‘Marley estaba muerto’. “Carlos Zanón les desea Feliz Navidad”

5:11 p. m. Conx Moya 0 Comments



Conchi The Wanderer
En este blog se ha reiterado en varias entradas lo muchísimo que nos gusta la literatura de Carlos Zanón. A él también le conocimos a través de Kiko Amat “El Gran Recomendador”, como hablábamos la otra noche con el escritor Carlos Pardo en el Hotel Iberostar Las Letras de Gran Vía, durante la presentación de ‘Marley estaba muerto’, nuevo libro de relatos de Zanón. El autor barcelonés se encontraba flanqueado por dos escritores y críticos literarios de dos importantes cabeceras de papel de este país, Antonio Lucas y Berna González Harbour.
Antonio Lucas, poeta y periodista de El Cultural de El Mundo, explicó que de Zanón había leído ‘No llames a casa’, que definió como “un libro de calambre, extraordinario”, una suerte de puerta de acceso a la novela negra, “sin ser del todo negro y ser de género y ser todo a la vez”. Definió los relatos de este nuevo libro de Zanón como “llenos de fuerza, con una fuerza puramente carnal” en los que el autor lanza “palabras más largas que la vida”. ‘Marley estaba muerto’ está compuesto por una serie de cuentos con condición de novela, con algunos personajes e historias que se entrecruzan. Todos tienen que ver con la Navidad, son “siniestros pero a la vez ofrecen ternura”. Con voz poderosa, ametrallando palabras, Lucas realizó una presentación de Zanón que fue en sí misma alta y potente literatura. Recordó que Carlos comenzó escribiendo poesía, siendo la suya “una escritura liberada y bastarda”. La obra de Zanón es muy personal, “sigue una brújula propia, un norte sólo suyo y un sur que sólo es él”. Lucas le definió como un escritor estepario y solitario, que da mucha importancia a la música, creando un conjunto, un cofre, que es “nitroglicerina”. ‘Marley estaba muerto’ se conforma como un libro de historias cruzadas, con las que ha creado, por qué no, una especie de novela.
Los personajes de Carlos Zanón son, en palabras de Lucas, “seres llagados, muy solos, escocidos, canallas y a la vez víctimas, también ruines”. Barcelona es su escenario, “cobijo, cloaca y hoguera, donde todo está a punto de estallar”. El lenguaje le sale a Zanón “dando gritos”, sus narraciones están llenas de imágenes dislocadas, de escenas delirantes, hay algo de “aquelarre con un ramalazo expresionista”. Tiene muchas y buenas referencias “pero al final sólo queda Carlos Zanón”. Consigue una potencia narrativa musical. Uno lee y quiere más. Hace el género negro propio, “con calentura y dentellada, con la combustión del idioma”. Nos sitúa frente a nuestra propia disfunción, y es que “la vida mancha”.
A continuación tomó la palabra Berna González Harbour, escritora y directora de Babelia, suplemento de El País donde Zanón publica sus críticas literarias. Afirmó que Carlos trata temas ásperos, duros, “pero dentro de su literatura, prosa con gran carga poética, estamos cómodos”. Carlos, según Berna, empatiza, es cálido. “Los personajes de Zanón no tienen rango ni poder, pero gobiernan su vida, aunque sea hacia el desastre”.
Berna González Harbour. ¿Podemos pasar la Nochebuena en tu casa?
Carlos Zanón. Uno nunca es consciente del todo de lo que está haciendo. No soy consciente de retratar personajes y situaciones tan sórdidas. Mi barrio es de clase media baja, pero no es lumpen. Mis personajes son gente que trata de sobrevivir, de llegar a fin de mes. Son personajes construidos mal hacia fuera pero bien hacia dentro. Tienen muy claro quiénes son y hacia donde van, aunque sea hacia el desastre. Me gusta la Navidad y tuve una infancia feliz pero cada año iba faltando gente. La escritura tiene algo de exorcismo, de resurrección.
BGH. Mis relatos favoritos de 'Marley no estaba muerto' son ‘Tío Noel Loco’ y ‘La familia de los cuatro Lázaros’. Yo digo que Carlos es un autor 2.0, porque en su literatura 1+1 no son dos, multiplica las sensaciones. En estos relatos confluyen humor, absurdo, surrealismo. ¿Es un camino nuevo para ti?
CZ. No quiero acabar siendo un cliché de mí mismo. Eso lo odio. Llevo cuatro novelas y mi deseo es no hacer lo mismo. Yo soy muy gamberro, me gusta  estirar los géneros. Quiero hacer cosas distintas, equivocarme, saber hasta dónde puedo llegar. Soy ambicioso en ese aspecto.
BGH. También me gusta ‘Armagedón’. ¿Cuáles son tus favoritos?
CZ. ‘La familia de los cuatro Lázaros’, al ser más personal. También ‘De nada, por nada, para nada’. Es un cuento clásico, con un malo muy malo, un héroe por accidente, alguien a quien rescatar. En este cuento hay algo más de luz, porque hay veces que en la vida salen cosas bien.  También me gusta mucho el primer cuento, es casi un poema, no quiero facilitar las cosas. ‘Hotel Navidad’ estuvo entrando y saliendo del libro. Lo escribí para un encargo de El Cultural de El Mundo pero no lo consideraron muy adecuado para la Navidad. Pero en definitiva mis personajes lo que quieren es ser normales, subirse de nuevo a la noria.
ANTONIO LUCAS. ¿Cuánto pesa en ti la poesía a la hora de escribir?
CZ. Yo no me corto, no hago un cambio de chip. Me interesa emocionar, de manera intensa, incompleta, evocadora. Me interesa en la poesía pero también en la narración.  Que no se pierda la intensidad. Me gusta jugar con trucos poéticos en las frases, te ahorras un montón de párrafos con una buena frase. La poesía dice mucho más que la narración y evoca mucho más al lector.
BGH. En el libro hay muchas referencias bíblicas y citas religiosas, ¿a qué es debido?
CZ. El caso es que mi familia no es nada religiosa, pero a mi madre le fascinaban las películas bíblicas y las de romanos, y me explicaba aquellas historias. Mi relación con la religión fue muy impactante en ese aspecto. Aunque hay una parte espiritual que sí me interesa: el perdón, la bondad, la necesidad de redención… Eso me puede cuando escribo, es algo que buscamos todos, en el sexo, en el amor, en el alcohol…
A.L. Barcelona es el soporte principal para tus historias. ¿Cómo lo vives?
CZ. Las ciudades que aparecen en los libros siempre son inventadas por los escritores. Mi relación con Barcelona no es de amor ni de cariño. Yo vivía en un barrio, teníamos nuestras propias historias. Me interesa la metrópoli como escenario, pasar desapercibido en las grandes ciudades. Pero el precio de este anonimato es la soledad. Eso me interesa mucho: las dos caras de esa libertad. Me interesa la gente y cómo vive.
BGH. Barcelona, amores imposibles, fracaso individual; personajes con un punto divino y diabólico; la noche, relaciones desgastadas. ¿Adónde quieres volar en tus próximos libros?
CZ. No lo sé. Hablo de la lealtad y la traición. El amor y la muerte son lo único que no controlas en la vida. Es maravilloso elegir y ser elegido por alguien, pero es aterrador a la vez renunciar a otras posibilidades. En el fondo nadie sabe nada de nadie. Somos así, un poco malos fuera, porque si no en casa seríamos muy bordes. Somos animalillos que nos hemos puesto unas leyes de dioses. Básicamente en la vida hay que estar entretenido.
Hasta aquí la entrevista a dos bandas. Se pasó después a una charla más distendida, con preguntas del público y muchas risas y anécdotas, como la presencia de la actriz Juliette Binoche en el mismo hotel que Zanón, y el subsiguiente y nervioso encuentro por parte del autor en la recepción, o la delirante historia de una de sus abuelas. Zanón confesó que hay algún personaje de ‘Marley estaba muerto’ que puede recuperarse para algo más largo como el abogado, Carlos. También habló de su forma de enfrentarse al humor cuando escribe, considerándolo un resorte para cuando se pone demasiado serio. “Las situaciones dolorosas también tienen un trasfondo divertido”, afirma, en un intento de rebajar la solemnidad. “Me gustan esos detalles en los momentos más bestias. Lo hago como regulador y creo que funciona bien. Para tensar y destensar funciona muy bien”, concluyó.
Zanón, como siempre, no defrauda. En una visita a su caseta en la Feria del Libro de Madrid tuvo un detalle magnífico conmigo, una promesa que cumplió con creces, lo que dice mucho de él como hombre de palabra y de su generosidad. Además de ser un hombre de alucinante gusto musical, como demuestra en sus libros y artículos y por la camiseta negra que lucía la otra tarde bajo una chaqueta del mismo color. Unas letras en amarillo, “Dion and The Belmonts”, me hicieron sonreír. Decirle lo mucho que me gustaba su camiseta me ganó una firma más que chula: “Conchi The Wanderer” seré a partir de ahora. Y cómo no nos va a chiflar Zanón…
Con Carlos Pardo
Carlos Zanón y Dion and The Belmonts