Los Marañones en Madrid. Preciosas canciones que hacen volar

5:23 p. m. Conx Moya 0 Comments

Apreciar el paparajote, el zarangollo y el pastelico de carne; seguir con gusto la literatura murciana; saber que no hay más quintos que los de Estrella de Levante. No es suficiente. Disfrutar con la música de los incombustibles Marañones es lo que definitivamente convierte a una forastera en un proyecto de murciana.
Tras años sin pisar Madrid, Los Marañones se acercaban a la capital para presentar su último disco “A contratiempo”. No podíamos dejar pasar la ocasión de ver a un grupo preferido en una sala cómoda, recoleta y céntrica de nuestra ciudad como es El Intruso. Allí nos plantamos el miércoles 7 de diciembre, en medio de una semana de enorme puente para unos y de tres lunes para nosotros.
Descubrí al grupo “santo y seña del rock murciano” en noviembre de 2012, gracias al especial que les dedicó el que entonces era nuestro programa radiofónico de cabecera, Tímpanos y Luciérnagas, con motivo de la publicación del precioso “Historias sin principio ni final”. El programa presentado por Romu López y Alfonso Zaplana contó con los cuatro marañones en el estudio y durante dos horas hablaron sobre lo divino y lo humano, su carrera… y Frank Zappa (Román). En realidad hablaron todos excepto Pedrín, que avisó que él era un tipo de pocas palabras y no dijo más. En la entrevista la banda reconoció haber elegido la música como instrumento de escape y divertimento, para huir “de las penas de la vida real”, decantándose por el buen rollo y por compartir con la gente. Poco después, en mayo de 2013, tuvimos la suerte de verles por primera vez en directo y en su tierra, en un concierto en los Molinos del Río, con una acústica horrible pero en un concierto emocionante.
La historia de Los Marañones, treinta años les contemplan, es la de un grupo “optimista y viajero”, con las cosas claras, sonido completamente reconocible, composiciones magníficas, disfrute asegurado. Un grupo que, por encima de cualquier consideración, altos y bajos, idas y venidas a Madrid, se acabaron decantando por permanecer en su Murcia, seguir siendo amigos y manejar su carrera a su aire. Hay frases que definen a la banda: “Los Marañones, haciendo rock & roll (o como quieras llamarlo) desde 1987”; “Santo y seña del rock de Murcia y todo un ejemplo de honestidad”; “Cuando escuchas una canción de Los Marañones, sea de la época que sea, reconoces ese sonido marañon. Un sonido propio totalmente identificable y de una calidad sublime”; “Siempre han sido un grupo destacable, alejado de los intereses comerciales y de las modas pasajeras”; “Grupo difícil de etiquetar que siempre se ha movido por derroteros muy personales”. Añadiría yo que quizá la influencia más reconocible del grupo son las armonías Beatles que adornan muchas de sus canciones. Si sus primeros discos eran mucho más rockeros y los conciertos, por lo que nos han contado, una auténtica locura, con los años el sonido marañón se ha hecho más melódico, predominando las armonías y las canciones bonitas.
Como los tipos inquietos y “raros” que son, tienen sus proyectos y bandas paralelas, incluso hace unos años se estrenó “Cruzando las galaxias”, un musical para todos los públicos con música de Los Marañones. La formación actual de la banda está compuesta por Miguel Bañón: voces, guitarras, Carlos Campoy: órgano, Román García: bajo y Pedrín Sánchez: batería. En los primeros discos Ricardo Perpén era uno Los Marañones, aunque pronto pasó a ser un miembro “en la sombra” y compositor de varios de sus grandes éxitos. También durante una temporada Joaquín Talismán apareció como “el cuarto marañón”. Tras un tiempo en que fueron trío, a partir de “Extraña familia” (2007) Carlos Campoy, que había colaborado en varios discos, se incorporó como miembro fijo a los teclados. Su relación con Los Enemigos y Hendrik Röver (de los estupendos Los DelTonos), es muy estrecha y perdura a lo largo de los años. Otro elemento destacado del universo marañón son las portadas, que suelen estar diseñadas por Román, apasionado del dibujo y la ilustración, aunque en ocasiones han recurrido a otra manos.
Volviendo al miércoles 7, disfrutamos de un concierto redondo de un grupo de por sí cálido y amigable y con el calor añadido que da la cercanía de las salas pequeñas. Los Marañones saben perfectamente lo que se traen entre manos, con un público compuesto por fans madrileños que no pararon de moverse, corear las canciones y aplaudir a una banda que se hace querer. Nos ofrecieron un gran recital del tirón, sin respiro ni parrafadas entre temas, con varios bises que llegaron tras esperar un ratico a Pedrín, “el músico más querido de la Región de Murcia” que había salido de la sala, imaginamos que para echar un pito. Un concierto ejecutado con naturalidad, sin afectación, con la seguridad de quien no tiene ya nada que demostrar y la tranquilidad de tener una magnífica carrera a sus espaldas, más allá de famas y modas. Por allí andaba todo el tiempo Rafa Silbato, cuidando de que todo estuviera en su sitio, pendiente de los chicos, en el puesto de merchandising, con los cds del grupo y de las bandas paralelas y la camiseta marrón con la tipografía de Tipos raros, que nosotros compramos en su día en el concierto de Murcia.
La larga carrera de Los Marañones está compuesta por decenas de magníficas canciones, algunas de ellas sonaron con la brillantez que caracteriza el directo de la banda en el concierto de El Intruso. Es el caso de El misterio de tu amor, Reír o llorar, A Hawai, Yo no soy supermán, Historias sin principio ni final, El hombre del melón, Para decir adiós, No soy yo, Francesca Salazari, Voy loco mama, Shangri-La, Mi gato se llama Persona, Cruzando las galaxias, Atrapado, entre otras, ofreciendo varias canciones del nuevo disco “A contratiempo”, y haciendo un repaso de temas de sus discos “Historias sin principio ni final”, “Tipos raros” o “Las aventuras de Los Marañones”.
Al hablar de Los Marañones es fácil caer en tópicos, ciertamente ellos no son de innovaciones, experimentos o postureos, su sonido es claramente identificable y en otro país en el que la música y los músicos fueran realmente respetados el grupo murciano debería ser mucho más reconocido. Pero con ellos lo mejor es dejarse de cháchara y disfrutar sus preciosas canciones que hacen volar, ¿acaso no es eso también el rock and roll?


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