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Entrevista a Conchi Moya, escritora y Alumni UCM

*Entrevista para la web de Alumini (Universidad Complutense de Madrid) 10 de mayo de 2021.
Conchi Moya (1971) es escritora y periodista. Licenciada en la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM.
En la década de 1990 participó en varios proyectos relacionados con radios libres, entre los que destaca la creación en 1997 de Radio Resistencia. Publicó su primera novela, Sin pedir permiso, en diciembre de 2015, donde narra la historia de un grupo de jóvenes con ganas de cambiar el mundo y dos pasiones en común: la música y el pequeño universo de la radio independiente.
Ha escrito otros libros con el Sahara Occidental como tema de fondo: Delicias saharauis, Las treinta y dos batallas de Aminetu Haidar y Los otros príncipes y el ensayo El porvenir del español en el Sahara Occidental junto al escritor saharaui Bahia Mahmud Awah.
El último de sus libros publicados fue Las acacias del éxodo, libro de relatos con una primera parte sobre el pasado dedicada a “la colonización española, cómo se vivía allí y cómo lo vivían los españoles y saharauis”; una segunda sobre la actualidad, “una paz que en realidad es violenta porque no tienen su tierra y están pasando por una situación muy complicada especialmente en territorio ocupado donde se producen muchas violaciones de derechos humanos”; y un cuento final sobre el futuro que, aunque “no se sabe que pasará”, la autora quiere concebirlo con esperanza de que “puedan alcanzar su objetivo” y los refugiados puedan volver a un Sáhara libre.
Acaba de publicar un nuevo libro: La luz interior de George Harrison con Sílex Ediciones.
¿Cuál ha sido tu formación en la UCM?
Me licencié en 1994 en Ciencias de la Información, en la rama que entonces se llamaba Imagen y Sonido.
¿Guardas un buen recuerdo de tu paso por la facultad? ¿Cómo definirías aquellos años?
Fueron unos años muy bonitos y me siento muy orgullosa de haber estudiado en una universidad pública. Pude estudiar la carrera que había elegido, hice seminarios muy interesantes, tuve ocasión de ver mucho cine en la facultad, estudiar asignaturas que me gustaban especialmente como literatura, estética o narrativa y disfrutar de los talleres de radio, mi auténtica vocación. La vida me ha llevado después por otros caminos, pero nunca me he arrepentido de haber estudiado lo que elegí.
¿Siempre tuviste vocación de periodista?
Nunca tuve una vocación clara, pero desde pequeña me apasionó la radio y ese fue el verdadero motivo por el que elegí estudiar Ciencias de la Información.
¿De dónde viene esa pasión por la escritura?
Mis padres nos inculcaron desde muy pequeños el amor por la lectura y siempre me ha fascinado que me cuenten historias. De ahí a escribirlas yo, sólo había un paso. Me alegro de haberme atrevido a dar ese paso.
Tus últimos libros tratan sobre el Sáhara Occidental y el pueblo saharaui… ¿Con qué te quedas de toda esa experiencia?
Conocí al pueblo saharaui en abril de 2000, en un viaje a los campamentos de refugiados en el sur de Argelia. Aquella experiencia resultó tremendamente impactante y emocionante para mí y desde entonces los saharauis están en mi vida. Tengo muchos amigos y familia saharaui y de alguna forma escribo sobre el Sahara por un compromiso personal con ellos y con su causa, que hice mía desde aquella primera visita. Espero que mis libros puedan poner un granito de arena para dar a conocer lo que les sucede, la enorme injusticia que padece el pueblo saharaui y en la que España tiene tanto que ver.
¿Otra de tus pasiones siempre ha sido la música?
Desde muy joven la música es fundamental en mi día a día, me levanta el ánimo y me da fuerzas, he encontrado a grandes amigos gracias a la música. Además es uno de mis temas preferidos para escribir. En todos mis trabajos, incluidos los relacionados con el Sahara Occidental, la música aparece de una manera u otra.
Ahora, ¿comienzas una nueva etapa como escritora con George Harrison?
No es mi primer libro relacionado con la música, pero La luz interior de George Harrison es mi primera biografía musical. No sé qué me deparará el futuro, aunque de momento regreso a la narrativa, estoy escribiendo una nueva novela. Tengo otra acabada en espera de edición y quiero publicar un relato ambientado en el Swinging London para el que estoy buscando ilustradora.
¿En qué te identificas con él?
Más que identificarme, me parece un personaje tremendamente inspirador para escribir. De George Harrison me atrae fundamentalmente su curiosidad sin límites o su atrevimiento para lanzarse a empresas alucinantes, como empezar a estudiar sitar cuando era uno de los guitarristas más famosos del mundo, poner dinero para La vida de Brian cuando se quedaron sin productor o salvar de la ruina Friar Park, la magnífica propiedad que compró en 1970 llena de bosques, jardines, lagos y misteriosas cuevas. También me resulta inspirador que no se conformara con ser un simple muchacho de Liverpool y luchara por conseguir su sueño pero sin traicionar su clase y sin renegar de sus orígenes. Y no hay que olvidar su sentido del compañerismo y la amistad, su espíritu compasivo y solidario con los que sufren y su proverbial modestia, que contribuyó a que de alguna manera sea un personaje muchas veces omitido en la historia de los Beatles
¿Por qué la canción “The Inner Light” te inspiró para escribir este libro?
En realidad el título, inspirado en esa preciosa canción de George Harrison, no lo decidí casi hasta el final. “The Inner Light” fue el tercer tema con instrumentación india compuesto por George para los Beatles. Grabó la música en Bombay durante la grabación de su primer disco en solitario “Wonderwall Music”, sólo un mes antes del famoso viaje a la India de los Beatles para meditar con el Maharishi. Es una canción muy importante por muchos motivos, supone los inicios de ese empoderamiento de George como compositor, que culminó en el último disco que grabaron los Beatles, “Abbey Road”. La luz tiene una gran presencia en la vida de George y a la vez muchas lecturas, empezando por la iluminación espiritual que persiguió durante toda su vida. Él a su vez dio mucha luz al mundo a través de su música y de sus obras. George también buscó la luz del sol en sus numerosos viajes a lo largo del mundo, huyendo de los helados inviernos de su infancia en Liverpool. Y su esposa Olivia contaba que el cuerpo de George desprendió luz en el momento de abandonar el mundo. La luz es un elemento recurrente a lo largo de todo el libro.
¿Cómo crees que podría influir este libro en la sociedad?
George Harrison es una de las personalidades más interesantes del siglo XX, junto a sus compañeros en los Beatles. Pero además George fue un ser muy especial por el mensaje que dejó en sus canciones. Fue un precursor en el ecologismo, organizó el primer concierto solidario de la historia, estuvo comprometido políticamente con diferentes causas, mantuvo conciencia de clase a pesar de su enorme fortuna, se comprometió profundamente con la espiritualidad y dejó constantes mensajes de amor, empatía y solidaridad, sin abandonar nunca un punzante sentido del humor. He reflejado todo ello en el libro y creo que el mensaje de George Harrison sigue siendo muy potente y actual.
¿Qué crees que George Harrison podría enseñarnos en esta nueva normalidad en la que vamos a tener que acostumbrarnos a vivir?
Si George hubiera vivido en estos tiempos de pandemia probablemente habría alzado la voz contra el insoportable aumento de la desigualdad, el abandono de las políticas sociales, el destrozo de lo público y del estado del bienestar, el racismo, el individualismo y la intolerancia que estamos viviendo. George fue muy crítico en su día contra las políticas antisociales de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, antesala de lo que tenemos encima, y no dudo que habría usado su música para reivindicar un mensaje humanista. Sólo hay que ver la reacción de su esposa e hijo en el inicio de la pandemia al lanzar “The Inner Light Challenge”, una iniciativa en favor de varias organizaciones solidarias para paliar los terribles efectos de esta catástrofe.
¿Qué le dirías a los estudiantes que como a ti les gustaría vivir de lo que les apasiona?
A pesar de la difícil situación que atravesamos, les animaría a no dar la espalda a su vocación y a tener paciencia para recorrer el camino. Es una generación que no lo tiene nada fácil, una generación que por primera vez en muchas décadas probablemente va a vivir peor que sus padres.
Por último, ¿cómo ves el futuro del periodismo en España o en tu caso el panorama literario?
Soy optimista en lo que se refiere a la literatura. De la literatura es prácticamente imposible vivir, como por otra parte ha sucedido siempre en este país, pero al mismo tiempo nos resulta imprescindible a los que no entendemos la vida sin libros. El ser humano siempre querrá que le cuenten historias y la literatura seguirá existiendo, no tengo dudas. Se escribe y se publica mucho y espero que se lea lo que se compra. Sobre el presente del periodismo soy bastante más pesimista. Estamos en la época de la desinformación, los bulos interesados lanzados en muchas ocasiones por supuestos periodistas sin ningún escrúpulo. Los tentáculos del poder asfixian la libertad de información y la profesión atraviesa una gran precariedad. A pesar de todo, el periodismo es un elemento fundamental en democracia y me gustaría pensar que superaremos esta etapa y al periodismo le aguarda un futuro más prometedor.

'Las acacias del éxodo', de Conchi Moya un libro sobre la memoria y la esperanza de los saharauis


Conchi Moya escribe historias sobre personajes reales, célebres y anónimos
“Quiero que se conozca a los saharauis y denunciar la injusticia cometida con un pueblo digno y valiente”, asegura
*Fuente: RTVE. Por JESÚS JIMÉNEZ (@vinetabocadillo) 13.06.2019 
El pueblo saharaui lleva casi medio siglo pidiendo la autodeterminación, que se le deje vivir en paz en su tierra. Pero sus esperanzas de conseguirla parecen cada vez más lejanas por la ocupación marroquí y la indiferencia internacional. Ahora la escritora Conchi Moya (Madrid, 1971) da voz a personajes famosos y anónimos en una serie de relatos que ha escrito sobre el tema: Las acacias del éxodo (Sílex ediciones), y que nos permiten conocer mejor los sueños y esperanzas de los saharauis.
“Todos los relatos tienen en común que giran en torno a los saharauis –asegura Conchi-. He elegido el tiempo como forma de estructurarlos. Así hay tres partes: el ayer, donde recojo historias de la época en que España estaba todavía en el territorio y del momento del abandono y posterior invasión marroquí; el hoy, con relatos inspirados en el periodo actual de impasse, una situación de ni paz ni guerra muy peligrosa para los saharauis, y una tercera parte situada en el mañana, donde reflejo el anhelo de lo que espero que pronto suceda en el Sáhara a través de un relato relacionado con los músicos saharauis de todos los tiempos”.
“Las acacias del éxodo –continúa la escritora- es un libro de relatos sobre la memoria y la esperanza que ha sido definido como “no neutral”, que “no deja indiferente” o como “un puñetazo en la mandíbula de la política internacional española”. A nivel literario se ha destacado la dulzura con la que Las acacias del éxodo describe situaciones muy duras y la capacidad de extraer material literario y llegar al corazón del lector a partir de historias cotidianas y detalles en apariencia insignificantes".
“Con estos relatos –añade- pretendo que se conozca a los saharauis, que se sepa quiénes son los causantes de la situación tan terrible que están viviendo y denunciar la injusticia cometida con un pueblo digno y valiente que está defendiendo su derecho a existir como lo que son, saharauis”.
“Mi aspiración con el libro es en especial llegar a lectores que no saben nada sobre el pueblo saharaui, que estas historias les interesen y que, tras leerlos, se queden” –añade la autora-.
Viaje al centro de la noche - Viajamos para nada (1) - 25/05/19
     
                                         Viajamos para nada (1)
Un libro inspirado por la represión de 2010
La escritora madrileña nos cuenta cómo nació el libro: “Mi escritura de temática saharaui tiene mucho que ver con mi día a día, con el seguimiento a la actualidad diaria de lo que sucede en el Sahara Occidental, con lo que percibo en charlas con amigos saharauis, lo que recojo del contacto con activistas de derechos humanos, con refugiados saharauis en la diáspora, con mi familia. Las duras circunstancias que viven los saharauis han hecho que sean protagonistas de experiencias vitales que merecen ser contadas. De la intención de dar a conocer a través de la literatura esas historias que atesoran los saharauis nace Las acacias del éxodo.
“En 2010 –continúa- comencé a escribir algunos relatos inspirados en lo sucedido en el campamento saharaui de Gdeim Izik, un levantamiento pacífico de la población saharaui en territorio ocupado que fue brutalmente desmantelado por el ocupante marroquí. Aquellos días vertiginosos me impresionaron hondamente y necesitaba plasmar todo lo que se vivió entonces”.
“Hace un par de años –añade Conchi- decidí juntar varios de aquellos relatos y otros nuevos que habían ido surgiendo y a partir de ese momento sí pensé que podía haber un libro. Tuve la suerte de que le interesara a Ramiro Domínguez de Sílex Ediciones y gracias a ellos he podido verlo publicado en una editorial de gran solvencia y larga trayectoria”.
Basados en hechos y personajes reales
Aunque son relatos, todos están inspirados en personas y acontecimientos reales, como nos comenta Conchi: “Todos los relatos están basados de alguna forma en hechos y personajes reales. A partir de una historia, de una anécdota, de una conversación, de una vivencia personal o de un detalle que me conmueve, escribo el relato”.
“En otros casos –añade-, he buscado escribir sobre un hecho en el que yo personalmente estaba interesada. Es el caso de la mítica foto de la combatiente saharaui con un bebé en brazos realizada por la foto reportera Christine Spengler o la visita de Felipe González a los campamentos de refugiados saharauis en noviembre de 1976. En ambos casos he entrevistado a algunos de sus protagonistas y he ficcionado los hechos para convertirlos en literatura”.
“El lector debe tener en cuenta que no es un libro de historia, mi aproximación a los hechos reales que narro es literaria” -asegura Conchi-.
“La mujer sigue en la vanguardia de la lucha saharaui”
Las mujeres saharauis tienen gran protagonismo en estas historias y también en el pueblo saharaui. ”La mujer saharaui ha sido un pilar en su sociedad desde tiempos inmemoriales –asegura Conchi Moya-. Durante los años del éxodo y la guerra su papel fue fundamental. Ellas pusieron en pie los campamentos mientras los hombres estaban en la guerra, fueron albañiles, sanitarias, educadoras, organizaron el estado saharaui en el exilio”.
“Hoy en día siguen en vanguardia de la lucha saharaui –continúa-, como se puede ver en los territorios ocupados donde las mujeres encabezan las manifestaciones y donde hay reputadas activistas de derechos humanos que sufren persecución, torturas y cárcel. Todo ello se refleja en mis relatos, muchos de ellos protagonizados por mujeres. Lo que no quita que las mujeres saharauis continúen luchando hoy en día por tener un papel más decisivo e igualitario en su sociedad”.
El paisaje humano y natural
El paisaje humano tiende a confundirse con el natural la sociedad saharaui. “La naturaleza del desierto, inclemente y extrema, moldea e interviene en el carácter de sus habitantes –nos cuenta Conchi-. Los saharauis son un pueblo curtido, digno y paciente. Dice un proverbio saharaui que “a quien aguanta le llega la sombra”. Desde la causa nos animamos unos a otros para continuar el camino con una palabra “seguimos”, hay que endurecerse para que la situación desfavorable no pueda contigo. En esa forma de ser tiene mucho que ver la dureza del paisaje que rodea a los saharauis”.
“Ese paisaje del que les han desposeído injustamente, esa tierra añorada, ha sido cantada desde siempre por los poetas saharauis –añade-. Es cierto que en cada saharaui habita un poeta, bien por componer versos o bien por memorizarlos y saber reproducirlos en la ocasión más adecuada. La tierra es la principal inspiradora de la poesía saharaui; como dice Ebnu, uno de los poetas saharauis en español, la poesía saharaui es un atlas geográfico que evoca montes, ríos, colinas, dunas o valles. La poesía es sin duda uno de los grandes patrimonios que tienen los saharauis”.
La cultura y la música saharauis
Y es que una de las cosas que Conchi ha querido destacar en el libro es la cultura saharaui, destacando la música. “La cultura –nos comenta- es uno de los frentes que han elegido los saharauis para denunciar ante el mundo su situación. Cine, literatura, arte y por supuesto música. Desde el inicio de la revolución saharaui, cuando luchaban para conseguir su independencia de España, el Frente Polisario se sirvió de la música para agitar la conciencia del pueblo y difundir eslóganes. Los poetas componían letras revolucionarias que luego eran cantadas por las primeras voces que surgieron en la música saharaui”.
“Con la invasión mauritano marroquí se crearon grupos musicales como Mártir Luali, que llevaron la causa a muchos países a través de la música –continúa-. Eso es lo que he querido recordar y homenajear en el relato que cierra el libro “Canciones para una revolución”, en el que además hago un juego con el tiempo para invocar ese “anhelo que ya no espera más”, como dice el poema de Chejdan Mahmud”.
“La música saharaui –concluye- ha vivido momentos de enorme esplendor con Mariem Hassan, la gran voz saharaui que lamentablemente nos dejó demasiado pronto. Como ella decía, los simpatizantes de las causas vienen y van pero la cultura, la música, la literatura, la poesía generan “fans” para siempre porque un fan no te va a abandonar nunca. Esas palabras las recordaba el sobrino de Mariem en la presentación de Las acacias del éxodo en Madrid”.
"No dejes que ensille tu rahla (montura) quién no viaje contigo"
En la portada del libro puede leerse una frase que ha inspirado a la autora en este viaje literario: ‘No dejes que ensille tu rahla (montura) quién no viaje contigo’. “La frase es un proverbio saharaui y la ha recordado el escritor e investigador Bahia Awah en la contraportada del libro –asegura Conchi-. Es una frase muy poderosa como todo lo que viene del saber popular. El significado está claro, sólo entiendo el acompañamiento a una causa, en este caso la saharaui, como un viaje diario, un esfuerzo diario al que debemos comprometernos de manera directa”.
“Este libro es una forma más de acompañar a los saharauis en este largo viaje hacia la libertad, que para ellos dura ya más de cuarenta años. Yo llevo diecinueve acompañándoles y espero que llegue a su buen fin lo más pronto posible” –concluye-.
“La esperanza se mantiene intacta”
Como comentábamos, el libro también se preocupa por el futuro de los saharauis, tras un conflicto tan largo y que no parece tener una solución a corto plazo. “El problema saharaui es político pero se ha dejado en manos de la ONU, una organización que se ha mostrado incapaz para resolverlo –asegura Conchi-, empezando porque Francia, principal valedor del ocupante marroquí, ejerce toda su influencia para que las cosas no se resuelvan”.
“España, que aún es potencia administradora del territorio, se ha desentendido de sus obligaciones con los saharauis y se ha entregado a Marruecos por intereses personales, los atávicos miedos al incómodo vecino del Sur y por la falta de visión de los dirigentes españoles”.
“Sin embargo, hay vida más allá de los mediocres políticos de la vieja Europa –asegura Conchi-. La causa sigue viva, continúa ganando adeptos, la República Saharaui avanza con fuerza en el continente africano donde es activo miembro fundador de la Unidad Africana y las relaciones con los gobiernos latinoamericanos son fluidas gracias entre otras cosas al idioma español que tienen en común”.
“La situación actual es de impasse, desde el alto al fuego de 1991 se vive una situación de “no paz, no guerra”, que sólo beneficia al ocupante -añade la escritora-. Marruecos deja pasar el tiempo, mientras continúa esquilmando los recursos naturales saharauis y el Sahara ocupado se llena de colonos marroquíes. Por eso digo en el libro que “nada es tan violento como esta paz de hoy”. El pueblo saharaui sigue dividido y disperso, pasando por muchas penalidades en los campamentos de refugiados y sufriendo una terrible represión en los territorios ocupados”.
“Sin embargo, la esperanza se mantiene intacta, los saharauis luchan por lo que es suyo, su causa es completamente legal y justa y se acabará imponiendo” –concluye Conchi-.
“Varias generaciones de saharauis no conocen su tierra”
Uno de los problemas a los que se enfrentan los saharauis es que muchos jóvenes ni siquiera conocen su tierra natal. “A causa de estos más de cuarenta años de ocupación ya han nacido varias generaciones fuera del territorio que no conocen su tierra –asegura Conchi-. Unos viven bajo una durísima ocupación, otros como refugiados en los campamentos y otros en la diáspora, a veces con sus familias y otras con familias de acogida. Hay un gran problema no sólo de olvidarse de la causa sino directamente de olvidarse de su cultura, de desarraigarse”.
“Es un tema realmente preocupante –continúa-. Pero lo cierto es que tarde o temprano los jóvenes que están fuera de la causa la acaban asumiendo como suya. Poco a poco las nuevas generaciones van ocupando puestos de responsabilidad en las instituciones saharauis, toman posiciones en el activismo saharaui en territorios ocupados o trabajan por su causa desde el activismo cultural, informativo o solidario”.
En cuanto a sus proyectos, Conchi Moya asegura que: “De momento mi idea es seguir escribiendo a mi ritmo, sobre los temas que me interesan, principalmente el Sahara y la música. En la actualidad estoy centrada en la escritura de relatos cortos de narrativa rock, tengo una novela acabada y estoy empezando otra. La radio, que es otra de mis pasiones, la tengo aparcada, aunque ahora estoy muy contenta por una colaboración con el podcast literario A qué huelen los libros de Valeria Surcis, donde puedo combinar esas dos pasiones”.

ENTREVISTA Conchi Moya, escritora: Todos los saharauis son héroes



Conchi Moya es autora del libro "Las acacias del éxodo", una obra que versa sobre el Sáhara Occidental. La presentación será el sábado 4 de mayo en 'Libros Traperos' (Murcia)
"Del PSOE sólo se ha recibido traición. Lo que se puede esperar de este partido en relación al pueblo saharaui es nada positivo, como han seguido demostrando a lo largo de estos años"
"Que la mujer es un pilar de la sociedad saharaui desde siempre es algo evidente. De alguna manera la sociedad saharaui es matriarcal, son mujeres libres y que ocupan un lugar muy importante en su familia y en la sociedad"
*Fuente: el diario.es Por Paco Paños. 03/05/2019
Nacida en Madrid en 1971 se licenció en Ciencias de la Información en la Universidad Complutense. Antes de "Las acacias del éxodo", ha escrito otros dos libros, con el Sáhara Occidental como tema de fondo, "Delicias saharauis" y "Los otros príncipes". Junto con Bahia Mahmud Awah ha escrito el ensayo "El porvenir del español en el Sahara Occidental". Antóloga de varios libros de poesía saharaui "Um Draiga", "Aaiún, gritando lo que se siente", "La primavera saharaui" y "Poetas saharauis (Generación de la Amistad)". En diciembre de 2015 se publicó su primera novela, "Sin pedir permiso'".
Correaliza el espacio informativo Poemario por un Sahara Libre, dedicado a las actualidades informativas y culturales de la causa saharaui.
"Las acacias del éxodo", es un libro de relatos que tienen como protagonista el Sahara Occidental, el Pueblo Saharaui. No es tu primer libro con este tema y parte de tu actividad, la dedicas a hacer visible la Causa Saharaui. ¿Cuál es tu vinculación con El Sahara, con su gente?
Conocí al pueblo saharaui en abril de 2000, cuando viajé a los campamentos de refugiados saharauis con compañeros de una radio libre en la que colaboraba. El impacto por lo vivido allí fue tan fuerte que me comprometí a ayudar a este pueblo con lo que sabía hacer, contar, escribir, informar. Con el tiempo conocí al que hoy es mi compañero, el escritor e investigador saharaui Bahia Awah, y los dos decidimos hacer juntos este camino. Es mi causa, es mi pueblo, tengo una enorme familia dispersa por los campamentos, varios países en la diáspora y en territorio ocupado. Muchos de mis mejores y más queridos amigos son saharauis. Desde mi primer viaje no ha habido un solo día en que haya dejado de pensar en el Sahara, y son ya diecinueve años. Literariamente esto se ha traducido en que tuve el honor de participar en el congreso fundacional del grupo de escritores saharauis en el exilio Generación de la Amistad Saharaui. También he sido antóloga de varias de sus publicaciones. "Las acacias del éxodo" es mi tercer libro de narrativa centrado en el Sahara Occidental.
En uno de los relatos cuentas la visita de un "joven político español", la esperanza que despertó entre los activistas saharauis y, finalmente su traición. Ese político era Felipe González. Ahora que otro joven político socialista está en la Moncloa y seguirá siendo presidente después de las elecciones del 28A ¿Qué expectativa despierta esto entre la población? ¿Tienen los saharauis esperanza de que Sánchez mire hacia los campos de refugiados, que retome la responsabilidad que España tiene como potencia colonizadora y cumpla con el mandato de la ONU hasta que el Sahara consiga su independencia y recupere su territorio?
La historia de la visita de Felipe González en 1976 a los campamentos de refugiados para apoyar al pueblo saharaui "hasta la victoria final" y su posterior traición, que perseguirá a Felipe para siempre, me impresiona mucho. Los saharauis no lo olvidan y se encargaron de recuperar y difundir aquellas imágenes y el audio de su discurso. La cantante saharaui Mariem Hassan incluso le dedicó una cantata llamada "Shouka" (La espina), que es escalofriante. Pude hablar con alguna de las personas que le acompañaron y quise reproducir cómo fue aquella visita.
El programa socialista para estas elecciones de 2019 incluía una frase referida al pueblo saharaui, que el partido trabajará "para alcanzar una solución del conflicto que sea justa, definitiva, mutuamente aceptable y respetuosa con el principio de autodeterminación del pueblo saharaui". Es cierto que Pedro Sánchez se ha desmarcado de alguna manera de la "vieja guardia" socialista pero habrá que ver hasta dónde se atreve a llegar. La cercanía del PSOE a las tesis marroquíes en relación con el Sahara Occidental es histórica y es difícil que eso cambie. Hay que recordar que en la pasada legislatura llegó al Congreso Mohamed Chaib, diputado por el PSC y considerado como "el hombre de Mohamed VI en España".
Sólo hay que ver que Zapatero es uno de los valedores de la ocupación marroquí del Sahara. Como muestra, el expresidente ha llegado a participar en diferentes actos en los territorios ocupados del Sahara, organizados por las autoridades marroquíes, como el Foro Crans Montana en la ciudad saharaui ocupada de Dajla, con Mohamed VI abriendo el acto y recibiendo a los participantes con la frase "Bienvenidos al Sahara marroquí". Esto lo recogió la Agencia EFE en marzo de 2015, se puede consultar en la hemeroteca. Y durante el gobierno de Zapatero el PSOE tuvo una vergonzosa actuación durante dos hechos determinantes como fueron la huelga de hambre de la activista saharaui Aminetu Haidar en el aeropuerto de Lanzarote y el violento desmantelamiento del campamento saharaui de Gdeim Izik, donde el gobierno del PSOE dio por válida la versión marroquí y llegó a recibir en el Ministerio de Interior al general marroquí Hosni Benslimane, sobre el que pesa una euroorden de busca y captura por el asesinato del opositor Ben Barka. La respuesta del Ministerio del Interior de Pérez Rubalcaba fue que su nombre "no estaba en las bases de datos del Ministerio".
Del PSOE sólo se ha recibido traición. Lo que se puede esperar de este partido en relación al pueblo saharaui es nada positivo, como han seguido demostrando a lo largo de estos años.
En un libro como "Las acacias del éxodo" debe ser fácil caer en la tentación de limitarlo a glosar la figura de los héroes y de los dirigentes del pueblo saharaui. Tú hablas con admiración de algunos de esos personajes, pero centras tus relatos en las gentes que sufren el éxodo, en los niños, en las familias, en las cosas sencillas y básicas que han perdido. Y sobre todo hablas de la mujer saharaui, de su papel en la organización de la vida civil en los campamentos, en cómo son ellas las encargadas de la sanidad, de la educación, de la organización, en suma, de la vida cotidiana. ¿Qué papel tiene la mujer en la causa saharaui?
En realidad todos los saharauis son héroes y heroínas. Y todo el pueblo es el Frente Polisario, que es un movimiento de liberación nacional que existirá hasta que los saharauis recuperen su tierra. En el caso saharaui hay dirigentes que dieron su vida por la causa, literalmente, como Luali Mustafa, uno de los fundadores del Frente Polisario y líder de la revolución saharaui, que murió en el campo de batalla cuando no se había cumplido un año de la guerra con Marruecos. Muchos otros han sido un ejemplo por su esfuerzo y sacrificio a lo largo de estas décadas. Al igual que el pueblo, que ha sufrido y todavía sufre tanto. Y con "Las acacias del éxodo" pretendo de alguna manera que nos pongamos en la piel de esas personas que de la noche a la mañana se vieron expulsados de su tierra, a quienes se les arrebató todo y se vieron sometidos a la mayor de las injusticias, ante la indiferencia de la comunidad internacional. Me gustaría que entendiéramos que esto nos puede pasar a cualquiera, a pesar de que nos creamos a salvo por vivir en la burbuja de nuestro supuesto "primer mundo".
Que la mujer es un pilar de la sociedad saharaui desde siempre es algo evidente. De alguna manera la sociedad saharaui es matriarcal, son mujeres libres y que ocupan un lugar muy importante en su familia y en la sociedad. Ellas levantaron los campamentos, y por tanto el estado saharaui en el exilio, cuando los hombres estaban en el frente de batalla. Fueron madres, médicos, constructoras, maestras, cuidadoras, diplomáticas en el exterior. Y en los territorios ocupados las mujeres aún hoy encabezan muchas manifestaciones de protesta, y hay numerosos nombres femeninos entre los más destacados activistas de derechos humanos. La mujer saharaui tiene su puesto en la vida política a nivel nacional e internacional. Hay ministras, gobernadoras, parlamentarias o diplomáticas, como ejemplo la Representante Saharaui en España es una mujer.
Pero todo esto no quita para que las mujeres saharauis también sufran el patriarcado, tengan la preocupación de la pérdida de poder desde que los hombres regresaron a los campamentos tras el alto el fuego y pidan una mayor participación en la vida pública. Ahora hay una interesante generación de mujeres saharauis muy jóvenes que luchan por sus derechos y por su espacio, sin abandonar su causa, y eso es tremendamente interesante en mi opinión.
Todo tu libro es un hermoso canto de esperanza, lleno de amor por las gentes de las que escribes. Es también un grito de rabia, de rebeldía ante la situación que, desde hace 50 años, vive el pueblo saharaui. Pero es además un llamamiento contra el olvido, contra la posible pérdida de identidad de parte de las generaciones que han nacido ya en el éxodo. ¿Hay peligro de agotamiento, de desánimo en los más jóvenes?
Ese peligro existe, es evidente. Yo tengo sobrinos que han nacido en los campamentos de refugiados y que a su vez tienen hijos que han nacido en los campamentos también. Dos generaciones que no han podido pisar jamás su tierra o que sólo conocen la ocupación. Eso es un drama terrible. Y hay un tercer desarraigo, el que se vive en la diáspora. Hay un peligro de pérdida de identidad, de olvidar por qué se está luchando y de desesperación. ¿Cómo decirle a un joven saharaui que siga teniendo fe en la ONU o en la comunidad internacional?
Pero al mismo tiempo la identidad saharaui es tan fuerte que hay mucha esperanza depositada en los jóvenes. Hay una generación muy bien preparada, que conoce la causa y que se va incorporando a puestos de responsabilidad o colabora desde activismo informativo intelectual, cultural y artístico. En los territorios ocupados los defensores de derechos humanos son cada vez más jóvenes, están tomando el testigo de los activistas veteranos. Marruecos no ha logrado borrar la identidad saharaui de estas nuevas generaciones, ni siquiera de los universitarios, obligados a estudiar en universidades marroquíes. Hay un movimiento estudiantil saharaui muy importante en territorios ocupados, que sufren acoso, detenciones y cárcel. Pero siguen adelante.
El gran problema puede ser que el desánimo les lleve a tomar posturas a favor de un conflicto armado. Algunos jóvenes piden que se acabe con esta situación de "impasse" y se comience la guerra. Están hartos de esperar y es comprensible.
Tú eres escritora, pero también eres periodista. ¿Por qué has elegido el relato, la literatura para hablarnos de los saharauis y no la crónica o el reportaje periodístico?
Son dos formas de escribir que están presentes casi por igual en mi creación. Mi literatura es muy narrativa y en ella me gusta contar. Y a la vez mis artículos periodísticos siempre tienen un punto literario. En cualquier caso, Bahia Awah y yo llevamos haciendo activismo informativo desde el año 2001, cuando empezamos con Poemario por un Sahara Libre, nuestro programa de radio que más tarde se convirtió en blog y con el que aún seguimos. La literatura vino después y fue en parte una consecuencia de la cantidad de testimonios y de historias que escuchábamos cada día. Yo siempre he escrito, desde pequeña, y si me atreví a ir más allá fue por mi convencimiento de que la literatura y el arte son un arma tremendamente poderosa para la difusión de ideas, y por supuesto de causas. Y por tanto debían serlo para una causa tan justa como es la saharaui.
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Tlaxcala ha traducido al francés la entrevista sobre "Las acacias del éxodo" en el diario.es Por Paco Paños. Fecha de publicación en Tlaxcala: 05/05/2019
La agencia de prensa saharaui SPS también se ha hecho eco de la entrevista

Entrevista en De uno en uno, Onda Madrid. Haz lo que debas sin pedir permiso. Haz lo que decidas. Como puedas


Hacer radio con gente que te gusta es uno de esos estados de felicidad perfecta. (Sin pedir permiso)
A veces pienso en que escribo libros para volver a los estudios de radio. Mi novela Sin pedir permiso me ha proporcionado varias entrevistas en radios de Lugo, Ciudad Real, Valencia, Toledo o Murcia y he tenido la suerte de visitar los estudios de Radio 3, Onda Madrid o Radio Vallekas. El miércoles 1 de marzo se emitía el “De uno en uno” de Isabel García Regadera en el que fui protagonista de una de esas entrevistas en profundidad que se marca Isabel. De su mano hice un repaso por mi trayectoria periodística, literaria y de activismo prosaharaui, con alguna que otra pincelada personal.
Radio, literatura, el Sahara Occidental, Madrid, mi abuela, Bahia Awah, La primavera saharaui, el punk, Haz lo que debas, el esforzado empeño del Do It Yourself, ilustradores, música, Sin Pedir permiso, los años 90, escribir porque no queda otro remedio, The Clash, la constancia, Vallecas, Los Bichos, Juan Antonio Vázquez, Delicias Saharauis, Cierre X impago, los crowdfunding. Fueron algunos de los temas que tocamos en una hora de entrevista que me recordó de nuevo que pocas cosas me gustan como hacer radio.
Comenzamos la entrevista con la canción “Marina” de Los Bichos para hablar de mi primera novela, Sin pedir permiso, publicada en diciembre de 2015. La canción comparte nombre con mi protagonista, un nombre que me gusta “y como el autor es el que decide sobre sus personajes decidí bautizarla así”.
Isabel encontró una conexión entre dos de mis obras “Haz lo que debas Sin pedir permiso”. Haz lo que debas es el nombre que le di a este blog allá por 2008. “Yo hago no lo que otros quieran que haga sino lo que yo pienso que debo hacer. Y cuando una cosa es justa no pidas permiso, hazla. Después asume las consecuencias”, como leitmotiv vital.
A los escritores siempre nos asalta la pregunta sobre qué hay de autobiográfico en nuestra obra. “Sin pedir permiso” surge de mi experiencia en la Escuela de Radio del IMEFE a mediados de los años 90 y mi participación en Radio Resistencia, radio libre madrileña fundada en 1997. “Muchas de las cartas que entonces escribía para mis compañeros aparecen adaptadas en algunos episodios del libro”. Isabel se pregunta si me ha servido para saldar cuentas con el pasado o es un ejercicio de nostalgia. No soy yo muy partidaria de nostalgias, aunque aquella fue una época maravillosa “porque tenía veinte años, no tenía obligaciones, las ilusiones estaban intactas, estaba en la radio, haciendo lo que queríamos, fue como un sueño”, todo aquel mundo se refleja en la niña asomada a la ventana que aparece en la deliciosa portada, obra de Marino Masazucra.
El disco de “Cierre X impago”, con mis letras y la música de Migüel Bastante, también ocupó un espacio en la entrevista, porque Sin pedir permiso es un libro lleno de música; también los barrios que aparecen en mi historia, Vallecas y Ventilla en especial; la época actual contrapuesta con la de nuestro pasado juvenil, también interesante y positiva “hay que mirar a la juventud y seguirla, ellos llevan la vanguardia”. El Do It Yourself se llama ahora crowdfunding. Los proyectos por fortuna salen, “la gente es muy generosa, la gente es maravillosa”. Se está volviendo a salir a la calle, se repite la efervescencia cultural que había en los 90 en los barrios, las radios libres, los locales okupas, los fanzines. “Los tiempos de crisis sólo tienen una cosa buena, que la gente agudiza el ingenio. Haz lo que decidas. Como puedas”. Lo mío es comunicarme, “contar cosas, expresarme, serán más interesantes o menos pero es lo que me gusta hacer”.
Madrid, “Vente pa Madrid”, la canción que me gusta usar para animar a mis amigos de fuera a que vengan a verme; nuestra ciudad, la ciudad que acoge, en la que no se pregunta a nadie de dónde viene, cualquiera puede ser madrileño si así lo decide. Madrid, escenario de las aventuras y desventuras de los personajes de Sin pedir permiso.
Y el pueblo saharaui, al que llegué de la mano de mi amigo Juan Antonio Vázquez, hombre de radio y de música, persona inquieta donde las haya, Jota en el libro; esto puedo decirlo porque lo sabe él. Convencida total por la causa, implicada totalmente en la causa por mi familia, por los amigos que he hecho estos años y por todo el pueblo saharaui, afectados directos de la invasión marroquí. Hablamos del activismo cultural con la causa saharaui que practico con mi compañero Bahia Mahmud Awah. Recordamos los libros de Bahia, fruto de su preocupación por el desarraigo de las nuevas generaciones saharauis y por preservar la rica cultura oral saharaui, además de mis tres libros dedicados al Sahara y nuestros libros en común como “Cuentos saharauis de mi abuelo”, una recopilación de cuentos de la tradición narrativa saharaui que adaptamos entre los dos al español. La charla también nos llevó a hablar sobre “La primavera saharaui. Escritores saharauis con Gdeim Izik”, libro cuyos beneficios son para ayudar a los presos políticos saharauis y sus familias, y que lanzamos para que la llama del campamento no se apague.
Porque los artistas mueven el mundo, tuvimos un rato para recordar a Antonio Vega, al que dediqué un libro “Desordenado corazón”, recopilación de artículos y entrevistas sobre él, siempre vivo, siempre presente, uno de esos artistas que conectan de verdad con la gente y al que admiro por su talento pero sobre todo “por su empeño en seguir adelante y transmitir sus letras y su poesía a pesar de sus obsesiones y sus problemas, de seguir adelante hasta el final”. Hablamos de la constancia, algo que creo que me caracteriza y que admiro en los demás.
Terminamos con mitomanía, mi amor por músicos que “forman parte de mi vida”, como George Harrison y The Who y de mi sorpresa al conocer que una compañera de trabajo los conocía en persona y había tenido un contacto estrecho con Pete Townshend a través de la red. Terminamos hablando de mis próximos proyectos, la crisis de los cuarenta y la edad del pavazo (que diría el gran Juarma).
Los Chichos, Ketama, The Clash, 091, Cierre x impago, Los Bichos, Antonio Vega, The Black Crowes o Nirvana nos acompañaron en una entrevista que fue un chute de felicidad. Muchas gracias a Isabel por el regalo.
Podéis escuchar el audio de la entrevista completa AQUI.

«Es literatura con rock» #SinPedirPermisoNovela en Ciudad Real



Librería Serendipia, 8 de abril, 19.30h Ciudad Real
¿Cómo fue contar su experiencia en la radio independiente a través de una novela?
Esto se remonta a la época en que estudiaba radio, que era a mediados de los años 90. Las experiencias que recojo en la novela están tomadas de una emisora que surgió en Madrid, Radio Resistencia. Yo soy una de las personas que la fundó en 1997, aunque también surgen algunas experiencias de la Escuela de Radio. Casi después de 20 años y de haber estado durante diez años dedicada al activismo de la causa saharaui, hace unos cinco empecé a escribir sobre todo esto. Al menos, la parte de radio sí que es prácticamente como sucedió, con las preocupaciones de no tener presupuesto ni subvenciones de nadie. Además de eso, hay una historia de amor, de amistad, que sí que es inventada; para ello me basé un poco en los veinteañeros en Madrid de los años 90, una situación que es extrapolable a casi cualquier lugar del mundo. Las inquietudes y las iniciativas que se tienen a los 20 años son muy parecidas en todas partes.
En esos tiempos en que era difícil conseguir medios, ¿cómo empezaba a surgir una emisora?
Yo estuve desde la segunda asamblea de fundación. Surgió a partir de un grupo de personas de un sindicato que veían la necesidad de desarrollar una serie de actividades en Madrid similares a las que ya hacía Radio Vallekas o Onda Latina. Con esa idea se desarrolló un proceso asambleario. Estuvimos dos o tres años nada más que haciendo conciertos y fiestas para conseguir el dinero. De todos modos, en el libro no lo cuento así exactamente, porque la protagonista llega acompañando a un grupo musical a una radio libre que ya está montada.
¿Qué fue lo más difícil a la hora de escribir la novela?
Lo que más que costó fue encontrar el tono. Me basé mucho en los escritos de nuestras fiestas, de nuestros actos y de nuestros escritos para la radio. La verdad es que para reflejar aquella época no me tenía que inventar cosas porque la conocía perfectamente. Lo difícil era darle un tono, escribir correctamente, quizá la parte más técnica. Luego lo que si fue más complicado fue editarla.
La novela tiene un peso importante de la música, ¿cómo es posible incorporarla a la literatura?
Si en el libro hablo sobre la radio había que plasmar todas esas cuestiones, que, además, tenía mucho contenido social. La parte musical en una radio libre era importantísima, además de los conciertos que organizábamos. En Estados Unidos y también en los países latinoamericanos hay una tradición bastante larga de literatura con rock. Creo que es algo que se puede combinar muy bien. La protagonista es una chica que va con un grupo de música y eso también lo he recreado. Además, he escrito la letra de cuatro canciones para la novela. Eso lo hemos llevado a extremo y un chico de Ciudad Real, Miguel Bastante, ha puesto música para que suene, ya están grabadas y vamos a intentar editar una maqueta con las canciones.
Además la novela tiene la portada del ciudadrealeño Marino Masazucra, ¿cómo es esa portada?
Es fundamental. Edité la obra mediante crowdfunding a través de una editorial que se llama Libros.com. En principio, ellos aportan todo que hace falta para editar y también tienen diseñadores que hacen las portadas, pero desde que estaba escribiendo el libro sabía que quería una cubierta especial, que fuera importante. Conocía a Marino de otros trabajos y quedamos en que sí lo aceptaba la editorial se lo encargaría a él. Y cuando me llevó la portada vi que es que no podía haber otra, había captado perfectamente todo lo que yo quería decir con el libro.
¿Tiene otros trabajos de ficción a la vista?
Estoy escribiendo otra cosa, pero no sé cuándo estará porque tardo mucho. Es un poco continuación de la otra, pero es distinta.

Entrevista a Conchi Moya, autora de ‘Sin pedir permiso’. #Radio Paralela


Conchi Moya nos pide permiso para hablarnos de sobre su gran pasión, la radio, y su novela ‘Sin pedir permiso’
El próximo 11 de diciembre se presentará en la Librería Muga, en el Distrito de Vallecas, una de las pocas novelas que existen en España sobre radio. En un argumento en el que a veces es complicado distinguir entre la realidad y la ficción, si nos encontramos en Vallecas o en Ventilla, Conchi Moya da rienda suelta a su imaginación creando atmósferas que se han ido forjándose cuidadosa y detalladamente desde muchos meses.
El pasado mes de noviembre, tuve la suerte de compartir un maravilloso atardecer en la Universidad Autónoma de Madrid junto a Tuca Muriel, Bahía Awah y la protagonista de esta entrevista.
¿Quién es Conchi Moya?
Soy periodista y escritora, ambos campos me encantan. Aunque la vida me ha llevado por otros caminos profesionales, siempre he sido de hacer las cosas que quería como pudiera y sigo manteniendo ese deseo de escribir, contar cosas y transmitir lo que a mí me resulta curioso. En la universidad estudié ciencias de la información, rama de imagen porque lo que más me gustaba era la radio y en los noventa ésta estaba enfocada a imagen y sonido. En la propia carrera empecé a hacer talleres de radio que fue lo que me enganchó y se convirtió en una de las pasiones de mi vida que me sigue llevando por otros caminos actualmente. Además soy activista cultural y de información por el Sáhara Occidental, es una causa en la que llevo quince años.  Apoyo al grupo de escritores saharauis Generación de la Amistad a los que vi nacer como grupo y con ellos he hecho algunas antologías y he ayudado en algunas ediciones de libros. Siempre de manera muy modesta porque trabajamos solos prácticamente con autoediciones, buscando editoriales pequeñas que nos han ayudado.
¿Qué te parece si hablamos sobre Radio Resistencia? Bueno, tú fuiste creadora en 1997…
Sí, fui una de las fundadoras, empezamos en el año 97 con algunos amigos que conocí en la Escuela de Radio Imefe en el año 95. La idea fue crear una radio libre, asamblearia, un poco el estilo de Radio Vallecas, que todavía existe, Latina y otras muchas. Nuestra meta era que todos los que formásemos parte de la asamblea tuviésemos poder de decisión. Estuvimos siete años con la Radio abierta, fue muy difícil, no teníamos financiación, nada más que las cuotas de los socios y algunas ayudas, pero muy pocas, aguantamos como pudimos.  Hacer radio era muy difícil, había que montar las antenas de radio enormes que valían una gran cantidad de dinero y tener mucho cuidado para no crear interferencias con las televisiones, los teléfonos de los vecinos, las grandes radios, bueno, algo muy complejo. Hacíamos mucho tipo de eventos y fiestas para poder mantener la radio. Fue una experiencia increíble, casi lo que menos hacíamos era radio al final, había que hacer de todo, pero fue una maravilla.
¿Qué consejo nos darías a las nuevas radios que estamos tratando de hacernos un hueco en el panorama actual? Tú que tienes mucha experiencia y que eres una gran especialista.
Sobre todo que lo hagáis con gusto y que lo hagáis bien. Se hace por amor al arte y hay que disfrutarlo y vivirlo al máximo. Pensar por qué lo hacéis, supongo que será dar voz a causas, gentes, a historias que no tienen cabida en los medios de comunicación de masas o simplemente vuestros propios intereses.
Y vosotras y vosotros, ¿cómo fuisteis capaces de enganchar a la gente para que participase en la radio?
 Es encontrar gente que esté un poco loca. Es lo que te digo, eran unas palizas impresionantes de montar las fiestas, limpiar, nos tocaba hacer unas cosas surrealistas a veces. Lo más importante era la gente, un grupo con ganas de hacer cosas y lo pasábamos muy bien, entonces eso también cuenta. La publicidad era complicada, entonces no existían las redes sociales y empezamos cuando no teníamos ni móvil la mayoría de nosotros. Hacíamos publicidad con octavillas en las fiestas, carteles, todo muy rudimentario. Sí que poco después creamos una página web, con los primeros correos electrónicos, la difusión era boca a boca principalmente.
¿Qué te parece si hablamos sobre Sin Pedir Permiso?  Tu nueva novela que refleja un poco lo que ha sido el hilo conductor en tu vida, la radio
Sí, eso es. El libro no es autobiográfico, es una novela, pero la parte de radio sí que son, en buena parte, nuestras vivencias. A mí me gustaba hacer mucho una especie de cartas que plasmaban si habíamos hecho alguna fiesta, evento o algo similar, he recuperado muchas de ellas y están en el libro. También hay historias y personajes inventados porque es muy divertido imaginar y tú mandes sobre los personajes o bueno, a veces ellos sobre ti.  Tiene una parte autobiográfica en la parte radiofónica y una gran parte inventada. Me pareció muy interesante porque el tema de la radio en el ámbito novelístico no hay prácticamente nada. También el tema de la música, en otros países sí que se habla de músicos en novela, pero en el nuestro no tanto. Por eso hay un grupo musical que empieza de cero pegado a la radio y me parecía muy emocionante contar cómo hacían las maquetas, cómo ensayaban y aparte de todo eso, que a mí me apetecía recuperarlo tras veinte años. En la novela se pueden apreciar cómo eran los noventa, un momento de crisis económica, no sé si tan fuerte como la de ahora pero era el momento en el que se marchaba el PSOE acuciado por la corrupción, llegaba el PP para supuestamente arreglarlo todo y ahora vemos cómo han sido estos veinte años de bipartidismo. Cuento cómo era Madrid, el inicio de las ONGs, la inmigración que empezó a llegar. Quizás un tiempo parecido al de ahora, un poco embrionario.
Presentas en Vallecas, ese barrio tan obrero, trabajador y luchador. Cuéntanos sobre ello por favor.
El libro ha seguido esa idea que teníamos de autogestión, voy con una editorial, pero hemos hecho crowdfunding. Nueve meses después lo hemos conseguido, un proceso largo que también gracias a la ayuda de amigos hemos logrado. En Vallecas es porque es mi barrio y la presentación también la estamos llevando nosotros. Busqué varias librerías, la primera que me respondió fue Muga y allí será, también porque es una librería que tiene bastante fuerza en el barrio, llevan catorce años y es una librería de referencia. En el libro también se habla de Vallecas, aunque la radio imaginada que cuento está en Ventilla, un barrio también muy curioso con mucha historia, dos de los personajes del libro son de Vallecas, se habla del barrio y por eso me parecía muy bonito hacerlo allí. Queremos hacer algo distinto, alguna lectura dramatizada y habrá algún músico que cantará algunas canciones. Principalmente, busco pasarlo bien.
*SERGIO MORENO ROBLES
(Cuenca, 1989) es Personal Investigador en Formación (FPU) del Departamento de Antropología Social y Pensamiento Filosófico Español de la UAM.. Twitter:@RoblesSergioMo

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Comprar 'Sin pedir permiso'.  La novela, llena de referencias musicales, radiofónicas y de cultura juvenil, también narra una historia de amor y amistad.

Conociendo a… Conchi Moya (Sin pedir permiso)





Estamos terminando. En estos días pasamos por la sede de Libros.com en Madrid para ver los ferros de ‘Sin pedir permiso’ (debo reconocer que no tenía ni idea de lo que era) y dar la última y definitiva aprobación antes de que la editorial lo envíe a imprenta. Estoy deseando saber cómo se hacen las pruebas. Pensando ya en cómo organizar la presentación de 'Sin pedir permiso' en Madrid. Y ojala hagamos algo en otras plazas.
Esta entrevista me la hicieron cuando estábamos finalizando el crowdfunding, en el ya lejano mes de febrero. Tras nueve meses de navegación para editarlo, ya se divisa tierra.
¿De dónde surge la inspiración para crear la historia de Sin pedir permiso?
La radio siempre ha estado presente en mi vida, desde muy joven como oyente y, por suerte para mí, haciendo radio en diferentes etapas de mi vida. Tras unos años alejada del medio, diferentes circunstancias me llevaron a volver a interesarme por ella. El descubrimientode la radio on line es uno de los motivos que me ha llevado a escuchar varios programas con regularidad y a participar activamente como seguidora. La gente que hace radio en esta era de Internet tiene esa posibilidad, lo que ha facilitado y abierto el medio de una manera increíble. Todo esto me ha devuelto a los años en que estuve metida de lleno en ese mundo tan fascinante y me ha impulsado a escribir el libro.
La radio siempre ha estado presente en mi vida
Tienes experiencia en el mundo de la radio, ¿habías escrito antes sobre este medio?
Sí, la radio es una gran fuente de inspiración para mí a la hora de escribir. Guardo escritos muchos recuerdos de juventud de diferente experiencias radiofónicas, como la escuela de radio donde estudié, la radio libre donde pasé siete increíbles años de mi vida y otros sobre programas que he escuchado y de los que he sido muy seguidora. Con el tiempo algunos de esos textos los he retocado y los he subido a mi blog; están agrupados bajo el título de La radio que vivimos peligrosamente. Sin pedir permiso se ambienta en un escenario poco o nada tocado en literatura, una radio libre, eso es lo que tiene de especial. Creo que gustará a la gente que conoce ese ambiente. Y a los que no saben de ese mundo espero que también les pueda enganchar.
¿Cómo empieza tu relación con la radio?
En mi casa la radio siempre ha estado muy presente. Muchos de mis recuerdos infantiles giran en torno a los programas que escuchaba mi madre en los años 70 y 80. De adolescente me pasé a los programas musicales de Radio 3 (y Radio 4 que existía entonces y emitía programas musicales), porque otra de mis pasiones es la música. Decidí estudiar Imagen y Sonido en la Facultad de Ciencias de la Información, con la inconsciencia de la juventud, porque entonces era donde podía apuntarme a talleres de radio y ponerme de alguna forma en contacto con el medio. En la facultad participé en varios talleres en la zona donde están los pasillos por los que transcurren las escenas de persecución de Tesis, la peli de Amenabar. Luego estuve dos años en la Escuela de Radio del IMEFE, hice prácticas en radios profesionales, trabajé en alguna y por fin me uní junto a un grupo de amigos a Radio Resistencia, una radio libre que resistió (y nunca mejor dicho porque nos enfrentamos a todas las dificultades imaginables) siete espléndidos años.
¿Cuánto tiene de autobiográfico tu libro? Porque he leído que algunas historias están basadas en una radio de la que fuiste fundadora
Efectivamente. Nuestra radio se fundó en 1997. Durante un par de años ni siquiera existía, hicimos todo tipo de fiestas y eventos para conseguir financiar el emisor, la antena y los equipos, ya que empezábamos totalmente de cero. Aquella experiencia ha marcado el libro. Casi toda la parte de radio está basada en aquellos años. El resto es inventado. En el libro intento reflejar la vida de un grupo de veinteañeros de mediados de los noventa, con sus problemas, sus dudas y sus muchas dificultades. He inventado los personajes y el resto de situaciones, como la historia del grupo musical, con sus desacuerdos y desavenencias, rupturas, ensayos, primeras grabaciones y conciertos. Es un tema que me interesa mucho, incluso he compuesto la letra de cuatro canciones que esperan que alguien les ponga música. También me interesaba crear personajes masculinos creíbles. Algo que espero haber conseguido.
Nuestra radio se fundó en 1997. Durante un par de años ni siquiera existía, hicimos todo tipo de fiestas y eventos para conseguir financiarla
¿Qué crees que tiene de especial para que, al contrario de lo que se pensaba con la aparición de la televisión, siga siendo un medio de referencia?
La radio es simplemente maravillosa y yo he tenido la inmensa suerte de hacerla por gusto, con mi gente y a mi manera. No hay nada comparable a hacer radio con gente que te gusta y con la que conectas. Como digo en el libro “la radio convierte en amigos a gentes que antes eran desconocidos”. Eso sí, hablo de radios libres. La radio profesional es muy bonita pero es otra cosa, al fin y al cabo es trabajo, con todo lo que eso conlleva.
La radio convierte en amigos a gentes que antes eran desconocidos
¿Por qué decidiste ambientar tu libro en el Madrid de los noventa?
Madrid es mi ciudad, me encanta y la disfruto todo lo que puedo (y nos dejan) y en los noventa viví los veinte años, un momento crucial sobre todo para mí que tiendo a mitificar la juventud. La entrada en la cuarta década de mi vida ha supuesto en muchos aspectos un cierre a toda esa etapa. La escritura me ayuda a reflexionar y a hacer balance. Todo eso se refleja en el libro.
Has escrito otros libros anteriormente, pero éste es el primero que haces por crowdfunding, con la editorial Libros.com, ¿qué te parece este sistema y qué crees que puede ofrecer a tu libro?
Ofrece una posibilidad para autores desconocidos como soy yo, que intentan encontrar su espacio. Quería publicar con una editorial, así que era una oportunidad magnífica. Mis otros libros salieron mediante autoedición, y yo los maqueté, difundí y publicité como pude. Siempre he sido fiel defensora del hazlo tú mismo, por necesidad y por total convencimiento. En la radio aprendí a hacer de todo para sacar adelante una idea, no tengo problema en eso. Acumulas experiencia, es divertido y es muy personal. La parte comercial que tiene el crowfunding me asustaba pero lo he hecho lo mejor que he podido. Y por otra parte cuento con el respaldo de la editorial y eso es muy importante.
Tu campaña está siendo un éxito y ya ha sobrepasado el objetivo marcado, ¿cómo te sientes? ¿te esperabas esta acogida?
Sin duda se ha logrado gracias a la difusión que le han dado un montón de estupendos amigos en las redes sociales. Esperaba lograrlo pero tenía bastantes dudas. La poca gente que me conocía como proyecto de escritora era a través de mis obras sobre el pueblo saharaui y este libro aborda un tema radicalmente diferente. Es una historia juvenil llena de radio y de música, nada que ver.
¿Cómo es tu hábito de escritura? ¿tienes alguna manía o ritual?
Escribo como puedo y cuando puedo. No tengo apenas tiempo, debido al trabajo y a otros temas en los que estoy metida, así que tener manías o rituales es un lujo que no me puedo permitir. Escribir es una necesidad y saco el tiempo de donde puedo. He llegado a escribir escenas, ideas o a corregir incluso en el metro. La calle, el metro, los bares, un concierto, un viaje, la vida en general, son las mejores fuentes de inspiración, creo firmemente en ello. El libro se ha escrito durante cuatro años, a ratos, quitando horas de sueño por la noche o por la mañana, en vacaciones y fines de semana. Lo que el día a día me ha ido dejando. Es una forma de escribir sin duda acorde con estos tiempos precarios en que vivimos, parecidos en algunos aspectos a aquellos 90 que recojo en la novela.


Vivir es fácil con los noventa jovencísimos años de Juan Carrión


Murcia siempre da más, como nuestra visita a Cartagena en mayo que trajo una inesperada y deliciosa sorpresa. Pudimos pasar un rato con Juan Carrión, el profesor que conoció a John Lennon en los años sesenta mientras el beatle participaba en Almería en la película ‘How I won the war’.
Conocí la historia de Juan Carrión gracias a facebook, a través de la cuenta de Adolfo Iglesias, autor del libro ‘Juan y John’, que narra las peripecias del profesor madrileño, aunque cartagenero de residencia, durante aquella semana del verano de 1966 en la que Juan, sin encomendarse a nadie, marchó en busca de John Lennon para hablar sobre las letras de las canciones de los Beatles que él usaba en sus clases de inglés.
Y es que Juan Carrión fue durante décadas profesor de inglés de la Universidad de Cartagena y dirige una academia de inglés en esa ciudad. Precisamente en mayo de este año, sólo unos días antes de nuestro viaje, la Universidad Politécnica de Cartagena nombró profesor honorario a Juan, y puso su nombre a un aula multimedia y de idiomas de la biblioteca de la Facultad de Ciencias de la Empresa.
Juan siempre ha sido un adelantado. Como nos explicó durante nuestro encuentro, empezó a escuchar a los Beatles antes de que se programara su música en la radio española, a través de las programaciones de Radio Luxemburgo. Cuentan que fue también un precursor en la enseñanza, él, que usaba música pop y rock en sus clases de inglés. “El primer vídeo y la primera televisión que se compró en el entonces campus de Cartagena fue para que lo utilizara él. Era un precursor de la utilización de nuevas tecnologías en el aula”, explicaba Juan Jesús Bernal, profesor de la UPCT.
Así, ya sabía de que iba la vaina cuando vi el emocionante discurso de David Trueba, agradeciendo el Goya a su película ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’, estrofa de ‘Strawerry fields forever’, la mítica canción que Lennon compuso durante su estancia en Almería. Al lado de David estaba un risueño Juan Carrión, muy elegante, vestido de impecable smoking.
Durante los días que pasamos en la ciudad frecuentamos el comedor de la Universidad de Cartagena; allí tuvo lugar nuestro encuentro casual con Juan Carrión. Cuando abandonábamos el comedor me di cuenta de que la persona que se estaba sentando en una mesa próxima era Juan Carrión; acompañado por unos jóvenes se disponía a comer. Siempre he sido sumamente cortada para abordar a las personas, por miedo a molestar, pero a la vez pensé que cuándo me iba a surgir una nueva oportunidad de encontrarme con Juan. Así que me acerqué y, pidiéndole disculpas de antemano, balbuceé algunas frases de admiración hacia su figura. Juan, todo amabilidad, nos animó a acercarnos aquella tarde a la dirección donde mantiene su academia de inglés. “Esta tarde allí estaré sobre las ocho. Allí podremos charlar”. Y así quedamos.
Según nos acercábamos a la céntrica plaza donde nos había convocado Juan pensamos, con nuestra mentalidad madrileña, que era una locura quedar así, con tan poca precisión, no sabíamos el número del edificio y nos había avisado que no había rótulo que anunciara la academia. Pero como pasa en Murcia, todo llegó finalmente a buen puerto. Tras dar una vuelta por la enorme rotonda divisamos la menuda figura de Juan en la calle; tal y como nos había dicho estaba esperándonos Y así transcurrió nuestra charla con Juan Carrión.
Haz lo que debas: ¿Cómo conoció usted a John Lennon?
Juan Carrión: Las canciones de los Beatles me gustaban mucho. Yo las escuchaba por Radio Luxemburgo al principio, pero me costaba mucho esfuerzo porque no entendía todo. A lo mejor tenía varias canciones pero no las terminaba del todo. Era un problema, pero seguían gustándome mucho. Eran muy bonitas, ‘Yesterday’, ‘All my loving’, muchas. Pasado el tiempo empezaron a venir discos y ya con el disco en casa, poniendo el disco una vez y otra vez y hablando con ingleses que estaban por aquí, aunque tengo que decir que los ingleses entendían casi menos que yo, porque yo terminé siendo un experto en Beatles, poco a poco iba sacando canciones. Pasaron varios años y fue cuando vino John Lennon a Almería a hacer esa película y claro al enterarme pensé que tenía que ir a verle y decirle lo mucho que nos importaban sus canciones, darle las gracias y además pedirle permiso porque yo pensé “a lo mejor esto que estamos haciendo es ilegal y de repente nos piden una indemnización”.
HLQD: Porque ustedes usaban las letras para que estudiaran los alumnos con ellas…
J C: Yo las utilizaba para darlas en clase, y al fin y al cabo los alumnos nos pagaban. Pero no le dio importancia y en realidad le gustó mucho que estuviéramos usando las canciones. Él intentó esa semana que estuve yo en Almería ayudar escribiéndome los espacios en blanco que yo tenía. Pero estaba muy ocupado con la película. Se iban al desierto y él no tenía coche. Entonces decidió el último día que las letras las pusieran en el disco y que me mandaría todas las partituras. Nada más llegar a Londres él dio órdenes y empezaron a enviarnos las partituras y sacaron las letras en el Sgt. Pepper's, el siguiente que grabaron.
HLQD: En aquellos días John Lennon y The Beatles ya eran conocidísimos. ¿Le fue fácil acceder a él?
J C: Todo fue por suerte, llegué y pregunté en la calle un par de veces. Yo me decía “qué difícil va a ser”. Porque allí decían: “John Lennon, ¿y ese quién es?”. Pero luego fue realmente muy fácil. Yo no podía ir donde estaban grabando porque no tenía coche. Entonces pensé, a lo mejor van a algún mesón de los de turistas. Fui a un mesón que se llamaba El Pesebre. El dueño me dijo que tenía suerte porque al día siguiente iban a ir a comer allí. Pero fue una confusión, no era el equipo de John Lennon si no de una película americana que también se estaba grabando. La protagonista vivía al lado de donde se alojaba John Lennon y se ofreció a darle una nota. Así que al día siguiente de llegar Lennon ya sabía que le buscaba.
HLQD: Usted era un poco más mayor que los Beatles. Lennon nació en 1940, este año cumpliría 74.
J C: Sí, claro yo ya tenía mis años.
HLQD: ¿Cómo recuerda cuando se le encontró por primera vez?
J C: Fue todo muy especial. Cuando yo llegué primero pasó lo que he contado, le dejé una nota en una servilleta diciendo lo que quería. No sabía qué reacción tendría. Ellos me dijeron también dónde se reunían los de la película de Lennon, que era un bar junto a la playa. Y ya fui al bar y allí me encontré con el secretario de John Lennon. Le entregué una serie de cuadernos de los alumnos. Luego ya me recibió John y le gustaron mucho las cosas de los chicos. Él pensó, como habían sacado un disco que se llamaba Revolver, y yo tenía en varias hojas las canciones escritas…
HLQD: Que las había ido transcribiendo usted. Porque los discos venían sin letras.
J C: Si. No las entendía bien, estaban garabateadas. Él se dio cuenta de lo difícil que era hacer eso de oído. Y empezó a rellenar los huecos que había, pero como tenía trabajo tampoco le cundía mucho. Llegó el sábado, que yo me tenía que volver y entonces es cuando ya hablé con él directamente, mientras tanto nos comunicábamos por el conductor. Él tenía un Rolls-Royce y yo hice mucha amistad con el conductor. 


Mi gran interés se centraba en saber aspectos más personales de aquellos encuentros con John Lennon. Juan siempre ha destacado sobre el legendario beatle que fue extremadamente educado y amable con él, cumpliendo todos los compromisos que contrajo con Juan.
J C: Entonces decidimos que lo mejor era que cuando llegara a Londres me mandara las partituras y él nos mandó las partituras del disco Revolver y dio orden de que nos mandaran desde entonces las partituras y al mismo tiempo que en las carátulas de los discos pusieran las letras. Yo estaba contento pero tampoco le di una importancia grande porque yo pensaba que él podía venir a Cartagena, pero claro, con la separación de su mujer y todo eso y cuando se fue a Estados Unidos todo cambió un poco y luego pasó lo que pasó y ya no pudo venir. Yo lo sentí mucho, yo sé que hubiera venido porque él cumplió todo lo que me prometió.
HLQD: ¿Qué impresión le dio cuando le vio? ¿Era un hombre amable, era simpático?
J C: Muy amable, mucho. Conmigo muy amable, muy respetuoso. Yo con los alumnos tengo mucha amistad, aunque soy muy rígido en la clase, yo les hablo de usted y ellos me tutean. Él me trató como a un profesor, yo pensé: “un día cuando venga nos haremos más amigos”. Luego me escribió unas cartas y fue siempre muy respetuoso.
HLQD: Esas cartas y partituras que le envió John Lennon, ¿se da cuenta de que son muy valiosas realmente con el paso del tiempo, por la figura que ha llegado a ser John Lennon? No me refiero sólo a dinero, que también, si no como testimonio de alguien como él.
J C: Es que con el tiempo he descubierto que yo soy de las pocas personas con las que John Lennon ha hablado en España. No vinieron mucho por España y aquí no eran muy partidarios de ellos.
Estuvimos charlando un rato con Juan sobre cuál era su beatle preferido. Para él Paul u John. Él mío es George, que es el que menos le gusta a él.
J C: Fueron un grupo mágico, lo tenían todo. Una relación muy bonita. Cuatro amigos que se querían mucho, tenían mucho éxito, eran un poco golfos. Era una juventud desbordante, que todo el mundo admiraba y envidiaba. Son unos artistas completos, no sólo como músicos si no también en sus pensamientos. Hicieron todo tipo de letras, muchas muy serias y profundas. Me impresionan algunas canciones, como que un chico de veintidós años se fije en una mujer soltera y triste, que va a morir y se pregunte quién irá al cementerio [se refiere a Eleonor Rigby, de Paul McCartney]. Ellos eran excepcionales en todo.
HLQD: Después de tantos años transcurridos desde aquel encuentro con John Lennon, ¿cómo volvió a salir a la luz su historia en estos años?
J C: Pues no lo sé, para mí es un misterio como para ti. En la academia donde doy clase han pasado cosas sorprendentes. Un buen día me llamó Cristina, la mujer de Fernando Trueba, para pedirme una entrevista de David Trueba conmigo. Yo al principio no me lo creía. Vinieron y enseguida congeniamos. La película me gustó muchísimo y ha tenido mucho éxito. Son gente con mucho talento y muy inteligentes. David es genial, en muchas cosas pensamos lo mismo.
HLQD: Y en aquellos momentos en que usted conoció a John Lennon, ¿salió algo en prensa sobre aquel encuentro?
J C: No; yo lo comenté con mis alumnos pero tampoco pensé en la trascendencia que pudiera tener. Yo estaba muy ocupado, y fue una ayuda fantástica tener las partituras porque me quitaba muchísimo trabajo. Pero yo estaba con mis alumnos. Algunos sabían de mi encuentro pero tampoco prestaron gran atención. Todo fueron una serie de coincidencias.
Los jovencísimos noventa años de Juan Carrión son una alegría y un ejemplo. A Juan se le puede ver aún en muchos conciertos de rock, está muy al día incluso en cuanto a música actual. Hace poco vi unas fotos en facebook compartiendo escenario con el grupo murciano Crudo Pimento en una entrega de premios. Cuando le hablamos a Juan sobre ellos, nos dijo que conocía a Inma y que su música le gustaba mucho.
Durante la agradable charla que mantuvimos con Juan sentimos que por encima de todo sigue siendo profesor. Un enamorado de su profesión. Nos respondió a las preguntas sobre Lennon muy amablemente, pero cuando empezamos a hablar sobre otros temas, ya con la grabadora apagada, mostró toda la vivacidad de su persona. El espíritu de profesor puramente vocacional le llevó a mostrarse muy interesado en preguntar a mi compañero, saharaui, por qué hablaba tan bien el español, dónde lo había aprendido y a indagar sobre la situación actual del conflicto del Sahara: “Es una vergüenza lo que ha hecho España con vosotros”, nos dijo. Fue una gran lección para nosotros que a los noventa años una persona se mantenga tan fresca, viva, deseosa de saber y de hacer cosas como nuestro amigo Juan Carrión.