Mostrando entradas con la etiqueta Blog El País. Mostrar todas las entradas

“La primavera saharaui. Escritores saharauis por Gdeim Izik”, un libro para que la llama del Campamento de la Dignidad no se apague


Mi participación en el blog de El Pais "¿Y dónde queda el Sahara?". “La primavera saharaui. Escritores saharauis por Gdeim Izik” es un libro de resistencia, nacido para dar a conocer los sucesos ocurridos en este campamento que reunió a miles de familias saharauis entre octubre y noviembre de 2010, a unos 16 kilómetros al sureste de El Aaiún ocupado, capital del Sahara Occidental.
Durante los dos meses que duró la acampada, cerca de 15.000 jaimas se instalaron en el lugar para apoyar las reivindicaciones del pueblo saharaui contra la ocupación marroquí. Sin embargo, entre el 8 y 9 de noviembre, las fuerzas marroquíes intervinieron en el lugar reprimiendo a quienes se manifestaban, con bombas incendiarias, utilización de chorros de agua ardiendo a gran presión y practicando numerosas detenciones.
Se trata de un conjunto de poemas y relatos, más una cronología, que nacieron de la rabia y la impotencia ante la respuesta violenta de la fuerza policial marroquí frente a saharauis desarmados y que pacíficamente protestaban por sus derechos. Una marea de jaimas que supuso para muchos analistas la chispa de las revueltas que se sucedieron en otros países árabes.
Precisamente en estos días se celebra un nuevo juicio contra los activistas saharauis del llamado Grupo de Gdeim Izik,  24 presos saharauis que llevan varios años encarcelados tras ser detenidos por su participación en el campamento. Organizaciones internacionales, abogados y observadores independientes han denunciado que los presos han sufrido todo tipo de torturas, abusos y malos tratos. Fueron juzgados por primera vez por un tribunal militar (a pesar de ser civiles) en febrero de 2013. De allí salieron sentencias de entre 20 años y cadena perpetua, según los casos.
La motivación que llevó al grupo de escritores saharauis es que la llama de Gdeim Izik, que aparece en la portada del libro, no se apague. “La primavera saharaui” es un libro de todos, un libro jaima construido gracias a una tuiza[1] en la que colaboramos todos los que hicimos posible el libro y todos los lectores, amigos, colectivos y asociaciones que lo han comprado y han realizado presentaciones y diferentes actividades con él.
Hemos preguntado a los escritores saharauis qué pretendían reflejar con su participación en el libro y qué importancia tiene según ellos Gdeim Izik en la historia de la lucha del pueblo saharaui. Estas son algunas de sus respuestas.
Ali Salem Iselmu
En el poema que publiqué en el libro, he intentado reflejar la situación dramática que se vivió en el campamento, durante todo el tiempo que estuvo sometido por el ejército marroquí, hasta el asalto final. Eso demuestra que desde que bombardearon Um Draiga hasta la fecha de hoy, han actuado siempre con mucha impunidad y crueldad hacia el pueblo saharaui.
El campamento de Gdeim Izik es la continuidad de la lucha de los saharauis de generación en generación. Podemos hablar de la sublevación de Zemla, del éxodo, la guerra, el levantamiento del 2005. Es la lucha mediante la protesta pacífica que Marruecos convierte en violencia, porque sólo desde una situación caótica puede frenar la resistencia. Esa es la lección de Gdeim Izik: activistas de derechos humanos, juzgados por un tribunal militar.
Mohamed Salem Abdelfatah Ebnu
Yo colaboré con tres poemas, el primero se titula “Silencio infernal” y la intención era reflejar, en sus dos estrofas, primero los dramáticos y duros momentos que vivieron los protagonistas de la gesta de Gdeim Izik y luego la indiferencia y el silencio del mundo ante los sufrimientos y la desesperación de miles de niños, mujeres y hombres que solo aspiraban a ser libres. El segundo poema se titula “La otra mejilla” y es un poema breve donde un padre reflexiona sobre la situación saharaui y le aconseja a su hijo tomar las armas porque es la única salida que el enemigo nos deja, es un mensaje de un combatiente veterano a las nuevas generaciones ¿Hasta cuándo seguiremos esperando? Tantas resoluciones, dictámenes, planes no han conseguido la libertad de los saharauis y todo parece indicar que el enemigo ha cerrado el camino a todas las opciones que conducen a la paz. Y el tercer poema se titula “Aaiún” donde intento hacer un juego de sonidos entre el nombre de la capital saharaui y las palabras “Hay un” y como anáfora emerge el dolor de la ciudad sitiada, vejada y torturada por el régimen marroquí, no solamente durante los días de Gdeim Izik, sino desde que fue invadida y ocupada hasta nuestros días. Sin embargo también desde el dolor se fortalece el deseo de la libertad y retoña la esperanza de un mañana mejor.
Gdeim Izik fue una llama que iluminó más allá de las fronteras saharauis y a la vez fue un grito de auxilio que las potencias, como habían hecho a lo largo de los últimos cuarenta años, optaron por no oír.  Para mí fue una gesta, un hecho que quedará grabado en la historia de la lucha del pueblo saharaui porque significó un despertar, una sacudida para la conciencia nacional. Fue como decir ¡Arriba, levantaros, éste es el camino y hay que seguir! La reacción desmedida y salvaje del ocupante marroquí fue la mejor demostración de la importancia de Gdeim Izik para la lucha del pueblo saharaui; el enemigo arrasó con el campamento de la dignidad porque tenía miedo, porque lo que demostraron aquellos saharauis con unidad, convicción, firmeza, decisión y resistencia, al régimen marroquí le causó pánico y la respuesta fue borrar el campamento de la faz de la tierra. Acabaron con el campamento pero no acabaron con la dignidad, el miedo ya no lograrán superarlo, hoy les da miedo hasta una tienda de campaña en la playa.
Larosi Haidar
Toda una avalancha de sentimientos y emociones que se le vienen a uno encima cuando es informado de una barbarie como la de Gdeim Izik. Esos sudores y escalofríos que nos inundan y nos hacen vibrar de indignación e impotencia ante el calvario vivido por nuestros hermanos y hermanas; ante el sinvivir cotidiano suministrado cruelmente por las fuerzas de ocupación; ante la fría indiferencia de muchos de fuera y, especialmente dolorosa, la ovejuna cobardía institucional del Estado español.
Además de ser considerado por Noam Chomsky el detonante de la Primavera Árabe, su relevancia radica en ser, en esencia, una repetición histórica de las masacres perpetradas por el ocupante a lo largo de siete lustros de salvaje ocupación. No me puedo quitar de la mente aquella triste imagen, hace ya décadas, de miles de saharauis desperdigados por el desierto en busca de cobijo, de seguridad, al verse invadidos y convertidos en pueblo errante que vaga de valle en valle, de campamento en campamento. Las masacres cometidas entonces (Tichla, Um Draiga, etc.), hechas realidad gracias a los aviones franceses y al efectivo fósforo blanco, serían recordadas treinta y cinco años después en el espíritu de la manifestación pacífica de Gdeim Izik. En este sentido, Gdeim Izik supone un punto de inflexión, una llamada de atención al Reino de Marruecos y a la Comunidad Internacional para que sepan que, en el Sáhara Occidental, existe un pueblo dispuesto a luchar por su libertad y su dignidad hasta el último suspiro; hasta la última gota de sangre, el último aliento… En dos palabras, Gdeim Izik es un enorme y altisonante ¡BASTA YA!
Mohamidi Fakal-la
En primer término el propósito era hacer llegar la lucha pacífica de los saharauis, que viven bajo tensión y represión permanente de las autoridades de ocupación marroquí. Por una parte, y por otra, es sensibilizar a la opinión pública internacional sobre lo que acontece en aquellos territorios, desconocidos y olvidados por políticos y medios de comunicación.
En realidad, Gdeim Izik representa para el pueblo saharaui en su totalidad un jalón de suma importancia en su larga lucha por la independencia. Por tanto, Gdeim Izik es un plebiscito popular y una tribuna abierta, donde los saharauis han demostrado al mundo la cohesión en torno a los objetivos de autodeterminación y el rechazo categórico a la ley de fuerza con que Marruecos ocupó en detrimento de la legalidad internacional el Sahara Occidental en 1975.
Limam Boicha
Escribir el poema: “A qué esperamos hermanos” fue como lanzar un grito de rabia, de dolor, por todo el sufrimiento que han padecido (y sigue padeciendo) nuestra gente en las zonas ocupadas. Al mismo tiempo el poema es un grito de resistencia, de llamada a la lucha y a la esperanza. En cuanto al artículo que escribí en aquellos primeros días del levantamiento popular saharaui, hablo también de lucha y esperanza y explico que en la historia moderna han habido varios acontecimientos que en sus inicios parecían meros sucesos anecdóticos, pero en meses o años posteriores, se ha comprobado que habían sido el detonante de dinámicas imparables que desembocaron en la independencia de países como Estados Unidos, la India, Pakistán, Finlandia, entre otros.  
Gdeim Izik ha sido una acción audaz e inteligente llevada a cabo por una parte del pueblo saharaui que vive bajo la ocupación marroquí, para reivindicar sus derechos y su dignidad. Gdeim Izik no solo se recordará como un momento histórico, sino como algo trascendental que abrió definitivamente el camino hacia la autodeterminación y la independencia, gracias a la resistencia pacífica y activa de todo un pueblo. Hay muchos Gdeim Izik. Gdeim Izik sigue y seguirá.       
Zahra Hasnaui
El POLISARIO nació oficialmente en el año 1973. Dos años después, ante la visita de Naciones Unidas a la ciudad de El Aaiun, hubo una manifestación multitudinaria que mostró claramente el sentir del pueblo saharaui. Había despertado para ejercer su derecho a la libertad tras un siglo de colonización. La manifestación se produjo en una explanada de camino al aeropuerto, toro de Osborne presente, y se extendió por todo el recorrido de la visita onusiana. No pensé volver a presenciar una que incluso la superara, ahora ante otra colonización, la marroquí. El pueblo salió a reivindicar su legítimo derecho a la autodeterminación. La represión fue brutal, asesinato de niño incluido. Se nos atropellaban las palabras… “La Primavera Saharaui” fue un intento de canalizar los sentimientos de forma racional y un grito por las voces que se intentaban acallar en Gdeim Izik.
Bachir Ahmed Aomar
Los poemas eran de solidaridad con los participantes en el campamento en un momento tan crítico. Gdeim Izik creo que es un momento histórico en la lucha del pueblo saharaui. Una demostración de fuerza hacia la ocupación. Es el mensaje directo a Marruecos de que el pueblo saharaui está unido y que no hay marcha atrás en cuanto a su lucha. Prueba de ello es la fuerza de los presos de Gdeim Izik y el apoyo de todos.
Salka Embarek
Visité la zona de Gdeim Izik unos meses después del terrible desmantelamiento, y al recorrer ese espacio sentí un profundo amor por la causa que defendemos. Mi pretensión al escribir mis humildes textos no fue otra que la de intentar transmitir, de la mejor forma que sé, ese amor a quien quiera que los leyera.
Gdeim Izik marcó un antes y un después en la larga lucha del pueblo saharaui. A pesar de los más de 30 años de ocupación marroquí, el pueblo saharaui demostró a su opresor y al mundo entero que seguirá luchando por la independencia, y que el sufrimiento que padece la población en las zonas ocupadas tendrá respuesta en cualquier momento porque la voluntad del pueblo no se puede contener ni erradicar.
Bahia Mahmud Awah
El proverbio saharaui reza “Aquel que no haya acudido el día de su esquile y cura no es un bienhechor”. Gdeim Izik era un grito y clamor a los saharauis por sublevarse contra la opresión, la humillación y el sometimiento extranjero marroquí y de lucha por la libertad. En respuesta a esa gesta pretendí aportar mi granito de arena acompañando a una heroica acción nacional contra el dominio colonial y de ocupación. Cada saharaui y cada saharauiya, ese día, lo ha desempeñado a su manera, desde formar parte de la propia protesta pacífica, hasta dar la vida acribillado por las balas del ejército marroquí y su aparato represor. Desde mi exilio, me volqué con mis versos como respuesta de apoyo a nuestros hermanos y en especial a los miles de mujeres y hombres que protagonizaron la sublevación anti ocupación marroquí y pagaron sus consecuencias con la cárcel, la muerte, la condena perpetua de los tribunales militares y la persecución.
En la lucha de los pueblos por su libertad, la historia nos ha enseñado que hay momentos en los que el sometido está entre dos opciones: romper las cadenas del miedo y luchar hasta la victoria o resignarse ante el poder del opresor y morir devorado en sus cloacas. Gdeim Izik para mí fue el grito de Zemla de 1970 contra el colonialismo para librarse del yugo colonial español, como lo fue el grito de Baire de 1895 en Cuba. Gdeim Izik fue el grito contra la ocupación marroquí en el Sahara Occidental y un ansiado clamor por la libertad, que no esperaba más.  
Conchi Moya, antóloga de “La primavera saharaui”


[1] Palabra en hasania que denomina un trabajo solidario y colectivo, en referencia al acto de reunirse, participar, construir algo entre todos. Por ejemplo las mujeres saharauis se reúnen en una tuiza para construir sus jaimas.

Los veintidós años del coronel Bens en el Sahara. Historias coloniales


Mi colaboración en el blog de los escritores saharauis en El País ¿Y dónde queda el Sahara? | 30 de enero de 2017
Esta entrada ha sido escrita por la periodista y escritora Conchi Moya.
Todos los países inventan su historia pero las metrópolis inventan además la historia de sus colonias. Como recordaba el profesor Juan Carlos Gimeno en unas jornadas sobre el Sahara Occidental: “En la edad moderna todos los estados tienen su historia, y es una historia inventada que procura ser coherente con su futuro. El colonialismo tiene su historia y el estado saharaui tiene que empezar a construir su propia historia (…) Hay historias silenciadas, fundamental es sacar a luz la historia propia de cada pueblo. Lo contrario es fomentar el genocidio y etnocidio”. Durante mucho tiempo la historia del Sahara Occidental la escribió la metrópoli, en muchas ocasiones a través del testimonio de los militares que allí estuvieron. Botánica, geología, geografía, manuales de hasania (la lengua de los saharauis), historia e incluso literatura, destacando las obras de Emilio Bonelli, Ángel Domenech, José Ramón Diego Aguirre o los hermanos Vicenç y José Guarner, entre otros; incluso algunos militares novelaron su experiencia en la que fuera provincia española como Fernando Mata, Mariano Fernández-Aceytuno, Agripín Montilla o Julián Delgado, o la reflejaron a través de la poesía, caso de Julio Martín Alcántara y Luis López Anglada.
Entre esa bibliografía colonial destaca el testimonio de Francisco Bens Argandoña (La Habana, 1867-Madrid, 1949), uno de los primeros gobernadores del Sahara Español y quien puso las bases para asentar el dominio colonial sobre el territorio saharaui. Bens escribió unas apasionantes memorias publicadas en los años cuarenta, que suponen un documento de enorme importancia al ser un testimonio directo narrado en privilegiada primera persona.
Por suerte la editorial Athenaica las ha recuperado en una reedición que cuenta con la siempre rigurosa participación del periodista e historiador Pablo Ignacio de Dalmases. El pasado lunes 16 de enero estas memorias de Bens se presentaban en Madrid en el Archivo Histórico Nacional, en una mesa moderada por Severiano Hernández Vicente, subdirector general de los Archivos Estatales.
Manuel Rosal de Athenaica destacó que la editorial, “académica y universitaria”, recupera libros difíciles de encontrar y de gran valor en la historia de España. De ahí el interés por la reedición de estas memorias, publicadas en 1947, dos años antes de la muerte de Bens. La editorial decidió contar para la introducción del libro con Pablo Dalmases, como especialista en la historia saharaui y a partir de este trabajo ha surgido la posibilidad de rescatar más obras relacionadas con el África Española.
A continuación tomó la palabra Antonio Ramos-Yzquierdo, teniente general del Ejército de Tierra e integrante de Tropas Nómadas entre 1960 y 1963, para realizar una semblanza militar del autor de las memorias. Destacó las “dos partes” en que se divide la carrera de Bens, una primera en Cuba, operativa, en la que participó en numerosas batallas y una segunda en el Sahara Occidental, entre 1903 y 1925, donde “primaron las labores de diplomacia, conocimiento de gentes y la gestión administrativa”; estos veintidós años son los que se recogen en las memorias. Según Ramos-Yzquierdo “la lejanía y la carencia de comunicaciones en aquella época posibilitaron que Bens gozara de gran autonomía pero también tuviera encima una gran responsabilidad”. Gracias al conocimiento que fue adquiriendo de la sociedad saharaui Bens pudo realizar de manera pacífica su misión en el Sahara, “sin pegar un tiro”, como se recalcó en las diferente intervenciones. Bens llevó a cabo de la mano de los saharauis varias incursiones fuera de Villacisneros, que era donde se circunscribía la presencia española. Esto facilitó la posterior ocupación del territorio interior saharaui, a partir de los años 30, y el afianzamiento del dominio colonial español. En cuanto a su gestión, se construyó un nuevo fuerte, a pesar de no contar apenas con medios materiales ni humanos.
Las memorias fueron “reconstruidas” por Bens, ya que las originales fueron destruidas por su familia durante la Guerra Civil, lo que originó diferentes lagunas e inexactitudes, que son resueltas gracias a la introducción biográfica que ha realizado Pablo Dalmases con el título “Bens, el cubano que hizo español el Sahara”. También con la inclusión de una parte final formada por artículos del propio Bens sobre las tres expediciones que llevó a cabo y que contienen datos mucho más precisos.
La metrópoli había tardado más de veinte años en salir de los fortines de Villacisneros; hasta las incursiones de Bens los militares españoles sólo se habían movido dentro del núcleo del fortín. Se adentró en el desierto gracias a la invitación de los propios saharauis, sin portar “ni un lápiz” para no despertar suspicacias. En un momento, principios del siglo XX, en que no había demasiado interés en España sobre lo que sucediera en el territorio saharaui, Bens llegó al Aargub; realizó una expedición a Atar en el Adrar Stemar, espeso palmeral que ya estaba entonces en manos francesas; ocupó cabo Juby, a cuya localidad principal se le dio el nombre de Villa Bens, la actual Tarfaya (Marruecos); también ocupó más tarde La Güera, localidad saharaui fronteriza con Mauritania.
Resulta fascinante la vida y la presencia de Bens en el Sahara, un militar que había combatido con crudeza en la guerra de Cuba y que sin embargo “supo cambiar el chip” al llegar a Río de Oro, sustituyendo las armas por las palabras y la diplomacia, que usó con inteligencia y astucia. En las memorias se recogen recuerdos e impresiones, testimonios sobre la forma de relacionarse con los saharauis y su idiosincrasia, reflejando también la importancia de la mujer saharaui en su sociedad. Bens no adoptó la vestimenta saharaui, aunque sí aprendió a montar a camello sobre la rajla (montura tradicional), vistiendo serual (el pantalón que usan los saharauis para montar sobre el camello). Hay versiones encontradas sobre si Bens aprendió o no a hablar hasania, algo que no se sabe a ciencia cierta. Es difícil pensar que no lo hablara, ya que vivió codo con codo con los saharauis, haciendo las incursiones en el desierto directamente de su mano. Sí se sabe que contaba con un intérprete de su confianza, Laseny, con el que aparece en algunas fotos de la época.
Pablo Dalmases agradeció al coronel Javier Perote, que se encontraba entre el público asistente, el acceso al material sobre Bens que poseen los descendientes del autor. Como curiosidad, Bens formó una familia en Cuba, y posteriormente formó otra familia en España. De esa unión tuvo una hija, Engracia, fallecida en 2008. Gracias a sus pesquisas, Dalmases pudo contactar con la nieta de Bens, que aún vive.  Hay otros misterios en torno a su vida, como quién le ascendió a General Honorario, ya que Bens acabó su carrera militar como coronel; tampoco hay constancia de dónde estuvo durante la Guerra Civil ni qué fue de su familia cubana.
En definitiva un importante trabajo para la recuperación de la memoria histórica del Sahara Occidental, en este caso de la memoria colonial, esperando que los saharauis sigan poniendo las bases para el estudio de la historia de su país, a través de los testimonios de sus propias fuentes, la mayoría orales, y también recogidas en la poesía y en antiguos manuscritos.

“Sanmao, la vida es el viaje”, documental sobre la escritora que acercó el Sahara Occidental a China


Mi colaboración en el blog de El País ¿Ydónde queda el Sahara? (02 de diciembre de 2016)
La vida nos demuestra constantemente que la cultura puede suponer un nexo indiscutible entre pueblos, lugares geográficos o circunstancias vitales o culturales que aparentemente nada tienen que ver entre sí. Así, existe un lazo entre China y el Sahara Occidental tejido por los relatos de una escritora china, Sanmao.
Sanmao (Echo Chen, 1943-1991) la escritora china de culto en su país pero desconocida en España, y me atrevería a decir que en todo Occidente, vive un curioso descubrimiento cuando se cumplen veinticinco años de su muerte. Este año 2016 han confluido varios proyectos relacionados con la escritora china. Iolanda Batallé editora de Rata, editorial barcelonesa que ha traducido al español y al catalán los “Diarios del Sahara” de Sanmao, hablaba de que se está viviendo “el año Sanmao”. Además de traducciones de sus textos a diferentes lenguas, están previstos varios trabajos audiovisuales sobre su figura y la escritora y cineasta María Jesús Alvarado acaba de presentar un documental de 35 minutos titulado “Sanmao, la vida es el viaje”. Tras ser proyectado en Canarias y en Barcelona, el pasado 17 de noviembre se presentaba en el Instituto Confucio de Madrid, lugar indiscutiblemente idóneo ya que Sanmao “hizo una fusión de culturas, entre España, el Sahara y China”, como destacó la directora. “Veinticinco años después de su muerte Sanmao ha resucitado en España”, afirmaba Mª Jesús antes de la proyección.
“Sanmao, que tanto dio a conocer España y el Sahara Occidental en China, merece que la conozcamos los españoles y los saharauis”, reflexionó la directora canaria, quien destacó que es una escritora de culto en China pero una gran desconocida en España. “La conocí hace unos años, cuando descubrí que vivió en El Aaiun en los años 70”. María Jesús Alvarado vivió también en el entonces Sahara Español, en Dajla y El Aaiun, desde su nacimiento hasta la retirada de España en 1975. “Entonces no se había traducido ninguno de sus libros y no había prácticamente ningún artículo en español”. Hemos tenido la suerte de seguir la gestación del documental, cuya idea surgió a raíz de un comentario del escritor saharaui Bahia Awah, quien descubrió a Sanmao gracias a unos estudiantes chinos de la Universidad Autónoma.
“Sanmao, la vida es el viaje” es una ficción documental con una primera parte dedicada a testimonios de personas que conocieron a Sanmao y una parte final en la se recrea su vida con actores y una bella voz en off que recoge pensamientos y sentimientos de Sanmao. Resulta un descubrimiento el trabajo de la joven china Xiong Zhongmei, quien interpreta a la escritora en un especial estado de gracia. Ella acomete las diferentes edades de Sanmao, la escritora murió con cuarenta y ocho años, en una decisión intencionada de la directora. “Iba a rodar con otra actriz china más mayor y más parecida a Sanmao”. Pero se cruzó en su camino Xiong, una estudiante de español apasionada de la escritora. Ella resultó finalmente la elegida. “Se emocionó y se implicó tanto, y me pareció que en ella se podía ver un reflejo del espíritu joven y de apertura de Sanmao y del símbolo que supone para la juventud china”. La voz en off corre a cargo de Cecilia Yu Chung Chang, que aporta especial calidez y ternura a los pensamientos de la escritora.
Una de las jóvenes estudiantes chinas que se encontraba presente en la proyección explicó lo que la escritora supone para ellas: “Sanmao es una figura mítica para nosotras. Hay quien dice en China que lo que cuenta es fruto de su imaginación. Pero este documental demuestra que fue real y me reafirma en mi pasión por su obra. Para las jóvenes chinas tiene mucho significado”. Porque Sanmao es símbolo de libertad, de feminismo, de emancipación, de luchar para sacar adelante proyectos y deseos, es símbolo de independencia, aventura y viaje.
La directora quiso agradecer a la familia de José Mª Quero, esposo de Sanmao, su disposición a la hora de facilitar ayuda, información y fotos. Varios de los familiares del esposo de Sanmao aparecen en el documental y a la proyección en Madrid asistieron algunas de sus hermanas y sobrinas. “Resulta muy importante su presencia porque Sanmao no sería lo que fue sin José Mª”, reconoció Mª Jesús.
La estancia de Sanmao en el Sahara fue breve pero la marcó mucho. Su esposo trabajó en El Aaiun en la empresa de fosfatos FosBucraa como buzo. Su casa estaba situada en un barrio saharaui, el Barrio Cementerio, donde el matrimonio se mezcló con sus vecinos, interesándose por su cultura y costumbres. Así la escritora se enamoró para siempre del desierto y los nómadas, recordando con especial cariño aquellos años. Su estancia coincidió con un momento decisivo en la historia del Sahara como fue el final de la presencia de España y la Marcha Verde. Todas sus vivencias están recogidas en su libro “Diarios del Sahara”, en los que Sanmao muestra unas cualidades innatas como antropóloga y socióloga.
Volviendo al documental, la banda sonora de “Sanmao, la vida es el viaje” es de Hugo Westerdahl, quien repite trabajo con Mª Jesús tras “La puerta del Sahara”. Su trabajo es de nuevo de una delicada belleza, y se mueve “entre melodías evocadoras de Taiwan, ritmos de la isla de La Palma como el serinoque, los paisajes del Sahara que San Mao conoció y dio a conocer a toda una generación de jóvenes asiáticos, e incluso sones cubanos”. Según explicó Hugo tuvieron que hacer un exhaustivo trabajo de investigación, destacando el excelente trabajo del guitarrista y arreglista Mané Larreglay de Patxi Pascual, “verdadero virtuoso de todo lo relacionado con flautas y saxos”.
Creadora polifacética, Mª Jesús Alvarado es poeta, narradora, directora de cine y teatro y editora. Muchas de sus obras tienen una vinculación directa con el Sahara Occidental. Es autora de libros como “Suerte Mulana” sobre su infancia en Dajla; los poemarios “Isla Truck”, escrito junto con la poeta canaria Maribel Lacave y también dedicada a la Dajla de su infancia, “Extraña estancia” y “Geografía accidental”; la novela “Sorimba” o el relato “El principito ha vuelto”, también ambientado en el Sahara Occidental. Es cofundadora de la editorial Puentepalo y directora de varios documentales como “La puerta del Sáhara”, “Pilar Rey, pasión por el teatro” o “La Ñ viste de negro”
“Sanmao, la vida es el viaje” llega a principios de diciembre a China. Los compatriotas y lectores de Echo, Sanmao, podrán comprobar la existencia y conocer aquella tierra desértica, el Sáhara Occidental, que tanto amó la escritora.

La literatura saharaui participa en #100lecturasafricanas


La literatura saharaui, cada vez más presente en los foros de literatura africana, ha sido invitada a participar en la iniciativa #100lecturasafricanas, que trata de visibilizar libros y escritores africanos. La campaña, que comenzó en las redes sociales el pasado 2 de noviembre, está inspirada en los #100DaysofAfricanReads lanzados por Ángela Wachuka de la editorial Kwani.
“El funcionamiento de #100lecturasafricanas es sencillo: cada día una persona o colectivo, que se ha unido previamente a la campaña, lanzará un único tuit recomendando un libro que ha elegido. Así durante los 100 días que durará la campaña, hasta conseguir 100 recomendaciones diferentes de 100 libros de todos los tipos de géneros, la mayoría en castellano, pero también en otros idiomas, de autores africanos de todo el continente y de la diáspora”, afirma Sonia Fernández Quincoces, impulsora en España de la iniciativa.
Por parte del Sahara Occidental estarán presentes dos autores, Limam Boicha y Bahia Mahmud Awah, miembros de la Generación de la Amistad saharaui, colectivo literario fundado en julio de 2005 en Madrid.
“Ritos de jaima” de Limam Boicha (Sahara Occidental, 1972) será la recomendación de Dibujando África. Se trata de un libro que mezcla poesía y prosa poética para recrear diversos ritos de la tradición saharaui. Calificado por el escritor Javier Reverte de “antropoesía” o poesía antropológica, fue publicado en 2015 por la Asociación Bubisher, red de bibliotecas y bibliobuses dirigidos a la población de los campamentos de refugiados saharauis. Bubisher también surgió como refuerzo de la enseñanza del español entre la población refugiada.
La jaima, elemento vertebrador del libro y de la vida de los saharauis, “es la palabra más sustanciosa en el kitab, libro oral saharaui. Una palabra que no solamente se refiere a la tienda de campaña, el habitáculo tradicional de los nómadas hecho de pelo de cabra o dromedario. No sólo es la casa donde vive, come, duerme, reza y se reúne la familia saharaui. Es mucho más que eso”, afirma Limam Boicha. En “Ritos de jaima” convive el espacio del exilio en el que los saharauis se ven confinados actualmente, el desierto de la hamada argelina, con ritos ancestrales del pueblo saharaui como el té, la especial nomenclatura de los años, el saludo, el nacimiento y la muerte, la boda o la despedida. La vida en el desierto y la tradición oral, el mayor tesoro que poseen los saharauis, son reflejados a través de “versos de la madera” que contienen la verdadera esencia de este pueblo nómada, al que se conoce como “hijos de la nube”.
“Tiris, rutas literarias” de Bahia Mahmud Awah (Sahara Occidental, 1960) es la recomendación de mi blog, Haz lo que debas. Publicado en 2016 por la editorial Última Línea, esta densa obra recoge un viaje a Tiris, región sur del Sahara Occidental y patria una parte importante de la poesía saharaui. Bahia realiza una ruta literaria recogiendo versos, el pensamiento de eruditos y sabios saharauis y pasajes de la historia del Sahara Occidental, desde la visión de los protagonistas, los que fueron colonizados. El viaje que recoge el libro es uno de los que se hicieron para la grabación de la película “Legna, habla el verso saharaui”, ganadora del Festival Internacional de Cine del Sahara 2014, para filmar los paisajes que aparecen en la película acompañando textos de los y las poetas nacionales saharauis.
Calificado de “road movie necesaria” por el antropólogo Juan Ignacio Robles, uno de los protagonistas del libro, en “Tiris, rutas literarias” destaca la hibridación entre las miradas de los poetas saharauis y la de los académicos españoles, junto con la conexión entre las dos lenguas del autor, hasania y español. Se considera una obra de madurez para Bahia Awah como escritor y como intelectual y es el resultado de su experiencia formativa en antropología social, compartida con los académicos de la Universidad Autónoma de Madrid que aparecen en el libro acompañando al autor durante el viaje. “Tiris, rutas literarias” es reflejo de los estudios e investigaciones de Bahia sobre los saharauis, sobre una realidad muchas veces omitida o tergiversada por los colonizadores y muchas otras desconocida incluso por las jóvenes generaciones de saharauis, que sufren un grave desarraigo cultural debido a las difíciles condiciones que imponen la ocupación y el exilio.
La iniciativa de #100lecturasafricanas ha partido desde el blog LitERaFRicA de Sonia Fernández Quincoces, con la colaboración de Chema Caballero y Ángeles Jurado (de África no es un país), Alejandro de los Santos (de Afribuku) y Carlos Bajo (de Wiriko), además de los 100 colectivos y personas que participan en ella recomendando un libro diario. Entre los autores propuestos aparecen nombres como los de Cheik Anta Diop, Chimamanda Adichie, Donato Ndongo, Juan Tomás Ávila Laurel, Tomás Sankara, Nelson Mandela, Ngugi Wa Thiongo, Chinua Achebe o Nadine Gordimer, entre otros.
Os animamos a participar todos los días en #100lecturasafricanas compartiendo las entradas, y al mismo tiempo buscando información sobre los autores, sus obras y por supuesto leyendo los libros recomendados hasta completar esta enorme biblioteca virtual africana.

La Ñ se viste de África en el SILA


De izda. a dcha. los escritores guineoecuatorianos Donato Ndongo y Remei Sipi, la escritora canaria Mª Jesús Alvarado, Conchi Moya y el escritor saharaui Bahia Mahmud Awah.
Esta entrada ha sido escrita por la periodista y escritora Conchi Moya.
Tengo que reconocer que en lo referido a la literatura saharaui en español siento una especie de esquizofrenia. Por un lado, animo encarecidamente a los escritores saharauis a que sean ellos mismos los que escriban sus historias. Al fin y al cabo, quién mejor que ellos van a transmitir su lucha, deseos, anhelos, su cultura, el sufrimiento y también las alegrías que han vivido en estos cuarenta años de ocupación; quién va a conocer la Historia saharaui como sus propios intelectuales. Pero por otro lado, tras publicar varios libros y decenas de artículos relacionados con el Sahara Occidental, no puedo dejar de escribir sobre ellos y de acompañarles en este ya largo camino desde que hace diez años se fundara la Generación de la Amistad y comenzara la andadura de la tercera generación de escritores saharauis en español. Mis escritores amigos se comprometieron también de manera literaria con su causa y con el español, siguiendo los pasos de la Generación del 73 saharaui y la Generación de la Guerra. Las difíciles condiciones que les tocó vivir  a ambas generaciones (la invasión marroquí y la guerra de liberación) no les permitieron desarrollar más su producción.
Una muestra más de esta esquizofrenia es mi participación en el libro 'Literaturas hispano africanas: realidades y contextos', editado por Verbum y coordinado por Inmaculada Díaz Narbona, con un artículo sobre la Literatura Saharaui en Español. Porque en un libro sobre el español y África no podían faltar los escritores saharauis. Por suerte ya estamos lejos de aquellos días en que algunos autores y editores ponían pegas a la hora de hablar de República Saharaui o de considerar al Sahara Occidental como un país. Quien tenga dudas puede preguntar a la organización continental, la Unidad Africana. Con mucho esfuerzo esas mentalidades neocoloniales van siendo superadas.
Y para hablar del español en África nos reunimos en Tenerife en la V edición del SILA (Salón Internacional del Libro Africano) que tuvo lugar entre el 24 y el 27 de septiembre. Allí tuve el honor de participar como ponente en la mesa “África en español”, moderada por la escritora canaria Mª Jesús Alvarado y que contó además con las intervenciones de los escritores guineoecuatorianos Remei Sipi y Donato Ndongo y el saharaui Bahia Mahmud Awah.
Como reflexionó Mª Jesús Alvarado, cuando se habla de idioma español se piensa en España, Latinoamérica, EEUU, pero curiosamente no se piensa en África, a pesar de que hay dos países, Guinea Ecuatorial y el Sahara Occidental, que fueron provincias españolas y donde aún se mantiene, con esfuerzo, el español. “Es una paradoja que la lengua colonial se haya convertido en una lengua reivindicativa e identificativa de la independencia de ambos países y de su lugar en el mundo, frente a su propia condición y frente al mundo”, afirmó la escritora canaria.
Especialmente grato es que los escritores de Guinea Ecuatorial hayan estado en una misma mesa con escritores del Sahara Occidental. “Somos dos países hermanísimos”, afirmó Donato Ndongo. El español se mantiene vivo en ambos países africanos a pesar de los políticos españoles y guineanos. Ndongo explicó que el presidente Obiang ha impuesto otras lenguas como la francesa y más actualmente la portuguesa, que ahora son lenguas cooficiales, “sin razones históricas o culturales que lo avalen”. Al mismo tiempo Guinea Ecuatorial no reconoce a la República Saharaui, “una estupidez más de nuestro presidente”, añadió Ndongo.
La polémica del uso de la lengua colonial está ya bastante superada. “Para nosotros, aunque hayamos combatido el colonialismo, es fundamental utilizar una lengua que nos ayuda a comunicarnos con millones de personas. No la consideramos una lengua extranjera. La enseñanza del español en Guinea se hizo de una manera  brutal pero, quitando las formas, es una herramienta para una mayor integración”, explicó Ndongo. Ante aquellos que les interpelan por escribir en la lengua del colonizador, el escritor guineoecuatoriano reafirma su derecho a usar la lengua que le venga en gana. “En el caso del uso de la lengua española exijo que no me digan lo que tengo que pensar y que no me trasladen a mí sus propios complejos. Soy mayorcito para saber lo que quiero, lo que es lo mejor para mí y lo mejor para mi pueblo”. Por su parte Bahia Mahmud Awah recordó las palabras del escritor argelino Kateb Yacine: “Escribo en francés para decirle a los franceses que no soy francés”.
El escritor e investigador Bahia Mahmud Awah destacó el carácter integrador y de unión que tiene el idioma de la metrópoli: “La lengua española es un denominador común entre saharauis, guineanos y latinoamericanos y el mundo hispano en general. España estuvo en el Sahara más de cien años. Salió de mala manera de sus colonias africanas y el Sahara sigue inmerso en un proceso de descolonización inconcluso”. El escritor saharaui destacó que el único legado que dejó España fue el patrimonio cultural y lingüístico, que los saharauis han incorporado a su identidad. “A saharauis y guineanos nos une vivir en el exilio y la diáspora. Ambos pueblos hemos vivido un exilio cultural”, resaltó.
A diferencia de otras potencias que han cuidado el idioma en las que fueran sus colonias, España no ha sido en absoluto inteligente en ese aspecto y no ha cuidado ni promovido el español en estos países. Es el caso del abandono a este español africano  por parte del Instituto Cervantes, creado por España en 1991 para la promoción y la enseñanza de la lengua española. Otro problema es el de la publicación de las obras de los escritores africanos. Mª Jesús Alvarado destacó que hay una falta total de apoyo institucional para la edición. Los autores optan por remediar esta problemática de diferentes maneras. En el caso de la literatura saharaui se ha apostado en algunos casos por la autopublicación y la ayuda de universidades, organizaciones y asociaciones solidarias. En Guinea destaca la labor de la escritora Remei Sipi, que incluso ha montado la Editorial Mey para la publicación de autores guineanos. La escritora ecuatoguineana se mostró pesimista, “en Guinea la cultura no interesa para nada”, se lamentó. “Al poder le interesa mantener al pueblo en la ignorancia, así se le tiene oprimido”.
La obra de todos estos autores se ha escrito casi en su totalidad en el exilio, como señaló Mª Jesús Alvarado. Esto hace que los temas escogidos sean muy característicos y vayan más allá de las preocupaciones e intereses personales. En Guinea la literatura arrancó con más fuerza en la poesía pero ahora está destacando más la narrativa. Los saharauis se han centrado sobre todo en la poesía, aunque esto también está cambiando.
Bahia Awah destacó que durante la presencia del colonizador se omitió la cultura saharaui y sus referentes. En los programas de enseñanza de aquellos años nunca se incluyeron a los sabios y eruditos saharauis. Era una enseñanza completamente española. “Esto nos ha llevado a los escritores a hacer una obra comprometida con nuestra gente y con nuestra causa. Compartimos con Guinea Ecuatorial una literatura de dolor, de lucha y de principios”, concluyó.
“Escritores nunca van a faltar, lo que faltan son oportunidades”, afirmó el escritor uruguayo de origen libanés Jorge Majfud durante estas jornadas. Ojalá esto cambie y los escritores africanos en español logren ocupar el verdadero espacio que les corresponde por derecho propio.
*La Ñ se viste de África: parafraseando el título del documental de Mª Jesús Alvarado ‘La Ñ viste de negro’, sobre el uso del español en Guinea Ecuatorial.

Bienvenidos a Tuiza, la gran jaima de Federico Guzmán


Esta entrada ha sido escrita por la periodista y escritora Conchi Moya.
¡Marhaban1, sean todos ustedes bienvenidos a nuestra jaima lekbira2!
Al Palacio de Cristal del Parque del Retiro en Madrid se accede a través de caminos protegidos por la acogedora sombra de centenarios árboles y rodeados de fresco césped. Desde el 16 de abril la silueta del delicado palacio ha experimentado un cambio. En su interior se ha levantado una majestuosa jaima saharaui, integrada con amor en este edificio emblemático. Se trata de la exposición “Tuiza. Las culturas de la jaima”, del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.  Su artífice, el artista sevillano Federico Guzmán, se inspiró en las primeras jaimas levantadas con melhfas3  por las mujeres saharauis durante la huida del territorio tras la invasión marroquí en 1975. “En el desierto, para proteger a su familia, las mujeres colgaban las melhfas atadas a las ramas de los árboles. Se pueden considerar las primeras jaimas levantadas en tierra ajena, por esas mujeres que luego levantaron los campamentos en Argelia. Me pareció una imagen tan poderosa, tan humana, tan llena de protección y que significaba esta idea de las mujeres como refugio, como fundamento de la familia y de toda la familia humana. De todo ello salió la idea de una jaima que se convirtiera en una obra de arte”, explica Federico.
Jaima refugio, lugar de bienvenida, de encuentro, de conservación de las tradiciones y la cultura, rincón donde encontrarse, charlar y aprender. Cada vez que una jaima se levanta fuera del territorio saharaui el Sahara está presente en ese espacio encantado. El de Tuiza, según Federico Guzmán, ha sido levantado con “idea de transmitir belleza, tranquilidad, unión, una experiencia estética”, de abrir un espacio “donde podamos imaginar un nuevo lenguaje, un nuevo vocabulario, unas nuevas perspectivas para abordar unos conflictos que son muy duros y muy profundos y que los llevamos dentro como heridas, pero creemos en la posibilidad de que se abran nuevos espacios y nuevas visiones”.
Levantar una jaima tradicional saharaui, no las tiendas de refugiados que se usan hoy en día en los campamentos de Argelia, es una ardua tarea que requiere de muchas manos. Este trabajo colectivo, mediante el cual un grupo de mujeres se unen para tejer las tiras de pelo de cabra o camello con las que se realizará la jaima, es lo que se denomina tuiza. Este importante elemento de la antropología saharaui inspiró a Federico: “La jaima como espacio femenino, como espacio común y la tuiza como acción colaborativa, como la solidaridad que invita, que organiza y que pone en acción a la comunidad, mediante el trabajo colectivo. Con estos dos parámetros hemos construido el espacio y la acción que se desarrolla en este proyecto”.
Efectivamente, la gran protagonista es la enorme y colorida jaima, que provoca que el huésped (mucho más que un mero visitante) que accede a ella se sienta dentro de un enorme cuadro de colores, una “especie de pintura habitable”, explica el artista. La jaima está realizada con delicadas melhfas dibujadas y teñidas, en un trabajo dirigido por Federico y realizado por un grupo de mujeres saharauis del Taller de Anna Lind durante dos meses en el campamento de Bojador. Ellas han elegido los motivos que decoran las melhfas de Tuiza: “elementos que significan la paz, la belleza, las tradiciones de la jaima, elementos de la hospitalidad saharaui como la tetera, el perfumador, las sillas de montar antiguas, la henna4, los paisajes del campamento con niños jugando, el louh5, los collares, los rosarios, los elementos tradicionales que significan los valores de una vida que ha estado en equilibrio con el entorno durante miles de años, y los valores femeninos de paz y de compartir, que son precisamente lo opuesto al expolio, a la dominación, al pillaje, a todos los valores negativos en que se basa la explotación”. La espectacular “cúpula” de la jaima, cuenta con una serie de triángulos fabricados con tela de benia6, cosidos por Antonio Guisado, del taller de velería Sun Sails del puerto de Sevilla. Las melhfas colgadas todas unidas, se funden con total armonía con las benias, con las propias columnas del Palacio de Cristal que hacen las veces de los palos de la jaima, y con las alfombras, las esteras, los cojines, las colchonetas y todo el diseño de un salón saharaui para una gran celebración, en un espectacular conjunto levantado  por las arquitectas gaditanas Charo Escobar y Maripi Rodríguez.
Pero hay algo aún allá en Tuiza. Mediante la jaima, integrada en el interior del Palacio de Cristal, el colonizado invade el terreno de colonizador, no de manera violenta ni intrusiva, si no con la elegancia y la fuerza de las melhfas, que es la de las mujeres y todo el pueblo saharaui. La jaima, símbolo tradicional y cultural de un pueblo colonizado, se impone a una construcción colonial. En efecto, el Palacio de Cristal se construyó en 1887 con motivo de la Exposición General de las Islas Filipinas. Tuiza es, en palabras de Joao Fernandes, subdirector del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, “un espacio dentro de un espacio”. Como afirma Fernandes, en esta instalación “hay un diálogo y una provocación a la arquitectura colonialista del siglo XIX, símbolo del capitalismo industrial, del mundo organizado alrededor del discurso colonial”. En palabras de Federico Guzmán, al levantarse Tuiza “ha desaparecido ese símbolo de la arquitectura colonial eurocéntrica imperial y se ha elevado de la tierra, a través de la jaima y de su arquitectura, la voz de los propios colonizados, que somos todos en la actualidad, para plantar cara a esa fuerza colonizadora e imperialista que quiere acabar con nuestra sociedad”.
Tuiza no es una mera experiencia estética. La jaima grande de Federico Guzmán “invita a profundizar, a compartir y a construir entre todos algo nuevo”. La verdadera obra de arte es la jaima en sí, pero a la jaima se está uniendo mucha más gente, artistas, músicos, poetas, pensadores, antropólogos, activistas y público visitante que aportan sus propias capacidades y experiencias y en una gran tuiza “toman el acogedor espacio de la jaima para compartir, para construir”.
Así Tuiza, la jaima grande del Palacio de Cristal, es un espacio efímero, pero profundo, de pensamiento, activismo y creación. Bienvenidos todos, queridos huéspedes, a este espacio para conocer y difundir la voz y la cultura del pueblo saharaui.



 ---
  1 Bienvenidos.
  2 En la cultura saharaui es aquella jaima destacada entre las otras por la generosidad, hospitalidad y caballerosidad de sus dueños.
  3 El colorido y fino manto que visten las mujeres saharauis.

Son pacíficos


Gracias Sukeina, gracias poetas por dejarme entrar una vez más en vuestra jaima. No soy poeta, las musas nunca me han conducido por tan elevados caminos,  pero la indignación de la brutal represión contra la Intifada pacífica saharaui de 2005 me llevó a expresarme así. Aminetu con la melhfa ensangrentada, las primeras banderas saharauis en las calles de El Aaiun ocupado, los jóvenes tirados desde las azoteas, dos estudiantes clamando ante la prensa española por un Sahara Libre mientras les llovían golpes, los verdugos, los torturadores, las medallas a los asesinos. Nada hay más desolador que el silencio de los bondadosos.

SON PACÍFICOS - Conxi Moya

“Son violentos porque están desesperados”. Gandhi
Pero yo digo:
“son pacíficos aunque están desesperados”.

Los saharauis en las zonas ocupadas
alzan la bandera blanca de su República
y recuperan sus calles.

Resistencia Pacífica.
Rebelión no violenta.

Los saharauis de las zonas ocupadas
empuñan la pacífica arma de la palabra.
En el Sahara ocupado
las calles traen vientos de cambio
y las paredes susurran lemas de libertad.
“La badil, la badil” gritan las azoteas,
testigos horrorizados de una violencia sin límite.

Los vertederos recogen sus machacados huesos,
una melhfa cubre su alma dolorida
y un joven en la calle pone la otra mejilla.
“Podrán matarme, pero no morirme”,
dijo el poeta.
“Me mataréis, pero no podréis matar mis ideas”
clama Aminetu.

Resistencia Pacífica.
Rebelión no violenta.

Los verdugos derraman impunes
la sangre de los inocentes.
A cambio se condecora al torturador
y se alaba al tirano.
Mientras, todos miramos para otro lado
y el silencio nos hace cómplices.

Los saharauis de las zonas ocupadas
responden con paz a la violencia.
Su gesto es un ejemplo
pero todos miramos para otro lado.
Nada hay más desolador
que “el silencio de los bondadosos”.

‘Legna’, poesía que “cose los lazos entre nosotros y vosotros”



LEGNA: HABLA EL VERSO SAHARAUI, primer premio mejor película FISAHARA 2014, será proyectada y presentada en Madrid, el 26 de septiembre en el Centro Cultural la Corrala, espacio de la Universidad Autónoma de Madrid en el barrio de Lavapiés, a las 18h. La entrada es libre y gratuita hasta llenar aforo.

Mi colaboración en el blog de El País ¿Y dónde queda el Sahara?
Por Conchi Moya
“Fue un viaje donde el paisaje era un paisaje humano atravesado por historias y donde la poesía no era literatura, si no que la poesía era vida y la vida era poesía”.  Juan Carlos Gimeno.
En estos tiempos que corren apelar al amor como motor para la creación es un verdadero acto de valentía. En este diálogo entre los poetas nacionales saharauis y los directores de ‘Legna, habla el verso saharaui’, el documental que recoge su obra, el amor aparece en muchas ocasiones, amor por un pueblo, por una causa justa, por la poesía, por la tierra, por una cultura beduina, secular y siempre presente. Tal vez no todo está perdido, una vez más los poetas del desierto nos regalan muchas claves, que llegan a través de esta película, realizada desde el amor y el esfuerzo colectivo que ha aunado a poetas, investigadores, profesores y a todo un pueblo, el pueblo saharaui.
El pasado sábado 3 de mayo el documental ‘Legna, habla el verso saharaui’ se alzaba con el primer premio de la XI Edición del Festival Internacional de Cine del Sahara. Se da el caso de que es la primera vez que un largo de temática saharaui enfocada desde el punto de vista de la cultura y la antropología consigue la preciada camella blanca del FiSahara. También es la primera vez que un saharaui (Bahia Mahmud Awah, codirector de la película junto con Juan Ignacio Robles y Juan Carlos Gimeno) obtiene este premio. “Durante la proyección, jóvenes y mayores saharauis se apropiaron de este trabajo de cinco años de investigación y nos llevaron en volandas hasta el primer premio”, afirma el profesor y codirector de la cinta, Juan Ignacio Robles.
Definido como “un relato de poesía audiovisual que recorre los elementos esenciales de la cultura saharaui”, ‘Legna’ reúne los versos de los poetas saharauis nacionales en hasania, recitados por los propios poetas y recreados en español, segunda lengua de los saharauis. Este hondo trabajo, realizado por la ONGD Antropología en Acción (Universidad Autónoma de Madrid) en colaboración con el Ministerio Saharaui de Cultura, recoge una parte fundamental de la cultura saharaui, el verso, en un recorrido por una parte del territorio del Sahara Occidental, el territorio liberado y gestionado por los propios saharauis.
Los verdaderos protagonistas del documental son los poetas nacionales (participan Beibuh, Badi, Sidi Brahim Salama Eydud, Alal Daf, Ljadra Mint Mabruk, Ahmed Mahmud Uld Omar, Bachir Ali Abderrahaman, El Husein Moulud, El Hasin Brahim, Zaim Alal, Bunana Buseif, Mustafa Elbar y Jadiyetu Mint Aleyat). Por primera vez los poetas se enfrentaban al resultado de la película durante su proyección en el FiSahara, en pantalla grande y bajo un techo de estrellas. Al día siguiente se entabló un diálogo entre poetas y realizadores, en lo que resultaría el examen más complicado de pasar para la película. Porque el bien más preciado de un poeta son sus versos. La poesía saharaui, eminentemente oral, siempre ha corrido el riesgo de perderse o desvirtuarse cuando el poeta fallece; el creador se lleva la biblioteca de sus obras cuando se marcha. Es de imaginar la curiosidad que sentían los poetas por visionar ‘Legna’, ellos, que han puesto sus poemas a disposición de los directores confiando en que estarían en buenas manos. Para los poetas la colaboración ha sido tremendamente positiva y en el encuentro expresaron con entusiasmo su satisfacción por el resultado: “Os considero amigos a los que se puede confiar la cuestión nacional saharaui. Se trata de un trabajo muy profundo, en el que se han soportado muchas dificultades. Es un trabajo que se va a quedar para generaciones futuras”, así se expresaba Mohamed Lamin Buzeid. “Podemos confiar nuestro destino en vuestras manos. Tenemos confianza en dejaros nuestro legado por el buen trabajo que habéis hecho”, replicaba con emoción Sidi Brahim Salama, uno de los poetas que acompañó al equipo en el segundo viaje de filmación por el territorio saharaui. Como afirmó Mustafa El Bar “Gracias a este trabajo las obras van a quedar y van a permanecer”.
Y es que ‘Legna’ es una obra hecha por y para los saharauis, en especial para las generaciones más jóvenes, nacidas en el exilio o bajo ocupación, que nunca han visto su territorio y desconocen muchos aspectos de su sociedad y su historia. En ese sentido, el documental es una potente arma para luchar contra el desarraigo. Así lo han visto los poetas; como explicaba Mohamed Lamin Buzeid, “Hay una generación con un eslabón perdido que no han visto aspectos del Sahara hasta que no han visionado la película. Al reflejarse muchos lugares geográficos en la poesía en hasania hay generaciones que han podido ver por primera vez aspectos de la geografía nacional. También aparece el mapa del Sahara Occidental en el documental, con los lugares geográficos indicados sobre el mapa, lo que ayuda a los jóvenes a conocer su territorio”.
Es también un poderoso instrumento de difusión de lo que los poetas denominan “la cuestión nacional saharaui”. Según Bachir Ali “Si el Ministerio de Asuntos Exteriores coge esta película y la proyecta fuera, va a ser un arma más eficaz en llevar la voz del pueblo saharaui del que pueda hacer un diplomático o un embajador”. El equipo de la película ha entendido que hay un mandato del pueblo con respecto al documental: “Nos han dejado un mensaje: compartimos con vosotros este premio pero tenéis una responsabilidad y una obligación, y es llevar nuestra identidad, que se sustancia en nuestra poesía para llevarla hasta el último rincón del mundo”.
Poesía para acercar diferentes generaciones e idiomas, diferentes experiencias vitales, que acerca a saharauis dispersos por el exilio y la diáspora. Como explica el profesor Juan Carlos Gimeno, “la película es un diálogo intergeneracional, es un diálogo entre las dos lenguas que los saharauis habitan, el español y el hasania, está la poesía de los mayores y está la poesía de los más jóvenes”. Cada uno de los poetas y su obra son protagonistas individuales, y a la vez forman parte de un proyecto en el que han “co-laborado”, en el sentido de trabajar juntos, el equipo de la película, investigadores saharauis, estudiantes españoles y los escritores saharauis de la Generación de la Amistad (Bahia Awah, Mohamed Salem Abdelfatah Ebnu y Limam Boisha) que han realizado una labor más allá de la mera traducción, interpretando y recreando los poemas. Es por tanto un trabajo colectivo, como colectiva es la sociedad saharaui.
El mejor premio que ha conseguido ‘Legna’ es que los saharauis, y en especial los poetas nacionales, consideren que la película es suya. Como afirmaba el poeta Bunana Uld Buseif “Me siento orgulloso de haber participado personalmente en este proyecto. Y me siento muy orgulloso de todos los poetas saharauis. Me siento muy orgulloso de ver el trabajo de todos”. Poesía rebosante de vida, lucha, amor y nostalgia. Poesía que cose irrompibles lazos entre los saharauis y nosotros.
-------------------------
LEGNA: HABLA EL VERSO SAHARAUI, primer premio mejor película FISAHARA 2014, será proyectada y presentada en Madrid, el 26 de septiembre en el Centro Cultural la Corrala, espacio de la Universidad Autónoma de Madrid en el barrio de Lavapiés, a las 18h. La entrada es libre y gratuita hasta llenar aforo.