Club de lectura. ‘Lo que aprendemos de los gatos’, de Paloma Díaz Mas

1:48 p. m. Conx Moya 0 Comments


He llegado al libro de Paloma Díaz Mas (Madrid, 1954) a través del club de lectura de La Central de Callao, en el que me he animado a participar después de llevar tiempo con ganas de formar parte de uno.
Siempre he adorado los gatos, los prefiero a los perros, y durante mi juventud la familia gatuna de un corral que había frente a nuestra casa del pueblo tuvo un lugar más que destacado en nuestros veranos y fines de semana. Bautizamos a todos los gatos que vivieron allí, felinos sin nombre, cazadores de ratas, a los que se permitía habitar aquel corral sin ninguna comodidad, a cambio de mantenerlo limpio de cualquier bicho indeseable. Morita, Enanova, Fellini (mi madre le decía Dienteduro porque tenía uno de los colmillos de una longitud desproporcionada), La Guapa… Sólo uno de ellos mereció recibir nombre por parte de su verdadero dueño, el gato Alfonso, un gatazo con pelo atigrado en bellos tonos grises, un gato muy guapo cuyo retrato sirvió a una buena amiga para ganar un concurso de fotografía a principios de los 90. A los gatos del corral les dimos nombre, mimos, comida, sopitas de leche y pan de vez en cuando y muchas caricias. Ellos nos dejaban en la puerta del garaje los cadáveres de culebrillas, alacranes o pájaros para demostrarnos que cumplían su labor de cazadores de manera más que exitosa. Así que he leído con sumo placer ‘Lo que aprendemos de los gatos’, y con tristeza, ya que la alergia al pelo de gato nos impida tener un minino en nuestra casa.
Por gentileza del club de lectura he conocido este libro y a su autora, Paloma Díaz Mas, escritora  con una carrera literaria de temática y ambientación muy dispar: ha escrito cuentos, novela medieval, novela ambientada en EEUU... Díaz Mas, como podemos leer en la página de Anagrama, “es profesora de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y durante dieciocho años fue profesora de literatura en la Universidad del País Vasco. Ha publicado trabajos de investigación sobre literatura oral y romancero, literatura medieval española y cultura sefardí”.
Sentada en la mesa donde transcurren los encuentros del Gabinete de Lectura de La Central, una mesa enorme llena de ejemplares de los autores del libro recomendado y del tema que nos ocupa, descubrí a una escritora divertida y vital, que disfruta escribiendo, cercana a sus lectores y sincera. Un placer escucharla. Paloma nos explicó entre risas que ha escrito ‘Lo que aprendemos de los gatos’ porque le ha dado la gana. Matizó sus palabras diciendo que no vive de escribir, por lo que se enfrenta a la escritura con gran libertad. Escribe “a su ritmo” y hay muchas cosas de las que escribe que descarta y no publica. Cada una de sus obras, tan diferentes entre sí, son fruto de algo que sentía necesidad de contar en ese momento. La autora se refirió en varias ocasiones a que los críticos le achacan que lo que escribe son ejercicios de estilo, ante la diferencia de temas y estilos que aborda. Ella replica que el lenguaje es un instrumento de precisión que usa para lo que quiere contar en cada uno de sus libros, muy diferentes entre sí y con gran distancia cronológica entre ellos, aunque según se hace mayor sus libros van teniendo un mayor poso autobiográfico.
Según la autora ‘Lo que aprendemos de los gatos’ no es una novela autobiográfica. Los gatos protagonistas no existen, son personajes. Ha utilizado la convivencia con un animal para contar anécdotas y experiencias que nos inducen a reflexionar sobre nosotros mismos. Las relaciones con un animal nos ayudan a ver la vida de otra forma. Hay mucha observación de la realidad. A la manera de los gatos, el libro refleja una atención plena, se concentra en lo presente, rebosa serenidad y tranquilidad. Destaca la importancia del aquí y ahora y del juego, de la calma, del disfrute del momento. Así, a partir de un relato aparentemente sencillo, hay un trasfondo mucho más profundo. Se trata de un libro breve, de poco más de cien páginas. La autora tiene una máxima: “si has acabado de contar lo que querías contar, cállate”. ‘Lo que aprendemos de los gatos’ ensambla con gran precisión diferentes temas y estilos. Hay filosofía, reflexión, se alude a la toxicología de las ideas, incluso se incluye una leyenda africana sobre los gatos, que la autora nos confesó que es inventada. También está presente en el libro una ironía y un humor propios, que se pueden encontrar a lo largo de toda su obra.
Díaz Mas confiesa que se ha visto sorprendida por la buena acogida de ‘Lo que aprendemos de los gatos’, que ha alcanzado la tercera edición en pocos meses y ha acaparado la atención de los medios, con varias traducciones a otros idiomas ya en marcha. Los críticos han coincidido en que el tema de los gatos es muy literario.
Destaco de este club de lectura lo interesante de poder escuchar y hacer preguntas a escritores, editores y traductores. Me resulta especialmente interesante la figura de Paloma Díaz Mas, una escritora de carrera poco usual. Pública cada bastante tiempo, una media de cuatro años entre cada libro, y con temáticas y estilos diferentes. Siempre ha publicado con la misma editorial, Anagrama, una casa donde se respeta su trabajo. Me llamó la atención el hecho de que en esta editorial se deje al autor opinar sobre el formato, la portada, de hecho algunas de las fotos de sus portadas son de la propia Paloma, el texto de contraportada...  Para mí el libro es un todo, formato, portada, título, algo tremendamente personal para el autor  y es de agradecer que se le deje opinar. No siempre ocurre. Como curiosidad, “siguiendo con la metaliteratura”, ‘Lo que aprendemos de los gatos’ es el primer libro de tapa dura que lanza Anagrama en su colección Narrativas hispánicas.
Nos encontramos en definitiva con una escritora que escribe a su aire, que disfruta y se divierte escribiendo, que escribe por gusto y satisfacción. Más allá de premios, éxitos, ventas, presencia en los medios o notoriedad.
“Lo que aprendemos de los gatos”. Paloma Díaz-Mas Editado por Anagrama (2014) 121 páginas.