La cuestión saharaui y su recepción en las autoras españolas

12:30 p. m. Conx Moya 0 Comments



Pocos lugares resultan tan atrayentes y mágicos para la creación literaria como el desierto. Y qué decir del territorio del Sahara Occidental, del que España fue potencia colonizadora durante cien años. Porque en el Sahara no sólo hay desierto de arena, hay bellísimas costas atlánticas, faros, viajeros, mitos y leyendas, sorprendentes montañas y cuevas mágicas, eruditos y sabios. A todos estos ingredientes se le une el terrible drama que aún viven los saharauis tras el abandono español y la ocupación marroquí de su territorio. El asunto del Sahara es un tema pendiente de la Transición y hasta que España no asuma sus responsabilidades, la democracia española no podrá estar plenamente consolidada. De ahí el gran interés que despierta este tema, tanto para lectores como para investigadores y escritores.
Sin embargo, a pesar de tantos atractivos para la creación, en esta breve revisión de la influencia de la cuestión saharaui en la literatura femenina española veremos que tras un siglo de historia común, y 42 años transcurridos desde el abandono del territorio, no hay aún muchas autoras que se inspiren para sus creaciones en la que fuera nuestra provincia 53.
Particularmente me interesa tanto la causa saharaui y me fascina de tal forma su cultura, que no puedo evitar escribir sobre el Sahara, aunque pienso que atreverse/atreverme a escribir sobre una temática tan rica y a la vez tan compleja como es la saharaui, es cuestión de valientes, cuando no de temerarias.
A la hora de escribir con el Sahara Occidental como escenario debemos plantearnos una serie de cuestiones. Es fácil ceder a la tentación de imitar o mitificar determinados aspectos de otras culturas desde una mirada puramente occidental, con el riesgo de terminar cayendo en tópicos y estereotipos, creando un imaginario falso. Aunque la saharaui no deja de ser una cultura relativamente cercana por la historia común, fascinante y exótica, la mirada de la escritora debe huir del “orientalismo” y rechazar el etnocentrismo y el neocolonialismo. Bajo mi punto de vista debemos acercarnos como incipientes y observadoras antropólogas.
Hay que huir de las miradas paternalistas, del exotismo “rancio”, de mirar exclusivamente con nuestros ojos realidades que nos son ajenas. Otro error grave es la falta de una correcta documentación, con lo que se acaba incurriendo en errores de localización, de términos o de hechos históricos. En España la causa saharaui es bastante más conocida de lo que pueda parecer en un principio y contaremos con muchos posibles lectores que no dudarán en afearnos el trabajo mal hecho. De este error adolecía la infausta novela de una escritora Reyes Monforte, que tuvo un desafortunado acercamiento literario a la temática saharaui, con una novela “Besos de arena”, llena de errores geográficos, temporales y culturales.
Otro dilema que se nos puede presentar a quienes nos decidimos a escribir sobre el Sahara Occidental es el de hacerlo desde la militancia. “El escritor militante tiene el compromiso de participar directamente a favor del otro, porque de eso se trata el compromiso: de un trabajo por el otro, que conforma el nosotros, ese otro necesitado o excluido”. Hago mías estas palabras del escritor argentino Carlos Aletto. Como escritora que se ha inspirado en los saharauis, pretendo poner mis historias al servicio de un pueblo olvidado, necesitado y excluido, víctima de la voracidad de los poderosos y que lucha, desde la justicia y la legalidad, por recuperar lo que es suyo, su libertad y su territorio usurpado. Comprender, intentar entender, acompañar, empatizar y por encima de todo respetar, incluso aquello que no entendemos o que no nos acaba de gustar. Porque sin duda lo que une al pueblo saharaui con nosotros es mucho más que lo que nos separa.
Un poco de historia
Durante el periodo colonial, mientras España estaba aún en el territorio del Sahara Occidental, no hubo apenas escritores interesados en reflejar aquella época. La estancia española en sus colonias africanas fue relativamente breve, un siglo, lo que no permitió que hubiera varias generaciones de colonos nacidos y criados en aquellos territorios (como ocurrió en el caso de la Argelia francesa o la India inglesa). En la época de la presencia española se editaron varios libros, fundamentalmente escritos por militares, centrados en temas como la geografía, los pozos, fauna y flora, historia o antropología.
Hay que tener en cuenta que hasta los años 60 la gran mayoría de población “europea” del territorio estaba compuesta por militares y que el Sahara Español, en palabras del periodista Pablo Dalmases, siempre se gobernó “como un cuartel”. Los militares, además de ser quienes vivían en la colonia, la conocían en profundidad gracias a sus patrullas con las Tropas Nómadas, compuestas en su mayoría por soldados saharauis. Muchos de aquellos militares españoles convivieron también con los beduinos y pudieron conocer las costumbres y formas de vida saharaui de forma directa. Eso influyó en que algunos de ellos escribieran sobre el Sahara Occidental.
Mi intención es centrarme en la producción femenina, en aquellas escritoras y poetas españolas que han tenido el Sahara Occidental como fuente de inspiración para sus creaciones.
Autoras que pasaron su infancia en el desierto
Es el caso de la escritora canaria Maribel Lacave, una de las primeras autoras que se inspiró en el Sahara Occidental, y que conoció en profundidad al pueblo saharaui desde la época de la metrópoli. Maribel, que pasó su niñez y juventud en el que fuera Sahara Español, publicó en 1988 el poemario “Donde sólo media luna”, dedicado en su totalidad al pueblo saharaui, en el que predomina una poesía combativa y militante a favor de la causa saharaui, una vez consumado el abandono de la metrópoli.
Jugaremos al aire
por las playas de Dajla
y en un instante
volarás al mañana.
-¿Qué es el mar?
El mar, pequeño mío,
es toda la patria liberada.
(Maribel Lacave)
Maribel Lacave publicó en 2008 el libro “Los mundos de Gali” sobre el programa de Vacaciones en paz (gracias al cual niños saharauis salen de los campamentos de refugiados en verano para librarse de las terribles temperaturas del desierto, hacer revisiones médicas y conocer la vida en circunstancias “normales” para cuando puedan regresar a su tierra en libertad, *Esperanza ahondará posteriormente en esta cuestión). También participó en el poemario “Isla Truk” (2011), definido como “Un viaje a la utopía que todos construimos en la niñez y que no debemos perder nunca”, y dedicado a la misteriosa isla Herne de la península de Dajla, antiguo Villa Cisneros. La pequeña isla (a la que yo he definido como “una delicada joya que adorna la península de Dajla”) forma parte de los inolvidables recuerdos de muchos niños saharauis y españoles que vivieron emocionantes aventuras en ella.
(…) El siroco cómplice se calla
brindándome el silencio preciso
para oírte
Isla, Truck, Herne,
amor secreto.
Dime
¿Me moriré sin verte de nuevo?
¿Sin olerte?
¿Sin que el viento me llene la cara con tu arena?
(Maribel Lacave)
Este poemario está realizado junto a la escritora, realizadora y editora canaria Mª Jesús Alvarado, quien también pasó su infancia en la ciudad saharaui de Villa Cisneros durante la época de la metrópoli. “No lloro de nostalgia, si no de desarraigo”, afirma la autora en referencia a este libro.
Cielo, arena y mar,
Perfume de salitre,
Incienso y flores.
Todas las voces del mundo.
(Mª Jesús Alvarado)
Alvarado es también autora del libro “Suerte Mulana” (2002), una deliciosa recopilación de recuerdos de su infancia saharaui, que dedica “Al infinito cielo del Sahara, que me protegió mientras crecí”.
“El niño y su madre salen a pasear cada noche. A ella le gusta alejarse de la daira y tumbarse en la arena a contemplar el cielo estrellado.
Las estrellas fugaces comienzan pronto su juego.
Para él son niños que se deslizan por los toboganes de un parque, de esos parques de ciudad que nunca he conocido.
Para ella, tan sola, cada estrella que cae es un día menos para la vuelta a casa”.
Mª Jesús Alvarado
La mirada de Mª Jesús Alvarado vuelve a dirigirse hacia el Sahara en “El principito ha vuelto” (2015), un libro que mezcla texto, dibujos y fotografías (que corren a cargo de Teresa Correa), conformando una historia entre vivida e imaginada, protagonizada por un personaje tal vez real, con quien se topó la autora en un viaje al Sahara. Un libro con reminiscencias del inmortal personaje de Saint-Exupéry.
“El desierto tiene múltiples caras, cuando menos te lo esperas surge un grupo de acacias salpicando de verde el fondo claro de arena, o cambia en un abrir y cerrar de ojos transformándose de llanura pedregosa en ondulado mar de dunas. La nada se multiplica haciendo que todo sea posible. La inmensidad te hace sentir tan pequeño como inmenso: todo lo que eres, mucho o poco, queda al descubierto, y una fuerza sobrenatural te obliga a ser puro, limpio y transparente, como el cielo que todo lo cubre y que allí parece tan fácil tocar”.
Mª Jesús Alvarado
La autora canaria es además editora e impulsora de diferentes publicaciones del grupo de escritores saharauis Generación de la Amistad, a través de su editorial Puentepalo. Es el caso de la antología “Bubisher” (2003) o del libro “Versos de la madera” (2004), del escritor saharaui Limam Boicha.
El Sahara Occidental y la literatura infantil
El Sahara Occidental ha llamado la atención a autoras de literatura infantil como Elena O' Callaghan, quien publicó en 2005 el álbum “El color de la arena” en Edelvives, con maravillosas ilustraciones de Mª Jesús Santos. Cuenta la historia de un niño saharaui, Abdulá, al que le gusta que le cuenten historias, leer y hacer dibujos en la arena. Desde su mirada inocente, este niño narra las experiencias de tantos niños que se ven forzados a vivir en campos de refugiados, ante la indiferencia del mundo.
Libros ilustrados
La combinación entre literatura e ilustración ha dado más bellos frutos. Como “Cartas de Salka” (2010), donde la ilustradora Carmen García recoge pensamientos de una joven saharaui que vive en los campamentos de refugiados, acompañados de coloridas ilustraciones de su autoría. Todo el libro es una verdadera delicia para la vista.
Cada día sale el sol y el sueño no se ha cumplido, esperamos a que anochezca por si se cumple con la luna, pero sale la luna y el sueño sigue sin cumplirse, y así van pasando días y años, la espera se alarga y la gente desespera y se impacienta. Ya estamos cansados de tanta espera y sufrimiento.
(Carmen García)
La conocida poeta Ana Rossetti, madrina del grupo de escritores saharauis en español Generación de la Amistad, es autora del libro “El mapa de la espera” (2010), con ilustraciones de Elena González. Se trata de un libro lleno de poesía y esperanza que, sin ser para niños, es para todos los públicos. El Sahara, el exilio de la tierra y el mapa de la espera, son los temas centrales del libro. Al no haber estado nunca ni en los campamentos ni en los territorios ocupados, la autora se creó la estructura mental de cómo los saharauis imaginarían cómo es su tierra. Con “El mapa de la espera” Ana Rossetti quiso reconstruir el exilio saharaui, y también el de millones de personas que viven hoy en día exiliadas en todo el mundo. De gran poder evocador la autora utiliza la prosa poética.
Trazar nuevas cartas de navegación fuera de la vigilancia de los faros y de los guardacostas… En los mapas no se ve lo que hay debajo de la tierra… y tampoco se ve el cielo.
Dentro del mar hay ejércitos de peces como hojas planas de cuchillos, venas de coral, fortificaciones de rocas.
La mar en los mapas son orlas que van desde el celeste al oscuro. Pero el que yo me imagino es como un cielo fruncido lleno de charcas de plata.
(Ana Rossetti)
La mirada de los artistas
Eventos como ARTifariti (Encuentros Internacionales de Arte y Derechos Humanos del Sahara Occidental) o el festival de cine FISahara difunden la causa saharaui desde un punto de vista cultural y artístico. Numerosas figuras del arte y la cultura de todo el mundo se han acercado a los campamentos para conocer la realidad de los refugiados saharauis. Es el caso de la escritora Lucía Etxebarria, que conoció los campamentos en un viaje de la Plataforma de Mujeres Artistas Contra la Violencia de Género. De aquel viaje nació el relato “Sin tierra”, aparecido dentro de su libro “Una historia de amor como otra cualquiera” (2003). El relato se centra en la condición de la mujer en el Sahara, a través de las reflexiones de una joven refugiada saharaui que regresa a los campamentos tras estudiar en Cuba.
Para entender mi historia tienes que entender la historia de mi pueblo, porque todo lo que yo he hecho y todo lo que soy no se entiende sin saber de dónde yo vengo.(…) salí de allí en el vientre de mi madre, y nací en esta tierra que no es mi tierra, porque ésta no es la tierra de mis padres, porque en esta tierra no están enterrados mis antepasados. Esta no es tierra de nadie.
(Lucía Etxebarria)
La poeta Laura Casielles también ha dirigido su mirada a los saharauis. Además de las crónicas literarias que realizó sobre el campamento saharaui de Gdeim izik en la época en que trabajó como corresponsal en Marruecos, Laura participó en una antología de poetas asturianos y saharauis, “Bajo el mismo cielo SON” (2015). La escritora nunca ha estado en los campamentos de refugiados pero tiene contacto con algunos poetas de la Generación de la Amistad Saharaui y un compromiso político con la causa.
Lleva tus ojos al mar para recordar que lo permanente se alimenta   [de lo que cambia.
Lleva tus ojos al desierto para comprobar que la suma de lo pequeño [hace lo vasto.
Mira la nada alguna vez.
Mira lo hermoso siempre que puedas.
Mira también a veces lo que no hay.
(Laura Casielles)
Literatura solidaria
Desde la solidaridad y el compromiso con la causa numerosas autoras han publicado libros relacionados con los campamentos de refugiados saharauis, las experiencias de acogida de niños, la presencia española en la excolonia y su salida del territorio. Muchos de estos libros nacen a partir de un primer viaje a los campamentos.
Es el caso de Mayte Martin. En su libro “Sahara, un territorio, un pueblo” (2010), las fotos y las ilustraciones ocupan un lugar importante. El libro alterna dos miradas, por un lado la de las experiencias vividas en los campamentos de refugiados saharauis y por otro mira la historia de este pueblo desde sus orígenes, pasando por la colonización española, el abandono de la metrópoli y el éxodo de la población hasta su situación actual en el refugio. El marcado acento solidario del libro lo relaciona además con la carrera Sahara Maratón que se celebra desde el año 2000 en los campamentos de refugiados saharauis. La recaudación íntegra del libro fue destinada a las escuelas de ciegos de los campamentos.
“Otro día más”, libro de Mercedes Romero, con ilustraciones de Jesús Romero Núñez fue editado en 2017. Retrata con una prosa sencilla y limpia, alejada de artificios un día cualquiera de la vida de una saharaui refugiada. El libro acerca a la realidad de los campamentos, con pequeños y reconocibles detalles de la cotidianeidad de las familias saharauis, en especial ancianos, mujeres y niños, en el duro exilio que padecen desde hace más de cuarenta años. Los autores conocen en profundidad al pueblo saharaui como familia acogedora y miembros activos del movimiento solidario.
Hace ya un rato que Noara calienta carbón en la cocina. Desde allí oye a la abuela entrelazando sus rezos con los giros a las cuentas de su rosario. Los niños duermen aún a su lado.
De pie en la cocina mira con ojos dormilones y ensimismados el carbón incandescente. De repente, un suspiro involuntario la saca de ese estado. Comienza otro día. Otro día más.
(Mercedes Romero)
De la experiencia de la acogida y de la militancia prosaharaui nace también “Tres miradas” de Esperanza Jaén, un libro sobre el Sáhara. El libro de Esperanza habla con amor y desde el corazón sobre el Sahara de los campamentos y el Sahara que se vive desde España, el de los saharauis que viven en la diáspora y el Sahara que los niños de Vacaciones en Paz traen a los hogares de acogida. Alterna las miradas de las dos madres de estos niños, la saharaui y la de acogida, de una relación que se alarga en el tiempo, más allá de las diferencias.
O “Cartas contra el olvido” (2017) de Alicia Guisado Morillas. Conocedora de los campamentos de refugiados desde hace varios años, la autora presenta este libro en forma de cartas a su hija, en las que le cuenta lo que conoció y vivió entre los saharauis.
Del movimiento solidario prosaharaui también han salido otras interesantes experiencias literarias. Es el caso de la escritora Antònia Pons, madre de acogida y militante de la causa saharaui, que ha publicado dos magníficos libros de relatos, “Exilios” (2012) y “Si tú supieras” (2011). Como afirma la escritora, con sus libros “pretende devolver la voz robada a los saharauis, a la generación perdida y a la que intenta florecer una tierra que no da tregua. El significado de exilio no se comprende mejor que leyendo el rostro de un excombatiente o de una de las cientos de ancianas que pasan sus últimos días echadas en una jaima, bajo una manta de colores y la cabeza perdida en sus recuerdos”.
Antònia Pons ha dado el paso hacia la novela con la publicación de “Memoria rota”, editado por Arma Poética en 2017. Narradora más que competente, observadora finísima, la autora es capaz de dibujar unos personajes llenos de vida y matices. “Memoria rota” comienza en los meses previos a la apresurada salida de España del Sahara Españo y deja varios rotundos mensajes: la importancia de la amistad más allá de las diferencias, la memoria como algo que nos persigue o que nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida, la importancia de luchar por las causas justas, aunque se consideren perdidas o imposibles. Por eso esta historia tiene gran interés, no sólo por su acercamiento a los saharauis, sino como un retrato de una época cercana y trepidante, la del fin de la dictadura y el paso a una democracia, considerada ejemplar durante tantos años y cuya buena imagen hace tiempo que empezó a resquebrajarse.
Por las noches las despedidas deben ser más soportables porque en la oscuridad no puedes ver sus ojos. De día es demoledora. Esas miradas resignadas, esas miradas… nosotros nos vamos, como siempre, y ellos se quedan solos en este páramo, olvidados del mundo, dignos y orgullosos esperando el día. Partir es morir un poco. La vida es un conjunto de holas y adioses y no se puede hacer nada.
(Antònia Pons)
Para finalizar, os acerco mi experiencia como escritora, que además tiene la suerte de estar cerca del grupo de escritores saharauis de Generación de la Amistad. Publiqué en 2008 “Los otros príncipes”, donde contaba en forma de libro de viajes mi primera experiencia en los campamentos de refugiados saharauis. Con “Delicias Saharauis” (2009) intento introducirme en el mundo de los saharauis, sus tradiciones, historias, leyendas, eruditos y sabios, además de “literaturizar” testimonios e historias personales que he ido escuchando a lo largo de estos casi veinte años que conozco al pueblo saharaui. Las historias que recojo en el libro están engarzadas por el personaje de una joven saharaui de la diáspora, “a quien la nostalgia y la necesidad de conocer de dónde viene convierten en una buscadora de historias”. Para mí “Delicias saharauis” es como la caja de los nómadas, el lemyar que nunca falta cuando viajan en busca de pastos para el ganado. Ese lemyar es el libro “Delicias saharauis”, lleno de historias, anécdotas, fábulas, poemas, y todo tipo de pinceladas sobre geografía saharaui, el desierto, las ciudades, las tradiciones, personajes, eruditos y sabios.
Existe una piedra en el Sahara que suena, cuando la agitas, como un sonajero prehistórico. Se llama hayrit guiyim y cuenta la leyenda que quien la encuentre será afortunado para siempre. Los nómadas la buscan en la badia y pocos de los que la encuentran lo reconocen, quieren alejar el fantasma de la envidia de sus jaimas. En hasania se dice abrac men hayrit guiyim, tienes tanta suerte como la que da hayrit guiyim.
Y dime, ¿sabes lo que esconde en su interior?
(Conchi Moya)
*Ponencia Conchi Moya. “Ciclo dedicado a la literatura femenina y el Sahara Occidental”. 27 de abril de 2018 en la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla.

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