Sympathy for the devil

7:41 p. m. Conx Moya 0 Comments

Del nº 29 de la Revista Shukran

Ya ha quedado muy lejos aquel noviembre de 1976 cuando Felipe proclamaba en los primeros campamentos de refugiados de Tinduf, su apoyo incondicional al pueblo saharaui “hasta la victoria final”. Pronto Felipe entendió que lo que de verdad le interesaba era apoyar a la dictadura marroquí y con el tiempo se convirtió en su entusiasta valedor. Así comenzaba una historia de desamor y traición de los dirigentes del PSOE, que no de la mayoría de sus bases*, contra la causa saharaui y contra los propios ideales de su partido.

Zapatero empezó muy mal cuando aún estaba en la oposición. Aquel viaje a Marruecos en diciembre de 2001, en plena crisis de Perejil, y aquella famosa foto en el despacho de Mohamed VI, frente a un mapa con el Sahara, Ceuta,

Melilla y Canarias dentro de las fronteras de Marruecos no presagiaban nada bueno. Por cierto, en aquella foto le acompañaba Trinidad Jiménez.

El inicio de Zapatero como gobernante tampoco fue muy acertado con respecto al tema del Sahara. En 2004 el ya presidente presumió que resolvería el asunto del Sahara “en seis meses”. Un conflicto enquistado durante casi treinta años estaba “chupado” para el bisoño dirigente. Hasta 2009 se vivieron cinco años de tensa frialdad, declaraciones amables y de disculpa frente a Marruecos, tirantez con el movimiento pro saharaui, deslizamiento hacia la propuesta marroquí de autonomía y una falsa política de neutralidad activa. Hasta que estalló la bomba con la crisis de Aminetu Haidar. El gobierno español trató de echar un capote a Marruecos y aceptó que la activista de derechos humanos, expulsada ilegalmente de El Aaiun por las autoridades marroquíes, aterrizara en España sin documentación. Una vez aquí no se la dejó salir y comenzó una historia rocambolesca por todos conocida que casi cuesta la vida a la prestigiosa defensora saharaui de derechos humanos, tras 32 días de huelga de hambre. Las declaraciones encendidas del entonces ministro de exteriores contra aquella “señora” resumieron el “mal talante” del gobierno socialista con respecto a los saharauis.

Finalmente al PSOE se le ha quitado definitivamente la careta a raíz de las filtraciones de Wikileaks, con las que se ha confirmado que el gobierno español apoyó la propuesta marroquí de autonomía. Y toda esta sucia actuación la ha rematado con su silencio y complicidad tras los graves sucesos ocurridos durante el desmantelamiento del Campamento saharaui de la Dignidad o Gdeim Izik. La negativa del gobierno español a condenar la masacre, la aceptación de las tesis y las cifras ofrecidas por Marruecos y la actuación del PSOE en el Congreso y Senado españoles y en el Parlamento Europeo son absolutamente incomprensibles. En palabras de Gaspar Llamazares "El Gobierno da la impresión de tener algo que ocultar pues desde la primera comparecencia de la ministra ha tratado de dar por zanjado el tema” (7 de diciembre de 2010, “PSOE y CiU rechazan las comparecencias de Zapatero y Jiménez en el Pleno del Congreso pedidas por los demás partidos”).

Las declaraciones de diferentes miembros del PSOE y del gobierno socialista desde la brutal intervención en El Aaiun, demuestran su sintonía con un régimen torturador y asesino. El Sahara se ha convertido en el Irak del PSOE. Estas son algunas de las más graves.

José Luis Rodríguez Zapatero: "Los intereses de España son lo que el Gobierno tiene que poner por delante". 12 de noviembre de 2010. El presidente español hablaba así sobre el brutal asalto marroquí al campamento saharaui de Gdeim Izik y los sucesos de El Aaiun. Zapatero explicó que la relación con Marruecos es “prioritaria para España” y se limitó a expresar su “preocupación” por lo ocurrido en El Aaiun. El 21 de noviembre en Lisboa su optimismo de antaño se tornaba en una visión totalmente diferente. Del “arreglo en seis meses”, pasaba a considerar “dificilísimo” encontrar una solución al conflicto. Especialmente difícil será solucionarlo mientras el gobierno español siga bloqueando la cuestión con su apoyo a Marruecos, que resulta imposible de explicar.

Trinidad Jiménez: "España no es la potencia administradora del Sáhara Occidental y no tiene responsabilidades en ese país. La ONU y España consideran que el territorio del Sáhara es un territorio de autogobierno". 16 de noviembre de 2010. Durante una tensa sesión en el Senado, la Ministra española de Exteriores acabó de un plumazo con las responsabilidades de España como potencia administradora de su ex colonia. ¿Ignorancia o engaño manifiesto? La torpeza de la ministra ha servido para que todo el que lo ignoraba sepa ahora que España es la potencia administradora y aún tiene gran responsabilidad sobre su ex colonia.

Trinidad Jiménez: [desde un punto de vista jurídico] "no se puede calificar a Marruecos como potencia ocupante, puesto que el ejercicio de facto que hace en el territorio de El Aaiún no es fruto de un conflicto bélico, ni de un elemento de fuerza, sino producto de un acuerdo", en alusión a los acuerdos de Madrid de 1975. Comparecencia ante la Comisión de Exteriores del Senado, 24 de noviembre de 2010. Hay que recordar a la Ministra que el Sahara fue invadido literalmente a sangre y fuego por los ejércitos de Marruecos y Mauritania y que los acuerdos Tripartitos fueron firmados por tres dictaduras, la española, la marroquí y la mauritana, y son ilegales ya que nunca fueron publicados en el BOE. La ONU reconoce además a Marruecos como potencia ocupante del Sahara, concretamente en la resolución 34/37 de 1979 de la Asamblea General de la ONU, donde el término ocupación aparece tres veces en referencia a Marruecos.

Ramón Jaúregui: "La admisión en territorio forma parte de lo que se llama el núcleo duro de la soberanía de un país". 10 de noviembre de 2010. El Ministro español de la Presidencia, reconocía lo que nadie reconoce a Marruecos, la soberanía sobre el Sahara Occidental. Posteriormente lo desmintió ante el enorme escándalo originado en el Congreso.

Marcelino Iglesias: "España estuvo allí hasta los años 70. No sé si el 73 o el 74 en que se produjo la Marcha Verde”. 15 de noviembre de 2010. En la rueda de prensa posterior a la Ejecutiva del PSOE, al secretario de organización del PSOE le patinaban las cifras para explicar que hasta aquel indefinido año de la Marcha Verde España tuvo responsabilidad y vinculación, una imagen pésima para alguien que debería tener este tema mucho más claro.

Ángeles González-Sinde. La titular de Cultura pedía a los que no son "expertos" que no jueguen el "papel de opinar y de contribuir a la confusión" en el conflicto del Sáhara Occidental. 16 de noviembre de 2010. Las declaraciones no sentaron nada bien a los artistas cercanos a la causa saharaui. Willy Toledo tachó de "profundamente reaccionaria y antidemocrática" la petición de González-Sinde. También reaccionaron contra sus declaraciones actores como Alberto San Juan y Juan Diego Botto.

Alfredo Pérez Rubalcaba. "El ministro [marroquí del Interior, Taieb Cherkaui] me ha dado una explicación pormenorizada y minuciosa de todos los acontecimientos, es una explicación que refuta las acusaciones graves a las que me venía refiriendo". 16 de noviembre de 2010. El ministro del Interior español daba por válidas las explicaciones marroquíes que según él refutaban las saharauis. Rubalcaba no se molestó en ponerse en contacto con el Frente Polisario, ni los activistas de derechos humanos en misión de observación en el territorio, ni con la prensa expulsada por las autoridades marroquíes ni con organizaciones de derechos humanos. La explicación del ministro represor de un régimen dictatorial bastó y sobró.

Fuentes oficiales del Ministerio del Interior: “Sabemos que existe una euroorden, pero su nombre [el general Hosni Benslimane] no está incluido en las bases nacionales de personas reclamadas por la Justicia”. 18 de noviembre de 2010. Benslimane, Comandante General de la Gendarmería Real de Marruecos, vino a Madrid en el séquito del Ministro de Interior marroquí. Sobre el general pende una euroorden de busca y captura emitida por el juez instructor francés Patrick Ramaël desde septiembre de 2009. Esto lo sabe todo el mundo, excepto el Ministerio de Interior español, que le dejaron pasar sin ningún problema.

Otra “falta de información” del Gobierno español surgía cuando fuentes del Ejecutivo consultadas por el diario Público aseguraron "desconocer" el contenido del informe de HRW. 27 de noviembre de 2010. El Gobierno perseveró así en su rechazo a condenar los hechos, limitándose de nuevo a "lamentar" lo ocurrido.

Jesús Caldera, ex ministro de Trabajo y presidente de la Fundación Ideas, afirmaba el 23 de noviembre de 2010. "De las 13 personas que fallecieron, 11 eran marroquíes, porque las fuerzas de seguridad de Marruecos iban desarmadas por orden expresa de su Gobierno". Caldera dio por válida la versión de Marruecos, apoyándose en la primera declaración de la ONG Human Rights Watch. Posteriormente la ONG corregiría esta primera versión tras visitar el territorio, reconociendo palizas, la negación de asistencia médica a los heridos, torturas. Caldera no rectificó sus palabras, como tampoco lo hizo tras difundirse imágenes de soldados marroquíes armados durante el asalto y fotos de víctimas saharauis heridas de bala.

Simpatía por el diablo. El que se dice amigo de asesinos, también se mancha las manos de sangre.


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