Cómo ser mujer. Partiéndonos la caja con Caitlin Moran (y tiene razón...)

12:18 a. m. Conx Moya 0 Comments


¿Nos tiene que enseñar alguien a ser mujer? De entrada el cuerpo me pide decir que por supuesto que no, es algo que no tengo duda que vamos aprendiendo con los años, y que debe culminar con una madurez en la que nos la suden por completo todas las idioteces impuestas, empezando por las que alimentamos nosotras mismas. Pero leído este desternillante libro de la deslenguada y divertidísima Caitlin Moran, me entran las dudas. Desmitificar, reírnos, hacer una expresiva pedorreta y un ruidoso corte de mangas a convenciones, complejos, dudas, desigualdades, machismos (micros y macros) no puede ser malo. Y menos en estos tiempos de involución, donde iglesias y políticos en todo el mundo nos dicen que la mujer no debe pensar ni opinar, que la mujer que no tiene hijos no está completa, que la mujer debe volver al ámbito del hogar; eso sin nombrar ablación, ejecuciones, maltrato o feminicidios, barbaridades que están a la orden del día. “La desigualdad es basura medieval”, declaraba Caitlin Moran en una entrevista a El País. Por supuesto. Luchemos contra ella.
Y no os dejéis, niñas, chicas, mujeres, ancianas, amedrentar por listillos supuestamente enrollados que dicen que el feminismo, que hablar de igualdad, que las cuestiones de género son un coñazo (a-ha), o lo pesadas que nos ponemos con ello. O por mujeres que se dicen “no feministas” porque, en un alarde de confusión mental afirman que “las mujeres no somos superiores a los hombres” (sin comentarios). Ser feminista no incluye en ningún caso odiar a los hombres. El mal negocio que es ser mujer ateniéndose a lo establecido radica sobre todo en que “La presunción de que las mujeres deben sólo ser y de que los hombres salen y hacen cosas, mientras las mujeres les animan a hacer cosas más importantes”. Por eso queremos ser chicas, mujeres que hacen cosas. Hagamos cosas. Hagamos cosas que nos gustan, sin importarnos lo que digan los (y muchas veces las) demás. Porque “Adelantarse a su época es venenoso para las mujeres“.
Hablar de mujeres libres y fuertes, de feminismo y de lucha contra la desigualdad no es fácil hoy en día, sólo hay que ver linchamientos en redes sociales que suceden un día sí y otro también contra mujeres que se salen del tiesto. Hay que estar muy curtida para soportar según qué presiones mediáticas. La Moran, que reivindica con orgullo sus orígenes obreros y de clase trabajadora, parece una persona lo suficientemente fuerte para superarlo. Sus palabras pueden ser un buen modelo para difundir y desdramatizar muchos temas.
Irreverente, directa, divertida, políticamente incorrecta, Caitlin Moran se declara autodidacta, “todo lo aprendí del rock and roll y de los libros”, afirma, y confía en la cultura hasta el punto de estar convencida de que “cambia las cosas mucho más rápido que la política”. Caitlin habla, partiendo de su experiencia, de mujeres hechas a sí mismas, sin idealizaciones ni encantamientos. En ‘Cómo ser mujer’ no tienen espacio esas “superwomen” bellas, ricas, insulsas, vacías, que se nos venden como modelo, un desastre que cala sobre todo entre las más jóvenes pero que también agobia y anula a muchas mujeres más edad.
Desternillantes son los comentarios que aparecen en el libro sobre moda, bolsos y tacones y demás parafernalia, que en demasiadas ocasiones se convierte en una estúpida esclavitud. Coincido con la autora en mi falta de interés por la moda estandarizada. No necesito un vestidor, ni nunca tendrá una casa con espacio para ello, no tengo dinero ni sitio para tener la casa repleta de zapatos y bolsos, no hay placer mayor que pisar el suelo con toda la planta del pie en la misma posición dentro de un zapato suave y cómodo, los bolsos me dan pereza, los bolsos de marca me dan una pereza mortal. Me divierte su desmitificación de las bodas, el supuesto “día más feliz de tu vida”, sólo puede serlo si te gastas un dinero justo y razonable en el evento, no vas disfrazada y está en tu boda exclusivamente la gente que quieres (y logras) que esté.
En un libro sobre mujeres se habla de temas que tienen mucho que ver con nosotras, las mujeres. Aquí, unos cuantos:
FEMINISMO
Lo dicho, no os dejéis llevar por quienes afirman que el feminismo es un rollazo, algo de mujeres poco enrolladas, aguafiestas, locas y amargadas. Años de desigualdad deben poner nuestra mira en el lugar correcto. Moran habla durante todo el libro sobre feminismo, aunque también dando algún que otro tirón de orejas a más de uno y de una.
“El feminismo ha llegado a un punto muerto“.
 “Esta idea de la solidaridad femenina me parece, con franqueza, absurda“.
“¿Desde cuándo se confunde el feminismo con el budismo?”
“Yo no concedo una bonificación del veinte por ciento por similitud genital si me encuentro con alguien que lleva sujetador. Si una persona es imbécil, es imbécil, con independencia de que a ella y a mí, en conciertos y fiestas, nos toque esperar o no en la cola más larga para entrar al baño“.
“El error del feminismo en hacer un tipo determinado de mujer. En el feminismo entramos todas“.
“¿Qué es el feminismo? Sólo la convicción de que las mujeres deben ser tan libres como los hombres, por muy chifladas, estúpidas, crédulas, mal vestidas, gordas, menguantes, vagas y engreídas que sean“.
SOBREPESO
En nuestra sociedad actual en ocasiones parece que es menos horrible ser un asesino en serie que estar gordo, una adicción que sufren muchas mujeres y que en ocasiones hace su aparición para “remediar” cosas que no van bien. No demonizar pero sí cuidado con la salud.
“Comer compulsivamente es la adicción que eligen quienes tienen que cuidar de otros y ese es el motivo de que se considere una adicción de menor rango. Es una manera de joderte a ti misma que te mantiene completamente operativa, porque no te queda más remedio. La gente gorda no se permite el lujo de que su adicción les convierta en alguien caótico, inútil o en una carga. En vez de eso se autodestruyen sin molestar a nadie”.
TRABAJO
“En todos los trabajos hay un elemento de diversión. Encuentra la diversión y ZAS... El trabajo es un juego“. Mary Poppins.
De todas es sabido que las mujeres tienen menores sueldos que los hombres, alcanzan muchos menos puestos directivos y de responsabilidad y tienen un grave hándicap, la maternidad, que las deja fuera de juego durante varios años. No obstante muchas mujeres en todo el mundo combinan trabajo, maternidad, cuidado del hogar, agotador.
Caitlin habla con su irreverencia y gracia habituales de su primer empleo, a los dieciséis años, como “el último mono” en la revista musical Melody Maker: “Por un motivo u otro todo el mundo aquí es un marginado social“. Sin embargo, la autora no le dedica demasiado espacio a su trabajo. Pese a ser una mujer de éxito en su profesión en el libro las páginas dedicadas a su vida personal y familiar ganan por goleada aplastante.
“Los triunfos ganados con mucho esfuerzo pueden verse invalidados si vives en un ambiente donde tus victorias se consideran una amenaza, un error, algo de mal gusto o sencillamente no está en la onda“.
AMOR
No hay nada más castrador, casposo, frustrante, tramposo, vomitivo y estúpido que el amor romántico que se ha vendido durante décadas a las mujeres, comprado con entusiasmo por las propias mujeres. De ahí a afirmar que si tu pareja no es celosa y controladora no te quiere, no hay más un paso. Adiós a los “amores perros”, quien bien te quiere NUNCA te hará llorar. Liberarse de esa majadería que tenemos tan interiorizada es difícil pero es un esfuerzo que merece la pena. A pesar de todo, ahí andamos dale que te pego con el amor.
“Junto con la ropa interior, el amor es una tarea de las mujeres. Las mujeres se tienen que enamorar. Cuando hablamos de las grandes tragedias que pueden ocurrirle a una mujer, una vez descartadas la guerra y la enfermedad, la idea que más nos estremece es la de no ser amadas“.
“Ahí está la diferencia entre solteros y solteronas“.
“Creo en sentirse mal por amor. Creo que, en cierto modo, es magnífico. Soy idiota. Soy tan idiota“.
“No es raro que [las mujeres] se obsesionen con la idea del amor y las relaciones. Pensamos en ello todo el tiempo“.
“En el amor nada es como parece“.
“Siempre sabes si una mujer está con el hombre equivocado, pues ella tiene mucho que decir sobre el hecho de que no esté pasando absolutamente nada“.
“Dejas de hablar de las cosas cuando las resuelves. Ya no eres una observadora, si no alguien que participa. Estás demasiado ocupada para esas gilipolleces“.
“Es increíble la de cosas que se te ocurre contar cuando hay una cosa importante que temes decir: Esto no funciona”.
MATERNIDAD
Moran es madre de dos hijas y en el libro cuenta con su desparpajo habitual y mucha gracia sus embarazos, sus partos, la agotadora y maravillosa experiencia de ser madre, el retraso que supone para cualquier carrera laboral. También habla de las mujeres que no tienen hijos, porque no pueden o porque han decidido no tenerlos. En la maternidad la mujer debe tener toda la palabra, y demasiadas veces nos la intentan negar.
“Las madres tienen que fingir que son protectoras y cariñosas toda su vida, lo sientan o no. Y deberían estar dispuestas a dar y dar y dar, hasta sencillamente agotarse. Las mujeres deberían ser, en esencia, capaces de un amor sacrificado e infinito”.
“Lo importante que es para un niño ser deseado. La maternidad es un juego en el que debes participar con toda la energía, buena disposición y felicidad posible”.
ABORTO
Un tema en el que tienen derecho a hablar sobre todo la mitad de la población que no puede albergar en su seno vida. De esa mitad opinan con más intensidad aún políticos e iglesia. Sin embargo la autora lo hace en este libro desde su propia experiencia. Abortó al quedarse embarazada de nuevo cuando su bebé tenía pocos meses. Y habla de su experiencia con sinceridad, sin arrepentimiento ni moralina, quitando hierro y amargura, tratando de normalizar una cuestión en la que a menudo a la mujer es a la que menos se permite hablar.
“Convertirse en madre sin quererlo es vivir como una esclava o como un animal doméstico”. Germaine Greer, La mujer completa.
“No puedo estar de acuerdo con una sociedad que me obligase a apostar cuánto podría amar bajo coacción”.
CIRUGÍA
No queremos hacer sangre de esas mujeres con caras de susto, labios como salchichas, senos como balones de playa, narices inexistentes y pelo que empieza en mitad de la cabeza. Pero querer parecer una veinteañera con cincuenta años es cuando menos inquietante.
“Hace que parezcamos unas perdedoras. Hace que parezcamos unas cobardes. Y eso es lo último que somos”.
Y para finalizar me quedo con estas breves premisas que aparecen a lo largo de este ‘Cómo ser mujer’, de Caitlin Moran, que sin duda nos ayudarán a ser mejores personas, mejores mujeres y a vivir mucho más a gusto: fomentemos nosotras mismas nuestro desarrollo personal, sigamos nuestros intereses, aprendamos de las lecciones que nos da la vida, descubramos qué se nos da mejor para intentar ganarnos con ello nuestro pan. Independencia, autoestima, bienestar, fuerza y un círculo sano y amoroso de mujeres y hombres donde apoyarnos y a quienes apoyar. En definitiva, ser una misma, no hacer lo que no nos apetezca hacer porque se suponga que debemos hacerlo por “ser mujeres”, porque “El problema de luchar contra uno mismo es que, aun cuando ganes acabas perdiendo”.

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