“Nunca quise ser como tú”. César Strawberry. ¿En que nos hemos convertido?

2:58 p. m. Conx Moya 0 Comments


Foto: EFE, marzo 2010
Dentro de mi paseo por ese género denominado #narrativarock me parece interesante todo lo referido a los músicos escritores. No son pocos los músicos de diferentes épocas, estilos y nacionalidades que se han lanzado al ruedo literario con desigual fortuna. En muchos de los casos, aunque no siempre, la música tiene destacada presencia en la narración.
Uno de los músicos españoles que también han sido prolíficos en la escritura es César Strawberry, el líder de Def Con Dos, banda española de rap metal muy popular en los años 90, y que aún sigue en activo y dando guerra, como prueban los problemas con la justicia de su líder, que le llevaron incluso a ser detenido en mayo de 2015 dentro de la llamada Operación Araña. A los detenidos en esa operación policial se les acusaba de “enaltecimiento del terrorismo en las redes sociales”. En tiempos de Ley Mordaza es lo que parece que toca a personajes contestarios como Strawberry. Nacido César Montaña, se licenció en la Facultad de Bellas Artes de San Fernando y ha probado suerte a lo largo de su dilatada carrera artística en diferentes disciplinas. Su mayor éxito es su carrera de músico al frente de los ya mencionados Def Con Dos, pero también es autor de varias bandas sonoras para exitosas películas como Acción Mutante o El día de la bestia, colaborador en prensa y contertulio en televisión.
El título, ‘Nunca quise ser como tú’, ya avanza con lo que nos vamos a encontrar. La novela recoge una historia de personajes que han superado la treintena y a los que la vida parece irles bastante bien, pero que en realidad sufren un gran desencanto. Fernando, un ilustrador de éxito, es el protagonista. Joven en apariencia contestatario, vivió sus veinte años en una okupa de Madrid e incluso fue bajista de un grupo que alcanzó cierto reconocimiento en los ambientes underground de la época, una “banda de trinchera”, como se les denomina en el libro. Pero Fernando es en realidad un oportunista, una persona que siempre ha sabido estar en el sitio correcto en el mejor momento, que se va arrimando a diferentes grupos según sus intereses. Así, su entrada en la okupa de La Cafetera obedece a su deseo de enrollarse con Ripley, una guapa grafitera que vive allí, y de paso le sirve para desarrollar su faceta de ilustrador, que será finalmente con la que se gane, muy bien, la vida. Fernando no es un hombre, ni fue un joven, con ideales ni objetivos. No creo que con su vida burguesa traicionara sus ideales porque nunca los tuvo. El protagonista vive una vida cómoda y regalada que observa con “la sorpresa del que vive algo que no cree merecer”. Sufre además de ramalazos de locura salpicados de coca, que le llevan a imaginar todo tipo de barbaridades sangrientas o de una sexualidad “bruta” y despiadada.
La novela de Strawberry destila una irreverencia marca de la casa y no deja “títere con cabeza”. Sus dardos, más bien cañonazos, van dirigidos al estado, el matrimonio, la sacrosanta institución familiar, los poderes económicos, el marketing, los empresarios del pelotazo fácil. ‘Nunca quise ser como tú’ supura cinismo, nihilismo, desencanto; habla de individualismo, protagonizada por personajes egoístas que no creen en el colectivo; aparece salpicada de un humor salvaje. La desesperanza está narrada de manera cruda y radical, sin un ápice de fe en el género humano.
La novela, en sus flashback a los años 90, recoge de manera bastante acertada la vida en la okupa La Cafetera, trasunto de aquellos centros sociales que tan en boga estuvieron en aquella época. Strawberry sabe de lo que habla, al igual que cuando narra las actuaciones de la banda imaginada que aparece en la novela, los Expresidentes, un grupo de punk hardcore que tocaban con caretas, “como en la peli de Patrick Swayze”, de los diferentes presidentes de la democracia: Suarez, Calvo Sotelo, Felipe y Aznar.
Fernando, desencantado, ya cínico desde su juventud, ataca patriotismos, nacionalismos y tradiciones. Se ríe de aquellos que buscan “la sombra del fervor patriótico para sentirse algo más que un puñado de partículas perdidas en la inmensidad del universo”. Argumenta que “La exaltación del nacionalismo nace del aburrimiento y suele ser la proyección de los complejos de líderes políticos mayoritariamente bajitos”. De alguna forma sus opiniones muestran la del propio Strawberry, azote de “sacrosantas” instituciones e ideas.
La novela también arrea a los artistas, a los modernos, a los críticos engreídos, a la prensa, incluso la gente que pululaba en los noventa alrededor de lo que se consideró contracultura. "Por mucho que hubiésemos odiado esos ambientes en nuestra juventud" habían acabado formando parte de ellos. “En ese caldo de cultivo de vanidad y mamoneo, pasamos de ser jóvenes soñadores a adultos acomodados”. El confort y la seguridad pudieron más que sueños, utopías e ideales. Algo que por otra parte tampoco se percibe en los personajes, oportunistas y aprovechados, ni siquiera en algún momento de su juventud. Tan sólo es fiel a sus ideas uno de los miembros de la banda, independentista extremeño, que sí cree en la causa por la que lucha, por más que se pinte como un disparate y él aparezca como un ingenuo: “Un honesto idealista tarado y yonqui, sí, pero con metas propias en la vida, algo que muy poca gente puede decir ahora que hasta el alma la compramos en eBay”. Porque la novela es tremendamente escéptica también con las causas: “Cuando uno no es capaz de marcarse metas individuales para darle sentido a su existencia, se refugia en la socorrida causa colectiva”. Creo que más que tratar sobre sueños o ideales perdidos la novela es un alegato contra el conformismo. Así se expresa en diferentes momentos del libro: “¿Existen más opciones de vida? ¿Es nuestro deber perseguir los sueños o una impertinencia pretender aspirar a ellos?”.
Sobre su experiencia literaria Strawberry explicaba en una entrevista a la Factoría del ritmo en mayo de 2010: “Sin duda, salir en los papeles, o como le llaman, "ser alguien", ayuda mucho a que alguna editorial se preste a publicarte un libro. El debutante desconocido creo que lo tiene más jodido aún en el campo literario que el musical, que ya es decir”. A pesar de sus palabras César Strawberry, nunca conformista, además de este ‘Nunca quise ser como tú’ (2010) ha publicado otros libros, como la colección de relatos ‘Destino zoquete’ (2009), o las novelas ‘Besando la lona’ (2005), y ‘Margen de maniobra’ (2015).
‘Nunca quise ser como tú’, de César Strawberry. Ediciones B. Barcelona, 2010.