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Presentación de “Las acacias del éxodo” en Zaragoza arropados por la bandera de la República Saharaui


Fotos: Jesús Antoñanzas
Bajo una enorme bandera saharaui colocada en un salón del CS Luis Buñuel presenté el pasado viernes 25 de octubre en Zaragoza mi libro “Las acacias del éxodo” (Sílex Ediciones) durante las IX Jornadas de Formación de delegados y delegadas saharauis y de CEAS-Sahara, organizadas por Um Draiga (Amigos del Pueblo Saharaui en Aragón).
Enrique Gómez de Um Draiga fue el encargado de presentar un libro de relatos sobre el Sahara que recoge historias relacionadas con el pasado saharaui y el tiempo de la colonización española, el presente ubicado en una “violenta paz” y un relato final sobre un futuro imaginado. Enrique recordó la frase de Gabriel Celaya, Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse, al considerar que “Las acacias del éxodo” es un libro que toma partido por la causa que defiende la libertad del pueblo saharaui y su lucha por regresar al territorio injustamente arrebatado hace ya cuarenta y cuatro años. Enrique mencionó mi trabajo junto a Bahia Awah en la difusión de noticias sobre el Sahara Occidental a través del blog Poemario por un Sahara Libre, abierto en 2004. De aquella época data nuestra relación con Um Draiga, asociación que siempre apostó por la difusión de noticias y análisis sobre el Sahara, y por un trabajo decidido y muy eficaz de apoyo a la literatura saharaui en español, con la edición de varias antologías y libros de poetas saharauis de la Generación de la Amistad.
En “Las acacias del éxodo” he recogido historias que de otra forma probablemente hubieran quedado en el olvido. Me sorprendió el hecho de que Enrique tuviera subrayada una frase de la contraportada del libro, que recoge un texto del escritor saharaui Bahia Awah: Por naturaleza el saharaui no cuenta sus éxitos, evita ser presumido. Con esta frase Bahia refleja que la forma de ser de los saharauis conlleva que se pierdan acontecimientos importantes para ellos. A Enrique esta frase le “golpeó” antes de comenzar la lectura del libro. Le llevó a recordar a Mohamed “Cas Cas”, gran amigo suyo, que por la modestia habitual de los saharauis guardaba para sí gran cantidad de historias personales sobre el exilio, la complicada huida de la ocupación marroquí, su viaje a Paris donde se unió a otros saharauis para después ir a la guerra… Enrique recordó emocionado cómo le insistía en que esas historias debían ser contadas. Mohamed falleció en 2005 cuando un rayo incendió una fábrica de Huesca a la que acudía a comprar harina para su comercio. Aquellas historias sobre el Sáhara se marcharon con él.
Los relatos de “Las acacias del éxodo” están inspirados en historias reales que he escuchado en charlas, entrevistas, encuentros y en momentos que he vivido en estos casi veinte años andados al lado del pueblo saharaui. Recordé en Zaragoza cómo los primeros relatos del libro fueron escritos en 2010, motivados por la impresión que me causó el violento desmantelamiento por parte del ocupante marroquí del campamento saharaui de Gdeim Izik. A aquellos relatos se unieron otros, escritos a lo largo de varios años de manera intermitente. Sin embargo, no tomé conciencia de que los agruparía en un libro hasta el verano de 2017 cuando entablé una larga charla telefónica con una mujer saharaui que precisamente estaba sentada frente a mí en la presentación. Se trata de Moina Chejatu, actual delegada saharaui en Cantabria, cuyas vivencias aparecen diseminadas en dos relatos de “Las acacias del éxodo”, “La visita”, que narra el viaje de Felipe González a los campamentos de refugiados en 1976 y su posterior traición al pueblo saharaui, y “La alfombra de La Güera”.
Con el libro pretendo llegar fundamentalmente a lectores que no conozcan apenas la causa saharaui. Enrique no opina lo mismo. También debería ser leído por saharauis y movimientos solidario, porque en ocasiones conocer una causa hace que los discursos sean “previsibles y repetitivos”. “Las acacias del éxodo” trae, en opinión de Enrique, nuevas ideas y reflexión para proseguir con la tarea. Según explicó ha tardado en leer el libro porque ha releído, ha parado y ha pensado sobre las diferentes historias y personajes, muchos de ellos conocidos en persona o por referencias.
Enrique había propuesto centrar nuestra charla en cuatro relatos de “Las acacias del éxodo”, que hablan sobre la época de la colonización, la relación entre saharauis de ambos lados del muro, la situación en territorio ocupado y la esperanza en un futuro luminoso.
“La alfombra de La Güera” es un relato que habla sobre la época de la metrópoli en el territorio y sobre el éxodo. Pero al mismo tiempo profundiza en la dicotomía entre ser “saharauis y españoles” que tenían los habitantes del territorio durante la etapa de la provincialización, que no fue otra cosa que una maniobra de España para prolongar su presencia en el Sahara Occidental. Es también un homenaje a La Güera, aquella población saharaui situada “al sur del sur” que hoy yace sepultada por la arena, en espera de que regresen sus verdaderos habitantes y La Güera vuelva a florecer.
En “Las llamas que encienden mi corazón” recreo los recuerdos de aquella joven generación del 73 saharaui, los jóvenes que prendieron la revolución, mediante la historia de una pareja separada años después por la guerra. También hablo sobre la relación de los saharauis de uno y otro lado. Durante décadas fue imposible el paso de un lado a otro del muro y muy difícil la simple comunicación. Marruecos blindó por completo durante décadas los territorios ocupados. La llegada de internet y la Intifada de 2005 nos permitió conocer lo que estaba sucediendo en las zonas ocupadas. De alguna forma el muro empezó a resquebrajarse.
El relato “La combatiente” está ambientando en los territorios ocupados. Recoge un hecho real, el ataque de las fuerzas marroquíes de ocupación a la fiel compañera del activista saharaui de derechos humanos Hmad Hamad y a quien Enrique pudo conocer en el viaje de observación que realizó a El Aaiun ocupado en noviembre de 2009, durante la huelga de hambre de la activista saharaui Aminetu Haidar. Enrique viajó junto a su compañero de Um Draiga Rafa Antorrena y los políticos aragoneses José Luis Soro (CHA) y Álvaro Sanz (IU). Aquella fue una visita muy tensa en la que la delegación estuvo constantemente seguida y vigilada por la policía ocupante, y donde se reunieron en el desierto con tres destacados activistas saharauis Ahmed Esbai (preso político del Grupo Gdeim Izik actualmente encarcelado, como recordó Enrique), Mohamed Dadach (Premio Rafto de derechos humanos) y el mencionado Hmad Hamad. Los activistas fueron detenidos y los aragoneses expulsados.
El libro finaliza con un largo relato que también fue seleccionado por Enrique para la presentación. Titulado “Canciones para una revolución”, en él la música saharaui juega un destacado papel. Lo he situado en un futuro concebido como un tiempo en el que los saharauis han regresado por fin a la tierra.
La presentación de la Zaragoza contó con una amplia representación de autoridades saharauis encabezadas por el Ministro de Salud Pública Mohamed Lamin Daddi, la Representante Saharaui para España Jira Bulahi y el Delegado Saharaui en Aragón Sidahmed Darbal, además de delegados de diferentes comunidades autónomas de todo el estado español. Hay que destacar además la participación de la Comunidad Saharaui en Aragón y de representantes de CEAS-Sahara. También hay que destacar la presencia del activista saharaui de derechos humanos, ex preso y ex desaparecido Brahim Sabbar, en representación de los territorios ocupados.
En definitiva, una jornada emocionante que me sirve para reafirmarme en mi compromiso con la cultura y la literatura como eficaces medios de lucha y difusión de la causa saharaui.



Presentación en Ciudad Real de ‘Las acacias del éxodo’ y celebración del Día de la Unidad Nacional Saharaui



Fuente: Laza Digital. 12 Octubre 2019
A. Ruiz /Ciudad Real
El Villaseñor acogió la celebración del Día de la Unidad Nacional Saharaui con las rimas del slammer Rafa Psico, la poesía de Bahía Awah y el rap de Yslem ‘Hijo del Desierto’
“Casi cien años juntos” España y el Sáhara Occidental y el 12 de octubre, además del Día de la Hispanidad, es el de la Unidad Nacional Saharaui que se celebró este sábado en el Museo López-Villaseñor con reivindicativos relatos, poesía y rap.
La escritora madrileña Conchi Moya presentó ‘Las acacias del éxodo’, libro de relatos con una primera parte sobre el pasado dedicada a “la colonización española, cómo se vivía allí y cómo lo vivían los españoles y saharauis”; una segunda sobre la actualidad, “una paz que en realidad es violenta porque no tienen su tierra y están pasando por una situación muy complicada especialmente en territorio ocupado donde se producen muchas violaciones de derechos humanos”; y un cuento final sobre el futuro que, aunque “no se sabe que pasará”, la autora quiere concebirlo como esperanzador de que “puedan alcanzar su objetivo” y los refugiados puedan volver a un Sáhara libre.
Todos los relatos reunidos en el libro, publicado por Sílex Ediciones, “tienen un poso real” y surgen a partir de historias verdaderas que le han contado, ha visto y algunas que ha vivido la autora, que comenzó a escribirlos con las movilizaciones desde “el campamento saharaui Gdeim Izik (Dignidad) en los territorios ocupados por Marruecos que fue el inicio en 2010 de las primaveras árabes”.
Algunos de los relatos están protagonizados por activistas saharauis y otros por personas anónimas de un pueblo en el que todos son “héroes”, no sólo los que han muerto por el conflicto, sino todos los que están resistiendo tanto la opresión en el Sáhara Occidental como las duras condiciones y carencias en los campamentos de refugiados, indicó Moya, que subrayó que ha tratado en todo momento de huir en sus relatos del exotismo y lo irreal, y resaltó su adhesión a una “causa justa”, la de un pueblo con una “rica, ancestral, nómada y matriarcal” cultura.
Sombra, remedios sanitarios naturales y diversos usos de su madera como para muebles proporcionan las acacias en un entorno como el desierto de escasa vegetación, apreció la escritora sobre el título de un libro que alude específicamente a un enclave en la parte de Argelia, “cercana a donde están ahora los campamentos de refugiados, donde los saharauis cuando huían durante la invasión marroquí hacían una especie de parada para organizarse y el Frente Polisario les daba las tiendas de campaña y comida para luego trasladarlos al campamento definitivo donde iban a vivir”.
Acompañada por Marino Masazucra, organizador del encuentro y autor de la ilustración que anunció el evento, Moya habló, entre otros temas en la puesta de largo del libro, de la ‘generación de oro’ de los años 70, algunos de los cuales eran pacifistas –les llamaban saharauis ye-yés- y tuvieron que “ir a la guerra porque les invadían”; se refirió a las dificultades que encuentran los refugiados para conseguir la documentación necesaria para viajar a otros países; e indicó cómo a través de la cultura, y en especial de la música, los saharauis han buscado trasladar mensajes de sensibilización sobre sus reivindicaciones.
El concejal de Cultura, Ignacio Sánchez, asistió al encuentro en el que el slammer ciudarrealeño Rafa Psico interpretó varias composiciones y el escritor saharaui Bahía Awah habló de la identidad y cultura afroárabe de los saharauis y recitó poemas suyos -como uno en el que recreó la primavera en el Sáhara- y de otros autores como Fernando Quiñones, además de un mensaje de Jorge Guillén de apoyo a “los desvalidos saharauis”. La cita culminó con la energía y versos del rapero y activista Yslem, Hijo del Desierto.

miciudadreal - 12 octubre, 2019 – 12:273 Comentarios
Luis Mario Sobrino Simal. -Esta mañana ha tenido lugar en el Museo “López Villaseñor” la presentación en Ciudad Real del libro de Conchi Moya, “Las acacias del éxodo”. Un pequeño viaje a través de la experiencia al mundo del Sáhara para exigir su más que anhelada liberación tras la descolonización inacabada de España.
En el acto, presentado por Marino Masazucra y coincidiendo con el Día de la Unidad Nacional Saharaui – 12 de Octubre –, la autora ha hablado tanto de su libro como de la problemática pasada, presente y sobre todo futura de la ex colonia española y sus problemas actuales así como del papel de las Naciones Unidas y el resto de la comunidad internacional, en este histórico proceso inacabado.
En el evento han participado el slamer ciudadrealeño Rafa Psico, el poeta Bahía Awah y el rapero saharaui, Yslem “hijo del desierto”.
Han asistido representantes de la Asociación “Madraza” así como Nacho Pascual, concejal de cultura de Ciudad Real y Abdelahe Bacada, Delegado saharaui adjunto en CLM, y Delegado en Ciudad Real.

Televisión local de Ciudad Real




Presentación en Madrid de “Las acacias del éxodo” de Conchi Moya. Un libro necesario



El pasado sábado 25 de mayo la librería Sin Tarima acogía la presentación de “Las acacias del éxodo”, libro de cuentos sobre el Sahara Occidental de Conchi Moya. A través de una serie de historias basadas en hechos y vivencias reales convertidos por la autora en relatos literarios se hace un recorrido a través del pasado y el presente del pueblo saharaui y una pequeña incursión en el futuro, imaginando la consecución de ese “anhelo que ya no espera más”, como dice el verso del poeta saharaui Chejdan Mahmud.
La presentación del libro escrito por Conchi Moya y publicado por Silex Ediciones, corrió a cargo de Pilar Adón, reconocida poeta, narradora, traductora y editora. Adón destacó que leyendo este libro ha descubierto “una realidad terrible, muy dolorosa, que nos toca muy de cerca a pesar de que no seamos muy conscientes de ella”. Según sus palabras, “cuando te roza el Sahara” es cuando nos damos cuenta de la enorme injusticia cometida con el pueblo saharaui, aumentada por “la injusticia que supone a día de hoy el olvido” en que se ve sumido este pueblo. Pilar señaló que “Las acacias del éxodo” narra “con dulzura, con serenidad y con un peso literario importante” hechos terribles que, narrados de otra forma habrían perdido la capacidad “de penetrarnos de una manera tan directa”. Calificó el libro de “necesario desde un punto de vista político e histórico” y “por lo que significa en cuanto a aportación literaria”, y a la autora de “valiente”.
Pilar Adón subrayó que Conchi Moya ha hecho una “aproximación distinta” a cada relato. Además de las evidentes aproximaciones histórica y política, destaca las aproximaciones “muy literarias” que, según Adón, “tienen un fondo de denuncia, de penetración histórica y política”, y también de “maestría literaria”.
En palabras de la escritora madrileña, Conchi Moya ha logrado con “Las acacias del éxodo” que al lector “entre en los textos y crezca con ellos”. Este libro, resalta Adón, “lleva a lugares muy duros pero también a lugares de esperanza, a lugares de evolución y de aprendizaje”. La escritora concluyó afirmando que “Las acacias del éxodo es un libro “sobre la memoria, sobre la historia, sobre el paisaje y es un libro sobre la cultura y sobre cómo influye el paisaje geográfico en el paisaje humano”. 
Durante la presentación se habló sobre la tradición oral y la poesía saharaui y la influencia que ha podido tener en “Las acacias del éxodo”. Pilar destacó la importancia de la acacia que da título al libro, no sólo geográficamente, sino también “desde un punto de vista casi poético como generador de vida”. Conchi Moya explicó que se trata de un árbol muy importante para los saharauis, un árbol que se podría poner en su bandera a la manera del cedro en la bandera del Líbano, como reflexiona el escritor Bahia Awah. En el desierto no hay apenas árboles, pero la acacia resiste ese clima extremo, proporciona una sombra que en circunstancias tan adversas es vida, de ella se obtiene madera y su resina es usada en la medicina verde. La autora recordó que una de las formas de culturicidio que utiliza a Marruecos en el Sáhara ocupado es la tala indiscriminada de la talha (acacia).
Conchi Moya explicó que los relatos han surgido de testimonios recogidos entre los saharauis. “Te cuentan sus testimonios con total normalidad, sin dramatizar y sin ira”, algo que ha influido en la forma en que ha escrito el libro. “Esa dulzura al contar proviene de cómo me han llegado las historias, ellos me las han transmitido así”. La autora explicó que comenzó a escribir los primeros relatos hacia 2011. Al principio eran escritos desordenados pero hace un par de años empezó a pensar que podían convertirse en un libro y comenzó a trabajar en él. 
Durante la presentación se destacó que en “Las acacias del éxodo” se hace una rememoración de la tierra, a la manera que hacen los saharauis en su literatura. El territorio saharaui es protagonista de muchos de los relatos, por ejemplo la costa protagoniza el relato “Ballenas en el Sahara”, uno de los que han llamado la atención de Pilar. Con este relato se habla además de la separación de las familias y del desarraigo en el que han caído muchos jóvenes que han nacido fuera del territorio y que no lo conocen. La autora explicó que con su geografía los saharauis hacen literatura. Un poema puede componerse a base de recitar una serie de nombres de montes del territorio saharaui, y todos los accidentes geográficos y los pozos guardan historias que se transmiten oralmente. 
Pilar Adón calificó “Las acacias del éxodo” como un libro sobre el paisaje y sobre “cómo influye el paisaje geográfico en el paisaje humano”. La nostalgia de los saharauis es también la nostalgia de ese paisaje”, concluyó Pilar. La autora observó que el paisaje también ha influido en la forma de ser de los saharauis. “La dureza de la vida, la falta de agua y la inclemencia de la naturaleza les ha convertido en un pueblo paciente”. 
Como reflexión final, llegada desde el público, “Las acacias del éxodo” fue calificado como un libro escrito con tono poético, influido sin duda por la forma saharaui de contar historias, eminentemente oral. Un libro que además puede hacer desde el frente cultural una "gran contribución" a que se conozca al pueblo saharaui.




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Pilar Adón y “Las acacias del éxodo”, de Conchi Moya. Cuando te roza el Sahara



Mientras escribo la crónica de la presentación en Madrid de “Las acacias del éxodo”, no he podido resistirme a compartir la lectura que realizó Pilar Adón, escritora, poeta, traductora, editora y, sobre todo, mi gran amiga. Es curioso para una autora descubrir lo que los lectores piensan de su obra. Los comentarios de una autora de la talla de Pilar me aportan, además, una mirada nueva hacia lo que yo escribí.
Pilar Adón. Madrid, 25 de mayo de 2019. Sin Tarima.
¿Qué es lo que pretende la autora, a qué aspira a la hora de escribir este libro?, un libro que puede iluminarnos, desnudar muchas realidades que no conocemos. Leyendo este libro, a pesar de mis conversaciones con Conchi Moya y con Bahia Awah y lo que he podido leer en prensa, he descubierto una realidad absolutamente terrible, muy dolorosa, que nos toca muy de cerca a pesar de que no seamos muy conscientes de ella. En cuanto la rozamos, en cuanto se nos pega de alguna forma, nos damos cuenta de la injusticia que supuso en su momento a nivel histórico y segundo, la injusticia que supone a día de hoy el olvido. Esta es la impronta que se me ha quedado a la hora de leer los textos y sobre todo como con dulzura, con una serenidad, con un peso literario importante pero a la vez con un acercamiento muy sutil está narrando hechos francamente terribles, que la autora podía haber narrado de una manera mucho más agresiva y quizá habría perdido esa capacidad de influirnos, de penetrarnos de una manera tan directa. Nos está enfrentando a unos hechos que, insisto, fueron injustos en su día y ahora siguen siendo injustos porque la situación sigue siendo la misma y doblemente injustos porque están olvidados. Escuchamos todo tipo de tragedias pero del pueblo saharaui realmente no se habla. Esa injusticia que supone el olvido viene a ser suavizada y reivindicada por este “Las acacias del éxodo”, un libro necesario desde un punto de vista político e histórico y también me parece necesario por lo que significa en cuanto a aportación literaria.
A mí me han surgido muchas preguntas leyendo este libro. Y sobre todo me he sentido en ocasiones profundamente ignorante, me ha dado mucha rabia y me he sentido muy triste, porque algo tan cercano, que tiene tanto que ver con nuestra propia historia, que esté tan olvidado, mi propia ignorancia me ha hecho sentir muy triste. La ignorancia en general sobre este tema es excesiva.
“Las acacias del éxodo” además de estar narrado con dulzura es un texto muy valiente. Mi amiga es una persona valiente. Habla directamente y da nombres de personalidades muy conocidas en este país y los textos están inspirados en personas reales.
Con tantos datos, con tantos testimonios y con cierta ira en prácticamente todos los textos la forma de enfrentarse a la hoja en blanco debe ser difícil. Con tanto dentro y con tanto que contar la aproximación a cada relato es distinta, lo que hace que el libro sea muy rico. Porque podría haber tenido una aproximación idéntica en cada uno de ellos, una aproximación histórica o desde el posicionamiento político pero se hace unas aproximaciones muy literarias que hace que los textos, que tienen un fondo de denuncia y tienen un fondo de penetración histórica y política, tienen también esa maestría literaria. Me da la impresión de que la autora ha querido hacer una aproximación global, y de hecho hay varias voces.
La dulzura y la poesía que hay en este libro son muy importantes. Es evidente que estamos hablando de literatura y el literatura esencial lo que se cuenta pero desde mi punto de vista es casi más esencial cómo se cuenta. Y vengo insistiendo en ello porque me parece muy importante, la autora ha logrado, de manera voluntaria o involuntaria, que al lector entre en los textos y crezca con ellos. Se produce un cambio en el lector desde que comienza el libro hasta que lo acaba. Con la buena literatura siempre sucede que cuando uno lee un buen libro es otra persona cuando sale de ese libro. Creo que una de las pruebas más manifiestas de si un libro es bueno o no es que el lector ha cambiado con ese libro.  Es algo que como lectores os va a pasar con “Las acacias del éxodo”, de una manera u otra. Bien porque vais a aprender cosas que hasta el momento no sabíais, como me ha pasado a mí, lo reconozco, o bien porque los textos os llevan a otros lugares. Os saca de aquí totalmente, que es otra de las funciones esenciales de la literatura. Este libro te lleva a lugares muy duros pero también a lugares de esperanza, a lugares de evolución y de aprendizaje. Es un libro sobre la memoria, es un libro sobre el presente y es un libro que se atreve a hacer una incursión en el futuro. Es un libro sobre la historia, sobre el paisaje y es un libro sobre la cultura y sobre cómo influye el paisaje geográfico en el paisaje humano. La nostalgia de los saharauis es también la nostalgia de ese paisaje.

“Factbook. El libro de los hechos” de Diego Sánchez Aguilar. Los hechos de un presente distópico


Hace unos meses que estoy detrás de “Factbook. El libro de los hechos”, la última novela de Diego Sánchez Aguilar (Cartagena, 1974), un escritor al que sigo la pista a través de mis amigos murcianos. Así que no me podía perder la presentación de la novela en la librería Sin Tarima de Madrid, donde echamos de menos la presencia de mi amigo el murciano Paco Paños, que fue quien me descubrió a Diego y la novela.
El encargado de presentar a Diego Sánchez Aguilar en Madrid fue el escritor Manuel Vilas, de absoluta actualidad por su novela “Ordesa”, que ha acaparado premios, menciones y se ha convertido en un éxito de ventas en este proceloso mundo de la literatura. Vilas destacó que Candaya, la editorial que publica “Factbook”, apuesta por la literatura “con un entusiasmo maravilloso”, de otra forma es imposible. Vilas reflexiona que la literatura siempre ha estado amenazada, especialmente en estos tiempos en los que se busca “la interacción de los productos comerciales con la literatura, que siempre se lleva la peor parte”.
La novela “golpea desde el título”, plantea una visión distópica de España, un país que da para mucho. Novela sobre un malestar político y social que Diego ha narrado a través de dos personajes. La impactante portada muestra a tres personas colgadas de un toro de Osborne, son el director del FMI, el presidente de la CEOE y la Ministra de Trabajo.
“Factbook” tiene, según Vilas, un toque apocalíptico, muestra la visión de una generación, la de Diego, con una carencia importante de valores, lastrada por el egoísmo, culta y universitaria pero sin referente moral. En el libro también se introducen elementos musicales y fantásticos. Hay un sentimiento poético en la prosa de Diego, que alcanza una enorme calidad literaria.
Diego destacó el honor de ser presentado por Manuel Vilas, uno de sus referentes literarios. Explicó que no es realmente un libro distópico, ya que no cuenta un futuro, sino que cuenta el presente. Sin embargo, admitió jugar con el género de la distopía, “miro el presente con gafas distópicas” y “me invento cosas que no han pasado aún pero que pueden llegar a pasar”. Esta última década, del 2008 al 2018, ha resultado distópica, en el sentido de que “creíamos que una cierta democracia y justicia social estaban asentadas pero en realidad ha resultado una farsa”.
A continuación comenzó una apasionante charla sobre la novela entre Manuel Vilas y Diego Sánchez Aguilar.
MANUEL VILAS: La imagen inicial, la de los ahorcados en el Toro de Osborne, es una representación literaria de España diferente, relevante y necesaria.
DIEGO SÁNCHEZ AGUILAR: La forma de contar España en 2019 a través de un realismo costumbrista a mí ya no me interesa.
MV: Los dos protagonistas me parecen muy inquietantes y también su relación.
DSA: Se trata de una expareja que encarnan dos actitudes ante el problema ético que plantea la novela. Rosa es profesora de secundaria, con un pasado muy reivindicativo pero que, cuando se inicia la novela, está muy desencantada y resignada. Se despierta de su apatía cuando ve colgado al Director del FMI. Ahí empieza su primer dilema, con el que arranca la novela. Gustavo encarna por su parte el egoísmo, el elitismo cultural y el concepto de estar encerrado en una burbuja, vive entregado a su mundo cultural y su adicción a la marihuana. Pero al mismo tiempo es un personaje autoconsciente, con una voz muy auténtica, con el bien y el mal muy mezclados. La voz de Gustavo entra en su vida y sus conflictos morales. Es una novela que lanza preguntas constantemente.
MV: La culpabilidad es un tema central.
DSA: La culpa define al ser humano occidental del siglo XXI. Nuestra sociedad se levanta sobre la explotación del resto del mundo y el problema es que tampoco podemos hacer mucho para resolverlo.
MV: En la novela aparece la idea del mal. ¿Quiénes son los malos de este mundo?, ¿me puedo alegrar de su desaparición? Pero el mal es más complejo que todo eso.
DSA: El mal está en cada uno de nosotros. Pero luego está el mal objetivo, la persona que tiene el poder y toma las decisiones. Esa es la gente señalada y colgada. En la novela surge una red social clandestina, Factbook, un reverso de Facebook que es aspiracional, cómo la gente quiere que sean las cosas, cómo quieren ser vistos. Factbook es una red donde sólo se retratan hechos objetivos. Esa red social también señala culpables.
MV: La necesidad de un Factbook es evidente, pero no triunfaría en un mundo que detesta la verdad.
DSA: Hay una necesidad de poner los hechos delante, sobre todo en esta época de posverdad. A la gente ya le dan igual los hechos.
MV: La novela incide en la desorientación colectiva y el malestar, en el panorama político español pero también en el global.
DSA: El origen está en la crisis de 2008 puso la alerta sobre ese malestar, la crisis quitó la máscara a lo que estaba pasando, un contraataque financiero contra la democracia y el bienestar social. Ese malestar provocó una reacción interesante, el 15M, que canzalizó el malestar contra la impotencia. Los residuos que han quedado de aquella fuerte contestación que estalló son las cadenas del change.org. Ahora sólo lucha una clase, los ricos, el resto estamos paralizados.
MV: En la novela hay muchas referencias musicales y cinematográficas.
DSA: En el recorrido autorreferencial de Gustavo la cultura tiene mucho que ver, al que le he prestado muchas referencias culturales propias, excepto el heavy, que son referencias culturales que definen a mi generación: el grunge, la música electrónica, el cine independiente norteamericano… El conflicto con sus referentes culturales es que no son españoles.
MV: ¿Y la referencia a Ávila?
DSA: La elegí porque es una ciudad cerrada, muy española, amurallada…
MV: ¿Te ha costado meterte en el personaje femenino?
DSA: Nada, no encuentro diferencias psicológicas importantes entre hombres y mujeres. No creo que haya un pensamiento femenino y otro masculino. No respeto esos arquetipos.
MV: La maquinaria política aplasta la realidad de género. La novela acaba sin que se abra una puerta, sin que haya una salida. Hay un toque de pesimismo final, cuando la novela se cierra sobre sí misma. Encuentro influencias de Lars von Trier, en especial de su película “Melancolía”.
En el tiempo de preguntas del público se habló también de una tercera voz que aparece en la novela. Se trata de una entrevista donde se han eliminado las preguntas, realizada a un investigador que rastrea pistas de la rebelión en redes sociales, correos electrónicos. “Es la voz del orden”, explica Diego. Vilas reflexiona sobre que no seamos ya capaces de “crear un futuro utópico”. “Eso es un tema que me preocupa como individuo”, confiesa. “Nos han arrebatado la idea de futuro y de progreso”.
Ante otra de las preguntas del público, el autor explicó que en el libro no hay una interpelación directa al periodismo contemporáneo, que está “de capa caída, renunciando a los hechos y al análisis”.
Sólo me resta recomendaros comprar la novela, la mejor forma de apoyar al autor y a la editorial, como bien decía Vilas; a ser posible haceros con esta primera edición, la de la portada de los tres ahorcados en el Toro de Osborne. Y destacar la estupenda labor de la gente de Sin Tarima para que todos los que abarrotábamos la librería pudiéramos estar sentados, así da gusto.


Factbook. El libro de los hechos. Género: Narrativa. Autor: Diego Sánchez Aguilar. Candaya Narrativa  54. Diseño de la colección: Francesc Fernández. Primera edición: noviembre de 2018. ISBN: 978-84-15934-57-8. 21×14 cm; 352 páginas.

Manual de jardinería (para gente sin jardín) de Daniel Monedero, un libro “que nos abraza”. RELEE


“Manual de jardinería (para gente sin jardín)”, de Daniel Monedero ha supuesto un gran éxito para la editorial RELEE, Red Libre de Escritura y Edición. El libro vio la luz hace dos años y en estos días ha alcanzado su cuarta edición. Daniel ha logrado con este libro de relatos un artefacto poderoso, mágico, con cuentos que se paladean y disfrutan gracias en gran parte a un lenguaje depurado y bellísimo pero a la vez muy accesible, alejado de cualquier ampulosidad, de esa pretenciosidad que muchas veces aqueja a la “alta literatura”. Desde el primer cuento me he sentido volar leyendo a Daniel. Con él sucede que te vas emocionando a medida que avanzas en la lectura para llegar a un final en el que se siente una reacción física, como de plenitud. Al leer a Daniel siento que lo que me ha contado me gusta, pero me gusta más aún cómo me lo ha contado y lo bien que lo ha resuelto.
 “Un idioma es una manera de respirar” dice en uno de los cuentos y, ciertamente, con la manera en que Daniel maneja el idioma español se respira mejor. El libro comienza con un bellísimo relato sobre una pareja “Universos paralelos”. Desde el mismo momento en que finalicé este primer cuento fui consciente de no estar frente a un libro cualquiera.
La literatura y el lenguaje son objeto de constante reflexión por parte del autor. “Hay que ser cuidadoso con el nombre que ponemos a las cosas, para que al levantar la alfombra del lenguaje no nos demos de bruces con toda la basura que cabe debajo de las palabras”. Daniel cree en el poder de la literatura para trascender y de alguna forma librarnos del olvido, “La literatura fijará alguno de esos momentos, los rescatará del olvido y del polvo, los cobijará para siempre, porque quizá sea ese uno de sus cometidos: resguardar algunas cosas valiosas para que el olvido no se las lleve a ese lugar sin nombre y sin llave. Tan raro y tan oscuro”.
Otro tema recurrente en “Manual de jardinería” es la futilidad de la vida cotidiana. “Somos seres que forman parte de un baile de planetas que giran y estrellas que estallan, pero olvidamos nuestra condición concentrados en la mayor de las insignificancias. Vivimos al borde del milagro para nada”; “los días libres están para actuar con temeraria libertad y en contra de la costumbre y de la caspa existencial”; “nadie está verdaderamente de vacaciones si sigue estando en su piel”.
En el libro sorprende la profusión de imágenes muy potentes, Daniel tiene gran facilidad, o acierto, para crearlas: “la vieja cama que chirría igual que un gato dolorido”, “la vida es una sucesión de lavadoras de ropa sucia”, “tu boca, donde siempre es verano”, “un beso lleno de lluvia y preguntas”, “el silencio tiene forma de cubito de hielo”, “líquido fosforescente y lírico”, “la vida es una manta pequeña y uno siempre se deja alguna parte del cuerpo a la intemperie”, “hay gente que tiene una presencia física que niega rotundamente la existencia de los lunes”, “no se freía en las aceras de la ciudad como todos nosotros”, “eran sus zapatos los que nos recriminaban que no trabajáramos con el ahínco necesario”. Y muchas de estas imágenes las crea usando colores para la adjetivación: “abatimiento amarillo”, “marrón Stradivarius”, y en especial el azul, “sumamente azul” (referido a la tierra, título de uno de los relatos), “azul naufragio”, “todo es confuso y azul”, “un restaurante íntimo y azul”, “secretos inconfesables y azules”.
El relato que da nombre al libro “Manual para jardinería”, ha recibido elogios de Elvira Lindo por tener un “peso especial” dentro del libro. En este relato se vale con naturalidad de una autora que él ha leído, “me parece muy original introducir en la vida cotidiana de la gente a escritores extraordinarios”. Se trata de un relato protagonizado por un joven negro de cien kilos que vive en Nueva York pero que cree ser la poeta polaca y premio Nobel Wisława Szymborska. “Ha cruzado un océano, ha cruzado un continente y ha cruzado de una vida a otra”, el protagonista hace un gigantesco viaje en el tiempo, el espacio y la condición humana para materializar su sueño. Se trata de un bello tratado sobre vida y literatura, lleno de frases para atesorar: “La literatura huele a pimienta molida”; de algunos libros sale “un polvillo de oro”, de otros “una música que adormece, como de ukulele tocado por una muchacha escuálida”; “Hay frases que dejan una baba densa y fluorescente como los caracoles, (...) otras, no, como si les faltara levadura”; “Las palabras son capaces de agrandar la propia geografía”; “Se mete en el poema como otros entran en un cuerpo que aman pero desconocen”. Bellísima es una escena que aparece en el cuento, la de la nevada, en la que Daniel hace uso de todo su saber como guionista audiovisual, “(...) lo parecidos que son los hombres a la nieve que cae, del mismo modo todos desapareceremos, pasamos a ser algo diferente y a formar parte de un todo inabarcable, más grande que nosotros”.
De mi lectura destaco también el buen hacer del autor en el relato “Honolulu” para reflejar la vida en una oficina, “aquella existencia de cubículo, silla giratoria y quiero el archivo a primera hora en mi despacho”, y la aburrida cotidianeidad de un hombre normal, “yo nunca he sido raro, en mi vida he llevado una camisa hawaiana ni he bailado frente a un espejo una canción que hablase de la revolución”.
Otro de mis relatos preferidos es “Último verano en Seattle”, el que pasan unos jóvenes que no salen de su ciudad de provincias, en aquellos días en que la música grunge se imponía en todo el mundo. Daniel hace un retrato universal y minucioso de la juventud, “ser joven es exagerar sin tregua y tener derecho a ello”, “yo quería ser actor o poeta o algo sin corbata”, “a cierta edad, o estás obsesionado con algo o estás muerto”, “teníamos ansia de etiquetas y cada día encontrábamos una nueva con la que abrigarnos del espacio exterior”.
En pleno proceso de lectura del libro el sábado 20 de octubre acudí a una presentación de “Manual de jardinería” en la librería Cervantes y Compañía, habitual y amable lugar de encuentro de las gentes de RELEE. Tenía curiosidad por saber lo que los escritores Eloy Tizón y Elvira Lindo y el propio autor nos iban a contar con ocasión de una reedición que incluye un texto de Daniel, escrito en su día para una de las presentaciones y una preciosa ilustración de Óscar Pérez.
Eloy Tizón, fundador y director del consejo asesor de RELEE calificó el libro como “valiente, arriesgado y con mucho sentido del humor” que “no se limita a repetir el modelo de cuento que obedece a las leyes de la escritura del relato breve”. Se trata de una “ruptura inteligente” porque “nunca pierde de vista al lector”. Para Eloy la literatura del autor es “rupturista” pero eso no ha producido un texto “frío, cerebral o de laboratorio”, un mal que aqueja en ocasiones a la literatura experimental. Por el contrario, la escritura de Daniel está “cargada de calidez humana”, con lo que el autor consigue “la cuadratura del círculo”, resultando “muy cordial y generoso con el lector”. “Creo que esto se debe a la capacidad comunicativa de Daniel”, afirmó Tizón que definió “Manual de jardinería” como un libro que “proporciona una gran felicidad literaria y que nos abraza”.
La escritora Elvira Lindo definió “Manual de jardinería” como un libro “delicioso desde las primeras páginas”. Este es un adjetivo que a mí también me gusta utilizar, aunque estoy de acuerdo con la autora en no suele usarse a la hora de definir un libro. “Las palabras que reflejan calor humano parece que son un tabú en literatura y hay que desterrarlas”, reflexionaba Lindo. Daniel Monedero es guionista, al igual que la propia Elvira, que ha escrito para radio, televisión y cine. Un trabajo que les ha dado a ambos “mucho oficio”. “Mi pasado es, como el de Dani, muy bastardo. Escribo con la cabeza pero también con el corazón”, aspectos que no han estado muy bien vistos en los círculos literarios, “porque en el fondo es una prosa que pretende llegar a los demás”, afirmó Lindo. Lo mismo sucede con los diálogos, que no son bien vistos en determinados círculos “porque abaratan la prosa”. Elvira Lindo confesó que le gustan los diálogos en los libros, “Me parece que dialogar es muy difícil”, como lo es “incluir el habla coloquial”. Ese tipo de rasgos se aprenden cuando se han dedicado muchos años “a pretender llegar a los demás”, como es el caso de ambos. También destacó las pinceladas de humor que aparecen en los relatos de Daniel y un cosmopolitismo de “alguien que no es cosmopolita, que sigue con sus obligaciones” mientras escribe. Para finalizar, la escritora destacó la belleza con la que está escrito este “Manual de jardinería”. Daniel se expresa con especial “gracia” y eso es probablemente “lo que más me cautivó del libro”, concluyó la autora.
Daniel Monedero, el autor, confesó que cuando acabó de escribir el libro se sentía “desorientado” con respecto a la repuesta que podía tener. “Yo entendía la mitad de lo que había escrito pero no la otra mitad, la respuesta de los lectores”. Por otra parte explicó como su trabajo de guionista siempre ha estado constreñido a una escaleta de la que no debía salirse. Sin embargo, la literatura es todo lo contrario por lo que pudo permitirse “escribir de una manera desparramada sin estructura previa”. También su trabajo de guionista consiste en intentar decir mucho con economía de estilo, por eso “yo quería con el libro resarcirme y que la belleza de las palabras fuera el centro del libro”. El autor destacó la fuerte carga lírica fuerte presente en el libro y el humor, “algo que va impregnado en la mirada”, porque, como destacó Daniel “en las situaciones más trágicas hay algo de humor, aunque sea un humor cargado de tristeza”, tiene que ver “con la extrañeza de situaciones de la vida con las que nos encontramos, el humor nos ayuda a poder soportarlas”. “Manual de jardinería” está “lleno de personajes desorientados desenfocados que buscan su lugar en el mundo”. Daniel reconoció durante la presentación que el libro está lleno de referencias cinematográficas, musicales y literarias pero alejadas de cualquier elitismo. Son referencias que están “impregnadas en mi propia vida”, no se introducen “para darme tono” o “para diferenciarme del resto”. Daniel quiso destacar que no se trata de “un libro de cuentos dispersos sino que tienen cierta vocación de resultar homogéneos”. Reconoció ciertas dudas en el proceso de enfrentar al libro a su primer lector, el editor, y también en cuanto al título. Finalmente considera un acierto haberlo bautizado con un título que ha causado “desorientación” entre algunos lectores, creando incluso algunas anécdotas divertidas entre quienes pensaban que estaban comprando efectivamente un libro sobre jardinería.
En definitiva es “Manual de jardinería (para gente sin jardín)” un libro sorprendente y diferente, en el que el autor ha tratado de sentirse libre para experimentar, “aunque la palabra experimentación esté muchas veces cargada de negatividad”. Se trata, eso sí, de una experimentación que no pone una barrera con el lector y que está cargada de belleza.
Los lectores estamos esperando nuevos trabajos de Daniel Monedero. Él se comprometió “a seguir escribiendo”. 

Al final siempre ganan los monstruos, presentación en Madrid de la primera novela de Juarma


Es un genio. Juarma (Deifontes, Granada. 1981) es conocido como uno de los mejores dibujantes de su generación, poseedor de un personalísimo estilo. Curtido en fanzines y autoedición, acumula decenas de tebeos, viñetas, ilustraciones sobre música y en la actualidad vuelve a colaborar en la revista El Jueves. Además de esta frenética actividad en el dibujo, Juarma se ha destapado en los últimos tiempos como escritor, una faceta que se toma realmente en serio y en la que quiere avanzar. Así, hace un tiempo publicó una pequeña tirada, que literalmente voló, de sus “Poemas escritos a navajazos”, en la que recogía casi toda su producción poética escrita hace más de veinte años. Y como culminación el pasado mes de abril Camping Motel Ediciones publicaba su primera novela, “Al final siempre ganan los monstruos”, con una tirada mayor que prácticamente se ha agotado en un mes. En ambos libros ha contado para la portada con la ilustradora granadina Ana Müshell, de quien el autor dice que espera que le ilustre toda su obra literaria.
Dos años después de conocerle en su anterior visita a la librería Molar, volvemos a encontrarnos con el artista que recibe más “Piropos y Puñaladas” en las redes. Tarda un poco en aparecer, nos cuentan que está firmando algunos libros en el piso de arriba. Se nota que el público que llenamos la sala estamos expectantes por la entrada del autor, y parece sentirse una descarga eléctrica cuando por fin entra y se sienta. Juarma aparece con el pelo rapado a los lados, camiseta estampada (no le gusta llevar las de sus dibujos), y sonrisa entre tímida y traviesa.
Flanqueado por el editor Enrique J. Rodríguez y el periodista Iván Romero, ambos granadinos, espera con calma a que le presenten. Enrique, editor de Camping Motel, destaca que con esta novela Juarma se abre a un nuevo público. “Aprecio al público  que tengo y me alegra, pero me gustaría llegar a más gente”, explica el artista. “Estoy un poco quemado con el dibujo y me ha servido para despejarme. Escribir me resulta más fácil que dibujar”, reconoce.
El periodista Iván Romero explica que descubrió a este “tipo entrañable” hace siete años, cuando estaba metido en el mundo del fanzine. Admite que al principio “tal vez es complicado acceder al universo Juarma”, un artista con una serie de claves estilísticas y temáticas muy reconocibles. Viene de Deifontes, un pueblo en los Montes Orientales de Granada, rodeado de olivos, aislado y donde sólo apenas hay media docena de autobuses al día a la capital. “Es importante tener todo esto en cuenta, porque explica muchas cosas de su universo creativo”, aprecia Iván.
Juarma reconoce la influencia del escritor estadounidense Donald Ray Pollock. No he leído a este autor, pero la descripción que se hace de la literatura de este empleado de un matadero y de una fábrica de papel que sitúa sus relatos en su pueblo, un lugar lleno de violencia en el sur profundo de Estados Unidos, me lleva a encontrar similitudes con ese Villa de la Fuente, situado en el sur del sur de Europa, que es donde transcurre “Al final siempre ganan los monstruos”. Si a Pollok se le califica de “audaz y divertido”, lo mismo podemos decir de esta novela en la que Juarma cuenta situaciones muy duras y tremendas pero siempre desde un punto de vista muy particular, marca de la casa. Como indica Iván, “se trata de una novela dura pero salpicada con el humor de Juarma, que actúa como un ácido que ayuda a digerir la historia”. Él está de acuerdo con que el humor sirve para “digerir la dureza de la vida”. Efectivamente la novela mantiene de alguna manera el estilo Juarma. Los lectores que conozcan la particular visión del autor y quienes de alguna manera reconozcan lo que se cuenta, serán quienes mejor la valoren y entiendan.
La forma de construir esta novela, que comenzó siendo una serie de relatos cortos, también ha sido curiosa. Juarma abrió un grupo de Facebook para la novela al que se unieron una serie de personas para acompañarle. “Me animaban los comentarios del grupo. No había guion y la historia iba saliendo, resultó divertido. Ha sido una experiencia chula”. Según explica, la narración en ocasiones se iba desarrollando a partir de comentarios del grupo, de manera un tanto improvisada. “Lo que ha costado más ha sido enlazar las diferentes historias”. Desde el inicio la gente se enganchó a la propuesta. Se siente complacido por la acogida que está recibiendo la novela. “Los comentarios de los lectores coinciden con que es adictiva, que una vez que se empieza resulta difícil parar”. Yo, que la acabo de terminar, me sumo a esta opinión.
Juarma no parece estar muy conforme con las referencias que le hacemos. No acepta definir su novela ni como la “Fariña del sur” que apunta Iván, ni como una suerte de “Trainspotting granadino”, como señalo yo. Juarma es un escritor que se muestra seguro de su nueva criatura. Si resulta auténtico e inclasificable en todo lo referido a sus dibujos, también es consciente de que lo es a la hora de escribir. Pero con su obra no se anda con bromas. Hace bien.
En “Al final siempre ganan los monstruos” la cocaína marca la vida de los protagonistas. Explica que en un principio el libro se centraba en la marihuana, el consumo y la plantación en los pueblos, pero luego la historia tomó otro rumbo. La motivación del autor no parece ser exactamente reflejar la vida de personajes con problemas de drogadicción. “En realidad quiero mostrar cómo se busca la vida la gente en los pueblos ante la falta de oportunidades y la obligación de arreglárselas solos”, aclara. En opinión de Iván el libro supone “una fotografía muy interesante sobre cómo es la vida en ciertas zonas de Andalucía”, y por extensión yo creo que en casi toda la olvidada España rural. Con un alto índice de fracaso escolar, sin salidas laborales, parte de la juventud no encuentra más forma de tirar para adelante que trapichear con la droga. “No es una lección moral, pero sí una forma de mostrar los monstruos que produce la droga”, reflexiona Iván.
El talentoso Juarma genera tal entusiasmo que la editorial Camping Motel se ha creado para editar esta novela, un libro “editado sin ningún tipo de apoyo”, como explica Enrique Rodríguez. Para un escritor que no se mueve en los círculos literarios hay múltiples quebraderos de cabeza a la hora de publicar. “Nosotros le convencimos de que sacara la novela porque pensamos que era necesario”. Enrique encuentra similitudes en el estilo de Juarma con Chirbes, un escritor muy valorado por la crítica. “Juarma puede sin duda dar el salto a otras editoriales.  La cultura no es sólo la que aparece en el primer puesto del escalafón”.
Lucidez y verdades como puños. “Me gustaría seguir dibujando y escribiendo”, nos dice Juarma. Parece que nuestro artista ya tiene una nueva novela en proceso. Y que no dude que muchos estamos deseando leerla.
Su cercanía y la calidez con la que consiguió que sintiéramos que nos conocíamos de toda la vida, la dejamos para nuestra historia personal. Siempre gracias, Juarma.





“Toda la muerte para dormir” de Jorge Molinero. La valentía de escribir al héroe, Luali Mustafa


“Toda la muerte para dormir”, y toda la vida para luchar por la justicia. Así firmó Jorge Molinero Huguet nuestro ejemplar de su novela, durante la presentación en Madrid el pasado lunes 12 de marzo en la Librería Desnivel. Con este libro Jorge ha acometido una ingente tarea, contar en primera persona la vida del líder de la revolución saharaui, Luali Mustafa Sayed. Desde luego, no se puede negar la valentía de Jorge al elegir el tema para su primera novela publicada.
El libro recoge la fascinante, breve y vertiginosa vida de Luali, el líder saharaui que aglutinó a su pueblo con el propósito de conseguir la independencia del entonces Sahara Español, como había sucedido ya con el resto de colonias africanas. La única manera de desprenderse del colonialismo es a través de la lucha armada. La independencia se gana con la revolución y no hay revolución sin sangre. Luali Mustafa fue desde su infancia una persona llena de tenacidad y capacidad de superación. Niño beduino, tardó en ir a la escuela. A pesar de todo, se convirtió en un brillantísimo alumno de Derecho y Políticas en la Universidad de Rabat, estudiando con becas gracias a sus magníficas notas. Desde niño había prendido en él un arraigado sentimiento de pertenencia al pueblo saharaui, fruto de la constatación de la marginación que sufrían los suyos en Tan Tan, la localidad del sur de Marruecos pero de población mayoritariamente saharaui donde se había establecido su familia. Con el “reajuste” de las fronteras coloniales, Tan Tan había sido entregado a Marruecos por el gobierno franquista. El nacionalismo saharaui de Luali se vio avivado por las tertulias con los veteranos guerreros anticoloniales, los que habían sido auténticos héroes de guerra, luchando contra las incursiones francesas durante la primera mitad del siglo XX.
La novela abarca los 29 trepidantes años de vida de Luali Mustafa, narrando los hechos objetivos tal y como sucedieron, y novelando el resto de acontecimientos, pensamientos y sentimientos de un Luali que no dejó escritos personales, tan sólo discursos y entrevistas a diferentes medios de comunicación. Así se recogen su infancia vivida entre la badia donde nació y la localidad de Tan Tan. Su primera gira por Europa para dar conferencias, en plena efervescencia por las revueltas de mayo del 68. Me resultaba muy sencillo seducir a un público tan joven y progresista como acomodado. Sus estudios de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Mohamed V de Rabat, donde se produce un proceso de maduración personal y colectiva. Los acontecimientos de Zemla y la desaparición a manos del ejército español del primer líder saharaui, Basiri en junio de 1970. El enorme despropósito que fueron los últimos años de presencia española en el territorio, con la creación del PUNS (Partido de Unión Nacional Saharaui) a pesar de que en España no había libertad de partidos. El audaz viaje de Luali a Argelia y a Libia para presentar a sus presidentes un manifiesto sobre la independencia del Sáhara Occidental. La unión en 1973 de representantes de tribus, fracciones y familias en torno a una misma causa. La primera acción armada del ejército de liberación saharaui contra el ejército español. La elección de Luali como Secretario General del Frente Polisario en mayo de 1974 durante su Segundo Congreso. Las incursiones marroquíes de finales de 1975 con las que comienza el éxodo de gran parte de la población saharaui. El abandono español del territorio, la proclamación de la República Saharaui, los durísimos inicios de la guerra, una hoja con dos caras. Una vertiginosa sucesión de sonoras alegrías y silenciosas penas. La invasión de Marruecos por el norte y Mauritania por el sur. La preparación del ataque contra la capital mauritana, Nuakchot, liderado por el propio Luali, con el  que finaliza la novela. Todo lo demás Jorge confiesa haberlo “escuchado, imaginado e inventado”. El autor realiza una acertada mezcla entre realidad y ficción, como cuando narra el bombardeo de la aviación marroquí en Um Draiga contra población civil saharaui, “ciudadanos españoles, porque en aquellos momentos los saharauis eran ciudadanos españoles”, puntualizó Jorge.
El encargado de presentar al autor fue el investigador y escritor saharaui Bahia Mahmud Awah. Bahia destacó que se ha adentrado de una manera profunda en la historia del pueblo saharaui, atreviéndose a novelar la vida de Luali. “Una trasgresión muy valiente” con la que ha logrado con éxito su objetivo. “Nos ha invitado a los saharauis a que entremos en el género literario de la novela”, reflexionó Bahia, quien destacó que Juan Ignacio Robles, profesor de Antropología de la UAM, se ha referido a esta novela como “historia de vida, según uno de los principios de la Antropología para acotar la realidad de un sujeto”. “Toda la muerte para dormir” ha recibido también elogiosas palabras de otros escritores. Es el caso de Gonzalo Moure, que califica el libro de “necesario y útil; respetuoso y osado”. Jorge nos confirmó que el libro estará en los campamentos saharauis a través del Bubisher, la red de bibliobuses y bibliotecas para los refugiados. También celebra la novela el periodista e historiador Pablo Dalmases, quien firma el prólogo bajo un acertado título, “Los héroes también necesitan que se les escriba”, recordando la novela de García Márquez. Porque Luali es uno de los grandes revolucionarios del pasado siglo, un líder a la altura de figuras como Patricio Lumumba, Nelson Mandela, Amílcar Cabral, Oliver Tombo o Julius Nerere. Incluso a Luali se le ha llamado el “Che Guevara africano”, un líder que fue capaz de desmontar ideas arcaicas y proyectó la patria saharaui a partir de una elaboración conceptual precisa (...), preparación académica adecuada, un discurso político asentado y una gran dosis de entusiasmo, energía y motivación. Sin embargo, como suele suceder con todo lo relacionado con el Sahara Occidental, Luali es un gran desconocido fuera del ámbito prosaharaui. Es hora de resolverlo y sin duda el libro de Jorge va a contribuir a ello.
El autor sabe del pueblo saharaui desde niño, su padre hizo el servicio militar en el entonces Sahara Español. Comenzó a conocer en profundidad a este pueblo en 2003 gracias a su trabajo en los campamentos de refugiados y en los territorios liberados, en proyectos de prospección de agua. Fueron cuatro años de intensa relación con los saharauis, de horas de charla en torno al té y bajo las estrellas, lo que le permitió disfrutar de la tradición oral saharaui. En aquellas largas conversaciones Jorge atesoró decenas de historias sobre el líder de la revolución. Sentía que debía hacer algo con todo aquel legado que había recibido de los saharauis. Ya que la escritura es una de sus pasiones, ¿por qué no convertirlo en una novela? Jorge recuerda el momento exacto en que lo decidió; sucedió en Santiago de Chile, durante un viaje de trabajo. Así son los extraños caminos por los que transcurre la creación.
Una empresa arriesgada y compleja para un escritor primerizo, nada menos que novelar la vida de una figura de tal envergadura para los saharauis. Jorge reconoce que no estaba satisfecho con el resultado de los primeros escritos, no acababa de encontrar la voz. En realidad, el miedo paralizaba la escritura. La solución llegó cuando decidió no nombrar a Luali, y con la decisión de cambiar los nombres de los compañeros de lucha del líder saharaui, “los buenos”, y mantener el nombre de “los malos”, Hassan II, el entonces Príncipe Juan Carlos, o el gran traidor saharaui, Jalihena Uld Rachid, quien fuera líder del PUNS, desempeñando después diferentes cargos con las autoridades de ocupación. Porque en esta historia sí hay claramente “buenos y malos”, “agresores y agredidos”. A partir de ese momento la escritura fluyó.  
A la pregunta de Bahia sobre cómo se adentró en los aspectos más íntimos de la vida de Luali, el autor explicó que “esos son los momentos de mayor ficción, dónde me sentí más libre y donde mejor me lo he pasado”. Esa parte es la puramente literaria, no tiene tanto que ver con el aspecto histórico. Jorge Molinero destapa en “Toda la muerte para dormir” una poderosa voz literaria con la que ha conseguido un libro épico y vibrante, con pasajes llenos de lirismo. También muestra una contención muy saharaui al narrar el dolor al que se vieron abocados a causa de la invasión, “la mayor injusticia a nivel internacional que aún se vive en la actualidad”. Jorge ha logrado dibujar un Luali tremendamente vivo, probablemente muy cercano a como fue en la realidad, metiéndose en la piel y en los huesos de aquel joven revolucionario que se convirtió en el primer presidente de la República Saharaui. El autor refleja de manera creíble todas las dudas e inseguridades que jamás se permitió mostrar Luali, tras cargar sobre sus espaldas una titánica tarea, para la que no había marcha atrás. El mundo entero nos estaba mirando (...) Todas las esperanzas del milenario pueblo saharaui estaban depositadas en nosotros.
Una de sus mayores preocupaciones del autor fue alejarse de ese paternalismo y orientalismo con el que muchas veces los occidentales miramos al pueblo saharaui. Sin duda Jorge lo ha conseguido. Como nos confesó, sigue escribiendo, “por ego, por miedo a la muerte, por deseo de trascender…”, y de momento el Sahara Occidental vuelve a ser su inspiración. Visto el resultado de esta notable primera novela, esperamos con ganas sus próximos trabajos.


“Toda la muerte para dormir” de Jorge Molinero Huguet. Ediciones Carena. Barcelona, febrero 2018. 212 páginas. ISBN: 978-84-16843-99-2