Tagrauen, para los niños

7:49 p. m. Conx Moya 1 Comments



Hassina nos contó ayer que el sábado estuvieron viendo el eclipse de luna desde el campamento de El Aaiun. La visión del firmamento en las interminables noches de la hamada es una de las pocas bellezas que se pueden permitir contemplar los refugiados, inmersos en la desolación de una naturaleza cruel y hostil.

En el Sahara, cuando llega un eclipse, se recupera una bonita tradición, el Tagrauen. Los antepasados creían que el eclipse significaba que Dios estaba enojado. Para que dejara de estar enfadado las mujeres ofrecían a los niños dulces, en especial dátiles y trozos de azúcar de pilón. Los colocaban en un tbag (una bandeja hecha de esparto que se solía usar para poner el pan). La dueña de la jaima se colocaba en la entrada con la bandeja y empezaba a llamar "Tagrauen, ya lim ail" (Tagrauen, para los niños). Los pequeños del frig se acercaban a toda prisa para recoger sus dulces.


No sólo se esperaba al eclipse. Cuando la madre presentía algún mal o había tenido una pesadilla, preparaba los presentes para los pequeños. Con Tagrauen se intentaba contentar a Dios, alejar los males de la jaima, del ganado, traer el bien a la familia. Se depositaba el bienestar del frig en los niños


Hoy, en el exilio, se sigue haciendo Tagrauen, ahora a los dátiles y el azúcar se añaden también caramelos. Los saharauis saben que la sonrisa de los niños es el mejor talismán para atraer el bien.

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