Crónicas murcianas. De literatura, Belzunce, Rocio Márquez, tiendas y gastronomía

9:29 a. m. Conx Moya 0 Comments


Nuevo viaje a Murcia para presentar mi novela ‘Sin pedir permiso' y para participar en el III Congreso Internacional de Música y Cultura Audiovisual MUCA, por lo que he dispuesto de varios días para disfrutar de una ciudad que ofrece muchísimo pero sigue siendo una gran desconocida. En gran parte por culpa de los murcianos que no saben (o no quieren) vender sus encantos al exterior. Muy recomendable su movida gastronómica, musical, artística, literaria, además de la amplia oferta para turistear a vuestro aire. Hay que combatir pero ya esa pregunta que te hacen cuando vas allí: "¿Pero que hay en Murcia?".
Caldo con pelota de Por Herencia
Por ejemplo, en Murcia se pueden comer muchas cosas ricas. Confieso mi predilección por las marineras (ensaladilla rusa sobre un rosquillo de pan crujiente y alargado con una anchoa encima) y por el caldo con pelota, un caldo acompañado por una albóndiga de carne suavemente especiada y con piñones. En este viaje me han descubierto una preciosa taberna junto a la céntrica Plaza de las Flores, el Mini de Tiquismiquis. El local, que huye para la noche de esa iluminación en penumbra tan molesta, está decorado con mucho gusto, mezclando lo murciano, lo retro y lo moderno. Delicioso y suave el vermut, riquísimas las marineras y espectacular el atún marinado, todo a buen precio.
También he conocido el Por Herencia, Calle Cánovas del Castillo 9, cerquita de la Plaza de la Catedral. Comí de maravilla y a buen precio a base de tapas muy ricas como el canelón de rabo de toro. Disfruté, entre otras cosas, de la marinera, el caldo con pelotas y una alcachofa a la murciana con una suave salsa especiada con piñones y pimentón, imagino que de la tierra. El trato amabilísimo además.
Las surtidas estanterías de Educania Librería (foto de su facebook)
La presentación de ‘Sin pedir permiso’ me llevó a contactar con Educania Librería, Calle Sociedad 10, y con Antonio J Ubero. Educania es una librería que apuesta por las actividades culturales, por la literatura que tiene más recorrido que las estanterías de un centro comercial y por los autores murcianos, en un momento en que la literatura de la Región vive un momento muy dulce. Cuando llegué a la bonita librería, estuve paseando un rato por el salón de arriba, donde tendría lugar el encuentro con los lectores. Allí, en un lugar destacado Educania tiene expuestas obras de escritores murcianos. Allí encontré ejemplares de la Editorial Balduque, que tiene su sede en Cartagena, como la novela negra ambientada en Murcia ‘Mirando al suelo' de Francisco Béjar, o ‘Presente continuo (Diario de una novela)’ de Miguel Ángel Hernández, autor de la magnífica ‘Intento de escapada’ y actual finalista del premio Herralde con ‘El instante de peligro’. Precisamente en Educania compré ‘Presente continuo’ un diario que Miguel Angel llevó mientras escribía su última novela. Otro de los autores murcianos destacados en Educania es Ginés Sanchez, autor de la magnífica ‘Entre los vivos’, editada el año pasado por Tusquets. A Ginés y a Cristina Morano debo agradecerles su ayuda para la presentación de ‘Sin pedir permiso’. Agradecimientos también para Basilio Pujante, quien que me ha descubierto la literatura murciana por sus reseñas en la Tribuna del Noroeste dirigida por Jaime Parra, los dos presentes en este más que agradable encuentro literario en Educania.

Durante mi viaje también visité dos tiendas murcianas preferidas: Titis Clothing y Julieta sin Romeo. La tienda de ropa de las hermanas Irene, Minuca y Mª Angeles Carreño, Calle Azucaque 3, es un ejemplo de diseño de interiores. Su ropa es muy original y con clase, lejos del aburrimiento al que muchas veces va a asociada esa palabra. Durante mi viaje estaban en rebajas, así que mejor que mejor. También disponen de complementos, zapatos y cosas para la casa.
Y qué decir de Julieta sin Romeo, la preciosa “tiendecita”, como dicen ellas, en la Calle Torreta 3. Julieta acaba de quedarse sin Ana, que ha iniciado un proyecto en solitario Gatetes. En mi visita al a tienda pude saludar a Cris y hacer alguna compra. Ropa, preciosas láminas, tarjetas e invitaciones diseñadas por ellas, objetos de papelería, complementos… Propuestas preciosas y a buen precio.
Foto: Diego Montana. Piso 28
La suerte de estar en Murcia y que mis queridos amigos Paco Frutos, Laura y Clara me descubran a la gran Rocío Márquez. La cantaora de Huelva actuaba en el Teatro Circo Murcia, junto con el Niño de Elche y allí nos fuimos. No entiendo sobre flamenco pero, hablando sin ninguna propiedad, disfruté de la actuación de una mujer de cante finísimo, muy bella y elegante, en un precioso teatro al que espero volver en alguna otra ocasión. He de decir que también me gustó mucho la parte de “ruidismo” con el alucinante Niño de Elche y los rockeros. Me chivan algunos de los cantes que ofreció la onubense: una petenera, un fandango minero, unos tangos, acompañada por la guitarra flamenca de Manuel Herrera y las palmas y voces de los Mellis. Completaban el grupo Raúl Cantizano a la guitarra eléctrica y Antonio Montiel con la batería y percusiones. Y gracias al concierto y a la generosidad de Rufo Martínez Cobacho, ya amigo, regreso a Madrid con un libro sobre cante minero escrito por él, ‘El Flamenco en la Unión’.



Por “error” fui a ver la exposición Cabaret Sauvage, compuesta por collages inéditos del artista murciano Manolo Belzunce, (Lorca, 1944). Me explico, Paco Paños me recomendaba por facebook visitar una exposición que se inauguraba durante mi estancia en la ciudad. En uno de mis paseos vi en el Palacio Almudí la inauguración de Belzunce y pensé que era el evento recomendado. En realidad me había mencionado la del también murciano Miguel Fructuoso en el Centro Párraga, que finalmente me he quedado sin visitar. Paco me explica la estrecha amistad de ambos artistas y que las dos exposiciones inauguradas el mismo día son totalmente recomendables.
Sobre Belzunce, el artista realiza para esta exposición una meticulosa y paciente labor de trapero, se convierte en un Diógenes a la caza de tesoros en desuso. Inspirado por la Biblia, las tentaciones de San Antonio y Adán y Eva, en sus collages aparecen mujeres orientales y africanas, tapicerías sucias, cerraduras, telas, trozos de facturas, antiguos patrones de costura, trozos de matrículas, páginas de novelas, latas, maderas apolilladas, puertas de muebles, hojalatas retorcidas, botones, cartones, alambres, cuerdas de periódico, un armario, etiquetas de queso, oleo, papel, circuitos de computador, arpillera, un cráneo de animal, balas de cazador. Objetos y pinturas que conforman unas alucinantes composiciones. El artista afirma en una entrevista a Ana Guardiola en La opinión de Murcia que son “obras hechas desde el silencio y la tranquilidad”, creadas en su día sin intención de ser vendidas por un Belzunce que, a sus 71 años, lo que está es “loco por seguir pintando”. Genio y figura.




Rematé mi estancia en la ciudad con una visita al rastrillo de cosas usadas que se monta los domingos en el malecón al lado de la pasarela Manterola, donde se ven cosas realmente curiosas y se enciende la nostalgia. Concluí con un paseo por esos jardines de Floridablanca, en el barrio de El Carmen, que tanto me gustan. Y de ahí a la estación del tren.
Hasta la próxima.