Mucha poesía en el día de la coronación

1:02 a. m. Conx Moya 0 Comments

Jueves, 19 de junio. Presentación de los poemarios de Laura Casielles y Martha Asunción Alonso. Alguien decía que por la mañana, en Madrid, se había coronado a un rey.
Para mí asistir a un buen recital de poesía, de esos buenos, buenos, donde los poemas son una belleza, y además se recita muy bien, es como acudir a un concierto de rock largamente esperado o a una cita amorosa deseada hasta el dolor. Son esas ocasiones en las que la delicia de lo escuchado lleva al escalofrío.
Vivimos una de esas tardes de “magia y precisión”, como diría el gran Antonio Vega, con Laura Casielles y Martha Asunción Alonso, dos poetas jóvenes y muy talentosas. Sus poemarios, ‘Las señales que hacemos en los mapas’ y ‘Skinny Cap’, se presentaban en un día en que los medios informaban que, anacrónicamente, en España se coronaba a un nuevo rey, y que no se podía circular por el centro de Madrid con banderas republicanas. Como antídoto, nosotros acudíamos a Tirso de Molina para rendir homenaje a nuestra única Señora: la palabra, la literatura, la poesía...
Curiosamente los poemarios de nuestras dos protagonistas tienen mucho que ver con quien escribe esta crónica, el mundo árabe y los nómadas en el caso de Laura; el sur de Madrid, los chicos iluminados por la genialidad y la memoria juvenil en el caso de Martha. Ambas inquietudes, la de Laura y la de Martha, puntales a la vez de mi vida y de mi creación literaria.
La presentación del recital corrió a cargo del poeta David Eloy Rodríguez, uno de los coordinadores de la aventura editorial independiente Libros de la Herida, a la que pertenecen ambos libros, dentro de la colección de Poesía en Resistencia. En palabras de David, “La labor fundamental del editor es cuidar de las ediciones, formatos y autores y cada componente de la cadena del libro, manteniendo unos principios éticos”. El editor explicó que en el libro de Martha se regalan unas plantillas diseñadas por Humanicity y realizadas por Ecofab en Sevilla. Con ellas los lectores pueden hacer sus propios graffitis y compartirlos en la web http://skinnycap-lh.com Por su parte Laura, en el tiempo que realizó el poemario, estuvo escribiendo un blog y artículos y ensayos; con todo ese trabajo ha realizado una web, que complementa a los poemas: http://enlosmapas.net
Las autoras fueron presentadas por la poeta Julieta Valero, quien destacó que los libros “están editados exquisitamente”. “No me bajaré del carro de lectora de ambas nunca”, afirmó. Tras ofrecer unas breves pinceladas de sus respectivas biografías, se pasó a la presentación a través de un novedoso formato, realizando una entrevista a cada autora, intercaladas con poemas recitados por ambas. Una  bellísima lectura que alcanzó momentos magníficos que nos produjeron escalofríos.
Laura Casielles (Pola de Siero, Asturias, 1986) es licenciada en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y máster en estudios árabes e islámicos contemporáneos por la Universidad Autónoma de Madrid. Autora de otros dos poemarios en solitario, además de ‘Las señales que hacemos en los mapas’, fue Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández en 2011.
El poemario es “un cuaderno de notas, una carta abierta, una cartografía desplazable”; habla sobre trayecto, viaje, nomadismo, las lenguas, la diversidad, temas recurrentes en su obra. Como destacó Julieta Valero “No es sólo un viaje físico si no un modo de situarse en la creación poética”. En relación a la constante del viaje, Laura explicó que cuando estamos de viaje nos sentimos más dispuestas a mirar, a hablar con los demás, a hacer excepciones, a no mirar el reloj; una actitud que “es rica y fértil y nos permite enfrentarnos a lo distinto, salir de nuestras zonas de confort y vivir más intensamente”. Laura no entiende el viaje sólo como desplazamiento físico, hay que continuarlo incluso cuando no lo hay, tener la misma disposición en nuestro día a día, incluso mirar nuestra propia ciudad como si estuviéramos de viaje. Laura explicó también la génesis del libro, ya que se trata de un libro muy concreto, escrito durante su estancia de dos años viviendo en Rabat, el libro es sobre ese “viaje cotidiano”, el periplo vital que se hace desde que se llega a un lugar como extraño y poco a poco hacer el camino hasta hacerse de allí. En paralelo a su trabajo periodístico desde Marruecos y a un blog que fue escribiendo, surgió el escribir los poemas que finalmente dieron lugar a ‘Las señales que hacemos en los mapas’. “Ítaca son los otros, el lugar hace el vínculo y al mismo tiempo y el vínculo es el lugar. Somos de donde queremos y de donde se nos quiere”, son algunos titulares que dejó Laura para finalizar.
Después le tocó el turno a Martha Asunción Alonso y su ‘Skinny Cap’, un poemario sobre el regreso, sobre un viaje de vuelta, marcado por el periplo alrededor del graffiti. En el mundo del graffiti los sprys con Skinny Cap son los específicamente diseñados para el trazado de las líneas más finas y el detalle.
Martha Asunción Alonso (Madrid, 1986) es licenciada en Filología Francesa por la Universidad Complutense; como profesora de secundaria ha vivido en varios países como Francia o la Isla de Guadalupe. ‘Skinny Cap’ es su quinto poemario publicado y ha recibido varios premios, como el Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández en 2012.
Se habla del regreso como el gran viaje; de un regreso físico y del corazón. Regreso de la poeta desde la isla de Guadalupe a Madrid, tomar la decisión de volver fue el detonante de la escritura del poemario. La estética del graffiti siempre le ha interesado, lo considera “disidencia expresiva” y “arte libre” y lo conoce desde niña en su barrio.
Martha ha hecho entrar en el poemario diferentes lenguajes, como las plantillas, que son para ella “poemas visuales”, además de un anexo gráfico con fotos de graffiti a todo color, destacando los trabajos del francés Yeswoo Dini. El poemario incluye también una cronología final, como explicó Martha, una especie de “estado de la cuestión” íntimo y sentimental sobre hitos de la historia del graffiti madrileño.
A la autora le atrae del graffiti la libertad y la rebeldía. También apunta a la creación como  enfermedad. “La herida es la que hace crear”, afirmó. Julieta Valero destacó que en la obra de Martha la memoria ocupa un lugar especial. Memoria tanto de la transición, como de los movimientos sociales más actuales. Memoria de vida y mitificación de la vida, incluso por encima de las mismas vivencias. Martha explicó que le interesa la memoria como forma de trascender a uno mismo y hacer trascender a los que ama. Se refirió a la magia del viaje “que me hace ver las cosas por primera vez”, y al desdoblamiento de estar fuera de sí misma cuando escribe. “Yo soy otro”, afirmó. Cuando escribe se encuentra de repente “sabiendo cosas que no sabía que sabía”, con la sensación de ser otra persona. El “tag” (la firma) en el graffiti refleja a otra persona, una personalidad diferente de la “persona civil”.
Julieta también dio la clave de la luz, que aparece en muchas ocasiones como recurso en el poemario; en varios poemas se encuentra el verso “toda la luz del mundo”. La luz la ve como posibilidad de alquimia, de “convertir la basura en flores”.
Martha me sorprendió por su capacidad de contar a través de sus poemas las historias que a mí más me gustan, de jóvenes creadores y rebeldes, de hace siglos o de hace décadas, eso lo mismo da. Como el poeta François Villon, quien además era delincuente; ladrón y asesino, condenado a muerte por sus fechorías, la pena finalmente le fue conmutada por destierro. Villon se marchó nadie sabe hacia donde y nunca más volvió a escribir. O los jóvenes escritores del sur de Madrid (Campamento, Aluche, Leganés, “Bronxtoles” o “Alcorqueens”), Tifón, Glub, Suso33, o Bleck La Rata, ese que estuvo “muerto durante siete minutos”, de quienes recuerdo haber visto pintadas y firmas en mis recorridos juveniles por ese sur, que por entonces existió más que nunca. O el más mítico de los escritores madrileños de todos los tiempos, el inmortal Muelle, a quien homenajeamos en la radio el día después de su temprana muerte (1995), y a quien he seguido por las pocas pintadas y huellas que de él quedaron en Madrid, en un peregrinaje de admiración y de memoria juvenil. Muelle es nombrado en mi novela en construcción (Sin pedir permiso), lo que me hizo sentir una simpatía especial por ese recorrido de evocación que hizo Martha a través de graffiti, historias, memorias vivas de barrio, de una época, de una épica marginal y suburbial.
Un precioso poema de agradecimiento, compuesto y recitado a dos voces puso fin al maravilloso recital. “Encontrarse, encontraros, encontrarnos, es luz”.
Gracias a ambas por la tarde ofrecida ese 19 de junio, con la que estaba cayendo, además de rayos, truenos, tormenta y helicópteros sobrevolando, mucha policía poca diversión. Ni Coronation ni Debaclefutbolera. Poesía. Magia y creación.


Os dejo con dos de las bellezas que nos ofrecen como antídoto Laura y Martha:
“El diccionario desde el punto de vista de los nómadas” (Laura Casielles)
Propiedad: aquello cuyo peso estás dispuesto a acarrear.
Camino: ser.
Compañero: con quien se ha vivido un mismo saber sobre alivios y penurias.
Hogar: en cada parada, por breve que sea, excavar un pozo, extender con sumo cuidado una alfombra.
Mapa: una señal en el suelo da cierta seguridad a la hora de elegir ramal en un cruce.
Amor: la constante inmóvil.
“Siete minutos” (Martha Asunción Alonso). Poema sobre el tiempo que el graffitero Bleck La Rata estuvo ahogado antes de regresar a la vida.
Escuchó la voz de su madre: siete minutos y la tortilla estará fría.
Escuchó la voz de su abuela: siete minutos y besaré las faldas de
la Virgen de Riansares.
Escuchó la voz de su padre: siete minutos y habré perdido un hijo
a quien dejar sin postre de gelatina por gamberro.
Escuchó la voz del hermano menor de Muelle: siete minutos y
quemaré las últimas tizas de la fe.
Escuchó la voz de Muelle: siete minutos, Rata,
no podrán nunca ser el tiempo de tu muerte. Si acaso, de tu vida.


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