene de una obsesión personal, la mía con Brian Wilson, centrada en su obra maestra, el Surf's Up. Una canción densa y llena de insinuaciones, también literarias, que me dieron el tono de la novela y que me hicieron plantearme su trama, acercándola a otra de mis obsesiones: el vampirismo, el género de terror y todo lo que representa. Quise, pues, crear una historia luminosa en torno a un personaje muy oscuro, a través de los Beach Boys y su universo de playas californianas y crepúsculos juveniles”. Así responde el autor a nuestra pregunta sobre por qué usó el recurso de las canciones en la novela y si quería crear con ellas algún efecto determinado.
En la novela Daniel Ruiz García se ocupa del inevitable desastre causado por un amor que vampiriza, que irrumpe arrasando, que hace que el protagonista, Mario, lo abandone todo detrás de Lucía, una misteriosa mujer que le enamora bailando una canción de Jimi Hendrix. Nocturna, excesiva, salvaje, Lucía le lleva al abismo; ella lame sus heridas pero no de forma figurada si no completamente literal. El autor refleja a través de una historia con tinte fantástico el desvarío de la obsesión amorosa, la bipolaridad del amor, el apocalipsis vital causado por un amor loco y excesivo, “Todo lo que nos aleja de nuestra seguridad de seres juiciosos y razonables”. La novela aborda el eterno tema del amor, irremediablemente trágico, entre diferentes; un amor, que no es aceptado por los que mandan, por los que imponen su condición de más fuertes, por los que hacen imperar su ley.
A través de una prosa salvaje y en ocasiones desbordada de lirismo, sin diálogos, la historia está contada como una atropellada colección de intensos recuerdos, en forma de una larguísima carta escrita a un amigo durante toda una noche, o de una canción, como nos explicaba el autor. Imágenes que Mario, el protagonista y narrador, denomina postales o fragmentos de un espejo.
Un libro de contrastes y claroscuros, lleno de pasión; una historia musical y arrebatada, sobre el terremoto de la pasión amorosa, una destrucción tamizada por la luminosidad de las canciones que componen su banda sonora.
La canción donde ella vive. Daniel Ruiz García; Calambur Narrativa, 42; Madrid, 2009; 200 páginas; ISBN: 978-84-8359-131-4