Natural Child, rock sencillo y del bueno

10:06 a. m. Conx Moya 0 Comments


A veces apetece ir a un concierto de una banda que apenas conoces. Te enteras de su existencia a través de un experto musical al que sigues y del que te fías; escuchas varias canciones que te encantan; descubres que una semana más tarde están tocando en tu ciudad. Te animas. Eso fue lo que nos ocurrió con Natural Child.
La banda de Nashville, compuesta por Seth Murray a la voz y guitarra, Wes Traylor a la voz y bajo y Zack Martin a la batería, y como músico adicional Benny Devine al órgano, comenzó como trío allá por 2009. Editaron mucho material en poco tiempo y parece que en 2012 decidieron darse un respiro entre tanta intensidad y replantearse el rumbo que estaban tomando. Así que, después de haber sacado gran cantidad de material, decidieron hacer una parada que ayudase a aclarar las ideas, a redefinir su andadura.
De un estilo más cercano al garaje, pasaron a un sonido hermano al de las bandas setenteras de rock sureño con un toque country. Los sombreros de cowboy, bigotones, botas de vaquero y gafas de sol retro se instalaron en su estética, por otra parte, poco cuidada y muy normalita
Fruto de aquella necesaria reflexión ficharon dos nuevos músicos, Luke Schneider, con la steel, y el teclista Benny Divine. Aquel verano el quinteto se sumergió en el sonido de las grandes bandas de los años setenta y regresó a los escenarios para probar y ver las posibilidades que les daban los nuevos miembros y los nuevos instrumentos.
El quinteto, ahora cuarteto, antes trío, ahora adalides del rock sureño, antes más garageros, giraron por España el pasado mes de septiembre con varias fechas, presentando su nuevo disco ‘Dancing With Wolves’. El grupo, en una entrevista con Rockon, definen su proceso de grabación como “Cinco tíos, tres habitaciones, dos grabadoras, un lavabo, cinco días y mucho pollo frito” y explican que han grabado en gran parte del disco en directo.
En sus grabaciones se destaca la personalidad del grupo, lejos de la sobreproducción que predomina en muchos discos actuales. Se les achacan influencias de Rolling Stones, Creedence Clearwater Revival, Gram Parsons, Allman Brothers o Neil Young (la portada del ‘Dancing with wolves’ es muy similar al ‘Harvest Moon’ de Young), lo que no está nada mal. Quizá se les pueda echar en cara que su estilo es un tanto viejuno, pero por suerte en música, a pesar de lo que digan los listos, no todo está inventado y quién va a quitar méritos a lo bueno, suene a antiguo, a actual o a futurista (aunque el futuro hace mucho que ya está aquí). Que ellos definan su sonido como “purista” y sus interpretaciones como “Chuck Berry con letras del rap” nos da mucha seguridad.
Natural Child practican un rock clásico, sin ínfulas; una potente mezcla de rock sureño (la etiqueta ya no se la quitan), blues y country. Su estética es de lo más normal, alejada de moderneces y postureos. El grupo va a lo que va, a tocar, a hacer que el público se lo pase muy bien y disfrute con buen rock and roll, el de toda la vida. Y a fe que lo consiguen, a tenor de las caras de felicidad de los chicos del público durante el concierto. Disfrutamos de su directo en Madrid en El Sol (mítica sala de la época de la movida madrileña en los años ochenta), que tiene un escenario semicircular, lo que nos permitía, al tiempo que mirábamos al grupo, echar un vistazo al personal que llenaba la sala. Se gozó y participó mucho, en especial cuando el guitarra Seth Murray se bajó del escenario sin dejar de tocar y se dio una vuelta entre el respetable, con lo que se ganó unos aplausos más que calurosos. Como queja, decir que tocaron muy justos, una hora escasa, y sólo ofrecieron un bis. Los chicos del sonido salieron de inmediato a retirar los instrumentos, no es de recibo demostrar tanta prisa en irse cuando el público está entregado y participa de la fiesta.
Natural child ofrecieron durante su concierto un buen repaso de su último disco, ‘Dancing With Wolves’, interpretando la espléndida ‘Firewater Liquor’ o ‘Don’t The Time Pass Quickly’, (no, no sonó ‘Saturday Night Blues’, salvo error por mi parte) y tocaron canciones de otros trabajos, como la estupenda ‘Nobody Wants To Party With Me’.
Así fue a grandes rasgos el directo de estos muchachos. Y es que la música es tal vez el arte más completo, el que hace vibrar de verdad a los espectadores, perdiendo incluso el control en los momentos más intensos, algo impensable en un cine, un museo, o una biblioteca. Los buenos conciertos siempre nos llevan a un inigualable estado de felicidad musical y gracias a Natural Child disfrutamos de uno de esos momentos.


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