Historias Cervantinas, peripecias quijotescas

6:41 p. m. Conx Moya 1 Comments



¿Qué tendrá el Instituto Cervantes que a pesar (o tal vez por ello) de no tener nunca en cuenta a los saharauis, tantos vericuetos saharianos llevan hacia él?

Dos apuntes. Una de las consecuencias de la, vista y no vista, visita de Zapatero a Marruecos de la semana pasada fue la petición de M6 (o lo que quede de él porque incluso los periódicos marroquíes se atreven ya a publicar que no quiere seguir reinando) de que España abriera otra sede del Cervantes en Marruecos. Sería ya la número seis. Lo que no dicen, y sería más que interesante conocer es qué ciudad se llevará el jugoso premio, ¿estará por el norte o por ese sur que nunca ha sido ni será suyo?

El otro apunte mira a El V Congreso de la Lengua Española se celebrará en Valparaíso (Chile) en 2010. En ninguno de los cuatro anteriores (Zacatecas 1997, Valladolid 2001, Rosario 2004 y Cartagena de Indias 2007) no hubo ni siquiera una mención al pueblo saharaui, a pesar de ser el único pueblo árabe que tiene el español como lengua oficial. En 2001 incluso se invitó a Teodoro Obiang, presidente de Guinea Ecuatorial al Congreso de Valladolid. Allí hizo una intervención sobre el español aunque no hay que olvidar su política de favorecer el francés en detrimento del español. Pero nada sobre el Sahara Occidental. Triste silencio. Siempre el vacío.

No quiero olvidar hacer mención a la propuesta de Pedro Ojeda en su blog La acequia. Una iniciativa estupenda para leer y entender El Quijote, con comentarios, historias, reflexiones y todos tipo de explicaciones sobre esta obra universal. Antònia P. , una maravillosa mujer con dos estupendos blogs que siempre están activos, ha publicado este comentario basado en un texto de El Quijote mirando a nuestros hermanos saharauis, quijotes ellos también en busca de la libertad y la paz.

Y llegados a este punto mis desvaríos me llevan al desierto donde todos los hombres son como Quijotes luchando contra gigantes y malandrines, “robadores” de tierra y riquezas, con las armas de la razón. Dispuestos a comer lo que encuentran en el camino y a dormir bajo las estrellas mientras las mujeres se afanan construyendo habitáculos, remendando las lonas e inventando el pan nuestro de cada día. Tratan a los huéspedes con la más exquisita cortesía: ya sean políticos, filántropos o gente corriente que quieran visitarles en su refugio. No prometen ínsulas ni reinos en tierra firme a los que les ayudan, sólo un baño a la vera de su Dulcinea particular: el océano.“…y todos tomaron el té en buena paz y compaña disfrutando de la bebida y de la conversación”. Antònia P.

Por último esperamos ofreceros pronto noticias sobre ese "Quijote saharaui" que espera edición. La ilustración que acompaña este comentario es de Fadel Jalifa, precisamente para ese homenaje saharaui a la obra de Cervantes.

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