The Beatles La alucinante (para mí) historia de la portada de Revolver
Este 5 de agosto se cumplen 53 años de la
publicación de “Revolver”, una de las obras cumbres de los Beatles. El séptimo
álbum de estudio de la banda supuso tal vez un punto de inflexión hacia la
experimentación y la psicodelia, tras el giro que habían dado con el “Rubber
Soul”, el disco en que abandonaban definitivamente las canciones pop “bonitas”,
optimistas y románticas para adentrarse en unos caminos ciertamente apasionantes
en lo musical, vital y compositivo.
Considerado uno de los mejores álbumes de
todos los tiempos, en “Revolver” hay una apabullante mezcla de estilos, saliendo
mucho más que airosos en todos ellos, la psicodelia de «Tomorrow never knows»,
la música hindú de «Love you to», los arreglos de cuerda de «Eleonor Rigby» (siempre
me conmoverá hasta las lágrimas), la delicadeza de «Here, There and Everywhere»…
En fin, cómo seguir. Se considera un álbum experimental que sigue de absoluta
actualidad en este 2019 que continúa mirando con asombro el trabajo de los cuatro
muchachos, y con rendida admiración y gratitud por mi parte. Todos hemos leído
sobre la influencia del LSD en alguna de las canciones y sobre las innovaciones
técnicas que se introdujeron en la grabación de este disco. Los Beatles ya no grababan
álbumes a toda prisa, tenían tiempo, dinero y poder para experimentar,
investigar y recrearse hasta lograr el resultado deseado. Mucho tuvo que ver en
esta grabación el ingeniero de sonido Geoff Emerick, fallecido el año pasado y
del que os recomiendo si no lo habéis leído su libro “El sonido de los Beatles”,
repleto de anécdotas y vivencias de su trabajo con el grupo.
Como anécdota, se cuenta que para el disco se
barajaron nombres como “Abracadabra” (menos mal que no prosperó la idea), “Beatles
On Safari”, “Bubble and Squeak”, “Free Wheelin’ Beatles” y “Magic Circles”. En julio,
un mes antes de su publicación, se decidió el nombre por el que todos le conocemos,
imposible imaginar otro, referido al parecer al giro del vinilo y no a una
pistola.
Uno de los aspectos que a mí me llaman más
la atención de “Revolver” es su portada, los que habéis leído algo mío sabréis que
para mí el tema gráfico es algo muy importante. Debo decir que de pequeña esta
cubierta me daba cierto mal rollo, con sus caras inquietantes, en especial la
de George. Compré el CD hace unos cuantos años pero en 2012, cuando las
ceremonias de apertura y clausura de los Juegos Olímpicos de Londres volvieron
a activar mi voracidad musical, encontré información muy interesante sobre cómo
se gestó aquel icónico trabajo. Me quedé entonces con las ganas de escribir
algo… y hasta hoy.
La ilustración de la portada fue creada por
el bajista, diseñador y fotógrafo alemán Klaus Voormann, uno de los viejos
amigos de los Beatles de los días de Hamburgo. Me detendré más tarde en su
figura y su relación con la banda pero ahora paso a hablar sobre el fascinante
diseño que nos ocupa.
En un principio la idea era que se
encargara de la portada Robert Freeman, cuyas fotografías ilustraron los discos
“With the Beatles”, “Beatles for Sale”, Help! y Rubber Soul. Como curiosidad,
tuve la inmensa suerte, desaprovechada, de conocer y entrevistar a Robert
Freeman en 1995 durante la inauguración de una exposición suya en Madrid.
Robert, amante de España y del flamenco, hablaba un correctísimo español y
resultó ser un hombre absolutamente encantador. Me queda la pena de no haber hablado
mucho más con él, mi timidez y la impresión de estar ante una figura como la
suya me impidieron conversar más allá de las preguntas de la entrevista. La idea
que Freeman presentó para el Revolver era una composición con diferentes
imágenes de los cuatro que al girarse se fundían en una sola. Una idea que no
entusiasmó a nadie y que se desechó. Freeman no volvería a trabajar con los
Beatles aunque su relación siguió siendo buena.
Se le encargó entonces a Klaus Voorman, que
se había trasladado a Londres. Su idea consistió en bocetar de memoria cuatro
primeros planos de los miembros del grupo. Cuando trabajó sobre los retratos,
tuvo problemas para dibujar a George, recortó los ojos y la boca de una foto suya
y se los pegó al dibujo; creo que de ahí proviene el mal rollo que siempre me
ha producido esa imagen de mi músico favorito.
A partir de las caras desarrolló un collage
con pequeñas imágenes de los cuatro. Se dice que lo completó en la casa de John
en Kenwood, recortando imágenes de periódicos y revistas. Así vemos a John con
barba, a George con un salacot, a Ringo con un bañador a rayas de cuerpo entero
en un extraño ángulo, además de una serie de pequeños dibujos.
Voorman temía la reacción de Brian Epstein y de la discográfica una vez presentada la obra. Sin embargo, les gustó. Y mucho. Un año después, en marzo de 1967 la portada de Revolver recibió un premio
Grammy.
Para la contraportada se usó una foto en
blanco y negro realizada por Robert Whitaker, donde los cuatro aparecen con gafas
de sol. El CD que tengo en casa no tiene foto, tan sólo la lista de canciones
sobre un fondo blanco. Whitaker fue el autor de las truculentas fotos de la “portada
del carnicero” del álbum “Yesterday and Today”, otra historia maravillosa.
Y ahora voy con ese repaso a la fructífera relación
de Klaus Voorman con los Beatles. Nacido en Berlín en 1938, recaló en Hamburgo
en 1956 para estudiar en una escuela de arte. Allí conoció a la fotógrafa Astrid
Kirchherr. La historia es sabida, conocieron a los Beatles en el club Kaiserkeller,
durante la tremenda estancia del grupo en Hamburgo; se hicieron todos muy
buenos amigos, Astrid les hizo fotos, se enamoró de Stuart Sutcliffe, amigo
íntimo de John Lennon y bajista de The Silver Beatles por entonces y fueron
novios hasta la repentina muerte de éste en 1962. Una de las historias más atractivas
de la prehistoria Beatle y que se reflejó en una película de 1994, “Back Beat”,
protagonizada por Stephen Dorff.
Voorman mantuvo siempre una estrecha
relación con los miembros de la banda. Tocó el bajo en varios discos y conciertos
de John, George y Ringo, formó parte de la Plastic Ono Band, participó en el
Concierto por Bangladesh organizado por George Harrison en 1971 y formó parte
de la banda del Concierto por George, el homenaje que se le hizo a Harrison en
2002, tras su muerte un año antes. Colaboró con ellos como artista gráfico en más
ocasiones, por ejemplo en la cubierta del single de George «When We Was Fab» de
1988, para el que hizo un dibujo del estilo del de Revolver pero actualizado a
los ochenta, o en el diseño de los tres álbumes de “The Beatles Anthology” de
1995 con un largo collage que representaba diferentes etapas del grupo.
Por último, mi agradecimiento al blog
Beatles y solistas, de donde he sacado gran parte de la información y las
fotos.
0 comentarios:
Publicar un comentario