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Vuelta a la radio de la mano de A qué huelen los libros, el podcast literario de Valeria Surcis



Hace unas semanas recibí la propuesta de mi amiga Valeria Surcis de participar con reseñas literarias en su podcast “A qué huelen los libros”. Por supuesto dije que sí de inmediato, la indecisión Libra sólo aparece cuando no acabamos de tener algo claro. Sin embargo, para mí estaba clarísimo que quería colaborar con Valeria, volver de su mano a la radio, en forma de podcast literario.
La primera colaboración ha sido una reseña sobre uno de los libros que más me gustaron el pasado 2018 “Manual de jardinería para gente sin jardín”, de Daniel Monedero. Un libro que huele a pimienta molida, como la buena literatura, editado por RELEE. Muy recomendable.
Y esta ha sido mi lectura:
“Manual de jardinería (para gente sin jardín)”, de Daniel Monedero ha supuesto un gran éxito para la editorial RELEE, Red Libre de Escritura y Edición. El autor ha elegido un título que, como él mismo reconoce, ha causado “desorientación” entre algunos lectores, creando incluso algunas anécdotas divertidas entre quienes pensaban que estaban comprando un libro de jardinería.
Este libro de relatos vio la luz hace dos años y ya ha alcanzado su cuarta edición. Daniel ha logrado con su libro un artefacto poderoso, mágico, con cuentos que se paladean y disfrutan gracias en gran parte a un lenguaje depurado y bellísimo pero a la vez muy accesible, alejado de cualquier ampulosidad, de esa pretenciosidad que muchas veces aqueja a la “alta literatura”. Desde el primer cuento me he sentido volar leyendo a Daniel. Con él sucede que te vas emocionando a medida que avanzas en la lectura para llegar a un final en el que se siente una reacción casi física, como de plenitud. Al leer a Daniel siento que lo que me ha contado me gusta, pero me gusta más aún cómo me lo ha contado y lo bien que lo ha resuelto.
“Un idioma es una manera de respirar” dice en uno de los cuentos y, ciertamente, con la manera en que Daniel maneja el idioma español se respira mejor. El libro comienza con un bellísimo relato sobre una relación de pareja “Universos paralelos”. Desde el mismo momento en que finalicé este primer cuento fui consciente de no estar frente a un libro cualquiera.
La literatura y el lenguaje son objeto de constante reflexión por parte del autor. “Hay que ser cuidadoso con el nombre que ponemos a las cosas, para que al levantar la alfombra del lenguaje no nos demos de bruces con toda la basura que cabe debajo de las palabras”, dice en el libro. Daniel cree en el poder de la literatura para trascender y de alguna forma librarnos del olvido, “La literatura fijará alguno de esos momentos, los rescatará del olvido y del polvo, los cobijará para siempre, porque quizá sea ese uno de sus cometidos: resguardar algunas cosas valiosas para que el olvido no se las lleve a ese lugar sin nombre y sin llave. Tan raro y tan oscuro”, dice en otro de los cuentos.
“Manual de jardinería” está lleno de personajes desorientados desenfocados que buscan su lugar en el mundo. Así, uno de sus temas recurrentes es la futilidad de la vida cotidiana. “Somos seres que forman parte de un baile de planetas que giran y estrellas que estallan, pero olvidamos nuestra condición concentrados en la mayor de las insignificancias. Vivimos al borde del milagro para nada”, dice otro de los relatos.
En el libro sorprende la profusión de imágenes muy potentes, Daniel tiene gran facilidad, o acierto, para crearlas: “la vieja cama que chirría igual que un gato dolorido”, “la vida es una sucesión de lavadoras de ropa sucia”, “tu boca, donde siempre es verano”, “un beso lleno de lluvia y preguntas”, “la vida es una manta pequeña y uno siempre se deja alguna parte del cuerpo a la intemperie”.
Y muchas de estas imágenes las crea usando colores para la adjetivación: “abatimiento amarillo”, “marrón Stradivarius”, y en especial el color azul, “sumamente azul”, “azul naufragio”, “todo es confuso y azul”, “un restaurante íntimo y azul”, “secretos inconfesables y azules”.
Para el relato que da nombre al libro “Manual de jardinería (para gente sin jardín)” Daniel ha introducido a una escritora extraordinaria en la vida cotidiana de una persona de lo más normal. Se trata de un relato protagonizado por un joven negro de cien kilos que vive en Nueva York pero que cree ser la poeta polaca y premio Nobel Wisława Szymborska. “Ha cruzado un océano, ha cruzado un continente y ha cruzado de una vida a otra”, el protagonista hace un gigantesco viaje en el tiempo, el espacio y la condición humana para materializar su sueño. Se trata de un bello tratado sobre vida y literatura, lleno de frases para atesorar: “La literatura huele a pimienta molida”; de algunos libros sale “un polvillo de oro”, de otros “una música que adormece, como de ukulele tocado por una muchacha escuálida”; “Las palabras son capaces de agrandar la propia geografía”; “Se mete en el poema como otros entran en un cuerpo que aman pero desconocen”. Destaco la bellísima escena de la nevada que aparece en este cuento que da nombre al libro, en la que Daniel hace uso de todo su saber como guionista audiovisual, “(...) lo parecidos que son los hombres a la nieve que cae, del mismo modo todos desapareceremos, pasamos a ser algo diferente y a formar parte de un todo inabarcable, más grande que nosotros”.
De mi lectura destaco también el buen hacer del autor en el relato “Honolulu” para reflejar la vida en una oficina, “aquella existencia de cubículo, silla giratoria y quiero el archivo a primera hora en mi despacho”, y la aburrida cotidianeidad de un hombre normal, “yo nunca he sido raro, en mi vida he llevado una camisa hawaiana ni he bailado frente a un espejo una canción que hablase de la revolución”.
Otro de mis relatos preferidos es “Último verano en Seattle”, el que pasan unos jóvenes que no salen de su ciudad de provincias, en aquellos días en que la música grunge se imponía en todo el mundo. Daniel hace un retrato universal y minucioso de la juventud, “ser joven es exagerar sin tregua y tener derecho a ello”, “yo quería ser actor o poeta o algo sin corbata”, “a cierta edad, o estás obsesionado con algo o estás muerto”, “teníamos ansia de etiquetas y cada día encontrábamos una nueva con la que abrigarnos del espacio exterior”.
Del libro de Daniel Monzón se destacad su calidez y que nunca pierda de vista al lector. La de este libro no es una lectura sencilla, incluso hay experimentación en su estructura y en su escritura. Sin embargo, no se convierte en un libro frío, complejo o incómodo de leer. Es un libro amable con el lector, nunca lo pierde de vista, algo que Daniel consigue en gran parte por su gran capacidad comunicativa, muy relacionada con su trabajo de guionista, que dota además al libro de un fino sentido del humor. El libro está también lleno de referencias cinematográficas, musicales y literarias pero alejadas de cualquier elitismo.
El trabajo de Daniel como guionista de televisión y cine, sin duda marca su forma de escribir. Maneja con gran soltura los diálogos, hoy en día no muy bien vistos en determinados círculos literarios. Esa intención de proporcionar calidez al lector, de incluir el habla coloquial para llegar a los demás, de ofrecer finas pinceladas de humor en sus cuentos, son rasgos de un escritor que pretende realmente llegar a quien lo lee. Aunque como él mismo confiesa, la literatura le permite “escribir de una manera desparramada sin estructura previa” pudiendo escapar de la planificación que marca el trabajo de guionista.
“Manual de jardinería (para gente sin jardín)” es un libro delicioso y que proporciona gran felicidad literaria. Porque el final de cada relato deja satisfecho al lector, consciente de que ha leído un texto de gran calidad en el que el autor se ha sentido libre de experimentar. Una experimentación, eso sí, que no pone una barrera con el lector y que está cargada de belleza.

Josele Santiago. En Crudo y En Directo


Cuando nos enteramos de que Josele Santiago iba a estar con Javier Gallego (Carne Cruda), en una entrevista y concierto acústico, no lo dudamos. Mi primer recuerdo de su banda, Los Enemigos, es una canción “Boquerón” que sonaba a todo trapo en Radio 3 durante el año 89, mi año de COU y selectividad, en el que escuchaba la radio constantemente. Sus maravillosas versiones de “Señora” (Serrat) o “Entonces duerme” (Leño), canciones como “Septiembre”, “¡Cómo Es!” o “Me sobra carnaval” y su constancia y verdad han hecho de Los Enemigos un grupo acompañado y adorado por una legión de seguidores en todo el territorio nacional.
En un saloncito de aire añejo montado en el escenario del Teatro Arlequín el cantante se somete a las cuestiones de Javier sobre su disco, la actualidad política y diferentes aspectos de su carrera. Nos resulta mágico ser público de un programa de radio, que además es combativo, culto y muy actual. Josele Santiago acaba de sacar al mercado su nuevo disco en solitario, “Transilvania”, un trabajo irremediablemente pesimista. Josele reconoce que lo que sucede a su alrededor le influye en lo que escribe y que el “malestar difuso” por la situación actual se ve reflejado en sus canciones. “El 15M puso un poquito de luz pero al final ganó el PP con mayoría. Está muy bien juntarse en las plazas pero hay que ir a votar después. Ya que estamos en este sistema y sabemos cuál es el juego, seamos prácticos”.
Sobre su forma de componer, un tanto caótica, el cantante explica que toma muchas notas y coge ideas de cualquier parte, en la naturaleza, en la calle, en un bar, en la furgoneta… La parte de composición de la melodía es “más lúdica”. La música sale “jugando con la guitarra, el bajo o un teclado”. Le queda luego un arduo trabajo de ir cortando y cuadrando las letras con las melodías. Encontramos a un Josele maduro, centrado, serio pero con su retranca habitual, feliz con su oficio de músico e incluso con las servidumbres que genera. “Me gustan las entrevistas. Gracias a ellas puedo enterarme de muchas cosas sobre mí”, ironiza. Explica que sobre todo escucha “música del siglo pasado” o música actual que suena al siglo pasado. Josele se declara admirador del soul y el jazz “cuanto más bestia mejor”, sobre todo le gustan Charlie Mingus o Sun Ra, músicos menos sofisticados pero que se nota que disfrutan cuando tocan. La música le fascina desde pequeño, no recuerda haber sentido “una epifanía” en un determinado momento. Confiesa seguir sintiendo nervios cuando se sube a un escenario y le sigue pareciendo increíble que haya gente “que se sabe las letras incluso mejor que yo” y que vaya a ver en directo las canciones por las que él se ha partido la cabeza para componerlas. También confesó que le gusta la carretera.
Josele, que se acompaña a la guitarra por David Krahe, interpreta en acústico varias canciones de su “Transilvania”. “Cómo reír” (las gracias al jefe) es una canción inspirada en la novela de Francisco Casavella “El día del Watusi”, una novela “en la que constantemente pasan cosas, muy burlesca, en la que hay mucha calle y hay mucha música y unos personajes de los que te enamoras”. “Ángel” es otra de las canciones de “Transilvania” que nos ofrece Josele En Crudo y en Directo. Reconoce haberla escrito en un momento en que estaba desquiciado por el ruido de los vecinos y la calle. Se trata de un alegato “por el exterminio de la raza humana”, porque el hombre se comporta como un virus. La letra, bestia y radical, se completa con una música muy amable, y así “el mensaje es mucho más potente y perverso”.
Javier Crudo le pregunta por la imaginería religiosa que aparece en muchas de sus canciones. Josele, que estudió en un colegio de curas, considera la religión como un espectáculo, ya que crea “imágenes muy potentes”. Posee “una cosmogonía que parece un tebeo de la Marvel. Es de tripi pero sigue funcionando”. El salón retro de En Crudo y En Directo es un lugar perfecto para desgranar recuerdos, así Josele confiesa que fue un niño bizco y con un parche en el ojo, que pretendía pasar desapercibido, algo que no le resultaba fácil. Siempre estuvo rodeado de música y arte en casa, por su padre, que pintaba, tocaba la guitarra y cantaba “con mucha gracia” y sus tíos y primos, también pintores y dibujantes. Reconoce que en sus inicios con Los Enemigos lo que menos le gustaba era cantar, buscaba alguien que cantara sus letras hasta que finalmente en el disco “La vida mata” se decidió por empezar a cultivar su propio estilo y dejar de imitar a cantantes como Lee Brilleaux de Dr. Feelgood. Se nota que Josele cada vez canta más suelto y relajado, en especial desde su operación de garganta tras la que tuvo que aprender a cantar y a hablar de nuevo. Recuerda haberse destrozado la garganta cantando y gritando en los bares, “porque yo he salido mucho”. Asume con gusto su nueva condición de tipo que se cuida, “no queda otra cuando uno va cumpliendo años”.
El proceso catalán es un tema que ha impactado profundamente a Josele Santiago, no hay que olvidar que vive desde hace unos años en Cataluña. David Krahe avisa que si empieza con “el tema” no hay forma de pararle. La cuestión catalana aparece “por culpa” de una pregunta de Javier “Crudo” sobre la canción “Un Guardia Civil”, presente en este disco y que también nos ofrece en directo. “Menudo momento para hablar de la Guardia Civil viviendo en Cataluña”, ironiza Javier. “Desde niño me ha caracterizado por encontrarme en medio de todos los líos”, responde Josele. Dice no entender el independentismo, lo que no quita que la actuación del gobierno haya sido desproporcionada. Se podía haber dejado a la gente que votara, aunque no fuera válido el resultado, pero lo que ha sucedido, con barco Piolín incluido, no tiene para él justificación y sienta un precedente que puede ser peligroso.
En la charla hay lugar para hablar sobre cómo ha cambiado Madrid en estos últimos años. Josele recuerda que había muchos conciertos todos los fines de semana, incluso entre semana. Malasaña era un barrio muy vivo y activo y Los Enemigos se convirtieron en un icono musical del barrio. “Yo tenía enchufe en el Agapo y eso se notaba”. El músico reivindica la posibilidad de actuar que había entonces. “Lo mismo podía tocar gente muy reconocida como Johnny Thunders que gente que no conocía nadie”. Josele lamenta que los chavales que están empezando ahora lo tienen muy crudo porque incluso hay salas donde hay que pagar para tocar. “El futuro que se antoja es muy preocupante. Sólo va a tocar el que pueda permitírselo”. Estas circunstancias afectan a todos los artistas. “Las instituciones no ayudan pero ahora ya es el colmo, hemos llegado a un punto en el que lo único que importa es hacer dinero inmediato, sin una visión de futuro”.
Para este disco Josele Santiago ha contado con la producción del reconocido Raúl Fernández “Refree”, quien ha producido a artistas tan dispares como Lee Ranaldo, Silvia Pérez Cruz o Kiko Veneno. El músico reconoce que tenía ganas de trabajar con él desde hace más de diez años. “Su trayectoria me parece impresionante desde cualquier punto de vista”. Aprovechando que los dos viven en Barcelona, el mismo Josele se ofreció, le presentó sus canciones y Refree aceptó trabajar con él. “Muy a gusto”, confiesa Josele, “ha conseguido una calidez, una profundidad y una cercanía acojonantes”. Refree es ahora un productor “que está en todas partes, lo hace todo, es muy valiente”. Josele admite que trabajar con “Refree” “le ha venido muy bien”. Con el productor ha introducido sintetizadores y algunos instrumentos novedosos para él. Josele confiesa que se ha desmadrado y ha conseguido una grabación “muy divertida”. Destaca la participación de la banda de Xarim Aresté, “uno de los artistas más interesantes con los que me he topado nunca”, explica Josele.
El músico reconoce que cada vez se siente más a gusto en acústico, aunque esté en las antípodas de lo que pueda ser un concierto de Los Enemigos. “Empecé con el acústico por necesidad, todos hemos tenido que reducir el formato”. Josele tuvo un parón musical durante el que trabajó como auxiliar de veterinaria, pero sin olvidar la música en casa, “sin música me muero”, precisamente pudo volver a tocar profesionalmente gracias al formato acústico. Reconoce que Los Enemigos volvieron a juntarse por el dinero, “nunca lo ocultamos” pero se muestra orgulloso de haber aparcado sus diferencias y seguir comportándose “como una bada viva”. A estas alturas de la película Josele se niega a forzar la máquina, “Intento no pensar en estilos a la hora de escribir. Si sale un tema muy potente, una melodía fuerte, pues va para Los Enemigos, pero no hago más distinciones que intentar hacer buenas melodías, buenas letras y nada más”.
Josele nos regala aún algunos temas más, como una potente versión, aunque sea en acústico, de “Ole papa” de su disco en solitario “Las golondrinas etcétera” (2003). Una noche deliciosa gracias al buen hacer de Carne Cruda, que siempre está inventando para ofrecernos lo mejor. Agradecidos.




“Encore Trasatlántico” viaja con música y libros en Viaje al centro de la noche, RNE


En el programa Viaje al centro de la noche de RNE, Pedro Escobar, editor de “Encore Trasatlántico” y yo “Viajamos con poco”, con Amaya Prieto y Javier Hernández. Huyendo de ese demasiado de todo. “Música y palabra. Mucho que se hace con muy poco”. Escritores inspirados por músicos y música. Llegamos cargados de música y literatura a la Casa de la Radio en Prado del Rey y de ilusión y de emoción y de ganas de contar sobre este proyecto en el que he tenido la enorme fortuna de embarcarme gracias a la gentileza de Pedro Escobar. “Gestor”, dice él, pero sin duda alma mater de una antología de relatos sobre rock mexicano y español en el que hemos participado diferentes ilustradores y veintiún escritores, que venimos del periodismo, la literatura e incluso la música. El eje del libro es un tema que nos apasiona, la música, que ha inspirado ficción e ilustraciones. Un libro que existe en papel gracias al esfuerzo de Pedro. “Somos humanos, nos encanta tocar los libros, leerlos, tocarlos, prestarlos a alguien, subrayarlos incluso”, dice. A mí me gustan los dos formatos,  libro electrónico y en papel, pero no hay duda de que es un gusto tener el “Encore Trasatlántico” en formato físico.
“Me encanta leer, me encanta escribir y me encanta la música, así que pensé que esta era una manera interesante de conectar todo”, explico. Mi participación en el libro va de la mano de la canción “El gran circo”, del grupo mexicano Maldita Vecindad, banda que conocí gracias a un CD de apoyo a nuestra radio libre Radio Resistencia, allá por los años 90. En el disco se recogía música latinoamericana rebelde y de combate, de donde parte la historia que incluyo en el libro. En la historia también se realiza una reflexión sobre el rock urbano de los ochenta y los noventa, y sobre la fusión del rock con otros estilos. Una llamada a abrir la mente y descubrir nuevos estilos, más allá del omnipresente rock anglosajón.
Reflexionamos también sobre la abrumadora presencia de la música en inglés en la radio española. Pedro recuerda la importancia del rock hecho en español en Latinoamérica y la mirada hacia la música española que se hace desde allí. Muchas bandas han hecho escuela, como Radio Futura o Fermín Muguruza, presentes en el “Encore Trasatlántico”, una antología que conecta México y España a través de una “lengua que nos une”. 
Nuestro editor reivindica el poder de la música para despertar nuestra imaginación, “porque una canción no se acaba cuando termina el track, genera otro tipo de historias”. Canciones que “hablan de ti, aunque hayan surgido a miles de kilómetros de distancia, en un país que no conoces”. Esas canciones que hablan de nosotros. “Tenemos derecho a imaginar, cuando la realidad nos lastima, cuando nos parece más asfixiante siempre existe la posibilidad de imaginar”.
Mi relato “Gozando de los sones rebeldes” encuentra similitudes entre jóvenes que aman la música, aunque se encuentren a miles de kilómetros, sean de una zona marginal de México o de un barrio como Vallecas, en Madrid. Es un viaje del que vamos de la mano. Se trata de un relato de descubrimiento y crecimiento, partiendo del rock de barrio, del rock gitano de inicios de los ochenta, el rock anglosajón que adora uno de los personajes y el rock mestizo. En el relato tiene mucho que ver mi infancia, muy marcada por el barrio de mi abuela en Vallecas, con aquellas casas bajas que levantaban los vecinos como podían tras su llegada desde los pueblos para buscarse la vida. Encontré similitudes con las vecindades de la Ciudad de México, en mi relato México DF, y los descampados de aquella Vallecas de mi niñez. Está escrito con la idea de que abramos los ojos, nos quitemos clichés y prejuicios. Los cuatro estamos de acuerdo en que el rock urbano, reivindicativo y social va siendo poco a poco cosa del pasado, que el rock español actual ha perdido aquel tinte. Ese carácter reivindicativo lo ha recogido el rap en España, no tanto en México, donde Pedro explica que sigue habiendo una escena punk y ska que hablan de las cosas que preocupan a la gente.
En “Encore Trasatlántico” hay barrio, tauromaquia, desaparecidos que siguen entre nosotros, personas que vuelven del coma, múltiples historias. “Un ejercicio de imaginación puramente lúdico”. Como es el caso del relato protagonizado por Tino Casal y escrito por Juan Pablo Rovira, que recoge la leyenda urbana de que el cantante no ha muerto, sino que habita otro (sorprendente) cuerpo. O Camarón de la Isla, que aparece en el cuento de Pedro, y su imaginario encuentro con el compositor mexicano Jaime López. O el cuento sobre los 43 jóvenes mexicanos desaparecidos, del cuento de Alberto Chimal, relacionada con la canción de Radio Futura “Lluvia del porvenir”, cuya letra parecía adelantar en los años ochenta lo que sucedería años después, bajo la premisa de que los estudiantes siguen existiendo en alguna otra dimensión.
Javier nos pregunta si está en el mestizaje el futuro del rock and roll. Puede ser, aunque el mestizaje viene de lejos. Yo empecé a seguir estas mezclas en los noventa, me sentía más cercana al rock y gracias a la radio empecé a escuchar otras cosas. El mestizaje siempre es bueno, como sucede con la forma de tocar la guitarra eléctrica de los saharauis, con esas “afinaciones marcianas” que vuelven locos a los músicos occidentales. En el arte no hay que poner barreras nunca. Ojalá nos queden por ver muchas cosas interesantes y muchas mezclas.
El libro está empezando su andadura, “está muy fresquecito todavía”, como dice Pedro. Nos queda saber si los músicos que aparecen se quedarán contentos con haber inspirado otro tipo de creación a partir de su música. Pedro resalta que la edición independiente y la distribución en internet han funcionado muy bien en México. Como explica el editor “son libros de autor”, parten de la economía colaborativa, de los esfuerzos en común, financiados sin el respaldo de una editorial. “El hecho de que estemos aquí, que es un privilegio, quiere decir que los espacios existen si tienes algo que decir”, afirma Pedro para finalizar una entrevista que ha resultado todo un placer.
Unos minutos antes de la entrevista conozco a Pedro y a Gina en Tirso de Molina, donde viene a recogernos el coche de producción de Radio Nacional. Por el camino los tres vamos hablando de música, literatura, creación, radio, independencia, todas esas pasiones que nos unen. Nos reconocemos como esa clase de seres que hacen cosas con el corazón, que van donde les llevan sus impulsos, locos por el arte y con ganas de hacer cosas en comunidad. Participar en “Encore Trasatlántico” ha sido una suerte que me ha traído y sé que me traerá muchas satisfacciones. Los tres entramos encantados al edificio de la Casa de la Radio en Prado del Rey. Por suerte no nos perdemos en el laberinto de pasillos. En la sala de espera nos hacemos fotos, con sonrisas nerviosas y encantadas. Estamos en la radio para hablar de nuestro libro.
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Viaje al centro de la noche. Viajamos con poco. 11/11/2017



       
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Entrevista en De uno en uno, Onda Madrid. Haz lo que debas sin pedir permiso. Haz lo que decidas. Como puedas


Hacer radio con gente que te gusta es uno de esos estados de felicidad perfecta. (Sin pedir permiso)
A veces pienso en que escribo libros para volver a los estudios de radio. Mi novela Sin pedir permiso me ha proporcionado varias entrevistas en radios de Lugo, Ciudad Real, Valencia, Toledo o Murcia y he tenido la suerte de visitar los estudios de Radio 3, Onda Madrid o Radio Vallekas. El miércoles 1 de marzo se emitía el “De uno en uno” de Isabel García Regadera en el que fui protagonista de una de esas entrevistas en profundidad que se marca Isabel. De su mano hice un repaso por mi trayectoria periodística, literaria y de activismo prosaharaui, con alguna que otra pincelada personal.
Radio, literatura, el Sahara Occidental, Madrid, mi abuela, Bahia Awah, La primavera saharaui, el punk, Haz lo que debas, el esforzado empeño del Do It Yourself, ilustradores, música, Sin Pedir permiso, los años 90, escribir porque no queda otro remedio, The Clash, la constancia, Vallecas, Los Bichos, Juan Antonio Vázquez, Delicias Saharauis, Cierre X impago, los crowdfunding. Fueron algunos de los temas que tocamos en una hora de entrevista que me recordó de nuevo que pocas cosas me gustan como hacer radio.
Comenzamos la entrevista con la canción “Marina” de Los Bichos para hablar de mi primera novela, Sin pedir permiso, publicada en diciembre de 2015. La canción comparte nombre con mi protagonista, un nombre que me gusta “y como el autor es el que decide sobre sus personajes decidí bautizarla así”.
Isabel encontró una conexión entre dos de mis obras “Haz lo que debas Sin pedir permiso”. Haz lo que debas es el nombre que le di a este blog allá por 2008. “Yo hago no lo que otros quieran que haga sino lo que yo pienso que debo hacer. Y cuando una cosa es justa no pidas permiso, hazla. Después asume las consecuencias”, como leitmotiv vital.
A los escritores siempre nos asalta la pregunta sobre qué hay de autobiográfico en nuestra obra. “Sin pedir permiso” surge de mi experiencia en la Escuela de Radio del IMEFE a mediados de los años 90 y mi participación en Radio Resistencia, radio libre madrileña fundada en 1997. “Muchas de las cartas que entonces escribía para mis compañeros aparecen adaptadas en algunos episodios del libro”. Isabel se pregunta si me ha servido para saldar cuentas con el pasado o es un ejercicio de nostalgia. No soy yo muy partidaria de nostalgias, aunque aquella fue una época maravillosa “porque tenía veinte años, no tenía obligaciones, las ilusiones estaban intactas, estaba en la radio, haciendo lo que queríamos, fue como un sueño”, todo aquel mundo se refleja en la niña asomada a la ventana que aparece en la deliciosa portada, obra de Marino Masazucra.
El disco de “Cierre X impago”, con mis letras y la música de Migüel Bastante, también ocupó un espacio en la entrevista, porque Sin pedir permiso es un libro lleno de música; también los barrios que aparecen en mi historia, Vallecas y Ventilla en especial; la época actual contrapuesta con la de nuestro pasado juvenil, también interesante y positiva “hay que mirar a la juventud y seguirla, ellos llevan la vanguardia”. El Do It Yourself se llama ahora crowdfunding. Los proyectos por fortuna salen, “la gente es muy generosa, la gente es maravillosa”. Se está volviendo a salir a la calle, se repite la efervescencia cultural que había en los 90 en los barrios, las radios libres, los locales okupas, los fanzines. “Los tiempos de crisis sólo tienen una cosa buena, que la gente agudiza el ingenio. Haz lo que decidas. Como puedas”. Lo mío es comunicarme, “contar cosas, expresarme, serán más interesantes o menos pero es lo que me gusta hacer”.
Madrid, “Vente pa Madrid”, la canción que me gusta usar para animar a mis amigos de fuera a que vengan a verme; nuestra ciudad, la ciudad que acoge, en la que no se pregunta a nadie de dónde viene, cualquiera puede ser madrileño si así lo decide. Madrid, escenario de las aventuras y desventuras de los personajes de Sin pedir permiso.
Y el pueblo saharaui, al que llegué de la mano de mi amigo Juan Antonio Vázquez, hombre de radio y de música, persona inquieta donde las haya, Jota en el libro; esto puedo decirlo porque lo sabe él. Convencida total por la causa, implicada totalmente en la causa por mi familia, por los amigos que he hecho estos años y por todo el pueblo saharaui, afectados directos de la invasión marroquí. Hablamos del activismo cultural con la causa saharaui que practico con mi compañero Bahia Mahmud Awah. Recordamos los libros de Bahia, fruto de su preocupación por el desarraigo de las nuevas generaciones saharauis y por preservar la rica cultura oral saharaui, además de mis tres libros dedicados al Sahara y nuestros libros en común como “Cuentos saharauis de mi abuelo”, una recopilación de cuentos de la tradición narrativa saharaui que adaptamos entre los dos al español. La charla también nos llevó a hablar sobre “La primavera saharaui. Escritores saharauis con Gdeim Izik”, libro cuyos beneficios son para ayudar a los presos políticos saharauis y sus familias, y que lanzamos para que la llama del campamento no se apague.
Porque los artistas mueven el mundo, tuvimos un rato para recordar a Antonio Vega, al que dediqué un libro “Desordenado corazón”, recopilación de artículos y entrevistas sobre él, siempre vivo, siempre presente, uno de esos artistas que conectan de verdad con la gente y al que admiro por su talento pero sobre todo “por su empeño en seguir adelante y transmitir sus letras y su poesía a pesar de sus obsesiones y sus problemas, de seguir adelante hasta el final”. Hablamos de la constancia, algo que creo que me caracteriza y que admiro en los demás.
Terminamos con mitomanía, mi amor por músicos que “forman parte de mi vida”, como George Harrison y The Who y de mi sorpresa al conocer que una compañera de trabajo los conocía en persona y había tenido un contacto estrecho con Pete Townshend a través de la red. Terminamos hablando de mis próximos proyectos, la crisis de los cuarenta y la edad del pavazo (que diría el gran Juarma).
Los Chichos, Ketama, The Clash, 091, Cierre x impago, Los Bichos, Antonio Vega, The Black Crowes o Nirvana nos acompañaron en una entrevista que fue un chute de felicidad. Muchas gracias a Isabel por el regalo.
Podéis escuchar el audio de la entrevista completa AQUI.

Feria del disco y del libro de Radio Vallekas. En nuestra salsa



El sábado 3 de diciembre tuve la suerte, de la mano de la gran Valeria Surcis, de meterme de nuevo en harina radiofónica en la Feria músico-literaria que tuvo lugar en las instalaciones de Radio Vallekas. Tuve un hueco para llevar ejemplares de mi novela Sin pedir permiso y de la banda sonora del libro, el CD de Cierre x Impago grabado por el músico Migüel Bastante.
En la feria, muy animada, participó mucha gente interesante del mundo de la ilustración, la edición y los fanzines: Otra dimensión, Dinamita diminuta, Paralela cartonera, Polvo eres, fear zine desde Alicante; distribuidoras como Snap, Rumble Records, Chapamundi, Toallita y Latex Records. También se presentó el libro “Cervantes, su vida en canto”. Además, los protagonistas de los diferentes puestos de la feria desfilaron por los estudios de Radio Vallekas en un especial maratón radiofónico. El evento finalizó por todo lo alto con un concierto de la banda madrileña Sagrada Familia, presentando su primer disco, y Joan Mel pinchando para finalizar la jornada.
Particularmente fue un placer estar de nuevo en Radio Vallekas, respirando esa atmósfera cargada de radio libre y de gente inquieta que hace lo que le gusta por el mero placer de hacerlo. La inspiración y las ideas no surgen en casa, llegan en la calle, del contacto con personas interesantes, que sacan adelante con ahínco sus proyectos. De ese tipo de individuos sólo se nos pueden pegar buenas cosas.
Lo primero que hicimos al llegar fue dar una vuelta por los puestos colocados en la radio, repletos de fanzines, ilustraciones, pegatinas, libros, discos, chapas, marcapáginas… En el cuarto del fondo se encontraba montado ya el equipo de Sagrada Familia, y había bastante gente ya moviéndose por los pasillos, saludándose y entrando y saliendo del estudio de radio. Muy similar a esa energía que se sentía en las fiestas de nuestra Radio Resistencia en los 90. Una vez puestas mis cosillas en una de las mesas habilitadas como puesto, pasamos al estudio, donde Valeria estaba entrevistando a varias chicas fanzineras. Nos quedamos un rato más dentro del estudio escuchando a Alvaro Lorite, a quien conocí en la presentación en Vallecas del libro de Valeria Surcis, “Retazos de memoria”. Las opiniones de Alvaro sobre la cultura, la edición y la literatura que recogí entonces me han resultado inspiradoras para uno de los proyectos en el que estoy metida. Lo digo aquí.
Alvaro presentó Paralelas Cartoneras, que nace como hermana de la editorial Ediciones Paralelo. Definió la relación entre ambos proyectos como “un árbol que va echando raíces”. Ediciones Paralelo es una editorial independiente sin ánimo de lucro en la que entre todos los componentes distribuyen libros “por amor al arte” y buscando hacer frente a la presión y control sobre la creación literaria que ejercen las grandes corporaciones literarias. Paralela cartonera nace con la intención de “llevar literatura de calidad, según nuestro criterio, a precios muy bajos”. En este proyecto cuentan con la colaboración de escritores como la poeta Erika Martínez o Andrés Neuman. “Se trata de que estos autores lleguen a lugares donde no llegan normalmente con sus publicaciones en editoriales”, explicó Alvaro, quien destacó las ventajas de trabajar “a nuestro ritmo y por gusto”, conociendo a mucha gente interesante con estos proyectos. “Entiendo que la literatura debe ser algo más de andar por casa, buscamos hacer germinar esa pequeña semilla en la gente”, concluyó el editor.
Después nos dimos una vuelta para comprar algunas cosas en los puestos, me encantaron los fanzines de Dinamita Diminuta, los marcapáginas de Ana Capicúa (“Leer me hace fuerte”) y el minifanzine de Irene Calvo “Todo esto era campo”, que me trajo preciosos recuerdos de las casas bajas de Palomeras donde vivió mi abuela. Grabadora en mano hicimos sendas entrevistas a las autoras.
Hablamos con Paula Salcés, de Dinamita Diminuta, un fanzine colaborativo que incluye dibujos, fotografías, relatos, comic, collage, con una periodicidad de cada tres o cuatro meses. El fanzine cumple tres años y están preparando el número 10 para diciembre. “Lo hago porque me motiva que la gente tenga ilusión en participar en cosas, que puedan tener visibilidad de alguna forma. Aunque sea un fanzine pequeño, para empezar está bien”, nos explicó Paula, que nos dijo que se da a conocer a través de las redes sociales, como Facebook, y apuntándose a todas las ferias que puede. “Lo recomiendo, es muy enriquecedor, no sólo porque le pones ilusión, te obligas a una fecha de entrega, conoces a mucha gente, salen nuevos proyectos con otras personas”, concluyó.
También preguntamos a la dibujante Irene Calvo, colaboradora de Dinamita Diminuta y autora de sus propios fanzines, como “Las raíces de los cuentos” en el que trata de reflejar la verdadera historia de los cuentos, fanzines pequeñitos a partir de un folio que se corta y se dobla como el mencionado “Todo esto era campo” o una serie sobre mujeres en la historia, como Ada Lovelace, la primera persona en escribir un lenguaje de programación, o Mary Shelley. “Recomiendo la autoedición y la participación en ferias, con lo que me obligo a ponerme fechas para terminar mis trabajos. Me doy a conocer a través de ferias de fanzines, y por las redes sociales como Instagram, es muy importante el boca a boca”, nos contó. Según Irene “hay muchas chicas haciendo cosas”, en especial en la autoedición. A nuestra petición de recomendaciones nos habló de Rébecca Dautremer y Conxita Herrero, “que es muy visceral”.
Al escuchar un estruendo de batería y guitarras a toda tralla nos acercamos a la sala donde había empezado el concierto de Sagrada Familia. La banda de punk madrileña, compuesta por José Luis Salcines en la voz, Jehf guitarra y voz, Carlos a la batería y Arturo al bajo, tienen un primer disco recientemente publicado con el sello Potencial Hardcore. Valeria fue componente de Sagrada Familia en sus inicios y mantiene una relación muy especial con ellos, así que no podían faltar en este sarao para dinamizar Radio Vallekas.
Y como colofón a esta crónica de una estupenda jornada, destacar una curiosa casualidad de esas que no pueden faltar cuando hablamos de radio, de creación y de música. Leyendo sobre Manolo Uvi y Commando 9mm, descubrí a Larsen, una banda punk de inicios de los 80. La historia de Larsen, destroyer y atrayente, me ha hecho buscar y leer en estos últimos meses todo lo que he podido de aquella banda compuesta por un grupo de adolescentes, cuyas grabaciones son hoy en día objeto de culto. Una foto vista en Twitter de José Luis Salcines identificado como Monje de Larsen me encendió la luz. El cantante de Sagrada Familia fue el primer vocalista que tuvo la banda, cuyo “histrionismo en sus actuaciones” le llevó a ser calificado como un “alucinado Jello Biafra peninsular”. No voy a insistir en una relación que el propio cantante califica como “compleja” pero el encuentro con Sagrada Familia ha sido una grata sorpresa.
Y hasta aquí una crónica personal de un animado evento que esperamos que repitan en breve la inquieta Valeria Surcis y toda la banda de Radio Vallekas. Allí estaremos.
Algunos de los tesoros que nos trajimos


Paula Salcés, de Dinamita Diminuta


Sagrada Familia




Sin Pedir Permiso en La Libélula de Radio 3. Pura juventud y pura radio


El pasado 10 de junio tuve la ocasión de hablar en Radio 3 sobre ‘Sin pedir permiso’ y nuestro proyecto musical con Cierre x impago, la banda imaginada de la novela. Muchas gracias a La Libélula (aquella “cuyo aleteo suena como soñar un sonido”) por dejarnos volar sin motor con ella. Podéis escuchar la entrevista aquí:
                       
Con Lorena Rodríguez y José Luis Dueñas 
Gracias a la invitación de Juan Suárez, me lo pasé bomba con Lorena Rodríguez y José Luis Dueñas en la fiesta de La Lavandería, mientras charlábamos, tomábamos minis, escuchábamos música y hablábamos de la radio y de la vida. Estrenamos además las canciones de Cierre x Impago, cuyo CD, gracias a la colaboración de un montón de micromecenas, está a punto de ver la luz. Compartimos una fiesta de Radio Akra (la radio libre escenario de la novela) organizada en La Lavandería. Todo ello mientras, Lorena, José Luis y yo hablamos sobre esta novela que combina narrativa, rock, literatura y música.
Fue una charla amplia, treinta minutos dan mucho de sí. Hablamos sobre mis personajes, aquellos chicos de barrio que se conocen haciendo radio en Ventilla, “la radio convierte en amigos a gentes que antes eran desconocidas”. También recordamos cómo era la radio libre en aquellos años 90, analógica; hablamos sobre lo que entonces se llamaban “tribus urbanas” (volvemos ahora a ver en las calles de Madrid punks con cresta y “vestidos de punks”, como hace veinte años); sobre el surgimiento de lo étnico y la multiculturalidad en aquellos años. Comentamos nuestro enfoque del activismo social desde la radio, las fiestas que organizábamos para financiarnos “lo pasábamos muy bien pero había que estar encima de muchas cosas (sonido, bebida, comida, los grupos), no podíamos permitirnos pinchar, se veían cosas muy locas y tuvimos oportunidad de conocer a gente muy interesante”. Confesé que mi forma de escribir es “un tanto caótica”. Recalamos en otros temas de ‘Sin pedir permiso’, como el amor y la amistad. Sobre qué hay de mí en los personajes y sobre cómo se lo han tomado los que se hayan visto reconocidos en la novela, “no me gusta hacer daño y creo que nadie se me ha enfadado”.
También dedicamos un rato de la visita a La Libélula a hablar sobre el proyecto de musicalizar las cuatro canciones cuya letra compuse para el libro. Junto con Migüel Bastante hemos dado vida a la banda imaginada de la novela, Cierre x impago, y en La Libélula picharon nuestras canciones en “absoluta primicia”. Nuestra maqueta tiene además la suerte de contar con portada diseñada por el gran Juarma, creada a partir de lo que se cuenta en la novela, en otra pirueta entre ficción y realidad. Comentamos cómo las canciones son historias de los chicos de la banda, situaciones inventadas, “cuatro momentos de la vida de ellos que se reflejan en las canciones”.
Hablamos también de las piezas del collage que componen la portada, que encajan a la perfección con las diferentes “escenas” que conforman la novela. Ha resultado decisiva la participación del creador de eso que llaman el “artwork” de la novela, Marino Masazucra, quien ha logrado en este trabajo plasmar de forma muy bella el espíritu de ‘Sin pedir permiso’, el mundo que se le abre a Marina al entrar en ese “maravilloso país de las ondas rebeldes” que es Radio Akra. Un país de las maravillas “sin unicornios ni floripondios”, aunque sí lleno de música, de radio y de ganas de mirar todo con disfrute y con los ojos muy abiertos, los de la protagonista.
No sólo un libro de narrativa rock, ‘Sin pedir permiso’ es un libro “comuna”. Me ha salvado de esa “soledad del escritor,” gracias a tanta gente que ha colaborado en este artefacto, cuidado, delicado y hecho con mucho amor. Ilustradores, músicos, mecenas, lectores, la editorial... He ido de la mano de todos ellos y he alcanzado un deseo que me tiene muy feliz y satisfecha.
La invitación a La Libélula es otro de esos preciosos momentos que nos está ofreciendo el libro. Muchas gracias a todos.
Ah, ‘Sin pedir permiso’ estuvo un segundo día en La Libélula, esta vez con lecturas. Este es el programa:

Me acompañó mi amiga Ruth Rutilare
**** Dice La Libélula:
Hace unos días Lorena Rodríguez y José Luis Dueñas aceptaron que les cediera las riendas de La Libélula, al menos por una noche. Yo pensaba que iban a estar ya aquí, nerviosos, ansiosos por conducir este vuelo sin motor, sudando la gota gorda entre resmas de guiones, discos, disfraces… y lo que me encuentro es que no están aquí. Que sólo me han dejado una nota que dice: “Nos vamos a una fiesta en una casa okupa. “Sin Pedir Permiso” Dale al “play”…
Antes de lanzarles al éter, creo que es mejor indagar un poco… Veo dispersos por el refugio discos de The Clash, Oficial: Eskorbuto, Antonio Vega, Extremoduro (oficial), Zebda Officiel, Ska-p official y Cierre Por Impago… Bueno, a tono, aunque algo añejo todo… Una lista de nombres de personas y lugares: Marina, Marcos, Radio Akra, Antonia, Animal, La Lavandería y Conx Hazloquedebas (Conchi Moya), la escritora… No veo rastros de libros, aunque… ah, sí: el historial del navegador nos lleva a la editorial Libros.com… y allí a una novela “sobre las radios libres y grupos musicales independientes de los 90… que narra una historia de amor y amistad”… el título.. “Sin Pedir Permiso”… ¡Acabáramos!
Estos son los temas que sonaron durante el programa:
La Ira del Dios Menor - Cierre por Impago – Mejorando a peor
Capital Radio - The Clash - Capital Radio EP
La Canción del Miedo – Eskorbuto - Los demenciales chicos acelerados
Mis Dos Amigos - Antonio Vega - No me iré mañana
Ama, ama, y ensancha el alma – Extremoduro - Deltoya
Hecatombe Vacacional - Cierre por Impago – Mejorando a peor
Le Bruit et L'Odeur – Zebda - Le Bruit et L'Odeur
Valelkas 83 - Cierre por Impago – Mejorando a peor
Sexo y Religión - Ska-P - Incontrolable
Empática y Diplomática - Cierre por Impago – Mejorando a peor

Cierre x Impago en Tal vez mañana, el programa de #Radio de Raúl Tamarit

El pasado martes 17 de mayo me entrevistaban en ‘Tal vez mañana’, el programa de radio de Raúl Tamarit, que se emite en varias emisoras de Valencia, coincidiendo con la finalización de la campaña de crowdfunding para editar el CD de Cierre x Impago, banda imaginada de mi novela ‘Sin pedir permiso’.
Hablé con Raúl sobre la novela, haciendo un recorrido por aquellas radios libres de mediados de los 90 que se reflejan en la Radio Akra de ‘Sin pedir permiso’, un tema apenas tratado en la literatura española. Denominamos el libro como novela rock, si es que existe el género, y recordamos la lista de Spotify creada para ‘Sin pedir permiso’. Porque se trata de una historia  llena de las músicas que se pinchaban en una radio libre en aquella época, de conciertos que se recrean en la novela y sobre todo de la mano de la banda imaginada creada para el libro, Cierre x Impago. Precisamente estábamos finalizando el crowdfunding para la edición del CD realizado junto con Migüel Bastante, que ha puesto música a la letra de cuatro canciones compuestas para la novela.
Comencé la entrevista con una sonrisa enorme, “Tal vez mañana” me recibía con ‘Este es nuestro tiempo’, de 091, una de las canciones que se nombran en mi novela; durante la charla recordamos la gran importancia de los cero en la gente de nuestra generación, los que nacimos entre las décadas de los 60 y los 70. También escuchamos durante la entrevista la canción de Triana ‘Hijos del agobio’, que aparece en la novela recordando, “sin mitificaciones” a aquellos jóvenes que se perdieron en los 80 entre adicciones, paro y precariedad en barrios como Vallecas. Porque ‘Sin pedir permiso’ es una novela de barrios periféricos como Vallecas o Ventilla, lugar donde se sitúa la radio de los protagonistas, llenos de gente con inquietudes y que hace cosas pero que no suelen protagonizar la literatura de nuestro país.
Hablamos sobre ‘Sin pedir permiso’, radio, las músicas que aparecen en la novela, sobre 091 o Triana, el crowdfunding de la banda imaginada del libro Cierre x Impago y el estupendo trabajo que ha hecho Migüel Bastante. Con nuestra canción ‘Vallekas 83’ cerramos la entrevista.
En definitiva unos más que agradables minutos de radio, completados por muy buena música, sonaron además The Real Kids, Los Ilegales, Johnny B.Zero y Ruth Baker Band, y la firma de de Eduardo Guillot
Podéis escuchar el programa completo aquí:
“Tal vez mañana”, de Raúl Tamarit, se emite en:
Martes a las 19:00h en Mislata Radio (88.8 FM), o desde la web www.talvezradio.com
Miércoles a las 18.00h en Ràdio Turia (90.3 FM)
Miércoles a las 22:00h en www.ipopfm.com
Sábados a las 19:00h en Ràdio Manises (105.7 FM)
Sábados a las 19:00h en Ràdio Sol Albal (93.7 FM)


Onoffree. Al son del pirata que nos hizo gozar con la música más rebelde #Radio


Mis surfeos por mi alegre juventud y pasado radiofónico durante la escritura de la novela ‘Sin pedir permiso’ me han unido de nuevo a varios compañeros de aquella efervescente época. Un proyecto llegado desde México que voy a ligar a un episodio de ‘Sin pedir permiso’ me ha reencontrado con mi querido compadre Onoffree, a quien volví a ver el pasado diciembre en la presentación de la novela en Madrid, después de varios años sin saber de él. El CD de apoyo a Radio Resistencia que hizo (creemos que hacia 1998 pero la memoria nos patina) bajo el título ‘Goza de estos sones rebeldes’ va a ser el punto de partida de esta nueva historia para la que he pedido a Onoffree que me preste algunos de sus recuerdos.
Jose Onoffree se incorporó a la radio cuando ya llevábamos algún tiempo de emisión. Le recuerdo como un ser siempre sonriente y de buen rollo pero del de verdad, lleno de color, con eternas camisas caribeñas y cargando siempre con discos. Era conocido por hacer sesiones musicales y por ser una enciclopedia andante en lo referido a las cálidas músicas “de los mares del sur”. Como curiosidad, Jose fue el primer técnico que tuvo Poemario por un Sahara Libre, el programa de radio que inició Bahia Awah en Radio Resistencia a finales del año 2000. “Yo quería hacer un programa pero el rollo de la radio que conocía y en la que colaboraba puntualmente no me iba mucho”, recuerda, “Juan Antonio Vázquez, con quien coincidía en aquella emisora, me propuso unirme a Radio Resistencia. Su concepto cuadraba más con mi forma de ser y de entender este medio”.
Su programa en nuestra emisora se llamó El son del pirata. “Siempre me ha fascinado la figura de bucaneros, piratas y filibusteros”, aclara Jose. Me recuerda cuándo pinchó por primera vez para Radio Resistencia: “Fue en una fiesta en el KRA.  Se me propuso hacer una sesión para la siguiente fiesta, que fue la que hicimos en la Lavandería de Vallecas. Allí hubo una anécdota curiosa cuando se subieron a cantar los de La Excepción, no sé si entonces ya se llamaban así, el Langui y el Gitano Antón”. Se trata de una historia que confieso desconocer. Recuerdo que al escenario de la Lavandería se subieron unos raperos pero no tenía ni idea de que fueran ellos. La de historias que generó nuestra radio…
Jose, experto pinchadiscos de vibrantes sesiones desde hace ya más de veinte años (cómo ha pasado el tiempo) nos cuenta cómo empezó en lo de los recopilatorios, algo tan habitual para la juventud de los 90: “Empecé a hacerlos desde muy joven. Primero eran grabaciones en cassette. Suponían coleccionar en cajitas lo que me gustaba. También los hacía para regalar música. Luego con el CD se hizo más fácil. Pasé de simplemente pinchar canciones a mezclar en sesiones exclusivas. Resultaba más creativo”.
En la radio se hicieron varios CDs recopilatorios de apoyo. Normalmente estaban en la línea de la música más combativa que nos gustaba escuchar y pinchar entonces: punk, ska, rock, hardcore, con bandas como La Polla, Habeas Corpus, Eskorbuto, Koma, Zach de la Rocha o Rage Against de Machine, entre otros. Pero el recopilatorio de Onoffree, aquel ‘Goza de estos sones rebeldes’, fue diferente. En sus recopilatorios dejaba bien claras sus preferencias. “Yo diría que mis gustos son 60% reggae, 40% caribeña”, reconoce. Entonces se vivía la primera época del mestizaje, la más auténtica, luego ya se mezcló de todo y se hicieron cosas no siempre de la debida calidad. “En el disco traté además de explorar territorios nuevos con actitud punk y contundente, cogiendo lo mejor de los dos mundos”. A partir de canciones de ese “primer mestizaje” del que Onofree es tan buen conocedor, intentó adaptar el recopilatorio al carácter más combativo de nuestra emisora. “Cuando preparé el CD llevaba poco tiempo en la radio. Intenté buscar canciones de los palos que más me gustaban y que fueran guerrilleros, contundentes y tocapelotas”.
Y ya que mi nuevo proyecto, que de alguna manera ha propiciado la conversación con Onoffree, tiene mucho que ver con México, hablamos con él sobre música de este país. “Me alucina el jarocho, una música con influencia negra de la zona de Veracruz”. En este punto le hablo del dúo murciano Crudo Pimento que Jose no conoce; es algo que se va a resolver de inmediato, estoy convencida de que le van a encantar. La presencia mexicana en aquel recopilatorio de Radio Resistencia vino de la mano de ‘El gran circo’, de Maldita Vecindad, una canción emblemática de aquella época. “Escogí Maldita Vecindad por la sencillez de su propuesta, su apuesta por el “menos es más”, por lo crudo de su sonido. Ellos meten más guitarras, son más punkarras, el resto de las canciones que compilé son algo más acústicas”.
“De la música de entonces me gustaba mucho lo que hacía Pablo Molina con Todos tus muertos”, me cuenta, aunque curiosamente esta banda no aparece en el recopilatorio de la radio. Siempre es buen momento recordar un disco como Dale aborigen, que marcó tanto aquella época. Bola de nieve, Aterciopelados, Ray Barretto, Muñequitos de Matazas, Lenine, los mencionados Maldita Vecindad, Burning Spear, Fermin Muguruza, Planet Hemp, entre otros, conforman un disco que estoy recordando con mucho gusto casi veinte años después de que Onoffree nos lo ofreciera. Un gusto enorme recuperarlos a ambos.


Entrevista a Conchi Moya, autora de ‘Sin pedir permiso’. #Radio Paralela


Conchi Moya nos pide permiso para hablarnos de sobre su gran pasión, la radio, y su novela ‘Sin pedir permiso’
El próximo 11 de diciembre se presentará en la Librería Muga, en el Distrito de Vallecas, una de las pocas novelas que existen en España sobre radio. En un argumento en el que a veces es complicado distinguir entre la realidad y la ficción, si nos encontramos en Vallecas o en Ventilla, Conchi Moya da rienda suelta a su imaginación creando atmósferas que se han ido forjándose cuidadosa y detalladamente desde muchos meses.
El pasado mes de noviembre, tuve la suerte de compartir un maravilloso atardecer en la Universidad Autónoma de Madrid junto a Tuca Muriel, Bahía Awah y la protagonista de esta entrevista.
¿Quién es Conchi Moya?
Soy periodista y escritora, ambos campos me encantan. Aunque la vida me ha llevado por otros caminos profesionales, siempre he sido de hacer las cosas que quería como pudiera y sigo manteniendo ese deseo de escribir, contar cosas y transmitir lo que a mí me resulta curioso. En la universidad estudié ciencias de la información, rama de imagen porque lo que más me gustaba era la radio y en los noventa ésta estaba enfocada a imagen y sonido. En la propia carrera empecé a hacer talleres de radio que fue lo que me enganchó y se convirtió en una de las pasiones de mi vida que me sigue llevando por otros caminos actualmente. Además soy activista cultural y de información por el Sáhara Occidental, es una causa en la que llevo quince años.  Apoyo al grupo de escritores saharauis Generación de la Amistad a los que vi nacer como grupo y con ellos he hecho algunas antologías y he ayudado en algunas ediciones de libros. Siempre de manera muy modesta porque trabajamos solos prácticamente con autoediciones, buscando editoriales pequeñas que nos han ayudado.
¿Qué te parece si hablamos sobre Radio Resistencia? Bueno, tú fuiste creadora en 1997…
Sí, fui una de las fundadoras, empezamos en el año 97 con algunos amigos que conocí en la Escuela de Radio Imefe en el año 95. La idea fue crear una radio libre, asamblearia, un poco el estilo de Radio Vallecas, que todavía existe, Latina y otras muchas. Nuestra meta era que todos los que formásemos parte de la asamblea tuviésemos poder de decisión. Estuvimos siete años con la Radio abierta, fue muy difícil, no teníamos financiación, nada más que las cuotas de los socios y algunas ayudas, pero muy pocas, aguantamos como pudimos.  Hacer radio era muy difícil, había que montar las antenas de radio enormes que valían una gran cantidad de dinero y tener mucho cuidado para no crear interferencias con las televisiones, los teléfonos de los vecinos, las grandes radios, bueno, algo muy complejo. Hacíamos mucho tipo de eventos y fiestas para poder mantener la radio. Fue una experiencia increíble, casi lo que menos hacíamos era radio al final, había que hacer de todo, pero fue una maravilla.
¿Qué consejo nos darías a las nuevas radios que estamos tratando de hacernos un hueco en el panorama actual? Tú que tienes mucha experiencia y que eres una gran especialista.
Sobre todo que lo hagáis con gusto y que lo hagáis bien. Se hace por amor al arte y hay que disfrutarlo y vivirlo al máximo. Pensar por qué lo hacéis, supongo que será dar voz a causas, gentes, a historias que no tienen cabida en los medios de comunicación de masas o simplemente vuestros propios intereses.
Y vosotras y vosotros, ¿cómo fuisteis capaces de enganchar a la gente para que participase en la radio?
 Es encontrar gente que esté un poco loca. Es lo que te digo, eran unas palizas impresionantes de montar las fiestas, limpiar, nos tocaba hacer unas cosas surrealistas a veces. Lo más importante era la gente, un grupo con ganas de hacer cosas y lo pasábamos muy bien, entonces eso también cuenta. La publicidad era complicada, entonces no existían las redes sociales y empezamos cuando no teníamos ni móvil la mayoría de nosotros. Hacíamos publicidad con octavillas en las fiestas, carteles, todo muy rudimentario. Sí que poco después creamos una página web, con los primeros correos electrónicos, la difusión era boca a boca principalmente.
¿Qué te parece si hablamos sobre Sin Pedir Permiso?  Tu nueva novela que refleja un poco lo que ha sido el hilo conductor en tu vida, la radio
Sí, eso es. El libro no es autobiográfico, es una novela, pero la parte de radio sí que son, en buena parte, nuestras vivencias. A mí me gustaba hacer mucho una especie de cartas que plasmaban si habíamos hecho alguna fiesta, evento o algo similar, he recuperado muchas de ellas y están en el libro. También hay historias y personajes inventados porque es muy divertido imaginar y tú mandes sobre los personajes o bueno, a veces ellos sobre ti.  Tiene una parte autobiográfica en la parte radiofónica y una gran parte inventada. Me pareció muy interesante porque el tema de la radio en el ámbito novelístico no hay prácticamente nada. También el tema de la música, en otros países sí que se habla de músicos en novela, pero en el nuestro no tanto. Por eso hay un grupo musical que empieza de cero pegado a la radio y me parecía muy emocionante contar cómo hacían las maquetas, cómo ensayaban y aparte de todo eso, que a mí me apetecía recuperarlo tras veinte años. En la novela se pueden apreciar cómo eran los noventa, un momento de crisis económica, no sé si tan fuerte como la de ahora pero era el momento en el que se marchaba el PSOE acuciado por la corrupción, llegaba el PP para supuestamente arreglarlo todo y ahora vemos cómo han sido estos veinte años de bipartidismo. Cuento cómo era Madrid, el inicio de las ONGs, la inmigración que empezó a llegar. Quizás un tiempo parecido al de ahora, un poco embrionario.
Presentas en Vallecas, ese barrio tan obrero, trabajador y luchador. Cuéntanos sobre ello por favor.
El libro ha seguido esa idea que teníamos de autogestión, voy con una editorial, pero hemos hecho crowdfunding. Nueve meses después lo hemos conseguido, un proceso largo que también gracias a la ayuda de amigos hemos logrado. En Vallecas es porque es mi barrio y la presentación también la estamos llevando nosotros. Busqué varias librerías, la primera que me respondió fue Muga y allí será, también porque es una librería que tiene bastante fuerza en el barrio, llevan catorce años y es una librería de referencia. En el libro también se habla de Vallecas, aunque la radio imaginada que cuento está en Ventilla, un barrio también muy curioso con mucha historia, dos de los personajes del libro son de Vallecas, se habla del barrio y por eso me parecía muy bonito hacerlo allí. Queremos hacer algo distinto, alguna lectura dramatizada y habrá algún músico que cantará algunas canciones. Principalmente, busco pasarlo bien.
*SERGIO MORENO ROBLES
(Cuenca, 1989) es Personal Investigador en Formación (FPU) del Departamento de Antropología Social y Pensamiento Filosófico Español de la UAM.. Twitter:@RoblesSergioMo

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