Los quijotes saharauis

3:21 p. m. Conx Moya 0 Comments

Ilustración: Moulud Yeslem



“El Instituto Cervantes jamás pensó que esos libros, escritos por poetas árabes, procedentes del desierto más inhóspito del mundo, escritos en español, pudieran figurar en las estanterías de los Centros Cervantes de Marruecos, de Argel, de Beirut… y mucho menos en las aristocráticas sedes de Nueva York, Londres, Pekín o Tokio. Quizá se tema que lo saharaui estorbe, que lo africano manche”.[1]

De quijotesco e incluso surrealista puede calificarse el afán de muchos saharauis que, desde los campamentos de refugiados, escriben poesía, relatos o novelas en la que es su segunda lengua, el español. Si en los campamentos supone un considerable esfuerzo mantener la lengua de la metrópoli en la administración y el currículo de enseñanza, de titánico se puede calificar el intento de escribir y no digamos publicar obras en español.

Titánicas y conmovedoras son historias como la de Sas Nah Larosi, joven saharaui que se formó en Cuba. Sas entregó a un editor español en la jaima de su hermana en Smara, su manuscrito en español “Sahara en el corazón”, en un cuaderno “Guerrero”. La publicación del libro surgió tras un viaje de un grupo de amigos de Madrid a los campamentos en febrero de 2007. El regalo que el poeta ofreció a quien le visitaba como amigo fue finalmente publicado por Gráficas Almeida ese mismo año para dar a conocer el dolor y la esperanza que vive el pueblo saharaui.

Entrañable es también una historia que podemos leer en el blog del escritor español Luis Leante, premio Alfaguara de novela 2007 por su libro “Mira si yo te querré”, de temática saharaui. Leante narra las peripecias de Bachir Mohamed Ali Mojtar, nacido en 1972 en Tichla, antiguo Sáhara Español y que en la actualidad vive en los campamentos de refugiados saharauis. Bachir entregó a un visitante valenciano una carta para el escritor. En la carta le decía que escribía en español y que había enviado su manuscrito con una familia de Cataluña. Después de que el manuscrito, escrito en un cuaderno escolar con bolígrafo azul y en una cuidada caligrafía en mayúsculas, sufriera numerosas idas y venidas, Leante recibió el relato de Bachir, llamado “El precio de Fatma”. El relato, que está publicando Luis Leante en su blog, está a la espera de que alguien se interese en publicarlo. “Resulta sorprendente que Bachir haya mantenido el español como idioma de escritura, teniendo en cuenta que cuando salió de su país apenas tenía nueve años y que su lengua materna es el hasania”, afirma Leante, y más sorprendente resulta cuando el estado español y el Instituto Cervantes, ignoran este afán de los saharauis por mantener vivo el español tanto en los campamentos como en las zonas ocupadas.

Y este olvido, que no es por descuido ni es casual, sin duda se debe a esa absurda obsesión de los gobiernos españoles de congraciarse como sea con Marruecos (cinco “institutos cervantes” en su territorio), poniendo a sus pies lo que haga falta, hoy en día a los saharauis, mañana quién sabe qué. No podemos dudar del empeño marroquí en que los saharauis se diluyan en la francofonía imperante en la región, el español es uno de los numerosos rasgos que diferencian a los saharauis de los marroquíes y es prioritario hacerlo desaparecer.

Pero no contaban con el coraje y empeño saharaui para tantas cosas, entre otras, la defensa del español aún sin ayudas. Defensa que incluye la creación en su segundo idioma. Como el caso de Sas o de Bachir, o de Mohamidi Fakal-la, poeta integrante del grupo de escritores saharauis en español de los años 60, que no tuvieron entonces oportunidad de ver publicadas sus obras. Mohamidi sigue escribiendo. Puntualmente envía sus relatos por email y se publican en su blog “Camino de El Aaiun”, donde recuerda su ciudad natal, narra con enorme belleza las penalidades de los campamentos o recuerda a los héroes y heroínas de la resistencia pacífica saharaui. O el grupo de Cuba, de lo que años más tarde sería la Generación de la Amistad, cuando entregaron en los campamentos en la navidad de 1999 un disquete con sus poemas a Mercè Morato, responsable de proyectos de Odontología Solidaria de la RASD. Más tarde ese disquete se convertiría en 2002 en el maravilloso y agotado “Añoranza”, editado por la Associació d’Amics I Amigues del Poble Sahrauí de les Illes Balears.

No contaban algunos con el tesón de estos auténticos Quijotes Saharauis.

Sobre la literatura saharaui en español:



[1] Ricardo Gómez, Escritores por el Sahara. “Sigue siendo nuestra responsabilidad”. Conferencia en la Universidad Autónoma de Madrid; 5 de diciembre de 2007.

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