La resurrección de 091. Que veinte años no son nada
Julio Anguita, político español de
izquierdas decía sobre aquellas encuestas de popularidad donde siempre aparecía
como el mejor valorado, cosa que no se traducía en votos, algo así como “Queredme
menos pero votadme más”. La anécdota me recuerda a lo que ha sido la épica
historia del grupo granadino 091, muy valorado por la crítica y querido por su
fiel público pero con bastante mala suerte a lo largo de su carrera. Algo que
de alguna manera han espantado con su gira de reencuentro, “Maniobra de
resurrección”, que llega veinte años después de separarse.
En 1996 tuve la ocasión de ver en directo a
la banda en Madrid. Las canciones de 091 no sólo me gustaban mucho, además habían
puesto la banda sonora a aquellos años tan decisivos e inquietos de mi vida.
Sin embargo, una inoportuna pereza me echó atrás en el último momento. “Hay
trenes que no vuelven a pasar”, me dijo alguien sobre aquella decisión de la
que tantas veces me he arrepentido ya que “los Cero” se separaron aquel año.
Cuando ya me había hecho a la idea de que jamás podría ver a la banda en
directo, 091 anunciaron que se juntaban de nuevo para una gira de un año.
En un par de horas lograron agotar las
entradas para tocar tres noches seguidas en Madrid. Se habla de justicia
poética. Sea así o no, por fin se ha puesto de su parte la suerte que les fue
esquiva en su día en forma de discográficas desaparecidas, gente sin
escrúpulos, componentes que iban y venían o el desolador panorama musical
español. 091 es una banda adorada por muchos y merecidos motivos: la inmerecida
mala fortuna que les persiguió; la hondura de sus letras, no en vano a José
Ignacio Lapido, guitarra de la banda y compositor se le conoce como “el poeta
eléctrico”; la coherencia y la elegancia que marcaron su carrera o su relación
de amistad con Joe Strummer durante la mítica estancia del líder de The Clash en
Granada, ciudad donde incluso tiene una plaza.
Sobre el escenario pudimos ver un grupo que
se mantiene en perfecta forma a pesar de superar la cincuentena y llevar
separados dos décadas. Disfrutamos sin respiro de dos intensas y emocionantes horas
de concierto, con dos bises, veinticinco canciones, en el que no hubo espacio
para el efectismo ni la sensiblería. La pura emoción la pusimos el público y el
grupo en comunicación directa a través de sus inolvidables canciones. Sin duda
no las hemos olvidado, porque todos los temas fueron cantados a voz en grito
por los que allí estábamos, entregados desde la aparición de la banda con el
instrumental ‘Palo cortao’ (nombre de un vino andaluz). Mis ojos, dentro de lo
poco que podía ver desde pista a pesar de estar cerca del escenario, oscilaban
entre José Ignacio Lapido, guitarrista finísimo y elegante, de riguroso negro,
y el carismático y eternamente bello José Antonio García “Pitos”, cantante de
la banda, siempre dandy, vestido con camisa estampada e impecable chaleco negro.
Completaban la formación los magníficos Tacho González, batería de 091 desde
sus inicios, Jacinto Ríos al bajo y Víctor Lapido a la segunda guitarra.
¿Qué es esperar veinte años? Nada. Mis
respetos y amor a nuestros “Cero”.
Concierto de 091 en Madrid. Sala Joy Eslava. 11 de marzo de 2016
Set list completo, 11/03/2016 (1h55'): 01 Palo cortao. 02 Zapatos de piel de
caimán. 03 Debajo de las piedras. 04 El lado oscuro de las cosas. 05 Tormentas
imaginarias. 06 Nada es real. 07 En el laberinto. 08 Mi sombra y yo. 09 Nubes
con forma de pistola. 10 Para impresionarte. 11 Este es nuestro tiempo. 12 La
noche que la luna salió tarde. 13 Otros como yo. 14 En la calle. 15 Sigue
estando Dios de nuestro lado. 16 El cielo está de color vino. 17 Un camino
equivocado. 18 Cementerio de automóviles. 19 La Torre de la Vela. 20 ¿Qué fue
del siglo XX? Bis: 21 La canción del espantapájaros. 22 Esta noche. 23 La calle
del viento. Bis 2: 24 Cómo acaban los sueños. 25 La vida, qué mala es
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