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Conversación con el escritor africano Ngugi wa Thiong’o en Madrid. Una cita largamente esperada



Teníamos una cita pendiente con Ngugi wa Thiong’o desde 2007. En abril de ese año los escritores saharauis Zahra Hasnaui y Bahia Awah recalaban en la universidad californiana de Irvine para impartir una serie de conferencias. Tenían previsto un encuentro con el escritor y académico africano Ngugi wa Thiong’o, profesor de aquella universidad. Sin embargo, Ngugi se encontraba de viaje aquellos días y el encuentro no se pudo celebrar finalmente. Los escritores saharauis le dejaron unos libros y algunos detalles de artesanía saharaui y desde entonces hemos esperado poder acudir a algún encuentro con Ngugi. Por fin pudimos cumplir nuestro deseo el pasado martes 14 de mayo gracias al encuentro con el escritor celebrado en el Museo Reina Sofía. Bajo el título “Desplazar el centro” se desarrolló la conversación con el escritor, pensador y profesor de Literatura Inglesa y Comparada, nacido en Kenia, de la mano del periodista Chema Caballero.
Ngugi, de 81 años, aún vive la literatura con enorme intensidad. Afirma que su mejor libro es el que aún no ha escrito y, en una entrevista reciente con el blog “Africa no es un país” asegura que quiere competir con genios como Cervantes. Él es desde luego una leyenda viva de las letras africanas y eterno aspirante al Nobel, premio que parece que nunca llega. Exiliado en Estados Unidos desde los años 80, ha vivido una intensa vida llena de éxitos, pero también de sinsabores, como su encarcelamiento en 1977 por el régimen surgido tras la independencia de Kenia, por la que él también luchó. En la cárcel, el escritor decidió abandonar el inglés como idioma de sus libros y escribir en su lengua materna, el gikuyo “como ejemplo de resistencia”, según sus palabras. Escribió en la cárcel su primera novela, “El diablo en la cruz”, en papel higiénico. Estos años se ha convertido una costumbre en casa estar pendientes de la confirmación por parte de la Academia Sueca del nombre del Premio Nobel de Literatura, deseando que se anuncie que es Ngugi.
El escritor comenzó su intervención reflexionando como el saber es excesivamente teórico y no se preocupa de otros imaginarios, realizando su habitual defensa de “las lenguas minorizadas”. Así reivindicó que le gusta que le llamen “escritor africano, es importante porque hubo un tiempo en que la gente pensaba que no había escritura en África”. Recalcó la importancia de que los escritores africanos “escribamos en nuestras lenguas africanas, que son vibrantes y potentes”. Ngugi se quejó, con fina ironía de que a los escritores africanos se les pregunte por qué escriben en sus lenguas africanas o maternas. Defendió que los idiomas de África son “tremendamente expresivos” y pensar que en estas lenguas no se puede realizar una producción intelectual tiene que ver “con una visión colonial”. “Las lenguas son como instrumentos musicales. No hay una lengua más lengua que la otra. Cada una tiene su musicalidad”.
Su madre, que no sabía leer ni escribir pero se empeñó en que Ngugi fuera a la escuela, tuvo una presencia importante durante la charla. El escritor africano habló sobre la promesa que le hizo de continuar con sus estudios a pesar de las adversidades y su compromiso con ella de dar siempre más del cien por cien en todas las tareas que acometiera.
Chema Caballero recordó que Ngugi es un eterno candidato al Premio Nobel. El escritor se lo tomó con buen humor. “No me lo han dado, no”. Valora como positivo que sus obran gusten, “pero mi verdadero desafío es lograr la novela perfecta”. Tanto en forma, lengua, carácter, personajes. “Es un sueño que siempre está ahí, es una posibilidad real, es como respirar. Soñar con la novela perfecta me impulsa a seguir intentándolo”. Ngugi escribe sus libros como parte de ese proceso de intentar escribir esa novela perfecta. “La búsqueda de la belleza impulsa el movimiento”, reflexionó. En realidad, “que un lector te diga que tu libro le ha gustado es el verdadero Nobel”, afirmó. El periodista recalcó que llevamos varias décadas sin que un autor africano negro reciba el Premio Nobel, “tal vez sea hora de descolonizar el Nobel”, comentó. Ante esta cuestión Ngugi señaló que “parece que los escritores africanos deben ponerse la máscara de las lenguas europeas para ser visibles”. Por el contrario animó a “conseguir la visibilidad con nuestras lenguas maternas”
Las preguntas no eludieron el tema político. “¿La independencia de Kenia fue una decepción para ti?”, inquirió Chema Caballero. Ngugi explicó que estuvo encarcelado por sus ideas. “La experiencia de la cárcel fue muy desafiante para mí como escritor”. Explicó que las enseñanzas de su madre fueron fundamentales en la cárcel para no quejarse y aceptar una situación de la que no podía escapar. Buscó la manera de sacar algo positivo de aquella situación. “Me escapa de la cárcel a través de mi imaginación, no podían encarcelar mi imaginación”. Ngugi salió adelante en la cárcel gracias a la imaginación, q
ue le dio poder para seguir escribiendo, en aquel momento con lo único que tenía a mano, el papel higiénico.
Ngugi, que fue uno de los líderes del movimiento anticolonialista en Kenia, reconoció que “el problema surgió después de la independencia”. Lanzó una pertinente pregunta ¿quién controla hoy en día en África el sistema bancario y los recursos naturales? “África construyó la Europa moderna, el comercio de esclavos y los recursos generaron tanta riqueza en las antiguas metrópolis. Reflexionó sobre la importancia de conseguir “una independencia económica para que haya una independencia real”. Abogó por “cambiar en posición de igualdad”.
“Sin la imaginación no somos humanos”, afirmó. “Las artes alimentan la imaginación y nos permiten visualizar el futuro”. Por eso el autoritarismo lo primero que intenta es limitar la imaginación de la gente. Y “al primero que se persigue es al artista”.
A la pregunta del escritor saharaui Bahía Awah sobre el culturicidio que sufre el pueblo saharaui debido a la invasión colonial marroquí y de qué forman debe actuar el intelectual desde el exilio, Ngugi afirmó que “el colonialismo, en la forma que sea, debe ser resistido”, ya que se trata de un “sistema económico, político y social de sometimiento a una comunidad”. El escritor keniata aboga por “la igualdad, no hay un ser humano más humano que otro, ni hay una nación más nación que otra”. Definió el exilio, él tuvo que exiliarse a Inglaterra y en la actualidad reside en California, como “encontrarse en otro lugar fuera de la tierra de uno”. Calificó el exilio como algo que ha sucedido a lo largo de la historia”. Consideró que “es positivo que un país acoja a gente que huye de la desolación”. Con enorme sencillez y lucidez, explicó que “el exilio no se elige, fue el exilio el que me eligió a mí”. Como tampoco se elige el lugar donde se es acogido. “Eres un náufrago y te quedas dónde te acogen”. Según Ngugi “lo importante qué haces con el exilio. Yo he tenido la suerte de poder escribir”.
A la pregunta lanzada desde el público sobre qué consejo podía dar a los escritores, Ngugi respondió un tajante: “Write, write, write, and you will get it right”, “Escribe, escribe, escribe y lo conseguirás”. Según el escritor “Hay que hacerlo. Es un trabajo duro y el trabajo duro siempre funciona. Es duro pero merece la pena. Debes seguir ese impulso, volver a él y serle fiel”. Ngugi reconoció que la publicación tiene que ver con “ensayo / error”, ya que no siempre los editores aceptan los manuscritos, aunque destacó que ahora también se puede autoeditar, hay más posibilidades y hoy en día ya no es necesario exclusivamente ser respaldado por una editorial. El escritor nos dio un estupendo consejo que él mismo ha aplicado a su vida, azarosa y complicada en muchos momentos. “Intento, y no siempre es fácil, encontrar lo positivo de todas las situaciones. Lo negativo puede generar energía creativa”.
También hubo momento para hablar de las mujeres. Ngugi confesó que las mujeres son parte muy importante de su vida. Desde esa madre que le animó a estudiar hasta su esposa y sus hijas. Reconoció la importancia de la mujer en la historia de Kenia y en la historia de África “las mujeres están en todas partes y ellas han mantenido a la gente unida”. También habló sobre las letras africanas, con un panorama actual muy vivo y emergente. Destacó la importancia de las escritoras africanas, “muy poderosas”. “En el continente la historia de las mujeres africanas ha sido invisibilizada”, concluyó.
Bahia Awah pudo saludar en persona al entrañable, lúcido y divertido Ngugi, posando a su lado en la “foto de familia” con los asistentes y haciéndole entrega del libro de poesía saharaui en español con traducción al inglés “Thirty One” editado hace varios años en la Universidad de Leeds.
Una tarde inolvidable en la que, como dicen nuestros amigos de LiterAfricas, el gran Ngugi wa Thiong´o “Llegó, vio y nos ganó”.


“El metro” de Donato Ndongo. Escribir para contarlo. Club de lectura de Mamah África


Conocemos al periodista, intelectual y escritor Donato Ndongo desde hace años. De alguna manera nos unió el colonialismo. Su país, Guinea Ecuatorial, y el Sahara Occidental sufrieron la colonización española y padecieron una penosa descolonización, la del Sahara aún inconclusa. La literatura nos llevó a compartir jornadas en Tenerife y Cádiz el pasado 2015 y en ambas ocasiones pudimos comprobar el nivel de análisis y reflexión que alcanza este intelectual africano. Adquirí “El metro”, libro de Donato, durante el “Seminario Exilio e identidad: Reflexiones políticas desde las escrituras hispanoafricanas” en la Universidad de Cádiz, que compartimos con él entre otros ponentes. El libro estaba en nuestra estantería desde entonces, con la clara intención de leerlo sin tardar mucho, ya que intentamos ahondar todo lo posible en la literatura africana, un mundo fascinante al que hemos accedido gracias a la literatura saharaui y en el que queda aún mucho por explorar.
La ocasión de leerlo llegó con el anuncio de que el libro que cerraría este año el club de lectura de la galería Mamah África iba a ser precisamente “El metro”. Así que el sábado 17 de diciembre nos reunimos un nutrido grupo de lectores de Donato para hablar de esta novela, de su obra y de la extensa trayectoria de uno de los escritores guineoecuatorianos más reconocidos. Le acompañaba Sonia Fernández Quincoces, del blog de literatura africana LitERaFRicA e impulsora de la campaña #100lecturasafricanas en la que estamos participando.
Donato explicó en el inicio de su intervención lo que le llevó a escribir “El metro”. El autor parte de una realidad innegable, tras llevar cincuenta y un años viviendo en España ha constatado que a la población africana en nuestro país, incluso a los que tienen nacionalidad, no se les considera españoles. “Yo sigo siendo un inmigrante africano en España, los estereotipos no han cambiado. Un escritor tiene la obligación de escribir sobre eso”. Recordó que la llegada de la inmigración negra a España acabó con la “simpatía”, teñida eso sí de desconocimiento, hacia los africanos. “Los españoles eran igual de racistas que el resto de las sociedades blancas”, afirmó. Donato reconoció que otro motivo para escribir el libro fue que estaba cansado de responder a preguntas como “qué haces aquí” o “por qué has venido”. Preguntas que, según sus palabras “parecen ingenuas pero no lo son”. Donato afirmó que con el libro pretendía dar a conocer por qué los africanos están aquí. “Por eso debía escribir El metro. Un escritor creíble tiene la obligación de reflexionar sobre estas cosas”.
El escritor guineoecuatoriano explicó que en la cultura africana el arte debe ser bello pero también útil, no se entiende la belleza por la belleza. “Como creo que la literatura es arte he procurado hacer mi trabajo lo mejor posible y lo más bellamente posible”. La literatura escrita ha sustituido en África a la literatura oral. Donato se declaró “heredero de los griott”, haciendo un alegato para que los escritores africanos lleven en su literatura aquellos aspectos que les definen. “Sin ellos estaríamos simplemente imitando”, reflexionó. En palabras del autor “Queremos hacer un arte que sea útil, transmitir la frustración y anhelos africanos al resto de las sociedades del mundo. Dar testimonio de nuestro tiempo, dejar huella de nuestro paso por el mundo y llevar a la reflexión”.
En relación al estilo de “El metro” Donato recordó que en una ocasión le dijeron que una parte de la novela “le parecía más un reportaje que literatura”. El escritor matizó que lo hizo a propósito. Se trata de la parte que para él “es el núcleo fundamental de la novela”, unos hechos “no imaginados” que reflejan el momento de la devaluación del franco CFA en 1994, junto con la imposición de los Programas de Ajuste Estructural. “Ambos hechos tuvieron unas consecuencias terribles en los africanos y a partir de ese momento empezó la emigración masiva hacia Europa”, recordó.
Tras la intervención de Donato comenzó el diálogo con los lectores; entre otras opiniones se habló de que la huida de Lambert comienza con la huida de su propio entorno, por un hecho familiar que “trunca su destino”. Este hecho, causado por la tradición, generó un momento de debate sobre las decisiones tomadas por el protagonista, a lo que Donato respondió que había tratado de ser un autor ni maniqueo ni sectario, “sin opinar qué es bueno o qué es malo”.  Precisó que el libro refleja a una persona “normal”, cuya vida es condicionada por las circunstancias y las personas que le rodean. Sobre la dicotomía entre tradición y modernidad, Donato respondió que evidentemente África debe evolucionar, tiene que haber una simbiosis lo más equilibrada posible entre tradición y modernidad pero “debemos conservar nuestra propia personalidad, que es lo que nos identifica”. El autor afirmó no creer en la expresión ciudadano del mundo. “Yo tengo los valores del lugar donde nací y debo conservarlos, adaptados a mi tiempo y circunstancia”.
También se habló sobre el estilo de la novela. Sobre su escritura de párrafos largos y prolijos, que conllevan complejidad, el autor defendió que esa es su forma de escribir. Explicó que el oficio de narrar no surgió “por casualidad” en su caso, “mi abuelo materno era un gran contador de historias y las formas narrativas de la tradición oral se quedaron en mi memoria”. Según Donato escribe “de la cabeza al papel”, aunque luego corrija y elabore sus textos. De ahí sus largos párrafos y la cantidad de personajes que aparecen.
Durante la sesión el idioma español también ocupó un importante espacio. El escritor explicó que no ve la lengua española como una lengua extranjera ni impuesta. “Fui escolarizado en ella en mi país, es tan mía como el fang, no podría escribir mis novelas en mi lengua materna. Añadió que adapta el español a sus propias condiciones culturales. “Como guineano aporto mis guineanismos a la lengua española”. Donato se refirió a la situación lingüística del español en Guinea Ecuatorial, “Uno de los fundamentos de mi discrepancia con el régimen de Obiang es su política de educación y lingüística”. Recordó que en época de Macías se consideró el español como una lengua “imperialista”. “El régimen de Obiang no ha hecho nada por el español”, afirmó el autor, lamentándose de que “el nivel de comprensión en español está bajando en Guinea Ecuatorial”. Recordó que en 1989 Obiang decretó el francés como idioma oficial impuesto y hace un par de años convirtió el portugués en lengua cooficial, otra muestra de la política lingüística errática del régimen.
Su patria, Guinea Ecuatorial, estuvo muy presente durante toda la sesión. “Todos los guineanos quisimos la independencia y la seguiremos defendiendo a pesar de nuestro sufrimiento. Vamos a superar esta etapa y el país seguirá adelante. Hay mucha gente empeñada en silenciarme y no principalmente en Guinea”, denunció. Porque la literatura de Donato es una literatura de compromiso, con su país, con su continente y con la libertad y el bienestar de los pueblos de África, un continente eternamente maltratado por el colonialismo y las tiranías. “Los escritores queremos romper el discurso único con una literatura que sea creíble”, concluyó Donato Ndongo esta interesante sesión del club de lectura de Mamah África, en su constante esfuerzo por apoyar la literatura africana.


Día 46 #100lecturasafricanas “Tiris, rutas literarias” de Bahia Mahmud Awah. Los saharauis autores de su historia


La andadura del libro de Bahia Awah “Tiris, rutas literarias” arrancaba en octubre de 2011 durante un viaje a la región sur del Sahara Occidental, Tiris, una tierra llena de poesía, eruditos, mitos y leyendas. El escritor saharaui realizaba el viaje junto con profesores de Antropología de la Universidad Autónoma de Madrid y miembros de Antropología en Acción para el rodaje de lo que sería la película “Legna, habla el verso saharaui”, un recorrido por la historia y la geografía del Sahara Occidental a través de su poesía. De las vivencias, anotaciones y entrevistas realizadas por Bahia y de las emociones y sensaciones vividas en territorio saharaui liberado nacería cinco años después este libro. “Tiris, rutas literarias” es una mezcla de libro de viajes, antropología, literatura, mitos y leyendas, historia y geografía; una guía que refleja siglos de resistencia de un pueblo, el saharaui, con una idiosincrasia forjada a partir de inclemencias, invasiones, colonizaciones y resistencia. En “Tiris, rutas literarias” el autor hace un periplo por la geografía, la historia y la literatura saharaui a través de sus montes, sus ríos, sus cuevas, las tumbas de guerreros y poetas, recorriendo el pasado saharaui y el pasado colonial, hilvanado con historias actuales y vertebrado a través del viaje.
Tiris es una región de referencia para los saharauis debido a su geografía, sus mitos y leyendas y a sus eruditos, poetas y guerreros anticoloniales, personajes referentes que fueron construyendo la historia saharaui mucho antes de que se estableciera la metrópoli en el territorio. En el libro Bahia halla referencias a la patria saharaui registrada en el verso desde siglos atrás, refiriéndose al primer poeta que se pronunció sobre la existencia de una identidad saharaui, Omar Uld Emreizig. Porque este libro supone el punto de partida de la andadura iniciada por el escritor saharaui en la investigación de la historia del Sahara Occidental pre y post colonial, como aporte a su sociedad. “Quiero que nuestra sociedad sepa repasar y refrescar lo que fuimos, un Estado-nación secular”, destaca Bahia.
El libro responde a la preocupación del autor por estudiar la historia saharaui y que sean los saharauis los que ofrezcan su visión sobre su propia historia y su cultura, rompiendo esa negación neocolonialista a que los saharauis tengan su propia voz. Bahia reivindica que sean los saharauis quienes investiguen y cuenten su historia para las generaciones más jóvenes, para los investigadores occidentales, para el propio movimiento solidario. Se ha escrito mucho sobre los saharauis durante el periodo colonial por parte de militares, historiadores, geólogos, antropólogos, sobre todo españoles y franceses. Lo habitual ha sido que la interpretación de la historia saharaui se haya hecho “a la manera occidental”, en ocasiones incluso de manera tendenciosa. En este aspecto, el profesor y antropólogo Juan Carlos Gimeno, compañero de Bahia en el viaje a Tiris y codirector de la película “Legna, habla el verso saharaui”, considera que este libro ha “invertido el esquema habitual de trabajo antropológico”. En toda la producción colonial de exploración y de investigación “los nativos normalmente no tienen nombre”, son meros informantes. Sin embargo, con “Tiris, rutas literarias” se promueve “la producción de los saharauis, sobre su propio mundo y el mundo que les rodea. Se trata de una contrahistoria del mundo de los saharauis hecha por ellos mismos según sus propios intereses”, en palabras de Gimeno. El profesor califica los libros de Bahia Awah como “orales”, en gran medida “escribe sobre historias que son contadas”.
Juan Ignacio Robles, uno de los profesores que compartió aquel viaje con Bahia y otro codirector de “Legna, habla el verso saharaui”, ha calificado el libro de “road movie necesaria”, ya que se ha escrito alrededor del viaje a través del territorio saharaui. “Tiris, rutas literarias” tiene una vinculación cultural muy fuerte con el territorio recorrido, sólo una parte del territorio secular habitado por los saharauis, no hay que olvidar que el muro de la vergüenza levantado por Marruecos tras la invasión del territorio divide en dos el Sahara Occidental. En la situación actual de exilio y ocupación los saharauis no pueden habitar libremente su país, lo que está afectando a su cultura e incluso a su lengua. “A los saharauis se les ha sacado del territorio pero también se ha sacado el territorio de ellos”, reflexiona el profesor Gimeno en este sentido.
“Tiris, rutas literarias” es además un libro “puente” entre los diferentes “mundos” saharauis, el hispanoparlante y el hasanoparlante, el del exilio, la ocupación y la diáspora. Bahia realiza un trabajo de mediador entre los saharauis y el mundo “occidental”. El profesor Gimeno destaca que el libro permite el descubrimiento del mundo saharaui y la comprensión de su territorio para verlo “desde la mirada saharaui y desde la nuestra”. Este ejercicio de hibridación recogido en el libro “busca a través de la emoción mirar el territorio, mezclando dos mundos, el hasanoparlante y el de los europeos”. El propio autor califica el libro de “semibilingüe”; es un libro que ha escrito pensando en saharauis y no saharauis, lectores, investigadores, periodistas, historiadores y antropólogos. El corpus del libro está escrito en español, y la poesía que se ha recogido en hasania está además traducida o recreada al español.
Bahia Mahmud Awah, escritor y antropólogo saharaui, nació en el Sahara Occidental (entonces provincia española) en 1960. Máster en Antropología de Orientación Pública de la UAM en el marco de colaboración con la Universidad de Tifariti, es profesor honorario de Antropología Social e investigador sobre la cultura oral saharaui en la Facultad de Filosofía y Letras de la UAM. Es codirector de la película “Legna, habla el verso saharaui”, ganadora del Festival Internacional de Cine del Sahara (FISahara 2014) y autor de varias obras como “Tiris, rutas literarias”, “El sueño de volver”, “La maestra que me enseñó en una tabla de madera”, “Cuentos saharauis de mi abuelo” y “El porvenir del español en el Sahara Occidental”.
La motivación de Bahia Awah para escribir e investigar reside en una preocupación sobre el desarraigo cultural y de identidad de una sociedad, la saharaui, que vive la ocupación y el exilio, inmersa en un proceso de liberación y de constitución en una sociedad moderna y avanzada, sin perder sus rasgos de sociedad nómada y africana. “Nuestra sociedad nos reclama investigar y registrar desde la fuente de los sabios saharauis, porque queremos responder a la bibliografía colonial que tergiversó aspectos de nuestra historia. La metrópoli construyó su historia colonial sobre la nuestra y omitió deliberadamente el registro de nuestros sabios, eruditos y guerreros anticoloniales”, concluye Bahia.
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Tiris, rutas literarias de Bahia Mahmud Awah. Editorial Última Línea. Madrid. Abril, 2016. 419 páginas. ISBN: 9788416159239

La literatura saharaui participa en #100lecturasafricanas


La literatura saharaui, cada vez más presente en los foros de literatura africana, ha sido invitada a participar en la iniciativa #100lecturasafricanas, que trata de visibilizar libros y escritores africanos. La campaña, que comenzó en las redes sociales el pasado 2 de noviembre, está inspirada en los #100DaysofAfricanReads lanzados por Ángela Wachuka de la editorial Kwani.
“El funcionamiento de #100lecturasafricanas es sencillo: cada día una persona o colectivo, que se ha unido previamente a la campaña, lanzará un único tuit recomendando un libro que ha elegido. Así durante los 100 días que durará la campaña, hasta conseguir 100 recomendaciones diferentes de 100 libros de todos los tipos de géneros, la mayoría en castellano, pero también en otros idiomas, de autores africanos de todo el continente y de la diáspora”, afirma Sonia Fernández Quincoces, impulsora en España de la iniciativa.
Por parte del Sahara Occidental estarán presentes dos autores, Limam Boicha y Bahia Mahmud Awah, miembros de la Generación de la Amistad saharaui, colectivo literario fundado en julio de 2005 en Madrid.
“Ritos de jaima” de Limam Boicha (Sahara Occidental, 1972) será la recomendación de Dibujando África. Se trata de un libro que mezcla poesía y prosa poética para recrear diversos ritos de la tradición saharaui. Calificado por el escritor Javier Reverte de “antropoesía” o poesía antropológica, fue publicado en 2015 por la Asociación Bubisher, red de bibliotecas y bibliobuses dirigidos a la población de los campamentos de refugiados saharauis. Bubisher también surgió como refuerzo de la enseñanza del español entre la población refugiada.
La jaima, elemento vertebrador del libro y de la vida de los saharauis, “es la palabra más sustanciosa en el kitab, libro oral saharaui. Una palabra que no solamente se refiere a la tienda de campaña, el habitáculo tradicional de los nómadas hecho de pelo de cabra o dromedario. No sólo es la casa donde vive, come, duerme, reza y se reúne la familia saharaui. Es mucho más que eso”, afirma Limam Boicha. En “Ritos de jaima” convive el espacio del exilio en el que los saharauis se ven confinados actualmente, el desierto de la hamada argelina, con ritos ancestrales del pueblo saharaui como el té, la especial nomenclatura de los años, el saludo, el nacimiento y la muerte, la boda o la despedida. La vida en el desierto y la tradición oral, el mayor tesoro que poseen los saharauis, son reflejados a través de “versos de la madera” que contienen la verdadera esencia de este pueblo nómada, al que se conoce como “hijos de la nube”.
“Tiris, rutas literarias” de Bahia Mahmud Awah (Sahara Occidental, 1960) es la recomendación de mi blog, Haz lo que debas. Publicado en 2016 por la editorial Última Línea, esta densa obra recoge un viaje a Tiris, región sur del Sahara Occidental y patria una parte importante de la poesía saharaui. Bahia realiza una ruta literaria recogiendo versos, el pensamiento de eruditos y sabios saharauis y pasajes de la historia del Sahara Occidental, desde la visión de los protagonistas, los que fueron colonizados. El viaje que recoge el libro es uno de los que se hicieron para la grabación de la película “Legna, habla el verso saharaui”, ganadora del Festival Internacional de Cine del Sahara 2014, para filmar los paisajes que aparecen en la película acompañando textos de los y las poetas nacionales saharauis.
Calificado de “road movie necesaria” por el antropólogo Juan Ignacio Robles, uno de los protagonistas del libro, en “Tiris, rutas literarias” destaca la hibridación entre las miradas de los poetas saharauis y la de los académicos españoles, junto con la conexión entre las dos lenguas del autor, hasania y español. Se considera una obra de madurez para Bahia Awah como escritor y como intelectual y es el resultado de su experiencia formativa en antropología social, compartida con los académicos de la Universidad Autónoma de Madrid que aparecen en el libro acompañando al autor durante el viaje. “Tiris, rutas literarias” es reflejo de los estudios e investigaciones de Bahia sobre los saharauis, sobre una realidad muchas veces omitida o tergiversada por los colonizadores y muchas otras desconocida incluso por las jóvenes generaciones de saharauis, que sufren un grave desarraigo cultural debido a las difíciles condiciones que imponen la ocupación y el exilio.
La iniciativa de #100lecturasafricanas ha partido desde el blog LitERaFRicA de Sonia Fernández Quincoces, con la colaboración de Chema Caballero y Ángeles Jurado (de África no es un país), Alejandro de los Santos (de Afribuku) y Carlos Bajo (de Wiriko), además de los 100 colectivos y personas que participan en ella recomendando un libro diario. Entre los autores propuestos aparecen nombres como los de Cheik Anta Diop, Chimamanda Adichie, Donato Ndongo, Juan Tomás Ávila Laurel, Tomás Sankara, Nelson Mandela, Ngugi Wa Thiongo, Chinua Achebe o Nadine Gordimer, entre otros.
Os animamos a participar todos los días en #100lecturasafricanas compartiendo las entradas, y al mismo tiempo buscando información sobre los autores, sus obras y por supuesto leyendo los libros recomendados hasta completar esta enorme biblioteca virtual africana.

Novísima Literatura africana en español en #SaberEsPoder Feria del libro, los medios y la cultura africana en España


"Saber es Poder: feria del libro, los medios de comunicación y la cultura africana en España" es un evento organizado por el Centro Panafricano y Centro de Estudios Panafricanos, celebrado entre los días 30 de septiembre y 1 de octubre de 2016. El programa se ha desarrollado con la participación de escritores, artistas, periodistas, cineastas y blogueros, africanos y afrodescendientes.
La mesa sobre la Novísima Literatura africana en español, que presenciamos, congregó a una serie de escritores africanos y afrodescendientes que han publicado libro recientemente y estuvo moderada por Antumi Toasijé, Historiador y Director del Centro de Estudios Panafricanos.
Comenzó con la intervención Victoria Evita, escritora guineana, hija del escritor y dibujante Leoncio Evita. “La escuela comenzó a ser un lugar de consignas y donde las chicas corríamos peligro”, recordó Victoria de sus años de colegio en la época del dictador Macías. “Guinea se aisló del mundo”, afirma, “tarde muchos años en volver a tener un libro en la mano”. Recuerda que fue un libro de su padre, editado por el Centro Cultural de España. El fallecimiento de su padre fue lo que la llevó a escribir, comenzó a asistir a talleres de escritura creativa y pudo terminar sus primeros cuentos. Comenzó entonces a escribir novela, así sacó adelante su primera novela “Mokámbo: Aromas de Libertad” y posteriormente “Kanga, la tierra de los Sueños”, editada por Sial en 2016, basada en las experiencias de mujeres que tratan de salir adelante por ellas mismas sin renunciar a sus sueños. “Mi andadura novelística empezó tarde pero la desarrollo con total ilusión. Animo a leer a todas las mujeres del mundo”, concluyó.
Barón Ya Búk-Lu, trovador, músico y escritor, explicó que comenzó a escribir a partir de las experiencias compartidas con muchos amigos escritores que ha ido conociendo. Autor de los libros “Ziliyang Sabiduría bantú. Cuentos relatos y leyendas Fang” y “El acontecimiento”, autobiográfico. En la portada de su libro de cuentos aparece la imagen de una “casa de la palabra”, lugar de reunión para discutir los temas de la comunidad, bailar, cantar, contar cuentos, un lugar de comunidad, una tradición que “desgraciadamente se está extinguiendo en África” y que él pretende reivindicar.
El escritor saharaui Bahia Mahmud Awah recordó que la africana es una literatura que ha sido invisibilizada en muchas ocasiones. “Nuestra misión es ser portavoces, mensajeros y representantes de nuestra cultura”, afirmó. Recordó que la saharaui es una cultura afroárabe, sanhaya e influida por la cultura hispana. El escritor saharaui destacó la africanidad de la que se sienten orgullosos los saharauis, “estamos al lado de Mauritania y muy cerca de Mali y Senegal, nuestra música, nuestra ropa son africanas, la República Saharaui es miembro fundador de la Unión Africana”, concluyó. “Los africanos hemos sido ninguneados en la literatura colonial. Nuestra cultura oral, nuestra memoria y la contenida en manuscritos de sabios y eruditos tienen un enorme desfase con lo reflejado en la bibliografía colonial”. Destacó el pensamiento de intelectuales africanos como Ngũgĩ wa Thiong'o, Ousman Kane o los presentes Justo Boleika y Remei Sipi, escritores guineoecuatorianos, referentes de la literatura africana en español. Bahia afirmó que nunca se ha sentido identificado con lo escrito por el colonizador, “su mirada no es la nuestra”, dijo. El escritor saharaui presentó su último libro “Tiris, rutas literarias”, un recorrido a la historia y literatura saharaui a través de su propia memoria. “Es muy importante conocer nuestra cultura y ser conscientes de lo que somos”.
A continuación tomó la palabra Edjanga Divendu, estudiante de CC. Políticas, delineante, boxeador y, ahora también, escritor guineoecuatoriano, que presentó su libro “Heredarás la Tierra”. Destacó la necesidad de “buscarnos, entendernos, aunque no sepamos del todo lo que somos”. Reflexionó cómo a partir de esas premisas “empieza el reconocimiento”. Reconoció que se trata de un desafío “que nos ha escogido a nosotros; queremos hacer algo pero ¿por qué y para qué?”. Lo consideró un reto para el que hay que confiar en el tiempo. Afirmó que el mandato africano no es igual que el mandato europeo, “el mandato africano es un celo personal e íntimo por las cosas cotidianas, por los antepasados”. Explicó que su libro viene a visibilizar el cúmulo de experiencias mundanas, cotidianas y familiares de un joven que sale en Guinea y se establece en España. “La idea es conciliar diferentes experiencias, la lucha cotidiana a la que nos enfrentamos”, concluyó.
La última intervención fue la del poeta Yeison García. Nacido en Colombia, el Centro de Estudios Panafricanos ha publicado su primer poemario “Voces del impulso”, con poemas que compartía en Facebook. Llegó a Madrid desde Colombia con nueve años, nació en 1992. La escritura surge a partir de un momento personal complicado, quería plasmar lo que estaba sintiendo. “Mi poesía es existencialista”, explicó. Cree que hay que “dejar un legado para la construcción de nuestra identidad, el extrañamiento constante de no ser considerados españoles”. “Mi identidad tiene tres partes: indígena, afrocolombiano y afroespañol”, recalcó por lo que vive un “triple exilio en las costuras de la identidad”. Destacó la importancia de la creación entre la comunidad afrodescendiente en España, la importancia de escribir y visibilizar.    


Lucía Asué y Desirée Bela, periodistas y blogueras afro