90 días de una Intifada pacífica

4:37 p. m. Conx Moya 3 Comments





Esta es una historia real, que escriben día a día personas a las que, con el tiempo, hemos ido conociendo incluso de manera personal, Brahim Numria, Aminetu Haidar, Hmad Hamad, Ali Salem Tamek, Brahim Dahan, Sidi Mohamed Daddach, Rabab Amidam, Sultana Jaya y tantos otros. Hay muchos otros anónimos, hombres, mujeres, niños y ancianos, que también forman parte de esta epopeya por la liberación de todo un pueblo que dura más de treinta años. Cada día son vejados, golpeados, perseguidos, secuestrados o encarcelados por luchar pacíficamente por SER.

Desde el inicio de la ocupación marroquí la población saharaui que quedó en los territorios ocupados se opuso a la invasión. Más de quinientos desparecidos son prueba de la brutal represión desatada. La resistencia llevada a cabo cada día de estos años negros tuvo un esperado renacimiento en 2005 en lo que se ha llamado Intifada pacífica. Se cumplen ahora cuatro años de su inicio.

El desencadenante de una situación largamente anunciada fue el traslado el preso político saharaui Haddi Ahmed Mahmoud Kainnan el lunes 23 de mayo de 2005, de la Cárcel Negra de El Aaiun a la prisión de Ait Melloul en Marruecos. Esta situación, unida a las celebraciones por el 32 aniversario del Frente POLISARIO (20 de mayo) y el enorme descontento de la población saharaui, llevó a la convocatoria de una gran manifestación en la ciudad de El Aaiun el martes 24 de mayo, a la que le sucedió una brutal represión de las fuerzas de seguridad marroquíes. Como respuesta a la actuación policial, las primeras confrontaciones comenzaron al día siguiente, miércoles, a primera hora de la tarde, y se convirtieron en Intifada popular alrededor de 19 horas, a lo largo de todo la ciudad. Había comenzado una nueva forma de lucha. Esta será la primera Intifada saharaui de la que se han hecho cierto eco los medios de comunicación de todo el mundo.

Oh, El Aaiún de la cuna
umbral para nuestra sed de libertad
ayer había sangre por tus ojos
sentencia de muerte en tu costado
pero tu voz, tu palabra erguida por entre la alambrada
a pesar de los muros y los pesos y la culata
y los porrazos y la sangre
por la belleza de tus ojos
a pesar del cal y canto
tus ojos sólo miran la libertad.

La policía marroquí puso bajo estado de sitio los principales barrios. El barrio Maatallah, uno de los símbolos de la Intifada, fue sitiado por más de 20 camiones de policía y militares, lo que supone entre 400 y 500 policías y militares para un solo barrio. Desde ese momento, las fuerzas de la MINURSO (ONU) se convirtieron en meros espectadores de la represión marroquí.

Los activistas de derechos humanos pasaron a informar al mundo de lo que estaba ocurriendo en el Sahara ocupado. Teléfonos móviles y cámaras digitales comenzaron a transmitir por Internet imágenes de manifestaciones reclamando la independencia y del estado de sitio al que se veían sometidas las ciudades saharauis. Las banderas de la RASD comenzaban a ondear en las ciudades ocupadas, en un hecho sin precedentes. Marruecos no podía detener la "cyber intifada" saharaui, con decenas de activistas saharauis enviando comunicados, imágenes y videos de lo que estaba ocurriendo a través de cybercafés.

Se unían nuevas ciudades saharauis y del sur de Marruecos a los levantamientos de El Aaiun y se conoció a través de Internet uno de los primeros rostros de la Intifada, el del activista Salek Bazaid, brutalmente golpeado durante una manifestación.

Decirles que la tierra no es de ellos,
que la gente no es de ellos,
que las piedras necesitan ser libres.
Decirles que el desierto sólo conoce
a los nómadas, dueños del sol y el viento.

El 28 de mayo de 2005 RTVE emitía en el telediario imágenes de la represión marroquí contra estudiantes saharauis en Rabat. En horario de máxima audiencia se pudo ver a policías marroquíes golpeando brutalmente a chicos y chicas saharauis ante las cámaras de la televisión española. En estos cuatro años posteriores no se han vuelto a ver imágenes similares en la televisión pública.

A principios de junio de 2005 comenzaban los viajes de delegaciones de diferentes comunidades españolas, compuestas entre otros por parlamentarios y concejales españoles, como es el caso de las delegaciones de Madrid, País Vasco, Cataluña o Valencia. A algunas como la delegación aragonesa se les impidió despegar del aeropuerto de Las Palmas, y a otras en el caso de la delegación navarra, la compañía aérea Binter les denegó los billetes de avión bajo el argumento de que se habían acabado las plazas, en un increíble caso de colaboración con Marruecos contra la presencia de observadores internaciones.

El joven saharaui Sidi Ahmed Taleb era arrojado desde una azotea por la policía marroquí el 12 de junio en El Aaiun. No recibió asistencia sanitaria a pesar de que su columna quedó gravemente lastimada. Desgraciadamente la horrible acción de arrojar personas desde las azoteas de los pisos se convirtió en costumbre para la policía marroquí. Alhsehein Lemlih fue arrojado desde la azotea de un hotel de El Aaiun en noviembre de 2007 por varios policías marroquíes; su delito: escuchar la Radio Nacional Saharaui. O el joven de 24 años Ouali El Ghadimi que se recupera en el hospital de parapléjicos de Toledo de las heridas que sufrió al ser lanzado por la policía marroquí desde una azotea, durante las protestas estudiantiles de mayo de 2008 en Casablanca.

El 17 de junio se tomaba una de las imágenes más representativas de la Intifada pacífica saharaui. La activista de derechos humanos Aminetu Haidar era gravemente herida en una manifestación en El Aaiun, en la que se conmemoraba el aniversario del levantamiento de Zemla de 1970. Tras sufrir una brutal paliza en plena calle y graves heridas en la cabeza, Aminetu fue sacada de su casa por la fuerza y llevada al hospital, donde, tras recibir 14 puntos de sutura en la cabeza, fue detenida y conducida a la Comisaría Central de El Aaiún, allí comenzaron los interrogatorios continuos. Las imágenes de las brutales palizas a las que fueron sometidas Aminetu Haidar y Leila Lili daban la vuelta al mundo gracias a Internet y a todos se nos rompió el corazón.

Me despierto de un amargo y dulce sueño
y hallo que el silencio,
el grito y los nombres que soñaba y buscaba
gestan un poema de tres cautivas de libertad desnuda:
Aminetu Haidar, Leila Lili y Sahara.

En aquella manifestación también fueron heridos otros destacados activistas de derechos humanos como Husein Lidri, Hmad Hamad y Fatma Ayach. El escritor Gonzalo Moure le dedicaba a Aminetu tiempo después las siguientes palabras “Una mujer sola, con sus manos desnudas y su melfa engalanada, puede más que el estado invasor y los estados cómplices, más que la cobardía española y la vesanía francesa, más que el petróleo que quieren robar y que los fosfatos que ya han robado: la hidra de cien cabezas no puede nada frente a la sonrisa de Aminetu, el recuerdo sagrado de Gandhi, la protesta de las manos abiertas: caerán si la vuelven a encarcelar, y si no la encarcelan manarán rosas de sus huellas y cuando esparzan su aroma, también caerán. Rendíos: Aminetu está en El Aaiun”.

Sin embargo
más allá de tus labios rotos,
del hermoso rostro desfigurado,
de la mirada oscura y ausente,
se adivina tu laudable sonrisa de gloria.
Tu firmeza de acacia solitaria.
Tu fiel esperanza de libertad y primavera.

A finales de junio las manifestaciones se sucedían también en Dajla. Algunos de los protagonistas de la dura represión con que respondieron las autoridades marroquíes a las demandas pacíficas saharauis fueron activistas como Ualad Cheij Mahyub que resultaba gravemente herido en la cabeza. A Ualad le han seguido persiguiendo y golpeando todos estos años, la última vez con motivo de la visita de la comisión del parlamento europeo a El Aaiun el pasado diciembre de 2008. En aquellas manifestaciones, que se saldaron con decenas de heridos, tambié fue agredido El Mami Amar Salem, conocido activista de la ciudad y presidente del Comité contra la Tortura de Dajla. El Mami contaba entonces al periódico El Mundo que en los tres cybercafés de la ciudad había policías secretas que impedían que los visitantes se conectaran a las páginas web de la prensa extranjera o pro saharauis, extendiendo así el bloqueo al mundo virtual. La imagen de una mujer con la cabeza abierta, Kbaidat, golpeada por gritar en español consignas por la libertad del Sahara, se quedó grabadas en nuestras retinas.

Ali Salem Tamek, activista saharaui de derechos humanos y ex político era detenido el 18 de julio de 2005 tras tomar tierra en el aeropuerto de El Aaiun procedente de Las Palmas. Tamek había estado realizando una gira por diferentes ciudades españolas en apoyo a la Intifada pacífica. Durante su viaje recibió el III premio Juan Antonio Gonzalez Caraballo por su defensa de los Derechos Humanos, durante su visita a Andalucía semanas antes de ser detenido por las fuerzas de represion marroquíes. En palabras del escritor saharaui Mohamidi Faka-la, Ali Salem Tamek había optado para su regreso, “como los grandes” por el “camino de El Aaiun” en un momento en que se sabía que si regresaba al territorio ocupado iba a ser detenido de inmediato, como efectivamente sucedió.

¡Basta!. Las calles enfurecidas
se alzan y comentan
las grandes injurias.
¡Basta!. Las casas pululan
de rabia desmesurada.
Y, ¡basta!, porque hay
un anhelo que ya no espera más.

Dos días después de la detención de Ali Salem Tamek, los servicios de inteligencia marroquí secuestraban el 20 de julio a otros dos defensores saharauis de derechos humanos. Se trataba de Mohamed El Mutawakil y Mohamed Fadel Gaudi. Ese mismo día, y continuando con la oleada de secuestros de activistas saharauis de derechos humanos, eran detenidos en casa de Fatma Ayach los conocidos activistas Husein Lidri, Brahim Numria y Larbi Mesoud. Todos ellos ex presos o ex desaparecidos con un largo historial de lucha pacífica desde los años 80. De esa forma Marruecos se aseguraba que gran parte de los activistas de derechos humanos estaban en aquel momento encarcelados.

Finalmente el martes 9 de agosto de 2005, la policía marroquí detenía al activista saharaui de derechos humanos Hmad Hamad en su casa. Hmad se había encerrado el 12 de julio en la Casa de España de El Aaiun para protestar contra las violaciones de los Derechos Humanos en el Sáhara Occidental y reclamar también la liberación de los presos políticos saharauis, antes de ser desalojado por la fuerza. Fue liberado dos días después. Anteriormente Hmad había pedido asilo político en 1990 a la embajada de España en Rabat, antes de que ésta lo entregara a las autoridades marroquíes. Hmad era encerrado al día siguiente de su detención, el 10 de agosto, en la Cárcel Negra de El Aaiun.

Las autoridades marroquíes deportaban en la noche del 31 de julio a cinco de los activistas saharauis de Derechos Humanos, Ali Salem Tamek, Brahim Numria, Mohamed El Mutawakil, Husein Lidri y Larbi Mesoud en los maleteros de coches de policía para una larga distancia, terminando el recorrido en la cárcel de Ait Melloul para el primero y en la de Oukacha los otros cuatro.

Ali Salem Tamek comenzaba una huelga de hambre el 4 de agosto. Su estado de salud, muy precario debido a varias enfermedades crónicas, empeoraría alarmantemente debido al ayuno. A esta huelga de hambre se fueron uniendo el resto de presos políticos saharauis en diferentes cárceles del Sahara y Marruecos. Aquella huelga de hambre se extendería durante más de 50 días. En diferentes partes del mundo se celebraron huelgas de hambre de 24 horas en solidaridad con los presos políticos saharauis.

Estos cuatro años han dado mucho de sí, la muerte de la primera víctima de esta Intifada, Hamdi Lmbarki, que por desgracia no sería la última; la salida de los activistas de derechos humanos y el encarcelamiento de nuevos activistas; más huelgas de hambre; el ataque continuado contra menores saharauis en las escuelas; el paso de la Intifada a las universidades marroquíes; las primeras salidas al exterior de los activistas de derechos humanos para denunciar lo que ocurre en el Sahara ocupado, su regreso a los territorios ocupados y el hostigamiento continuado que sufren ellos y sus familias …

Sin embargo no podemos contar aún lo más importante, el fin de la ocupación marroquí y la vuelta de todos los saharauis a su tierra libre e independiente. Esperamos relatarlo pronto. Inchalá.


Hay una gota de rabia
quemándonos las gargantas

La sangre corre a borbotones
salpicando los rostros y los pies descalzos,
los nidos y las escrituras.
por una palabra, sencilla y profunda,
la bandera en el aire,
la sangre corre a borbotones.

Hay un grito de rabia
que anuncia la tormenta,
y el miedo estalla
entre las manos de los verdugos.

El fuego se ha extendido
desbordando los cuerpos,
los atados versos dóciles,
y el culto a los retratos estúpidos.

Y aunque se han secado las fuentes
de la húmeda paciencia,
aún nos queda
una gota de rabia
quemándonos las gargantas.

*Los poemas pertenecen al libro "Aaiun, gritando lo que se siente", de la Generación de la Amistad Saharaui

3 comentarios: