Y volvimos a Murcia con ‘Sin pedir permiso’

1:42 p. m. Conx Moya 0 Comments


El jueves 21 de enero tuve la suerte de presentar ‘Sin pedir permiso’ en Murcia, gracias a la complicidad y ayuda de Cristina Morano, Ginés Sánchez y a Antonio J. Ubero, de Educania Librería. Por la mañana había hablado de la presentación en "Mediodía Murcia", de Onda Regional Murcia y en ROM-Murcia, continuando la tendencia de ser el radiofónico el medio que más se interesa por mi novela.
La presentación transcurrió de manera muy agradable con los amigos que se acercaron hasta la Calle Sociedad, 10 de Murcia, donde se encuentra Educania, una librería repleta de buena literatura, que apoya a los autores murcianos y siempre interesada en promocionar la cultura desde la recoleta ubicación de la planta superior.
Allí nos acomodamos en unos sillones pop la escritora Cristina Morano y yo. Y así comenzamos la presentación en un formato de charla o entrevista que a mí me hace sentirme cómoda, siempre el periodismo… Estas fueran algunas de las cosas que hablamos.
Cristina Morano: Sin pedir permiso es la primera novela larga de la autora. No es novela al uso, está narrada con un lenguaje muy coloquial, que va a con la historia, se corresponde con gusto de la autora por un estilo un tanto periodístico, por contar, pero a la vez es un texto que esta punteado por citas, frases, fragmentos de canciones. Todo ello, lo que pasa en la novela, las citas de autores, las citas de canciones, hacen que lleve a parecer que estás escuchando un programa de radio en directo, un podcast. Me gustan mucho los fragmentos que van interrumpiendo el texto o creando esa especie de programa de radio puesto en papel y que transcurra en los años 90, en el Madrid de la segunda movida, pero una movida política. Lo que se cuenta sobre esa radio, las acciones, los conciertos, es muy político.
Conchi Moya: El libro es en parte autobiográfico, con muchos elementos inventados pero la parte de la radio sí es prácticamente lo que yo viví en su momento. He querido recoger bastante de lo que yo viví porque fue una experiencia que me marcó muchísimo. Fueron años de vernos envueltos en algo tan bonito como hacer radio con los que se convierten en tus amigos. Hace como cosa de cuatro años esos recuerdos me asaltaron con fuerza. Tiene mucho contenido político por la propia constitución de la radio, alegal. Por eso también el título es 'Sin pedir permiso'. Sentíamos que teníamos derecho a montar una radio para contar nuestras cosas. Todos éramos de extracción humilde, sindicalistas, desempleados, gente que estaba empezando a trabajar, funcionarios... Pensábamos que teníamos mucho que contar y dar voz a esa gente que no sale en ningún sitio. Entonces apenas había internet, existían menos espacios para participar. Es era nuestra idea, quizá utópica, juvenil e inocente pero nuestra.
Cristina. La puesta en marcha de aquellas radios era muy compleja. Eso generaba grupos muy conectados con relaciones que generan amores, odios, decepciones, desengaños. ¿Fue realmente así?
Conchi: La parte de las relaciones personales es la más inventada. La historia de la banda paralela a la radio tampoco sucedió así. Quise inventar una historia pegada a eso que sucede con los grupos, soy muy mitómana con la música, de los dos líderes que son amigos pero se acaban peleando entre ellos. También me suelen preguntar si soy la chica. En parte si pero también hay cosas mías en los chicos. Tenía mucho interés por crear unos personajes masculinos que sean realistas. Yo siempre he tenido amigos, mis mentores siempre han sido chicos, solo tengo un hermano, siempre me he sentido muy cerca de los chicos. Me apetecía crear personajes masculinos que tuvieran cierto empaque.
Cristina: El libro se construye con un lenguaje coloquial, es una narrativa lineal sin construcciones extrañas. Es un libro que avanza rápido, va directo a la historia. La radio y la música hacen avanzar la acción y comprometen a muchos personajes. Es un libro fresco donde sale Madrid, los barrios... ¿Ventilla te lo has inventado?
Conchi: No, era así en aquella época. Yo me crié en Palomeras (Vallecas), una zona de casas bajas, en casa de mi abuela. Y Ventilla en los años 90 era así: con casas bajas, descampados; está al lado de Plaza de Castilla, en el norte de Madrid, una zona de negocios, de dinero, donde están las Torres Kio, que entonces eran las más altas de Madrid. De alguna forma es una metáfora sobre cómo el dinero se comió a la Ventilla. Me apetecia recuperar su historia, no muy conocida. Me interesaba recuperar los barrios. En la novela madrileña sale mucho el centro pero mucho menos la periferia.
Cristina: La élite cultural se instaló en Lavapiés, en Malasaña. Hay ciertos barrios que, como tú dices, se han dejado de lado. La misma Vallecas que en muchos aspectos sigue siendo un pueblo. O San Blas, olvidado urbanística y culturalmente. Madrid está muy presente en el libro, desde la portada que es un collage muy punk, en los 90 todavía se veían punks en las calles de Madrid. A la vez la portada es muy pop porque la radio que se hacía jugaba también con lo popular y con lo pop.
Conchi: la portada resume perfectamente el contenido del libro. Yo le doy mucha importancia a las portadas. Para esta novela, desde que la estaba escribiendo, quería una portada muy especial. La casualidad me llevó a toparme con el artista Marino Masazucra, de Ciudad Real. Él leyó el libro y me confesó que le trasladó a su juventud, también eran cosas que él había vivido. Por eso a los que la leáis en Murcia, aunque sea tan madrileña, me gustaría saber si os identificáis con la novela. Cuando recibí la portada tuve claro que no podía haber otra.
Cristina: Tiene aire como a disco, a portada de vinilo.
Conchi: Yo le dije que es mi Sgt Pepper's. Es un todo al final, la narración y la portada.
Cristina: Además es muy atractiva y puede ayudar a vender el libro, que se ha editado por crowdfunding.
Continuamos la charla hablando sobre ese crowdfunding gracias al que hemos podido editar el libro; la corrección de la novela, algo que ya es casi un “lujo” en las editoriales; mi laísmo y leísmo madrileño, arraigado e imposible de superar para mí, y que muchas veces me han corregido amigos murcianos (de hecho en la presentación algún leísmo me corrigió el público); de mi presencia en el III Congreso Internacional Música y Cultura Audiovisual MUCA dos días después para hablar de narrativa rock, género en el que incluyo a ‘Sin pedir permiso’; sobre las músicas y los conciertos que aparecen en el libro; de la soledad del escritor, que tan cuesta arriba se me hace; sobre la posibilidad de hacer una maqueta a partir de las canciones compuestas para ‘Sin pedir permiso’; y cómo no, sobre el Sahara, también un poquito presente en la novela.
Quiero agradecer su enorme generosidad conmigo, a pesar de no conocerme, a Cristina Morano y Ginés Sánchez. A Ginés le conocí gracias a la reseña de su magnífica última novela “Entre los vivos” de Basilio Pujante en La Tribuna del Noroeste de Jaime Parra, ambos también presentes en Educania.
Y gracias a todos los que habéis hecho que en esta presentación en Murcia no me haya sentido sola.

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