Crudo Pimiento en Los conciertos de Radio 3

9:45 a. m. Conx Moya 0 Comments



Tras petición de día libre y viaje en transporte público, incluido mi odiado metro ligero, llegamos la mañana del martes 25 de febrero a Prado del Rey. Mucho quejarme del juguetito de la Espe, pero lo cierto es que nos deja en la misma puerta, sólo tenemos que cruzar y nos adentramos en los terrenos de la radiodifusión pública. Recuerdo cómo en mis tiempos de becaria en Radio Nacional cogía un bus de Alcorcón a Prado del Rey que me dejaba de puerta a puerta; entonces no había ni metro ligero, ni ampliación de la línea 10, ni... la prehistoria del transporte, vamos. Aquellos andurriales me traen muchos y gratos recuerdos de hace ahora veinte años. Pasamos al control y allí nos hacen esperar un rato, somos pocos; luego podremos ver en el estudio donde se graba que apenas hay espacio para el público, poco bulto haremos.

Después de estar un rato en los pasillos, tomando algo en las máquinas y mirando aburridos los paneles de corcho, vemos aparecer a Inma, guapísima y muy maqueada para la tele. Cálida como siempre, nos cuenta que han llegado muy justos por pinchazo en el camino. Entra en el estudio de grabación, mientras nosotros seguimos dando vueltas un rato más.

Por fin entramos en el plató, bastante oscuro, y en el que predominan las luces rojas y azules. Nos sientan sobre unas enormes figuras geométricas, al ladico del escenario; saludamos a los artistas, que ya están en posición, y con total docilidad por nuestra parte somos movidos y colocados por la estricta regidora, todo medido al milímetro. Nos avisan que no se pueden hacer fotos durante la grabación, y nos quedamos quietos como palos, por miedo a meter la pata y que tengan que parar la grabación por nuestra culpa.

Y nos sumergimos en un nuevo concierto de los Pimento. Esta vez más milimétrico, menos espontáneo, menos crudo dirán después, con un Raúl muy comedido para lo que acostumbra… recuerdo para el asesinado guitarrista de Pantera, Diamond Darrell, cuernos heavy en alto, y su característica camiseta de Burzum. La steadycam les recorre de arriba a abajo, se pega a Inma, quien, inmutable, toca sus percusiones con la majestuosidad de siempre. La complejidad del cambio de instrumentos y de sitio durante los conciertos no casa bien con la televisión. Aún así el directo se hace de un tirón, con tan solo un corte, que ellos aprovechan para cambiar de emplazamiento en el escenario y acometer el final del concierto, con Raúl en muchos palos a la vez: guitarra eléctrica tocada a su bola, percusiones y la marímbula pimentonera.

Aplausos finales y se acabó lo que se daba. El público va saliendo tranquilamente y nos subimos al escenario a saludar y cotillear a placer esa gozada de instrumentos; una chulada ver tan cerca, ya en reposo, el ukelele eléctrico y lleno de cinta americana, la lata de pimentón de la purísima, santo y seña de identidad del grupo, y sobre todo el famoso palo, que pude incluso tener entre mis manos.

No iba a la grabación de un programa de la tele desde que estuve con seis o siete año de público con mi cole en un programa de aquellos de Torrebruno, en nuestra infancia un tanto cafre de los años 70. En los 80 me perdí ir con el instituto a un Tocata o un Rockopop, no recuerdo bien, como no recuerdo el motivo para quedarme fuera. Ya no sigo la tele. Hace siglos que dejaron de echar mis programas preferidos, Peligrosamente juntas y Plastic, cuando en la tele pública se emitían aún cosas decentes. Apenas sigo programas ni veo pelis o series en la bien llamada caja tonta. Sin embargo cuando nos enteramos de que ellos, uno de nuestros grupos murcianos de cabecera, Crudo Pimento, iban a estar en los Conciertos de Radio 3 (a pesar de los pesares el programa tiene nivel, oigan) nos apeteció de inmediato estar. Les hemos visto en sala y en recinto ferial, tocando para jóvenes y tocando para niños, y nos han maravillado siempre. Hasta que no saquen nuevo disco ya no esperamos sorpresas, sino sentir ese estado de bendita felicidad musical que siempre nos proporcionan sus directos. Es muy fácil engancharse a lo bueno, ser adictos a propuestas como la suya.

Así que, como siempre, queridos, ¡gracias por la música!

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