Presentación de “Las órdenes” de Pilar Adón, el deseo de escapar del refugio

8:56 p. m. Conx Moya 0 Comments


En la mañana del sábado 14 de abril nos hemos reunido un grupo de lectores de la poesía de Pilar Adón para acompañarla en la presentación de “Las órdenes”, su nuevo libro de poemas. La cita ha tenido lugar en La semillera, una preciosa librería-hogar, como dice su editora Elena Medel.
Elena y Pilar han mantenido la “tradición” de presentar el libro a través de un diálogo entre ambas sobre esos poemas “valientes”, como los define la editora. “Las órdenes” es el tercer poemario que Pilar publica en La Bella Varsovia, tras “La hija del cazador” y “Mente animal”.
En palabras de Elena, la escritura de Pilar “se asemeja a una colmena, con celdas que van llenándose de historias y pequeñas conversaciones y diálogos que van forjándose entre sus libros”. La editora considera que “Las órdenes” es “el mejor libro de Pilar”, teniendo en cuenta que la poesía es el eje fundamental de su escritura. Si bien, los anteriores poemarios de Pilar están relacionados entre sí y también con la novela “Las efímeras” y “La vida sumergida”, su último libro de relatos, en “Las órdenes” hay intenciones que no estaban en sus otros libros.  Elena cree que con este poemario la autora “ha abierto una línea nueva”.
Pilar Adón se muestra de acuerdo con la opinión de su editora. “Ha habido un cambio”, reconoce, aunque no ha sido fruto de una intención previa a la hora de escribir. “Lo hice obedeciendo a la experiencia y la evolución”. De nuevo se repiten algunos de sus temas recurrentes, como el miedo, la dependencia o la naturaleza. Pero “la búsqueda consciente de la verdad” que ha acometido en este libro ha desembocado en “el texto más desnudo que he escrito en mi vida” con una desnudez que, en palabras de la autora, “roza la pornografía”. Pilar reconoce que es un poemario “sin ningún artificio” que la ha llevado a quedar “demasiado expuesta, he puesto toda la carne en el asador”. Sobre “Las órdenes”, que ya va por su segunda edición a pesar de su reciente salida al mercado, ya se ha dicho que es el mejor libro de Pilar Adón, incluyendo su trabajo en prosa. Ella se muestra satisfecha con el resultado pero al mismo tiempo avanza que no va a volver a exponerse de tal manera.
A la pregunta de Elena Medel en relación al título del poemario, Pilar explica que tiene que ver con “un miedo concreto, específico, muy centrado en mi experiencia con la familia”. El título remite a las órdenes familiares, “de las que quieres huir pero no puedes, estás anclado de por vida a esa unión, a ese anclaje emocional, que crea dependencia”. También remite, según explica Pilar, al “orden jerárquico en las familias”, en el que se encuentran “los padres en la cima, luego el hermano y luego la mujer, en un orden piramidal”. Estas relaciones se basan en el “esto es lo que hay”, lo que genera “una rebeldía callada”. Esa rebeldía es la que “te hace perseverar para poder salir, para quitar esos obstáculos”. Esas luchas “son las que nos han hecho más fuertes pero al mismo tiempo generan una sensación de culpabilidad por no ser la hija perfecta”.
Uno de los temas que se repiten en el nuevo poemario de Pilar es la percepción de que en el lugar “donde crees que estás seguro, en realidad no lo estás”. Así, la familia y el hogar son entendidos como algo contrario al refugio. Hay además una reflexión sobre los cuidados.
Pilar explica que las relaciones de cuidado y dependencia son “el gran tema” del poemario, “junto con el miedo y el deseo de huir”. Ese querer y no querer estar “es paradójico y difícil de explicar”. Recuerda que el escritor “es el gran ausente, debido al afán por estar en nuestra realidad”. La autora recuerda que decidió desde muy joven no ser madre pero aun así siempre hay alguien a quien cuidar. El hogar como lugar acogedor “es contradictorio porque a la vez es un lugar del que queremos salir pero del que al final no podemos escapar”. El amor a la familia se ve a la vez como “doloroso”.
Como novedad en este poemario está presente una honda reflexión por la preocupación sobre el lenguaje y la manera de nombrar. “No sé muy bien por dónde voy a tirar ahora”, reconoce Pilar. “Actualmente me veo obsesionada por encontrar las palabras justas, por la depuración del lenguaje”. En esta obsesión por encontrar el significado de las palabras se corre el peligro que la literatura “deje de ser creación e imaginación” y pase a convertirse “en un proceso de cincelado y escultura”. Un proceso que a Pilar le da la impresión de que puede ser “peligroso”, concluye.
EL AMOR EN BRUTO no sirve.
Hay que dosificarlo.
Saber domarlo y repartirlo
hasta que se extinga.




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