‘Recetas para astronautas’ de Basilio Pujante, disfrutada narración breve

12:29 p. m. Conx Moya 0 Comments


En mis “correrías artísticas” murcianas, tras disfrutar del trabajo de mucha gente que hace muchas cosas interesantes, llevo un tiempo descubriendo la literatura de la Región. Después de leer a Miguel Angel Hernández Navarro y Ginés Sanchez, y a la espera de encontrarme con ‘Pantanosa’ del desaparecido Francisco Miranda y ‘Mirando al suelo’ de Fran Béjar, el libro de relatos ‘Recetas para astronautas’ de Basilio Pujante me ha dejado muy buen sabor de boca.
Basilio Pujante (1982) es doctor en literatura, profesor de secundaria, agitador cultural, miembro del Colectivo Iletrados, autor del blog Lecturas Iletradas y además publica sus críticas literarias en La Tribuna del Noroeste. Precisamente tuve el honor de que Basilio reseñara mi novela ‘Sin pedir permiso’ en el mencionado digital murciano, dirigido por Jaime Parra. Tras muchas publicaciones en blogs, revistas y fanzines y su habitual presencia en numerosos recitales, Basilio ha publicado al fin su primer libro. Y lo hace con Balduque, una editorial murciana relativamente nueva que en sus dos escasos años de vida tiene en su haber un número considerable de libros de cuidada edición, donde priman los autores inéditos, muchos de ellos jóvenes.
Con una tesis como “El microrrelato hispánico. (1988-2008): teoría y análisis” parece evidente que Basilio publicaría un libro como éste. Evidente pero no tanto; este ‘Recetas para astronautas’ comienza efectivamente con un microrrelato de una frase, pero la extensión de los textos va aumentando según se avanza en el libro hasta llegar al último, ‘El tema del doble’, que ocupa las 30 páginas finales. Basilio demuestra en su libro que domina la técnica del relato en sus diferentes extensiones, logrando en todo momento que funcionen con la precisión de un reloj, sin que ello les reste vida ni frescura.
El libro está compuesto por 27 relatos de extensión creciente. ‘Un cartel con su nombre’, ‘Follar, verbo transitivo’, ‘Miss Pedanía’, ‘Dios’, o los tristes ‘Siempre saludaba’ y ‘Cadáveres sociales’. O ‘15 de agosto’, ‘El amor a los seis años’… Es difícil dejar de nombrar alguno, los relatos de Basilio son deliciosos, provocan reflexión y más de una sonrisa. Porque sobre todos ellos planea un soterrado humor. Muestra del socarrón humor murciano (si se me permite la expresión) es ‘Comunión’, sobre las desventuras de una niña a la que una madre beata y un padre borrachín se empeñan en arruinarle el que debería haber sido “el día más feliz” de su infancia. El autor juega con diferentes voces, narrando en una lograda primera persona en algunos relatos, adoptando con acierto una voz femenina en otros.
Magnífico el relato final, el más extenso, sobre escritores, congresos, identidades, universidades y todas las imposturas y pedorreces que rodean la literatura y el mundo académico. Se lee del tirón, con ganas de saber en qué quedará una historia trufada de una ironía un punto gamberra, sobre un mundo que Basilio probablemente conoce bien. También literarios son ‘El ladrón de libros’, en el que el autor mantiene perfectamente la tensión narrativa, o ‘Una pinta en Haworth’, que transcurre en uno de esos pueblos ingleses con historia y escritores (Haworth y las Brontë en este caso).
El autor, un gran narrador y un espléndido contador de historias, se muestra a través de diferentes claves como hijo de la década de los ochenta (nació 11 años después que yo), por lo que tenemos referentes comunes, aunque no tantos. Basilio forma parte de aquella generación de becas Erasmus que permitió a muchos jóvenes completar sus estudios en el extranjero, a las que no llegamos los que nacimos una década atrás. Funciona esa mezcla de vivencias pegadas a la tierra murciana que tienen a la vez el poso de haber viajado bastante.
‘Relatos para astronautas’ es en definitiva un libro que te hace disfrutar de verdad con su lectura, con unos textos condensados y muy pulidos en los que no sobra ni falta nada. Yo al menos me quedo con ganas de que Basilio publique algo más largo; sin duda oficio, actitud y gusto no le faltan.
Foto: EUROPAPRESS

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