Desordenado corazón

9:06 p. m. Conx Moya 1 Comments




Maravilloso y siempre inspirado letrista y compositor, exquisito poeta, cantante hondo, guitarrista más que competente, Antonio sólo se parecía a sí mismo, era puramente original. Antonio, de arrebatadora belleza (como he podido leer en una de las decenas de reseñas que le han dedicado en estos días tristes) todo lo hacía bien, fue solo que se dejaba llevar.

Amamos a Antonio Vega desde hace más de treinta años por sus canciones. Sobre el hombre que habitaba en él, sus tristezas y alegrías, anhelos, aspiraciones, su dolor y su ambición, sólo saben quienes le trataron de cerca. Para ellos queda la íntima historia de Antonio, para el resto, su música y su poesía, su afán por seguir adelante pese a todo, y esa ardiente vitalidad de los últimos dos años.

Hay semanas en que más valdría no despertarse. El gran Mario Benedetti también nos dejaba apenas cinco días después. El consuelo es que Antonio y Benedetti no se han ido. Ahí queda su obra para pasmo y disfrute de generaciones y generaciones venideras. Esa es la inmortalidad de los verdaderamente grandes.

Una de mis canciones de Antonio

LUCHA DE GIGANTES, 1987

Lucha de gigantes,
convierte el aire en gas natural
un duelo salvaje advierte
lo cerca que ando de entar
en un mundo descomunal
siento mi fragilidad

vaya pesadilla, corriendo
con uns bestia detrás
dime que es mentira todo
un sueño tonto y no más
me da miedo la enormidad
donde nadie oye mi voz

deja de engañar
no quieras ocultar
que has pasado sin tropezar
monstruo de papel
no se contra quien voy
o es que acaso hay alguien más aquí

Creo en los fantasmas, terribles
de algun extraño lugar y en mis tonterías
para hacer tu risa estallar
en un mundo descomunal
siento tu fragilidad

Y mi poema de Benedetti

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.

*Desordenado corazón es el título de una reseña sobre Antonio, de Salva Dávila.

1 comentarios: