Busco título

10:57 p. m. Conx Moya 8 Comments

No encuentro título para este relato; he tardado más días en subirlo pero no soy capaz, por más que lo pienso, de encontrar uno que me guste. El blog no tiene apenas comentarios pero si lo lees y te apetece, déjame en comentarios qué título te parece mejor y si a mí también me gusta, ¡adjudicado!. Bueno a ver si hay suerte porque estoy desesperada. El relato está basado en un hecho real que nos contó el guitarrista saharaui Fuku en un viaje en tren.




El soldado, consumido por la dureza del desierto pero siempre digno, limpia de su pipa los restos de ceniza de la última calada de maneiya [1]. Así fuman los hombres del desierto, con una antigua ceremonia, como tantos otros ritos presentes en sus vidas. Se coge un puñado de tabaco del beit [2], se introduce en la tuba [3] o pipa y se empuja al fondo sellándose con la yema del dedo humedecida en saliva. Se enciende con el znat [4], entonces se dan varias caladas, sin apenas tragar el humo. Una vez consumido el tabaco la pipa debe quedar bien limpia y guardada en la pitillera.

El soldado está muy orgulloso de su shrut [5], comprado en Mauritania a una artesana conocida por su trabajo con el cuero. El beit siempre le acompaña con su fondo de pequeños cuadros verdes y amarillos, ydibujos geométricos de vivo color rojo troquelados sobre un fondo de tela blanca. La parte delantera está adornada con siete kabulas [6] y el broche para cerrar el beit trabajado con profusión de flecos morados. Las diferentes lengüetas de su pitillera también están primorosamente decoradas, hasta llegar al apartado donde se guarda la maneiya, lo que demuestra lo especial de su beit, que cuida orgulloso. La tuba del soldado es de plata, finamente labrada con figuras geométricas.

El aseo, ir vestido lo mejor posible y tener sus pocas pertenencias en el mejor estado son mandamientos sagrados para el soldado, a pesar de la dureza extrema de sus condiciones de vida. Si a los saharauis les pudiera la desidia en el desierto lo tendrían todo perdido, habrían desaparecido si de ellos se hubiera apoderado la pereza o la desesperanza. Siglos de privaciones y dificultades crearon a los míticos hijos de la nube, a los estoicos hombres azules que persiguen la lluvia montados en sus dromedarios.

Sumido en sus pensamientos, el soldado no se da cuenta de que se le han acercado unos jóvenes soldados. Ellos prefieren el tabaco americano pero no les queda. En esas circunstancias se busca cualquiera, no son asiduos de la maneiya pero tabaco es tabaco, así que recurren joviales al veterano. Se dirigen a él con una sonrisa, el soldado es serio y buen compañero, quizá demasiado tradicional para ellos.

- Yasahbi [7], ¿nos pasas la “herramienta”?

“¿Herramienta?”, piensa indignado el soldado, ese bello beit símbolo de la cultura bidan, fruto de los mimos y esfuerzos de una experta artesana del cuero, traído desde miles de kilómetros…

- Tomad, os la podéis quedar.

Y desde ese momento el soldado dejó para siempre de fumar.



[1] Maneiya: hojas de tabaco secas sin refinar que fuman los saharauis.
[2] Beit: pitillera de cuero finamente trabajada que usan los saharauis y los mauritanos para guardar el tabaco y la pipa.
[3] Tuba: pipa de metal con forma de tubo labrada con gran delicadeza.
[4] Znad: encendedor tradicional de mecha.
[5] Shrut: utensilios tradicionales para fumar.
[6] Kabulas: pompones de flecos realizados con finas tiras de cuero.
[7] Yasahbi: compañero.

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