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Otra noche con MadPunk. “In Memory Fest IV + Sangre Salvaje - Los Kultura


A poco que me esmere MadPunk va a igualar a Crudo Pimento en el ranking de artistas que he visto más veces en directo. El sábado 18 de enero la banda madrileña participaba en un concierto de apoyo a Pro Activa Open Arms, junto con Sangre Salvaje y Los Kultura; las circunstancias me impidieron ver sus actuaciones. El concierto y el motivo bien merecían que nos acercáramos hasta la Sala YA’STA para pasar otra noche con MadPunk.
La banda madrileña ofreció una actuación arrolladora, en la que sonaron con su fuerza habitual, disfrutando sobre el escenario y haciendo disfrutar a un público que no paraba de bailar y de corear sus clásicos indiscutibles, pero también sus temas nuevos. Sin duda pueden sentirse orgullosos de no ser un grupo instalado en la nostalgia; junto a su espectacular legado ofrecen nuevas y espléndidas canciones. Porque MadPunk es un grupo con entidad propia. Aun así no está de más recordar que la banda reúne repertorio y componentes de tres míticos grupos del punk madrileño de los ochenta: Larsen, TDK y Espasmódicos. MadPunk está compuesto por Monje (primer cantante de Larsen) más J. Siemens (una verdadera leyenda del punk, como le definió anoche Monje) y Manuel Pilarte “Magüu”, respectivamente guitarrista y batería de Espasmódicos y más tarde de TDK. A ellos se unen los estupendos Esteban Palazuelos a la guitarra y Héctor Lukas al bajo.
La banda abrió el concierto con una de sus novedades, “MadPunk”, la canción que les presenta de Madrid al mundo. A partir de ahí ofrecieron un apretado repertorio que incluyó el resto de temas de su EP sacado hace unos meses. “No creo”, el tema más largo de este trabajo, es una canción rabiosamente nihilista pero al mismo tiempo tiene una letra cautivadora y con un ácido sentido del humor; no creen en religión, en filosofía, en el amor ni en los grandes mitos del punk pero por encima de todo no creen en sí mismos. “Demasiado enfermo para morir”, de nuevo una gran letra que alude a esos jóvenes eternos, conservados poco menos que en formol que siguen dando mucha guerra. “Poseso”, una canción tremendamente narrativa que la convierte en una suerte de película de posesiones y exorcismos, con un estribillo que encantaría a la Audiencia Nacional. El trabajo termina con “Zombies dictadores”, feroz tema en contra de cualquier autoridad que acaba convirtiéndose casi irremediablemente en despótica en lo que es el tema más político de este trabajo. Todos los temas de este 10” tienen unas letras magníficas y cuentan con la veteranía de unos músicos que se las saben todas, más el plus de energía que muestra el gran estado de forma en que se encuentran.
Además de tocar el EP completo, ofrecieron otras dos canciones nuevas, “Feliz” y “Apagas tu motor”, la continuación de una de mis canciones favoritas de Espasmódicos, “Enciendes tu motor”. En esta divertida curiosidad el protagonista aparece en el infierno tras haberse estampado con la moto en la otra canción y… mejor escuchadla en cualquier concierto de MadPunk al que podáis asistir; la canción no está por el momento grabada en estudio pero adelanto que se trata de un buen plan para la eternidad.
Del repertorio clásico, la banda ofreció a toda tralla auténticas joyas como “Vomitas sangre” (Larsen), una canción perfecta para comenzar la jornada laboral (probadlo), además de “Serafín” (Espasmódicos), “Días de destrucción” (Espasmódicos), “Noche de destrucción en Rock-Ola” (Larsen), “Tía, vete a cagar” (Espasmódicos), “Interrogatorio” (TDK), “El Payaso”(Larsen), “Maleta para Moscú” (TDK), “Nacido de la pota de un punk” (Larsen), “Frontera francesa” (Larsen) o “La farmacia de mi barrio” (TDK), con la que cerraron el concierto y que contó con un espontáneo que se subió para cantar un trozo de canción con Monje. Me chivan que es un miembro del grupo de Zaragoza “Animales muertos”.
Por si el concierto en la sala YA’STA no contaba con bastantes alicientes, Manuel Pilarte, miembro fundador de aquellos TDK y estos MadPunk, recordaba anoche que treinta y cinco años atrás TDK tocaron en la sala. Fue en 1985, el año en que abrió este “templo de la Movida” que todavía resiste; situado entre la Gran Vía y el barrio de Chueca un espectacular mural decora su fachada. Maguu recordaba anoche el concierto de 1985 con su padre y su tío situados en la parte de atrás de la sala.
Otra noche inolvidable con MadPunk.

MadPunk, edición limitada en tres formatos:
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*Vinilo 10" negro + CD
*Vinilo 10" de color rojo + CD (éste último no disponible en tiendas)

Dead Kennedys + MadPunk + Kráneo. Un gran concierto en “la peor fecha del año”


Pero cómo no ver a Dead Kennedys (sí, sin Jello Biafra) ya que venían a Madrid. El lunes 12 de agosto, “la peor fecha del año para un concierto” como lo promocionaba la gente de No Future Fest, los Dead Kennedys (sí, sí, sin Jello Biafra) tocaban en Madrid como única fecha española. El año pasado tuve la ocasión de ver a Jello Biafra and the Guantanamo School of Medicine en un magnífico concierto en la sala Copérnico de Madrid, así que quería “completar el círculo” con el resto de la banda. Hay que recordar que Jello no está en Dead Kennedys desde 1986, año en que el grupo se rompió debido a las fuertes diferencias con sus otros tres compañeros. En aquel concierto vimos un set list poco previsible de Jello, en este me apetecía disfrutar en directo grandes temas de Dead Kennedys, con tres miembros de la formación clásica del grupo Klaus Flouride (bajo), East Bay Ray (guitarra) y D. H. Peligro (batería).
Desde que se anunció el concierto y a pesar de ser “la peor fecha del año” resultó evidente que el público de Madrid tenía ganas de ver a la banda y así se demostró al conseguir la promotora vender todas las entradas en un siempre deseado “sold out”. El caso es que me planté en la Sala But, donde ya había una cola importante para entrar. Mucho punk, mayoría masculina y también, me alegra decirlo, una nutrida representación femenina; gente de mi quinta, nos vamos haciendo mayores, aunque también había algunos jóvenes, sin duda atraídos por la leyenda de la banda surgida a finales de los años 70 en San Francisco, uno de los grupos punk estadounidenses que tuvo más éxito e impacto en Europa, con un talante muy político y muy reivindicativo desde la irreverencia.
Por su actitud estaba claro que el público que llenaba la sala estaba dispuesto a disfrutar. Yo también, situada en un lugar estratégico lejos de los pogos, bailes y el tremendo calor que emanaba la entregada audiencia. La tercera canción, la tremenda «Police Truck», fue uno de mis momentazos de la noche; escuchar en directo las ráfagas de guitarra de East Bay Ray en este tema es un auténtico lujo. En ese momento reflexioné que, sin desmerecer al actual cantante que tiene una dificilísima misión, también mola ir a un concierto para escuchar a un guitarrista, un bajista y un batería que son tremendos músicos y formaron (forman) parte de un grupo mítico.
La banda desgranó los temas que vienen haciendo habitualmente en la gira, con un ritmo algo irregular, un tanto lastrado por las palabras del cantante entre tema y tema, algún que otro problema con la guitarra y creo que cierta incomodidad de East Bay Ray con la gente que se subía al escenario. En definitiva, nada grave ni que impidiera que el concierto se desarrollara en medio de un magnífico ambiente. Sonaron temas como «Forward To Death» toda una declaración de intenciones “I don´t need this fucking world” en menos de dos minutos; la ácida ironía de «Kill the Poor»; «California Über Alles», una de sus primeras canciones, publicada en 1979, una andanada satírica contra Jerry Brown, gobernador de California entre 1975 y 1983; la vertiginosa y combativa «Nazi Punk Fuck Off!»; la chispeante «Jock-O-Rama», en la que encuentro ciertas reminiscencias surferas uno de los estilos preferidos del guitarrista o «Moon Over Marin», una belleza de canción de la que estoy enamorada, con una para mí luminosa guitarra de East Bay Ray. Para los bises dejaron la poderosa «Bleed for Me», la divertida versión del conocido tema de Elvis «Viva Las Vegas», «Holiday in Cambodia», todo un himno punk con delirante propuesta de unas “agradables” vacaciones a una Camboya asolada por todo tipo de horrores y, como airado final, «Chemical Warfare», canción llena de furia que incluye un vals descacharrado.
La historia de los desencuentros de la banda es de sobra conocida por los seguidores de Dead Kennedys, polarizados en dos bandos. La mayoría a favor de Jello, todo hay que decirlo, quien fue demandado por sus tres compañeros porque, según denunciaron, el sello de su propiedad Alternative Tentacles les pagaba menos pasta de la que les correspondía. Otro de los desencuentros vino por la posibilidad de usar «Holyday In Cambodia» en un anuncio de Levis, Jello montó en cólera (normal). Finalmente los tribunales permitirían que los tres pudieran girar bajo el nombre de Dead Kennedys. Así en 2001 se juntaron con Brandon Cruz, en el puesto de Biafra. En 2003, Cruz fue reemplazado por Jeff Penalty. En la actualidad el cantante es Ron “Skip” Greer, antiguo miembro de The Wynona Riders, una banda de pop punk formada en 1988.
La noche había comenzado desvelando la sorpresa del artista invitado a acompañar a Dead Kennedys, que en realidad fueron dos: Kráneo y MadPunk. Kráneo es una formación de la sierra norte madrileña con cuatro miembros, que ofrecieron una actuación rápida y reivindicativa en la que apenas dieron respiro al público. Empezaron con una versión del «Emergency» de Motörhead, continuando con temas propios como «Ratas», «Oh, Rivera», «Metralleta» o «La muerte tenía un precio» y cerraron con la versión que hacen MCD del «Emergency», «Violencia sin cuartel». Me quedo con sus palabras sobre el fascismo actual, camuflado entre colores y sonrisas.
Precedidos por el Blank Generation de Richard Hell y mientras sonaban mis adorados Television, sin apenas tiempo de espera aparecían en el escenario los amigos de MadPunk, a los que he tenido la suerte de ver varias veces en directo. El grupo formado por miembros de Larsen, Espasmódicos y TDK, tres bandas históricas del punk madrileño de inicios los 80, ofrecieron una actuación inolvidable en el mencionado concierto del año pasado. Los madrileños pusieron de nuevo todas las ganas, además de su sabiduría musical y escénica, potencia y actitud, como nos tienen acostumbrados. Héctor, Esteban, Monje, Magüu y Siemens tocaron temas que forman parte de la historia personal de varias generaciones de seguidores como «Frontera francesa», «Nacido de la pota de un punk», «Enciendes tu motor» o «La farmacia de mi barrio». Por otra parte, la banda no se duerme en los laureles y apuesta afortunadamente por material nuevo. Así pudimos escuchar un par de temas de su próximo álbum, que saldrá en septiembre. Puedo decir que la gente que estaba a mi alrededor disfrutó especialmente con «No creo», una canción que deja adivinar un gran trabajo.
Y así transcurrió una inolvidable noche de lunes en la que todo el mundo iba acompañado y vestía mayoritariamente de negro. Comprobé una vez más que aún queda gente que lleva cresta. Vi mucho pendiente y mucha tachuela y fui consciente de lo mayores que nos estamos haciendo. Yo iba sola, con una camiseta rosa y en las pausas de cambio de grupo me sentía un poco colgada, lo peor es no tener con quien comentar. Pero los caminos del punk para una señora de mediana edad son así. En un momento dado nos tiraron algo, espero que fuera cerveza. Vale, no estaba Jello, pero escuchar esas canciones en directo MERECE LA PENA.


Concierto de MadPunk y Sham 69, ¡afíliate al punk!


Igual que se puede descubrir a Television en 2017 o a Pink Floyd en 2018, se puede una afiliar al punk 40 años después de su época de esplendor. Mis primeros escarceos tuvieron lugar escuchando a las bandas punk que participaban en los conciertos de nuestra Radio Resistencia a mediados de los 90. No supe apreciar entonces una música que me parecía ruidosa y en ocasiones chapucera. El tiempo, que todo lo pone en su sitio, me ha llevado a disfrutarla sin complejos ya en la madurez.
Por eso, cuando me enteré de que tocaban uno de los grupos que me ha llevado a afiliarme al punk, junto con una de las bandas inglesas de aquella explosión de finales de los 70 me decidí a ir, a pesar de los horarios imposibles de la sala que acogería el evento, el Gruta 77. Allí nos plantamos el viernes 1 de marzo, deseando disfrutar de ese gran cartel.
MadPunk realizan un setlist con canciones de las tres bandas que lo componen, Espasmódicos, TDK y Larsen, “banda germinales de la primera hornada del punk madrileño”, como dicen los que entienden de esto. Los tres grupos arrastran rendidos seguidores desde entonces y siguen ejerciendo influencia sobre numerosas bandas, incluso en Latinoamérica. En la actuación del viernes tocaron más o menos las canciones que les escuchamos en el colosal concierto de julio donde se midieron de tú a tú nada menos que con la banda actual de Jello Biafra. Sin embargo, MadPunk traía novedades en forma de canciones nuevas, que forman parte de un EP que la banda está grabando en la actualidad. Así nos ofrecieron un adelanto, “MadPunk”, canción de presentación de la banda con la que abrieron el concierto, “Poseso”, una de esas canciones a las que daría FAV la Audiencia Nacional (como diría el gran Juarma) y en especial “No creo” y “Demasiado enfermo para morir”, dos temas magníficos que te enganchan y no te sueltan. La incorporación de los cuatro nuevos temas sacó del concierto una de mis canciones preferidas “¿Qué es este temblor?” (TDK) y que molaría recuperar. Sí pudimos escuchar “Vomitas sangre” (Larsen), que vino acompañada de un chorro de agua lanzado desde el escenario. Otras canciones que escuchamos el viernes fueron “Serafín” (Espasmódicos), “Carne picada” (TDK), “Israel” (TDK), “Drógate” (Espasmódicos), o “Lucha contra el tecno”, “Frontera francesa” y “Nacido de la pota de un punk” de Larsen, canciones ya clásicas y jaleadas por el público. MadPunk cerraron su actuación con la tremenda “Enciendes tu motor” (Espasmódicos).
Contar con un repertorio así no es ninguna broma. Se trata de algunos de los más brillantes temas del punk nacional, interpretados por una banda solvente y bien compenetrada donde el buen hacer de dos estupendos músicos Esteban (guitarra) y Héctor (bajo) se une a la experiencia del carismático Maguu a la batería, Siemens tocando la guitarra con una muñeca “a todo motor”, y Monje, inquietante frontman que se come crudos el escenario y al público, vestido con camiseta de The Professionals, ya que la noche iba de punk inglés setentero. Otro concierto de gran altura, es una suerte disfrutar de MadPunk.
Estando como estoy aún en párvulos de punk no me atrevo yo a opinar sobre el lío de formaciones que arrastran los Sham 69 ni a afirmar qué alineación de las que funcionan actualmente se debe considerar la “real”. La que tuvimos ocasión de ver en el Gruta 77 es la de Tim V (Timothy Vance), que se mantiene bastante activa en cuanto a conciertos. Los Sham 69 salieron rápido, se agradece que el cambio de grupo fuera ágil, dadas las horas de la madrugada en las que nos adentrábamos. Había expectación por ver una banda que al fin y al cabo estuvo en el ajo de aquella explosión del punk inglés de finales de la década de los 70. Fueron una formación exitosa, que consiguió meter varios singles en el Top 20 de la época y que giró en sus inicios en torno a la caprichosa personalidad de su líder y cantante Jimmy Pursey.
Es Sham 69 un grupo punk con temas para cantar con una jarra de cerveza en la mano, ahí está su popular “Hurry Up Harry” (Weeeeee're Going Down the Pub), o con los colegas del fútbol. Los Sham 69 de Tim V ofrecen un directo eficaz y divertido. Tim, un frontman con más tablas que un galeón pirata, habló y bromeó con el público, en especial con el de la primera fila, donde parecía que alguien le había llamado la atención; se mostró algo irregular en la voz pero muy eficaz a la hora de ofrecer espectáculo. Vestido con un polo azul marino con la Union Jack en una manga y luciendo tatuajes, estaba acompañado por una banda que cumple con creces el nivel que se espera para una formación de tan amplia historia. Por mi parte destaco al estupendo guitarrista.
Durante algo más de una hora se sucedieron temas como “What Have We Got?”, “Borstal Breakout”, “That's Life”, “Questions and Answers”, “Hersham Boys”, o el himno “If the Kids Are United” (Then we'll never be divided) que ofrecieron en los bises. Canciones redondas que ponen a bailar a cualquiera, incluso a mí. Era evidente la disposición a disfrutar del público, entre el que se encontraban varias chicas que se abonaron a subirse al escenario y lanzarse sobre el público, en una noche de carnavales en la que un antifaz dio mucho juego. A pesar de que no sonara una de mis canciones favoritas, “You're a Better Man Than I”, disfruté mucho el concierto de los de Hersham (si es que a estas alturas queda alguno de Hersham).
Sham 69 se formó en 1975 y se disolvió en 1979, cuando su líder Jimmy Pursey inició su carrera en solitario. Según parece su nombre viene de una pintada medio borrada que vio Pursey en una pared, y que tenía que ver con alguna victoria del equipo de fútbol de su ciudad, Hersham, sucedida en el año 1969. En 1987 Pursey y el guitarrista David Parsons refundaron la banda con nuevos miembros. La formación que vimos en el Gruta data de 2007 cuando Dave Parsons e Ian Whitewood buscaron un nuevo cantante. El elegido fue Tim V. A partir de ese momento conviven al menos dos formaciones bajo las siglas Sham 69, una de ellas la del cantante original Jimmy Pursey. La de Tim V ha grabado cuatro discos. Hace unos años se produjo la ruptura con Parsons y, como se quedaban bastante cojos sin ningún miembro de la banda original, ficharon al guitarrista Neil Harris, miembro de la primera formación de Sham 69, entre 1975-1977. Desgraciadamente, en enero de 2018 Harris falleció a los 63 años.
Un concierto tremendo el del viernes, que nos da ganas de seguir afiliándonos al punk por muchos años. Hasta el próximo.



(Vídeos de Alfredo Kaskarrabias)

Jello Biafra and the Guantanamo School of Medicine + MadPunk en Madrid. Larga vida al punk



*Fotos cedidas por Kerman de Rockypunkto
Si algo tengo claro es que en la vida hay que hacer lo que hay que hacer. Y yo tenía que presenciar el concierto de Jello Biafra and the Guantanamo School of Medicine, con MadPunk como teloneros. Un bombazo. Y aunque surgieron ciertos impedimentos logré sobreponerme y hacer. La recompensa fue enorme.
Me situé estratégicamente en el fondo de la sala Copernico, agarrada a un timón (sí, habéis leído bien) que apestaba a barniz. Como poco, raro. Pero me sirvió para estar a salvo de los espeluznantes pogos que se vivieron en la sala y para tener una vista de conjunto privilegiada, esquivando a esos tipos altísimos que siempre nos suelen fastidiar la visión en los conciertos.
Comenzaron “como un reloj” los MadPunk, banda que reúne repertorio y componentes de tres grandes grupos del punk madrileño de los ochenta: Larsen, TDK y Espasmódicos. Si llegado a este punto no los conocéis, por favor, tirad de Google y haced un repaso por su historia y sus canciones. Su calidad está por encima de estilos y etiquetas. Los MadPunk son Monje (primer cantante de Larsen) más J. Siemens y Manuel Pilarte “Magüu”, guitarrista y batería de Espasmódicos y más tarde de TDeK. A ellos se unen Esteban Palazuelos a la guitarra y Héctor Lukas al bajo.
La banda ofreció sin pausa ni para un respiro temas como “¿Qué es este temblor?” (TDK) o “Vomitas sangre” (Larsen), que confieso que son de mis preferidos. Magnífico concierto, y es que no es ninguna broma contar con temas como “Lucha contra el tecno” (Larsen), “Noche de destrucción en Rock-Ola” (Larsen), “Tía, vete a cagar” (Espasmódicos), “Te quiero” (TDK), “Mata” (Espasmódicos), “Nacido de la pota de un punk” (Larsen), “Frontera francesa” (Larsen), “La farmacia de mi barrio” (TDK), o la endiablada para cantar “Drógate” (Espasmódicos), canciones que son auténticos puñetazos. Particularmente viví un momento muy emocionante cuando Monje, mientras sonaban los primeros compases de “Israel” (TDK), se refirió a Palestina y gritó Sahara Libre. Gracias. Punk rebelde y con mensaje. Finalizaron el concierto con la espléndida “Enciendes tu motor” (Espasmódicos) y pienso en el tremendo repertorio que atesora esta banda y lo bien que estaría que grabaran un disco en estudio con temas nuevos.
Y es que si alguien merece telonear en España a Jello Biafra esos son Madpunk. No en vano a Monje se le ha comparado en muchas ocasiones en su forma de interpretar con el músico estadounidense y para la historia queda la carta que el propio Jello dirigió, de puño y letra, a TDeK preguntándoles por su single “La farmacia de mi barrio/Maleta para Moscú”, ya que no podía encontrarlo en EEUU. Casi nada.
Si mi nota en el conocimiento de las canciones que tocaron MadPunk apunta el notable alto, con los temas que ofreció la banda de Jello Biafra roza el suspenso. El repertorio ofrecido el martes es bastante inédito, con excepciones como las míticas “California Über Alles”, y “Holiday in Cambodia” de su archiconocida banda Dead Kennedys. También sonaron “Police Truck”, “Nazi Punks Fuck Off” y “Too Drunk to Fuck”. Del repertorio de su banda actual sobresalió “Pets Eat Their Master”, aunque me faltó “The Terror of Tinytown”, un tema redondísimo, de lo mejor del músico. Ambas canciones pertenecen al “The Audacity Of Hype”, un gran disco, con un demoniaco Jello que aparece en la portada a lo Obama y su “Yes, we can”. Cerró el concierto con “Crapture”, canción de su último disco “White People And The Damage Done”.
El músico salió vestido de almirante granate, con gorra de cuero, lleno de elegancia punk. En el segundo tema se quedó en camisa con retazos de la bandera de EEUU, y a partir de la tercera canción lució su contundente camiseta “Nazi Trumps Fuck Off”, no en vano el músico estadounidense es uno de los artistas de todo el mundo que han decidido convertirse en azote del horrible mandatario que parece decidido a autodestruir “el Imperio”.
En lo musical, la banda es espléndida. Formada por Ralph Spight, un guitarrista alucinante, con querencia a subirse a las plataformas próximas al escenario para delicia del público; Kimo Ball, guitarrista nacido en Hawaii que está junto a Jello Biafra desde 2008; Larry Boothroyd al bajo y Jason Willer, batería de tatuajes en los brazos y pelo oxigenado que golpeó los tambores sin ninguna piedad. Grandes músicos. Qué decir de Jello Biafra, el mítico cantante está en plena forma. Se dejó tocar por el público, se lanzó hacia la gente desde el escenario en un par de ocasiones, bailó, se tiró al suelo, en fin, no faltó de nada.
Con una vitalidad increíble a sus 60 años, continúa con su labor de activista, en la estela de aquel joven Jello que se presentó como candidato a la alcaldía de San Francisco en 1979. Las crónicas cuentan que consiguió un más que meritorio tercer puesto, arrancando a sus rivales un importante puñado de votos. Aquello se calificó entonces de “pantomima”, y en parte su propuesta tenía mucho de desenmascarar un sistema podrido. Y vaya si la lio.
La alegría comenzó ya en la prueba de sonido, según hemos podido ver en redes, con un MadPunk rendidos al “Gran Jefe” Biafra, uno de sus ídolos de siempre. Vivimos un fin de fiesta emocionante donde pudimos saludar a amigos que merecen los momentos de plena felicidad vividos ayer. El punk (no) ha muerto, larga vida al punk.