Lo tuyo es puro radioteatro. ‘Sin pedir permiso’ en LaLibélula de Radio3

1:33 p. m. Conx Moya 0 Comments

"La voz todavía tiene el poder de enganchar en un tiempo en el que la imagen es la que impera” (El País).
Por supuesto que no. El video no mató a la estrella de la radio pero las nuevas tecnologías cambiaron irremediablemente la radio. La radio digital ha “democratizado” el medio, haciendo mucho más viable la posibilidad de hacer radio sin grandes desembolsos y ni complicadas tecnologías. A la vez, el medio se ha hecho mucho más accesible y ha multiplicado hasta el infinito su alcance, ya que a través de internet incluso un programa hecho desde nuestra casa se puede escuchar en cualquier parte del mundo. No voy a hacer yo un alegato a la nostalgia, a la vieja radio de toda la vida, a la radio analógica que tanto amamos y que aprendimos a realizar. No echo de menos los viejos tiempos, hay que evolucionar, adaptarse a lo que viene, aprovechar las ventajas que ofrecen las novedades.
En estos nuevos tiempos de radio se está recuperando un género radiofónico que fue muy popular durante décadas, y cumplió con enorme éxito la tarea de contar historias que tanto fascina al ser humano desde el inicio de los tiempos. Me refiero al radioteatro, que ha vuelto, sino con fuerza, al menos levantando cierta expectación, bajo un nombre actualizado: la ficción sonora. La SER, la cadena que emitió las radionovelas más míticas, lo rescató puntualmente para emitir alguna pieza como 'Cuento de Navidad' de Charles Dickens en 2013 o 'Our Town' de Thorton Wilder, un año después. Radio Nacional de España sí ha recuperado la fórmula del radio teatro de manera más habitual. Así se han representado clásicos como Sherlok Holmes, El Quijote, El joven Frankenstein, Ricardo III, La isla del Tesoro, o incluso Blade Runner. Destacados actores españoles han participado en estos montajes que en ocasiones se graban con público, rememorando aquellos tiempos en los que estas emisiones congregaban impresionantes cifras de oyentes.
Todo esto me lleva a rememorar la edad dorada del radioteatro y las radionovelas. Con aquellos maravillosos actores que alternaban la radio y el doblaje, como el inolvidable Cuadro de Actores de Radio Madrid, que trabajaban a ritmo estajanovista, produciendo tanto adaptaciones de textos clásicos como míticas radionovelas de desigual calidad. La prehistoria de los “culebrones” venezolanos que triunfaron en los 90 en televisión dejó obras como ‘Lucecita’, ‘Matilde, Perico y Periquín’ o los azucarados y severos seriales de Guillermo Sautier Casaseca, con 'Ama Rosa' en la voz de Juana Ginzo. Yo recuerdo haber escuchado de pequeña capítulos de 'La Saga de los Porretas', con el gruñón abuelo, el juvenil Juanito, aquellas inolvidables voces que daban vida a las delirantes historias de la familia. Más recientes y muy conocidos fueron los Relatos Dramatizados de terror que realizaba Juan José Plans a mediados de los 90. Fue una época de actores con voces maravillosas y dicción perfecta. A la mencionada Juana Ginzo, podemos unir los nombres de Julio Varela, Fernando Dicenta, Matilde Vilariño, Pedro Pablo Ayuso, Matilde Conesa, Alfonso Gallardo o Manuel Lorenzo, entre otros.
La magia de un relato escuchado a través de la radio es incuestionable, la imaginación del escuchante trabaja a toda máquina. Es fundamental el trabajo en sintonía de todo el equipo que realiza la pieza: guionistas, adaptadores, actores, ambientadores musicales y por supuesto los técnicos, que tienen un papel fundamental y milimétrico para que nadie eche de menos la imagen a base de jugar con música, sonidos y efectos especiales. Fascinante la labor de aquellos que se conocen como “ruideros”, que jamás podrán ser sustituidos por esos cds de efectos sonoros.
En 1991 tuve la inmensa suerte de colaborar en una pieza de radioteatro, 'El prejuicio final', con el grupo del taller de narrativa que impartía el maestro César Gil, un histórico de Radio Televisión Española y gran amante del teatro. La grabación se hizo del tirón en un sábado eterno y emocionantísimo en los estudios de RNE de Prado del Rey. A las voces amateurs de los alumnos del taller, se unieron actores como Francisco Valladares. Yo tenía dos mini frases, que me costaron sangre, sudor y lágrimas, la interpretación no es lo mío. La pieza participó en un festival en Berlín y, aunque mi memoria patina, recuerdo aquella apasionante experiencia como una de las bases de mi completo amor por hacer radio.
Poco queda hoy del esplendor de aquellas décadas. La ficción sonora es una delicada rareza que protegen de la extinción desde algunos espacios en la radio pública, destacando la figura de Juan Suárez, locutor y guionista fogueado en los 90 en “en las madrugadas libertarias de Radio Vallekas” como dice la Wikipedia, en la Luna Hiena, mítico programa del que fui seguidora. Junto a Jesús Jiménez y Angel a los controles experimentó con personajes, ficciones y todo tipo de locuras radiofónicas. Juan pasó a la radio pública a lo grande, con el recordado Chichirichachi de Carlos Faraco en Radio3, que presentó entre 1997 y 1999 con Sara Vítores, un programa despertador repleto de fantasía y ficción sonora.
Desde 2008 Juan Suárez realiza LaLibélula, un espacio abierto “a la creación radiofónica, la ficción y la literatura”. Escritores, músicas, dramatizaciones de fragmentos de libros, como dicen ellos “una llamada a los amantes de la literatura y la ficción, de la creación radiofónica, el spoken world, la poesía, la novela gráfica… y, cómo no, de la buena música”.
‘Sin pedir permiso’ tuvo el honor de aparecer en el programa dedicado al Día Mundial de la Radio. Un fragmento del libro (para los que hayáis leído la novela la Fiesta de Radio Akra en La Lavandería) fue interpretado por Juan, la voz joven referente para la radioficción española actual. Un inmenso honor. Porque lo nuestro también es purito radioteatro.
       
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