#CosasDelMetro Pasarela Cibeles en el metro de Madrid

9:35 p. m. Conx Moya 0 Comments

Foto: ABC
Se nota, se nota quién va a la Mercedes Benz Fashion Week Madrid, vamos la Pasarela Cibeles de toda la vida. Cada temporada coincido en el metro con mujeres de diferentes edades que van a la cita del evento que reúne lo mejorcito (se supone) de la moda española mainstream.
Como curiosidad un año coincidí en el metro con la diseñadora cordobesa Juana Martín, aunque yo entonces no sabía quién era, conocida  por sus trajes vaqueros de flamenca, cómo decir, ¿trajes denim de faralaes?, no estoy muy puesta. La diseñadora iba con familiares, al menos a unas señoras muy guapetonas y arregladas las llamaba “tía”. Se entendía por su conversación que ella presentaba sus trajes en la pasarela, iban cargadas de bolsas y maletines, muy excitadas y alegres, y su animada charla puso un toque divertido al aburrimiento habitual del transporte público. Debió ser aquel su primer Cibeles. Por la noche la vi en la tele y la reconocí…
No es habitual ni mucho menos, encontrarse a uno de los diseñadores en el metro. Normalmente se distingue a periodistas, becarias, bloggeras, fashion victims, gente de prensa o amantes de la moda que han conseguido un pase para alguno de los desfiles.
La gente que se traslada a la Pasarela Cibeles es diferente. Viste distinto a las ropas que se pueden ver en nuestra línea por las mañanas en un día laborable: ropa de oficina, uniformes de empleados de mantenimiento del aeropuerto, azafatas de vuelo, o gente vestida “para viajar”… nada original normalmente, salvo cuando entran los ruidosos skaters.
Estas chicas rompen, con sus bonitas joyas de diseño, la monotonía imperante. Pelos de colores, cortes a la última, ropa superchula, manicura francesa de color amarillo, terminales de móvil de ultimísima generación. Tatuajes coloridos en los brazos, piercing a la moda, maravillosas gafas de sol, maquillaje atrevido y aplicado a la perfección… Las chicas parlotean y comentan. Se mueven con elegancia y rapidez, se las ve eficaces, destilan encanto y algunas postureo, un chorro de chispeante frivolidad.
Todos los años se repite. Yo paso de ese mundo, aunque deseé fervientemente en mi interior poder presenciar al menos una vez uno de los desfiles.