‘Días de fuga’. The Weathermen toman Madrid

11:42 a. m. Conx Moya 0 Comments




‘Días de fuga’ es un libro que gira en torno a la memoria de The Weathermen, aquella guerrilla urbana de “jóvenes pacifistas que se cansaron de serlo”. Su lema fue “traigamos la guerra a casa” para frenar la guerra en Vietnam y supusieron “la primera gran experiencia de lucha armada blanca en Estados Unidos”. Sin duda se trata de un libro de lectura obligada para todos los que de una manera u otra nos hemos implicado en causas, sin acercarnos ni siquiera pálidamente al compromiso que adquirieron The Weathermen, eso por descontado. Bill Ayers, miembro del grupo, cuenta una historia francamente apasionante, pero además nos ofrece muchos momentos de reflexión, análisis y comprensión hacia nuestras propias contradicciones como activistas o como simples ciudadanos interesados por el devenir de la Historia, política, relaciones sociales o economía del complejísimo mundo que nos ha tocado vivir. “Hay que marcarse una meta, pero el hecho de no conseguirla no puede ser interpretada como una derrota. El camino debe ser ir concienciando cada vez a más y más gente, para que algún día la represión, el racismo y las injusticias dejen de existir”, explicaba Bernardine Dohrn, pareja de Bill y miembro a su vez de The Weathermen, en una entrevista con el periódico Diagonal. Sus palabras  marcan la pauta a seguir cuando cunde el desánimo en cualquier lucha.
Los Weatherman, también conocidos como The Weather Underground, fueron una organización de izquierda radical de Estados Unidos que estuvieron activos desde 1969 hasta mediados de los años setenta. Se crearon a partir de la Students for a Democratic Society (SDS), que era una organización nacional de estudiantes alineada con los movimientos de derechos civiles y los movimientos contra la Guerra de Vietnam, también simpatizaban con el movimiento de liberación negra. Tomaron su nombre de una canción de Bob Dylan, ‘Subterranean Homesick Blues’ (1965); “No necesitas al hombre del tiempo para saber en qué dirección sopla el viento”, decía en una estrofa.
Entre 1970 y 1975, el grupo hizo estallar más de una veintena de bombas en lugares como el Pentágono, el Capitolio, estaciones de la policía, edificios judiciales, bancos, refinerías petroleras y edificios de importantes corporaciones. Además imprimían en la clandestinidad Prairie Fire, una revista bimensual. En ninguna de sus acciones hubo muertos, debido a que miembros de la organización avisaban para evacuar el edificio que iba a ser atacado. Lograron hacer mucho ruido tras sacar de prisión al gurú de la psicodelia Timothy Leary, pagados por el colectivo hippie The Brotherhood of Eternal Love en 1970.
El 6 de marzo de 1970 explotó en una casa del Greenwich Village de Nueva York una bomba que estaban fabricando tres miembros del grupo, Terry Robbins, Ted Gold y Diana Oughton, por aquel entonces pareja de Bill. La bomba estaba destinada a un baile que se celebraría en Fort Dix, en una base del ejército en New Jersey, pero algo salió mal y estalló de manera fortuita. Los cuerpos de los tres activistas resultaron prácticamente fulminados y los bomberos pasaron días recogiendo sus restos, esparcidos a lo largo de la calle. Las fotos de la época dan muestra de la tremenda violencia de la explosión. Aquello fue un mazazo terrible para todo el grupo que, tras aquella tragedia, pasó a la clandestinidad. Bill y Bernardine vivieron así durante once años y llegaron a formar parte de la lista de los más buscados del FBI.
En 1976 Emile de Antonio (1919-1989), crítico de arte, activista político, marxista, docente, gestor cultural y  director de cine  estrenó el documental ‘Underground’, sobre la historia del grupo. A mediados de la década de los setenta, el FBI no había podido detener a los miembros de The Weather Underground, tras años de persecución. Sin embargo De Antonio se empeñó en encontrarles. El documental fue filmado en 1975 en Los Angeles, en una de las casas de seguridad del grupo. Participaron cinco integrantes de The Weather Underground: Jeff Jones, Billy Ayers, Bernardine Dohrn, Kathy Boudin y Cathy Wilkerson. En los testimonios se usaron trucos como gasas, contraluz y juegos de espejos para que no se reconociera la imagen de los activistas. De Antonio, con su amplio trabajo documental, tomó el pulso a los acontecimientos que se desarrollaron en EEUU en aquellos años. Se dice que “dibujó la cara b de la política americana, convirtiéndose en el escozor incómodo de J. Edgar Hoover, Richard Nixon y compañía”. Hoover llegó a ordenar la detención de De Antonio y pidió que el material filmado en ‘Underground’ fuera confiscado, aunque no lo consiguió.
Hoja de Lata Editorial acaba de publicar ‘Días de fuga’ en España y han conseguido la gran baza de traer  a nuestro país a Bill Ayers y Bernardine Dohrn, dos destacados dirigentes de The Weather Underground, organizando con ellos una gira con presentaciones del libro en varias ciudades españolas. Nosotros estuvimos en la que tuvo lugar La Central (Madrid) el pasado martes 21 de octubre, donde también se presentó la novela gráfica 'Enseñar, un viaje en cómic', que recoge experiencias de Bill como educador, definida como “útil, reflexiva y divertida”.
Dani Álvarez, de Hoja de Lata y Mar del Rey, de Morata Ediciones, introdujeron la presentación, hablando cada uno de ellos del libro de la otra editorial. El escritor y activista Servando Rocha, de la editorial La Felguera, definido por los editores como “la primera persona que habló de The Weathermen en España”, realizó la presentación de nuestros protagonistas. Afirmó que estábamos ante verdaderos héroes contraculturales, que además son “buena gente”.
“Los terroristas siembran el terror y asesinan a civiles inocentes, mientras que nosotros nos habíamos organizado de cara a la agitación política. Los terroristas destruyen de forma aleatoria mientras que nuestras acciones eran, esperábamos, precisas como el corte de un diamante. Los terroristas intimidaban, nuestra única ambición iba dirigida a educar. No, nosotros no somos terroristas”. (Días de fuga).
Recordó una película mítica, que para él tiene muchos puntos en común con la historia de The Weathermen. Se trata de 'Wild Bunch', 'Grupo salvaje', de Sam Pekinpah. Servando compara la actuación del grupo con la escena final de la película, en relación a cómo actuar cuando se está al borde del abismo. “Estábamos ante el precipicio y nos paramos a pensar qué hacer”. En ese momento la alternativa que ellos decidieron tomar fue profesionalizarse en la violencia armada, aunque sin causar víctimas mortales. En palabras de Servando Rocha, el año 1969 fue decisivo, supuso el fin del “verano del amor” y comenzó el “amor armado”. Recordó la consigna de The Weather Underground “No hacer nada es violencia”. “Ellos se hicieron las preguntas que nos podemos hacer muchos de nosotros, pero al menos intentaron dar respuestas a esas preguntas”, resumió Servando.
Bill Ayers afirmó que cualquiera que escriba libros espera conseguir un lector reflexivo y participativo. En referencia al libro editado por Ediciones Morata, ‘Enseñar, un viaje en cómic’, Bill admitió que le llevó algún tiempo descubrir el enorme potencial que tiene la novela gráfica para tratar un tema con seriedad. Sobre ‘Días de fuga’ afirmó que no es un manifiesto, ni un libro político, ni una autobiografía, se trata de unas memorias literarias que cumplen el papel de transmitir la decisión que se debe escoger sin saber qué consecuencias tendrá esa decisión.
Servando les condujo a su vez a una encrucijada, enfrentarles con su pasado y sus actos, preguntándoles si volverían a actuar de la misma manera.
“Nos encaminamos, sin saberlo, a nuestros propios y fatales precipicios”. (Días de fuga)
Bernardine Dohrn respondió que “sí, con total seguridad”. Aún así Bernardine matizó que le hubiera gustado ser más inteligente, menos dogmática y usado menos palabras. “Hay mucho que lamentar cuando se tienen 73 años pero no me arrepiento de haber causado daños a las propiedades y nunca a las personas”. Según sus palabras, ellos identificaron y actuaron contra el daño militar y político que se estaba causando a muchas personas en el mundo y en el propio Estados Unidos. “El mundo visto a través de la complaciente mirada del Imperio”, como se afirma en algún momento del libro.
Por su parte Bill sí afirmó de arrepentirse de algunos aspectos a nivel político. Pero de lo que no se arrepiente es de “haber puesto todo su ser contra la guerra de Vietnam”.
Bernardine matizó que el lenguaje de la guerra es mucho más complejo de como lo entendían ellos en aquellos días. Afirmó no arrepentirse de haber apoyado a las revoluciones que había por entonces en todo el mundo como la cubana, un Vietnam unido y con las tropas estadounidenses fuera, la lucha contra el apartheid, o el apoyo a las descolonizaciones de Angola y Mozambique contra Portugal. Vivieron unos momentos en los que el mundo estaba en llamas, con la gente joven abriendo los ojos por primera vez sobre lo que sucedía. Sus acciones eran ataques intencionados contra la propiedad privada, pero ella los considera “contenidos”, teniendo en cuenta la violencia y asesinatos que estaban teniendo lugar.
“Hoy no nos veo en absoluto como una guerrilla heroica, ni me siento confuso o nostálgico al respecto. No creo que en ningún momento actuásemos de un modo especialmente maligno ni siquiera alocad, aunque la locura endémica en la que vivíamos constituía en todo momento un peligroso telón de fondo para cada uno de nuestros movimientos”. (Días de fuga)
Otra de las preguntas que les hizo Servando se refirió al hecho de que hoy en día siguen existiendo muchas luchas, pero según sus palabras, hay menos empatía, menos disposición a ponerse en la piel del otro.
Para Bernardine la gente joven genera cambio revolucionario a través de la historia. Hoy en día la gente joven se identifica con los inmigrantes, los sin papeles. La gente joven, según su opinión, sigue apoyando causas. Nos recomendó “no tener una visión romántica del pasado”.
Bill Ayers afirmó no estar de acuerdo con la premisa de Servando. “Los años sesenta se basan mucho en un mito. Tendemos a estereotipar a la gente que vivió los sesenta”. El autor se siente de aquella época, pero sobre todo de ahora, del presente. Nadie vive de acuerdo “a décadas”, se va viviendo de acuerdo al legado que queda de diferentes épocas. Somos personas imperfectas tratando de hacer cosas con respecto a nuestros tiempos. “Los sesenta no fueron tan maravillosos ni tan horribles”, afirmó Ayers. “Cada generación, cada ser humano se enfrenta a los mismos desafíos: abrir los ojos y hacer algo frente a aquello a lo que nos enfrentamos. Se trata de ser humano y tomar responsabilidades”, concluyó.
Bernardine continuó diciendo que las ideas de “liberación e igualdad son contagiosas”. Así el movimiento que exigía igualdad racial inspiró al movimiento contra la guerra. También según la activista, fue un “catalizador para el movimiento de liberación de la mujer, los gays, los discapacitados y los indígenas”. “Los sesenta no fueron algo estanco, fueron el preludio de lo que estamos viviendo hoy”, remató Bill Ayers.
Foto: Hoja de Lata
A continuación comenzó una ronda de preguntas del público asistente que voy a reproducir en su totalidad, dado lo interesante de las cuestiones y de las respuestas de Ayers y Dohrn, inquietas e inspiradoras, como son ellos.
PREGUNTA: ¿El movimiento que iniciasteis hacia dónde se podría dirigir hoy?
BERNARDINE DOHRN: No hay pautas para actuar. El mundo sigue siendo terrible hoy en día para la mayoría de la gente. El mundo está en continuo cambio y la gente sigue luchando contra las injusticias. Siguen existiendo injusticias, aunque se han conseguido avances gracias a que han existido luchas previas.
BILL AYERS: El mundo es cambiante y está en continuo movimiento. Setenta años son mucho en la vida de un hombre pero no son demasiado en la historia de una lucha. EEUU sigue ejerciendo violencia en el mundo como hace cincuenta años. Cincuenta años atrás se mataba a los líderes del movimiento negro en EEUU, hoy asistimos al fenómeno de encarcelación masiva y violencia policial contra los jóvenes negros.
BERNARDINE: En España hay presos políticos en el País Vasco, discriminación contra los gitanos, encarcelamiento de inmigrantes. En EEUU hay más de dos millones de personas encarceladas. La represión es muy intensa. Se imponen las políticas de austeridad en todo el mundo. Se recorta el espacio público cediéndolo al ámbito privado en sanidad o educación.
BILL: El activismo es fácil de decir y difícil de hacer. Nuestras recomendaciones son: abrir los ojos y prestar atención al mundo que hay frente a nosotros; hay que hacerlo una y otra vez. No debemos de dejar de sorprendernos por la injusticia y alegrarnos por la belleza que hay a nuestro alrededor. Pero hay que actuar, no ser meros observadores, hay que comprometerse. Lo opuesto a lo moral no es lo inmoral, es la indiferencia. Así que debemos actuar aunque los resultados no sean perfectos ni del todo correctos. Dudamos y volvemos a pensar; una de nuestras críticas a nuestro movimiento es que se nos olvidó dudar, y eso lleva al dogmatismo y al sectarismo.
PREGUNTA: ¿Qué recomendaciones podríais hacer para la relación de un profesor con sus alumnos?
BILL: Empecé a dar clase en 1965. La enseñanza es parte de mi vida y de mi familia. Se puede decir mucho acerca de la lucha por una educación decente. La educación está alrededor de nosotros, no sólo está en la escuela. Vivir es aprender. La primera lección sobre enseñanza es que el profesor debe aprender de sus alumnos para poder ser profesor. La primera lección es que siempre hay sabiduría en cualquier parte, la sabiduría surge del diálogo.
PREGUNTA: ¿En qué momento de su activismo comenzó a implicarse y dar importancia a la educación? ¿Cuál es su experiencia con respecto a la educación alternativa?
BILL: Hay sabiduría siempre alrededor. El trabajo del profesor es descubrirla. La segunda lección que el profesor debe transmitir al alumno es que es un ser humano de un valor incalculable, que es único. Vivimos inmersos en la historia, la historia está sucediendo a cada momento, es cambiante, dinámica. Lo que hagamos o dejemos de hacer marca la diferencia.
BERNARDINE: Todos somos estudiantes, estar vivos es tener despierto el cerebro. La mayor herida es negar a una persona pensar por sí misma.
PREGUNTA: ¿Cómo ha cambiado internet la forma de luchar? Parece que la red ha “burocratizado” la lucha, es más fácil “luchar” en Internet que en la calle. ¿Estáis de acuerdo o cómo lo veis?
BERNARDINE: Cada tecnología tiene su doble juego. Internet ha conseguido que la gente se comunique, esté conectada. Se puede buscar de todo en Google y dar nuestra opinión en las redes. Eso es maravilloso. Pero también puede ser un terrible método de control. Todo resulta más fácil y cómodo. Internet también da lugar a acciones valientes como las de Snowden y Assange. Con las informaciones que facilitaron sobre cómo somos controlados, a su vez demostraron que es imposible controlarlo todo.
BILL: Cuidado con mitificarlo todo, incluido la lucha en la calle. La lucha se da en diferentes sitios y en diferentes tiempos. Todos, desde los más jóvenes, a los más mayores, debemos oponernos siempre a las injusticias; tener sentimientos de conexión y solidaridad, también de indignación.
BERNARDINE: Pienso en Occupy Wall Street. Movimientos que no tienen portavoz, que son horizontales, una idea de comunidad atemporal. Estos movimientos se han reproducido en todo el mundo con diferentes enfoque, creándose una nueva generación de activistas. Es un ejemplo de lo que ocurre cuando la gente se organiza.
BILL: En cada revolución el día antes de que sucediera nadie pensaba que fuera posible, al día siguiente todos pensaban que era inevitable. Hay que ser siempre crítico y aprender de los errores, para hacerlo mejor al día siguiente. No somos optimistas ni pesimistas; unos y otros parecen saber siempre cómo va a acabar todo. Nosotros no tenemos ni puta idea de cómo va a acabar. El estado esperanzado es por el que hay que optar siempre.
“Si quieren encontrarnos, aquí es donde estamos: en cada tribu, comunidad, dormitorio, granja, barraca y chalet adosado, donde los jóvenes están haciendo el amor, fumando marihuana y cargando las armas”. (Declaración de guerra de los miembros de The Weatherman Underground)